Satan - Court in the Act

Enviado por Hawkmoon el Dom, 30/12/2012 - 22:42
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1. Into the Fire (intro)
2. Trial By Fire
3. Blades of Steel
4. No Turning Back
5. Broken Treaties
6. Break Free
7. Hunt You Down
8. The Ritual (instrumental)
9. Dark Side of Innocence (instrumental)
10. Alone in the Dock

Coetáneos y compatriotas de bandas como Venom o Raven, papis del cotarro riffero-mascador y proto-Thrash, Satan practicaban un Heavy Metal de primera clase, chavalín.

A toda pastilla, y con un par.

Puro sonidazo a martillo de dioses, oro de la añeja N.W.O.B.H.M.

Hay que conocer un trabajo como "Court in the Act" para ver hasta que punto la formación británica influyó en el devenir de las cosas. Y hay que hacerlo ya.

Se acaba el año, el 2012 llega a su final... y no puede pasar más tiempo sin que cates buen vino. Tienes que despertar.

El último día del año nació para el desmadre... y para la reflexión, para el ajuste de cuentas, para el pegarse la típica miradita atrás. Y nada mejor que dejarse llevar por el olor a cuero, por el danzar de las cuerdas ochentosas, el olor a cerveza aguada y a orín con serrín...el pasado siempre vuelve.

Y mola que vuelva con tufo a buen Heavy.

Brian Ross, ex-Blitzkrieg, sustituye a Trevor Robinson (con el que la banda grabó demo y primer single, "Kiss of Death") y se sube al carro, a una de las naves que más control bélico tiene del asunto. Se planea la batalla definitiva por el reino Heavy Metal.

Judas Priest, Iron Maiden, Def Leppard, Motörhead, Mötley Crüe, Accept, Mercyful Fate, Metallica, Slayer, Venom... los señores del "primer acero", todos en pie de guerra, hacha en mano, sirviendo su mejor material, coronando cimas como nadie, cambiando nuestro mundo, llenando las almas de relámpagos y épica nada pasajera. En medio de todos ellos, en pleno huracán, Satan, con nombre molón, ideas claras y guitarras mega-afiladas, dispuestos a ganar la batalla.

Nada mejor que el primer lustro de vida metálica. Me refiero a la primera década de Heavy Metal real, directos al grano. Nada de influencias, de momentos previos a la auténtica guerra cuero-metálica. La era que inicia "British Steel", vamos. La ochentera.

Cinco años que definen el reino. Cinco años que lo atesoran todo, del que surge lo que nos da la vida, lo que hace bombear nuestro corazón de purísimo metal.

Cuna de Power, Speed, buen Thrash, Death y Black. Momento dorado para los que gustan de obras magnas. Hay tantas, tantísimas, que algunas ni lo parecieron. Caso de los Satan, por ejemplo.

Saturados de obras maestras andábamos en, pongamos, 1983, colega. El año del debut de nuestros protas de hoy, ala, y todo el mundo con las pilas puestísimas, a nada de ser ultra-perfectos.

A cada paso, cada día, un disco que te parte en dos.

"Piece of Mind", "Bark at the Moon", "Holy Diver", "Shout at the Devil", "Balls to the Wall", "Melissa", "At War With Satan", "All For One", "Kill' em All" o "Show No Mercy"... insuperable, vamos. De todos los colores y sabores, y para todos los putos paladares. Para el duro, para el intrépido, para el blando, para el oscuro y para el maricón. Todos contentos.

Cada uno con lo que más le mole. Cada perro cual perro con sus tres pollas para disfrutar.

Pocos dominaban el cotarro, pero lo hacían con mano de hierro. Nadie llegaba sin la ayuda de los dioses. Y estos, saturados, ya no sabían ni qué narices hacer. Era harto jodido el hacerte un hueco en una escena que parecía imbatible, sin taras visibles. La rivalidad, debida a la alta calidad, a la lucha por mantener tronos o acceder a ellos, se convierte en algo cojonudo para el fan. Todos salimos ganando en una batalla por ver quién cojones lo hace mejor.

Cunde, cacho, ver buenos esfuerzos. Titánicos movimientos en busca de una gloria que se resiste a llegar. Y, colega, te aseguro que "Court in the Act", si no se lleva corona, sí que premio, y gordo, se tendría que haber llevado. Descaradísimo, chato.

Llegue o no llegue el momento de la verdad, el momento de coronarse, Satan, harán honor a su nombre y calentarán, y cojonudamente, el ambientorro. Una joyaza más para añadir a 1983.

Treinta años de guitarras a toda mecha, melenones cimmerio-mariquillas y toneladas de autenticidad sónica. Lo más.

Se acaba el año... que comience la fiesta. No te puedo pasar alcohol o petas vía online... pero te llevo a una fiesta metálica de nivel. No te quejes, oye. Menos da una piedra.

"Into the Fire", instrumental psicótico-psicodélica, que asombra por lo bien que ya suena, por lo bien que envuelve, abre el fuego. La primera bala, "Trial by Fire", speedica total, voraz, con bajos sobresalientes, con latido, que quizás conozcas por la versión que Blind Guardian se pegaron en 1992, se pone a toda mecha, con la directa, y pasa por encima nuestro. Miramientos los justos. Mola. Vocalista con huevos, que le mete bien, que se afila (aunque la producción no se porta todo lo bien posible con él), unido a una banda que suena cortante, pegadora y sobradísima. Pegada y actitud.

"Blades of Steel" (con cierto sabor a los más punkies Iron Maiden y a Metallica en sus primeros compases, y con cambios que ponen los pelajos de punta), "No Turning Back" (aura Priest rockanrollera y gargantón dándolo todo), "Broken Treaties" (progresivo-cipotona, de menos a más, marcando el paso, y cuando llegas...la pollaza), "Break Free" (otra lección de buen Speed machaca-monstruos) y "Hunt You Down" (enérgica, saltarina, destroza-cuellos).

Track de alucine trás track mejor que el anterior. Adicción al momento. Suena la guitarra, el vocalista ruge y el trueno cae sobre nuestro cabezón, dejándonoslo tostado y asquerosote. Look a lo "Toxic Avenger"... pero sobrado en cuanto a conocimiento británico-molón.

Brutal, intenso, pedazo de bandaza, de canciones, de sensación. Adrenalina por las nubes, sonidazo de puta película, bombos a tutiplén, danza de cuerdas empapadas en ácido, sonando hercúleas, técnicas, y con un carisma cojonudo. Te juro que no entiendo que los británicos no llenasen pabellones junto a Maiden, Accept, o alguno de los ilustres titanes del momento. Suenan a grandes.

Dos movidones instrumentales más, "The Ritual" (que hará las delicias del amante de Running Wild y el Power con huevos de toro) y "Dark Side of Innocence" (minutejo acústico-medieval), se erigen como la antesala para "Alone in the Dock", que funciona como track resumen, poniendo un poquito de todo lo que hemos oido hasta el momento. Fuego, hielo, pasión y terror... todo en uno. La onda progre, el fuego del buen riffeo y Ross alternando su cólera, haciendo de Halford o de Power-warrior (dependiendo del momento).... fórmula nacida para ganar. Cerrando como abrieron, y como luego se lo han currado durante toda la obra. De narices.

Disco de puro y duro Heavy Metal, joder. Se pasa en un suspiro... y te deja sin aliento. Bendito 83. Puro acero desde el reino en el que todo nació.

Suena bien, sabe mejor y pega duro. Un gran disco que se pierde en la sombra, como el humo entre la niebla, pero del que uno no se debe olvidar.

Disco-madre de mucha movida, colega.

4 cuernos (altos) para Satan y su "Court in the Act". Indispensable.

Brian Ross: Voz
Russ Tippins: Guitarra
Steve Ramsey: Guitarra
Graeme English: Bajo
Sean Taylor: Batería

Sello
Roadracer