Sangtraït - L'Últim Concert

Enviado por berniwhiteriot el Dom, 24/09/2017 - 11:09
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Disco 1

1.Intro
2.La lluna i el navegant
3.Mai pots ser tu
4.Sang en el fang
5.Bestia negra
6.Les creus vermelles
7.Terra de vents
8.Solo bateria
9.Bruixes
10.El bosc de formigó
11.Improvisació públic
12.Cara i creu
13.La reina del gel
14.Lluna negra
15.Inqui - missió
16.Buscant una dona

Disco 2

17.Alè de mil - cent
18.Cendres dun món
19.El pirat Avell
20.La iaia
21.Freddie Memorium
22.Jocs de Guerra
23.Somnis entre boires
24.15 de Juliol 1099
25.Improvis
26.La Furtadora d’Ànimes
27.El Guerrer
28.L’’Enigma de l’Estel
29.Solo Harmònica
30.El Vol de l’Home Ocell
31.Els Senyors de les Pedres
32.Comiat

Los que seáis catalanes y seguramente los españoles en general recordaréis o sabréis que hubo un momento a finales de los ochenta y principios de los noventa en que mis tierras fueron cuna de un séquito de bandas jóvenes que cantaban en mi querida lengua materna de Verdaguer o Espriu que se las denominó como rock català. ¿Catalán? Sí, pues obviamente eran todas de Cataluña. ¿Rock? Hombre, pues qué quieres que te diga...Sopa de Cabra o Lax’n’Busto en los comienzos, sí. Sau, por poner otro ejemplo, ni de coña. Y me jode realmente iniciar estas líneas hablando de tales personajes que, sinceramente, detesto (muy a pesar de muchas de mis amistades que gustan de tales menesteres). Pero claro, colegas, como aquí en mis lares los medios de comunicación son expertos en politizar cualquier expresión artística del tipo que sea, pues me he visto obligado. El grupo que nos ocupa en el día de hoy nunca -repito- nunca fueron como los niñatos malcriados de Gerard Quintana y compañía. Venían de abajo. No se las daban de nada. Cantaban en catalán, pues era su puta lengua (y a mucha honra), pero no utilizaban la lengua para expresar sandeces que poco tenían que ver con la música y, sobretodo, su parroquia fiel poco tenía que ver con los memos que acompañaban el resto de grupos del susodicho movimiento. Eran una banda de rock duro, coqueteaban con el heavy y el punk, hablaban de farras al inicio y se pasaron a la épica más tarde. Hablo nada más y nada menos que de Sangraït. Uno de los pocos motivos de alegría que dio nuestro rollo en el Principado hace ya prácticamente treinta años. Pero claro, colegas, como los notas pasaron siempre olímpicamente de las chorradas de los otros, pues lo pagaron a nivel comercial. Decidieron mantenerse siempre fieles a sus principios y no venderse nunca hasta el punto de, después de después de trece años en activo y siete trabajos de estudio, tener que disolverse para volver a sus profesiones de base a tiempo completo. Una lección de humildad, principios y fidelidad la que nos dieron. Muy grandes.

El caso es que tal trayectoria tampoco quedó en vano. Los tíos contaban con un buen puñado de seguidores a lo largo del territorio catalán. Una mezcla la mar de maja de rockeros, alternativos, punkis, heavys y desalmados varios que veían en la banda la única fuente musical decente de nuestras tierras. Y bien, cuando anunciaron que abandonaban esta nuestra querida empresa llamada rock, los ampurdaneses quisieron inmortalizar un último show de despedida en la estupenda sala Razzmatazz de Barcelona que, por los que no la conozcáis, deciros que es una mítica plaza con un aforo digno que roza las 2500 personas y, grupos de la talla de RAMONES la han escogido para sus visitas a la ciudad condal. Y claro, con el misticismo y morbo que se le dio al evento al ser el último y demás, pues el sold out fue prácticamente instantáneo y, ese día de diciembre de 2001 quedó marcado en la agenda (posteriormente en la memoria) de todos los afortunados que se hicieron con sus respectivas entradas. Tal evento debía servir para despedirse con todos los honores de los de siempre. La peña que durante sus años de álbumes y giras los acompañó en un viaje cojonudo que, los que como un servidor no habíamos nacido en tales épocas, envidiamos de lo lindo. Pues se hecha en falta al fin y al cabo una formación en Cataluña que se exprese en nuestra lengua, que no renuncie a la caña desenfrenada y, a la postre, cuente con una buena legión de seguidores que puedan llenar hasta la bandera la antigua Sala Zeleste. Pero en fin, para hacer menos (o más doloroso) nuestro vacío, contamos con cosas como las que nos ocupan hoy. “L’últim Concert” (el último concierto) de Sangtraït es un documento genial para corroborar lo que fueron y, sobretodo, lo que hubieran podido ser. Pues es una lástima que tuvieran que anunciar su disolución para volver a salir en los medios y parte de la parroquia volviera a hacerles caso. No negaré que de entre sus siete álbumes de estudio hay un par que resbalan un poco. Pero, ostras, cuando tienes la suerte de contar a tu alcance con un grupo de sus características, la cosa es excusable. Reconozco que uno aquí es ortodoxo en este aspecto...pero no jodamos, comprar el disco de marras y acercarse a la gira de turno tampoco es tan complicado si el rock ocupa un sitio destacado entre tus prioridades. Y que conste que con esto no pretendo juzgar a nadie. He dicho.

Pero también es cierto que a veces necesitamos perder algo (en este caso, el grupo) para darnos cuenta de la falta que nos hacía. Y algo así pasó con Sangtraït. Han sido muchas las presiones para que vuelvan (más allá que dos de sus miembros forman parte de Los Guardianes del Puente) con la formación original. Pero se siente, colegas, en su día muchos les disteis la espalda. No es rencor. Es dignidad. Pero por suerte en la movida de hoy estaban los que nunca fallan. Doble CD+DVD para dejar testimonio para la posteridad de uno de los eventos más memorables para un servidor de una banda de rock que cante en su lengua materna. Es un show que lo tiene absolutamente todo. Casi dos horas y media de buen rollo, incordio, caña, invitados de la escena local (como Joan Cardoner o los ya extintos también Dragonslayer) y un público que se escucha en cada puta canción coreando a pulmón todas y cada una de las letras. Impagables los momentos en que Quim deja de cantar para que se oiga el griterío de la basca. Y es que la conexión de la banda con su público es de las mejores que uno puede recordar. Para la posteridad ese momento final en que los miembros de la banda se funden entre el público en un mar de cánticos. Gallina de piel que dijo uno. Y bueno del repertorio, pues os lo podéis imaginar. Repasan todos y cada uno de sus siete álbumes de una forma u otra. Y como no podía ser de otra manera, clásico tras clásico. Himno tras himno. Desde la punkarra “Sang en el Fang” hasta la casi powermetalera “Les Creus Vermelles”, pasando por la oscura “Bèstia Negra”, la épica “15 de Juliol 1099”, la mega vitoreada “La Furtadora d’Ànimes” o las archiconocidas por todo quisqui aquí en Cataluña, “El Vol de l’Home Ocell” y “Els Senyors de les Pedres”. Dejándome otro sinfín de temas en el tintero pues, para los que gustamos del grupo esto es la puta Biblia.

Show entrañable, recinto ideal, la peña espectacular, mucha nostalgia y lagrimeo y una banda que, permitirme, si las cosas fueran justas, tendría que haber llegado más lejos si más no a nivel estatal. Rondan por ahí colaboraciones majas con peña como Barricada (con los que mantenían una gran amistad) pero sin duda su vocación de ámbito local les frenó el impulso más allá del Ebro. Una verdadera lástima. Aún así, chapeau por su integridad y coherencia ante todo. ¿No se podía vivir del rock? Pues bien, lo aparcamos. Ni nos vendemos ni nada por el estilo. Y mira que con lo que se movía por mis tierras podrían haberse subido a muchos carros oportunistas. Pero no. Cuando formas parte del rollo es hasta las últimas consecuencias. Un directo que no tiene desperdicio y que por los grandes momentos que me ha hecho pasar le casco cuatro cuernos la mar de agusto.

Gràcies Sangtraït.

Quim Mandado: Voz, bajo
Lupe Villar: Guitarras, coros
Josep Maria Corominas: Guitarras
Martín Rodríguez: Batería
Papa Juls: Armónica, saxo

Invitados:

Dragonslayer, Martín Rodríguez Jr, Joan Cardoner, Jordi Armengol, Pep Sala, Carles Izaga, Xavi Puig, Marc González

Sello
PICAP