Satan's Hallow - Satan's Hallow

Enviado por stalker213 el Lun, 30/10/2017 - 20:06
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Dejémonos de mierdas, por favor. No más mierdas, lo pido. No más.
¿Pero por qué? Pues muy fácil. Muy rico. ¡Bello! Volando loco. TU METAL.

Lo cierto es que os he querido traer este milagro hace ya unos meses, pero debido a la ya irrevocable política que sigo de reseñar exclusivamente discos que poseo físicamente, no me ha sido posible hasta el día de hoy, por bien que el disco me llegó ya hará cosa de 4/5 semanas. Y de verás os lo digo, hienas macilentas: Esto es UN PUTO MILAGRO. La magia del pasado fluyendo loca delante de tu jodida zanahoria en abril de 2017; Así que abróchense ustedes los cinturones, porque las curvas, subidas y bajadas que hoy se vienen son de las que nadie va olvidar jamás.

La cosa es muy sencilla. Cinco jovencitos de Chicago, Illinois, dándome aquello que IRON MAIDEN hace que no me regalan desde hace exactamente 29 años, pero que nadie se alarme antes de tiempo, que yo se lo voy a explicar. Porque claro, escrotos de guacamayo escalfados, aquí parece que no pasa nada, pero sí que pasa. SÍ QUE PASA, jodido coño de Dios. PASA MÁS QUE MUCHO. Pasa, porque por más que me empecino en predicar que la magia y el poder del pasado nunca jamás volverán, hace seis meses viene esta panda de hijos de la gran puta y sueltan sobre la plaza del devastado Reino un DISCO (con putas mayúsculas de fuego) que no hace sino venir a poner en jaque la palabra y la fe del más hijo de perra de los bastardos en la línea de resistencia. Y que nadie se piense que no me he interpelado en cómo encarar la reseña o elegir los adjetivos para definir al álbum, pero es que señores: Cuando no se puede, no se puede. NO SE PUTO PUEDE.

Porque evidentemente que bandas y discos buenos siempre ha habido. Incluso hasta muy buenos, si es que alguien me apura. Pero amigos, a lo que ya nadie puede aspirar es a volver a despertar el genuino feeling del Heavy Metal más puro y sincero, y en definitiva el volver a conjurar la magia y el devastador poder de esta bendita música que aquí nos reúne. Es así. No hay que darle más vueltas. No de discute, porque la realidad es muy tozuda. Y se ponga como se ponga quien quiera, aquí lo que tenemos es un coloso para los restos. Un tótem sagrado que al menos para el que suscribe, va a quedarse por siempre más entre mis escogidos.

Decir que para un servidor, “Satan’s Hallow”, ha sido el disco de 2017 (cuando todavía nos quedan dos meses) es la cosa más natural que ahora mismo se me ocurre soltar. Sin posible turno de réplica. Y esto es así, por la sencilla razón de que aunque naturalmente estamos hablando de un trabajo que es extraordinariamente bueno (algo que ya he dicho antes que es factible que suceda), incurre mismamente en el flagrante delito de destapar la jodida caja de los truenos, recapturando con el más caníbal desparpajo la más inhumana e inmarcesible gloria del Heavy Metal. La de antaño. La buena. La de verdad. Porque es justo ahí donde reside el estrepitoso y rotundo éxito de esta gente: Que suena sincero. Genuino. No hay nada postizo ni forzado. Y son americanos, sí; Pero no tanto, si es que se me entiende.

Y de verás que no es tan difícil la cosa; O quizás si, quien sabe. Pero es que os lo he dicho tropecientas veces: Copiar, en sí, nunca es necesariamente malo. Es más, en ocasiones hasta se antoja imperativo de cara a llamar la atención de la masa, pero honestamente pienso que reducir a SATAN’S HALLOW a la mera condición de “clones de”, es algo que se constituye como la mayor infamia que puede hacérsele a esta increíble banda, por otra parte con una personalidad arrolladora, pese a sonar en la gran mayoría de su metraje como los MAIDEN clásicos de toda la vida. Y naturalmente que me doy cuenta: El topicazo es recurrente además de innecesario, pero al viejo collector de vieja cepa no se le escapa por ni tan solo un segundo que si esta obra de arte hubiera visto la luz en el ecuador de los 80’s, estaríamos hablando sin lugar a la duda de uno de esos inalcanzables vinilos de 400/500 EUR.

Citaba antes lo de la rigidez de mi política reseñando material que anteriormente ya he adquirido físicamente; Y al punto, debo confesar en como otra ley no escrita que intento no quebrar, lo fue justo en el momento en cual descubrí este divino opus. Lo he dicho en incontables ocasiones: No quiero ser ni, menos aún, pertenecer al Infame Club de Amigos de La Barra (derecha de Youtube), pero ciertamente así es como descubrí a estos pimpollos. Bendito error en el cual incurrí aquel día; A pesar de que veo improbable el cómo finalmente no hubiera finalmente recibido el soplo por parte de algún desalmado de mi red de contactos, pero la cosa fue como se narra, y bien está lo que bien acaba. Al punto de este comentario, ilustro lo que quería poner de relieve, reflejando como todavía a día de hoy no he escuchado el nuevo disco de mis héroes PARADISE LOST, por el simple hecho de que todavía no lo he comprado. ¿Hace falta? ¡No! Mi deber y compromiso me obligan a comprarlo y cualquier otra consideración está de más.

No obstante, hoy estamos hablando del disco de debut de unos incautos semidioses, que de la noche a la mañana se han convertido en unos golpistas sin siquiera haberse dado cuenta de ello: Y es que aquí subyace otra de las más alucinantes características que define a los de Chicago: Y es que haciendo gala de un perfil definitivamente bajo, los hijos de la gran perra se han sacado de la chistera el que se me antoja como el mejor disco de Heavy Metal aparecido en más años de los que me atrevo a confesar. No sé, lo mismo resulta un ejemplo de lo más gilipollas, pero imagínense ustedes que a mediados del próximo noviembre saliera un disco llamado “Angel Witch” y que aquel de 1980 jamás hubiera existido hasta entonces. No sé si termino de explicarme, la verdad. No sé si consigo dar con las palabras adecuadas para relatar lo que pienso de este “Satan’s Hallow”, pero sinceramente lo veo como algo inexplicable, milagroso y del todo, del todo loco. ¿Silbaditas? ¡¡¡Esassssss silbaditassssssssssssss!!! Ni un segundo de desperidicio, oye. Y te lo digo Brian Jugle: Me apunto tu nombre, porque eres un HIJO DE PUTA.

Ineludible. El sonido MAIDEN es tan inequívoco como aturdidor. Eso sí, nos engañáramos: Incluso el relleno de “Powerslave” es mejor que nada de lo facturado en este disco (¿Cómo de hijo de puta hay que ser para grabar “The Duellists”?), pero permitidme el cómo a veces, ni que sea décimas de segundo, tenga dudas. Cierto que las cuatro cuerdas no son tan prominentes como las de Don Esteban, pero si hablamos de guitarras. De GUITARRAS. Se me encuentran los sentimientos y me cuesta trazar una línea que no me deje más en evidencia de lo estrictamente necesario. Y las voces… ¡Oh, Las Voces! Bien, establecer una comparativa entre el espadachín bocachancla y una mocita de Illinois que no conocen ni en la ferretería de su barrio, plantea cuanto menos una tonelada de sonoras carcajadas; Pero ojo al dato. Lo he dicho ya antes o lo he dejado entrever: Todo, todo y TODO en este disco es perfecto, y las voces de Mandy Martillo (Se admiten paralelismos con Doro o Leather Leone) son con creces uno de los highlights más demenciales del mismo. Todos los temas son brutales. Del primero al último están cincelados con esmero, dedicación y el más devoto amor al verdadero Heavy Metal. ¿Todos? No. Todos no. En “Beyond the Bells” ya es que se quitan el disfraz de semidioses y hacen saltar la puta banca por los aires. Porque es así: Ésta es posiblemente la canción más poderosa y apabullante que se ha derramado en los yermos campos del Heavy Metal en puede que más de treinta años. Nudo en la garganta. Alta presión en la huevada. Piel de gallinácea gobernando con puño de hierro. Y alto. Muy alto. A lomos de quien jamás de los jamases te va a fallar… TU METAL.

Señores: Que son nueve temas que no abarcan más de treinta y cinco minutos. ¡Siete de los cuales no llegan ni a los cuatro minutos! ¡Señores, cojones! ¡Que de esto es de lo que va el tema! Que canciones de diez minutos con pies y cabeza no pueden hacerlas más que cuatro pandas de alienígenas. Que esta es la mierda de la que llevo hablándoos desde que aterricé en 2008, coño. Con tu tema épico y “largo” al final ¡Claro que sí! Pero que estos malnacidos, además de unos excelentes músicos, son inteligentes y saben qué es lo que saben hacer y lo que no. Cuando uno se ciñe únicamente a lo que mejor sabe hacer, normalmente, esto es lo que pasa: Que las cosas funcionan. FUNCIONAN BIEN. Solo que esta vez, el destino ha tenido a bien dispensar a estos chicos la dicha de haber reventado el jackpot, así nada más que porque sí; Lo mismo que la desdicha de haber tocado el techo recién nacidos, cierto, pero ¿Qué le vamos a hacer?

La portada muy buena también. Quizás no la mejor que cupiera imaginar, pero buena al fin y al cabo, ya que está igualmente exenta de tonterías o reclamos para cerebros de rebajas. Tufo clásico con líneas de diseño moderno. Lo viejo y lo nuevo fusionados en perfecta harmonía, pero solo hasta ahí. Disco de laboratorio con hechuras de tapiz artesano. Producción añeja calculada en su justa medida. No tiene baladitas ni hostias consagradas. Enorme. Descomunal. ¿Qué más se puede pedir?

Insisto, por si alguien todavía no me ha seguido: “Satan’s Hallow” no es un magnífico disco de Heavy Metal, no. Sencillamente es un manual del todo inesperado para aquellos que de verdad aspiran a ser alguien algún día en esto del Heavy Metal. Una obra de referencia para entender que todavía no todo está perdido. Que al final y después de todo, todavía existe un futuro para NUESTRA música. Y que nadie os venda lo contrario. ¡Nunca! Jamás. Porque esta música no necesita de evolución, ni de nuevas tendencias que la abran a más gente. Aquellos que se llenan la boca en pos de lo nuevo y lo moderno: ¡Mirar cómo se balancean mis huevos! ¡Ésta es la MIERDA de la que hablamos! ¡Hahahahaha! ¡Joderos! ¡Hahahahahaha! El mejor disco del año no lo conoce ni Dios, y los viejos del lugar sonríen con la bragueta abultada. ¡Yes, sir!

Si los cinco cuernos son exagerados, solo el tiempo lo dirá. Lo pienso y lo vuelvo a pensar, y llego a la conclusión de que si le pongo solo cuatro quizás algún día me arrepienta. ¿Me arrepentiré algún otro de lo contrario? Mmm… Eso se me antoja infinitamente más diáfano.

Valoración: 96%

Mandy Martillo: Voz
Von Jugel: Guitarra
Steve "Lethal" Beaudette: Guitarra
Lee Smith: Bajo
Patrick "Rüsty" Glöckle: Percusiones

Sello
Underground Power