Savatage - Japan Live '94

Enviado por Hawkmoon el Mié, 08/06/2011 - 22:35
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1. Taunting Cobras
2. Edge of Thorns
3. Chance
4. Nothing's Going On
5. He Carves His Stone
6. Jesus Saves
7. Watching You Fall
8. Castles Burning
9. All That I Bleed
10. Handful of Rain
11. Sirens
12. Gutter Ballet

Después de girar casi por todo el mundo gracias al empuje de "Handful of Rain" (cuyo tema-título fue bastantes veces pasado por la Mtv, en aquel mítico "Headbanger's Ball"), Savatage, el combo americano que sabe fusionar, y como nadie, ínfulas a lo Judas Priest con lo mejor del Rock progresivo, el Power y "chicha" a lo N.W.O.B.H.M, tiró la casa por la ventana y decidió que ya era hora de tener, y parir, un buen "Live". Como los grandes, vaya.

Nadie, en el mundillo del Heavy Metal, que se precie de ser una banda grande o importante, de esas destinadas a ser icónicas y eternas, ignora el reino de los directos. No se puede. El fan tiene que saber de qué está hecha la banda de sus amores, y no hay nada mejor que darle candela a un "Live" para sentenciar. Como Julio César, oye. Nosotros decidiremos si la banda vive o muere. ¿Que nos atrapa su sonido en vivo? nos gustarán cada vez más ¿Que no nos llena, para nada, lo que escupen los tios? pues nada, a irlos, paulatinamente, olvidando. Si no molas en vivo no tienes nada que hacer en el reino del Heavy Metal, la música más enfocada a ser tocada ante audiencias que existe. El que una banda sea grande solamente queda decidido, además de por su nivelón en un estudio y la fuerza de su mensaje, por como sudan la camiseta, y por como la hacen sudar.

La banda de Jon Oliva tiene material de sobras para cuajar shows acojonantes, tan brillantes como demoledores, donde la técnica nunca va reñida con la agresión, y dónde el aura más bucólica y depresiva puede ir acompañada, segundos después, de un buen martillazo sónico. La música de Savatage no solamente es excelsa (depende del disco, claro) sinó que sabe sorprender, hacer vibrar, encandilar, hipnotizar. Trabajos pasados, como "Sirens", "Hall of The Mountain King", "Gutter Ballet", "The Dungeons Are Calling" o "Edge of Thorns", todos ellos instaurados (o debería de ser así) en pódiums de lo magnífico, ya dejaron claro que la premisa de Savatage era bien poderosa y molona. "Japan Live '94" venía de demostrarnos a todos que, en vivo y en directo, ante sus seguidores (japos, para variar), su sonido no tenía rival. Otros podrán tocar más rápido. Quizás, algunos tocarán mejor. Pero nadie suena tan elegantemente poderoso, y obscenamente pulido, como los chicos del señor Oliva. Magia negra metalera. Éstos tios pactaron con el puto Belcebú antes de meterse en el "business" del guitarreo. Seguro que sí. ¿Cómo me explicas sinó el nivelón que se gastan, lumbrera?

La portada del trabajo, simplona pero con cierto carisma, con Zak Stevens (que firmaba, con el directo, su tercer trabajazo con los Savatage) como "prota" total del invento, y en pleno show, en pleno éxtasis metalero, no es, desde luego, una de las mejores portadas para ilustrar un "Live" de los americanos, pero como Stevens me cae tan bien tampoco la destruiremos. Tiene su gracia ver al vocalista, eufórico total, y entregado a su talento de frontman, y mejor vocalista. Además, se parece a Bruce Dickinson en su era melenuda. Poco importa, lo sé. Pero, para mí, si te pareces a Bruce Dickinson ya me caes algo mejor. Tontadas de fans. Todos tenemos algo de "fan tonto". Sí, tú también. No disimules.

12 de Noviembre de 1994. Club Citta, Kawasaki (Japón). Savatage se están subiendo al escenario, y, de regalo, con la presencia del ex-Testament, Alex Skolnick, supliendo al bueno de Criss Oliva (quien murió en un accidente de tráfico) para subir, aún más, el jodido listón. Los fans pasan de amarillos a rojos, y en cuestión de nanosegundos. La tensión y las ganas de volverse loco al ritmo de los americanos ya se palpa en el reino del sol naciente. Venga, no te hagas el remolón. No quiero verlos desde atrás. Quiero estar en primera fila. Y, tú, tén por seguro que una vez haya sonado el primer tema estarás orgulloso de tu primera fila. Y querrás más. Pero no nos adelantemos. Ya comienza el espectáculo, hermano. A vibrar se ha dicho.

"Taunting Cobras", arropada por el griterío nipón y su entrega, y desde el segundo uno, se lanza a la piscina, bien valiente, con cierto tono "groovielón", machacón, y con cierto tufillo a los Anthrax de la era Bush. Stevens no tiene, en el tema, la voz en su mejor momento (lo he visto en vivo y doy fé) y aún así, os lo juro, la cosa suena que alimenta. Técnica "Testamentera" (como se nota de dónde viene Alex), potencia, vacile y caña maja. En disco el invento sonaba mejor. Eso sí, en el directo ha encendido motores y se ha establecido como un buen tema para abrir el show. No nos podemos quejar.

Las teclas malignas, y preciosistas, de Mr. Oliva empiezan a despuntar y a crear una melodia que muchos conocemos, y veneramos: "Edge of Thorns". Poco a poco, acompañados por un sentimiento riffero y cabalgador, pero sosegado, sin prisas, nos va metiendo en situación. Stevens apunta más alto y, ahora sí, brilla como el vocalista que es. La guitarra de Alex, el bajo de Lee Middleton, la batería de Jeff Plate...todo está en su sitio, quizás algo ralentizado respecto a la composición original, pero en su sitio. El sonido de la banda, aunque mejorable, tiene el mismo empaque de siempre. Se intuye la magia rebelde de los americanos, su eléctrica pegada, su magnífico espíritu compositor.

"Chance" (aura clásica fusionada con sentimiento rockero y vacilón), "Nothing's Going On" (material ideal para dejarse las cervicales), "He Carves His Stone" (de lo mejorcito del "Edge of Thorns", junto al mítico "Damien"), "Jesus Saves" (con lucimiento magno de Mr. Skolnick), "Watching You Fall" (intensidad, voz de acero y cuerdas portentosas junto a un latido rockero-metalero), "Castles Burning" (movimiento eléctrico-acústico, con una sección rítmica de puro lujazo, soberbias acotaciones de guitarra y mucho temple en el vozarrón de Stevens) y "All That I Bleed" (balada con cierto saborcillo a Queen) alucinan al oyente y al público de ojos rasgados. Es cierto que Savatage tienen temas mejores, con más rudeza, con más empaque, pero lo bien que hacen sonar su material, las ganas que le ponen, lo que se esmeran y lo carismáticos que resultan, son un compendio demasiado molón para ser ignorado, o criticado. Los Savatage, junto a Skolnick, suenan que atruenan. Desde luego, la formación mítica de Savatage, para mí, es la que está tocando en Kawasaki, desde luego. Me pasa con Savatage, y con ésta formación que no pasó de un disco, lo mismo que me pasa con los Manowar del 92, los de "Triumph of Steel". Que los adoro a rabiar y, pese a no ser el line-up icónico, no los cambio ni por todo el oro del mundo.

"Handful of Rain" fue un momento histórico en el devenir de los americanos. Su cúspide. Por mucho que otros discos nos entren mejor y les tengamos más cariño. Criss Oliva fue un portento, un tipo al que los fans de Savatage nunca olvidaremos (no hay quien pueda, aunque se quiera), un tipo definitivo, dueño de una técnica y un feeling bárbaro, pero, claro, estamos hablando del puto Skolnick. Rey de reyes, toque lo que toque. Toque con quien toque. Toque donde toque. Si le sumamos al invento el vozarrón de Zak, la técnica de Plate y Middleton, y la magia compositiva de ese maestrazo de ceremonias que es Jon Oliva, ya tenemos un pack bien majo y completito. Y que Savatage no hayan llegado a la puta gloria...manda cojones.

"Handful of Rain" (en mi Top 5, y por siempre), "Sirens" y "Gutter Ballet", la triada final del disco, y que nos suelta, seguidas y con mucho cuerpo y adrenalina, himnos eternos para los "Savatagemaníacos", destruyen los cerebros nipones, los mios, los tuyos y los de cualquiera que se ponga por delante. Cuando el material es atronador, y está tocado así, uno solamente tiene una opción: entregarse. Si Savatage se han entregado así, desde luego, nosotros no podemos ser menos.

Directo bien molón el jodido "Japan Live '94". El público podría estar menos opacado por la banda, el sonido, a veces, podría ser tan certero como en los discos de los americanos, el set-list podría estar mejor parido y Stevens podría afinar, como en disco, en cada puta nota. Pero, claro, ya no sería un directo. Me mola el sentir a los Savatage en plan orgánico, sudoroso, entregados. Coñes, parezco un moñas. Olvidad las últimas dos frases, jejeje.

4 cuernos (bajos) para el viaje de Skolnick al mundo del directo de la mano de Savatage. Una pena que no grabase más "mierda" con los de Oliva.

Zak Stevens - Voz
Alex Skolnick - Guitarra
Johnny Lee Middleton - Bajo
Jon Oliva - Teclados y voces
Jeff Plate - Batería

Sello
SPV / Steamhammer