Santana - Santana

Enviado por House el Sáb, 06/07/2013 - 08:27
1978

Es realmente lamentable comprobar como una incuestionable leyenda como Carlos Santana es hoy en día casi tan reconocido –cuando no mas– por colaboraciones con musiquillos de moda en sus últimas e insustanciales entregas que por clásicos atemporales e imprescindibles como Abraxas, y como en vez de con verdaderos iconos contemporáneos de la guitarra eléctrica como Jimi Hendrix, Eric Clapton o Jeff Beck, su nombre es tristemente asociado por las nuevas generaciones con el de un montón de estrellitas infumables cuyos nombres sencillamente me niego a incluir en la reseña del que es uno de los mejores discos de la historia para el que escribe esta líneas, porque hoy, aquí y ahora de lo que vamos a hablar es del espectacular debut homónimo de Santana.

Formados a finales de la década de los ‘60s en San Francisco, California, durante el auge del movimiento hippie por el guitarrista Carlos Santana, quien había llegado al país norteamericano algunos años antes luego de comenzar a curtirse siendo aún adolescente como músico profesional en antros de mala muerte y clubs de striptease en la decadente ciudad de Tijuana, México, e inspirados por el espíritu cosmopolita de la ciudad californiana en donde la diversidad de culturas permitía la convivencia de todo tipo de estilos musicales, The Santana Blues Band, nombre que después acortarían simplemente a Santana, no tardo en llamar la atención por su particular visión musical.

Bajo la tutela del promotor Bill Graham Santana dieron sus primeros pasos en el histórico Fillmore West en donde noche tras noche conectaban e hipnotizaban a la audiencia con extensos jams –de hecho, Mickey Hart, por aquel entonces batería de los Grateful Dead, recordaba años más tarde que no era raro ver a parejas montárselo a un lado del escenario durante las actuaciones de la banda en el célebre auditorio– así como con su capacidad para fusionar diversos estilos musicales combinando el sentimiento blues de gente como John Lee Hooker o B.B. King, la pasión latina de maestros como Tito Puente, la habilidad para la improvisación de genios como Miles Davis o John Coltrane y la intensidad de una banda de rock and roll.

Pero la gran oportunidad para Santana llego cuando Bill Graham se las ingenio para introducir a la banda a última hora en el Woodstock: 3 Days of Peace & Music Festival en donde además de compartir cartel con algunas de las mayores estrellas del momento dejaron atónita a una audiencia de más de 400.000 personas con su exótica y original propuesta musical e incluso a día de hoy la interpretación del tema Soul Sacrifice con la banda hasta las cejas de LSD sigue siendo considerada uno de los puntos álgidos del evento. Con las enormes expectativas que se habían generado sobre la banda después de su participación en el significativo acontecimiento Santana lanzaron su debut discográfico pocos días después.

En cuanto al contenido del álbum, Santana nos ofrece a una banda equivalente a un diamante en bruto a punto de ser pulido, aún sin la madurez compositiva y la refinación musical que mostrarían en los siguientes Abraxas y Santana III pero que lo compensa con toneladas de pasión y un desbordante talento para componer bellas y exóticas piezas como Shades of Time, llevar a su terreno el blues rock en temas como Persuasion o You Just Don’t Care, desatarse en verdaderas orgias musicales de ritmos afro-cubanos, dinámicos acordes de guitarra e indomables pasajes de órgano como la que se marcan en Savor o de entregar una sobria interpretación de corte jazzístico en Treat.

La ceremonial pieza central Jingo es una adaptación del tema Jin-Go-Lo-Ba que grabo diez años antes el legendario percusionista nigeriano Babatunde Olatunji en donde sobre las primitivas percusiones la guitarra de Carlos parece querer evocar los espíritus del África más profunda mientras que la monumental Soul Sacrifice –pese a no contar con el espectacular solo de batería con el que Michael Shrieve solía lucirse en las interpretaciones en directo del tema– representa el momento cumbre del trabajo con esas hipnóticas percusiones que te inducen a caer en un profundo trance al tiempo que los ácidos punteos dibujados por la guitarra te llevan directo al éxtasis total.

Tampoco se pueden dejar sin mencionar temas como el clásico hit Evil Ways, un cover que Bill Graham insistió a la banda en realizar para que aprendieran a trabajar las canciones con una estructura más convencional en lugar de limitarse a perderse en extensos jams, o la inicial Waiting, en donde del mismo modo en que las diversas figuras de la maravillosa portada se unen para dar vida al busto del desafiante león, cada instrumento se va sumando al ritmo impuesto por las congas para dar forma a ese primer corte que alcanza su clímax hacia el final con unos arrebatadores punteos de guitarra que hacen que uno se pregunte cómo es posible que este hombre sea capaz de transmitir tantísimo sentimiento repitiendo tan solo un par de notas mientras que otros necesitan recorrerse el mástil de la guitarra a la velocidad de la luz para siquiera acercarse a lograr algo parecido.

La banda llegaría a lo más alto un año después de la mano del celebradísimo Abraxas gracias al impacto de temas como Black Magic Woman/Gypsy Queen, Oye Como Va o Samba Pa Ti, sin embargo, el debut de Santana –además de allanar el camino e influir musicalmente a bandas con un gusto similar por la música latina, el blues y el rock como Chicano o Malo- es el manifiesto definitivo de la agrupación en su estado más puro y salvaje. Poco más se puede añadir en cuanto al contenido del álbum, ya que en realidad es imposible tratar de describir con palabras para cualquiera que jamás se haya acercado a este trabajo, o como mínimo al primer material de Santana, la tormenta tropical contenida en sus casi cuarenta minutos de duración y de la que ningún amante de la buena música –en términos generales– debería resguardarse.

REAL MUSIC FOR REAL MUSIC LOVERS

Puntuación: 10/10

Carlos Santana: Guitarra, Voz
Gregg Rolie: Órgano, Piano, Voz
David Brown: Bajo
Michael Shrieve: Batería
Michael Carabello: Congas, Percusión
José “Chepito” Areas: Timbales, Congas, Percusión

Sello
Columbia Records