Rosendo - A Las Lombrices

Enviado por Dieguitoacdc el Jue, 05/09/2019 - 12:36
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1. ¿Qué me das?
2. A las lombrices
3. En agua caliente
4. Calidez
5. El asa del cubo
6. De nada más
7. Por meter entre mis cosas la nariz
8. El último golpe
9. Desde la barrera
10. Sala de espera

Sí, aquí vuelvo con más discos de Rosendo. Me resulta justo y necesario detenerme a analizar algunos álbumes de su discografía para, de algún modo, tratar de acercar al maestro de Carabanchel a más gente.

En esta ocasión me detengo en su obra “A las Lombrices”, un trabajo que podemos ubicar temporalmente en una época en la que nuestro protagonista, aunque ya había facturado dos trabajos de altísimo nivel como “Loco Por Incordiar” (imprescindible) y “Fuera de Lugar” (igual de interesante que el anterior), no terminaba de despegar en lo que a popularidad en nuestro país se refiere. Este trabajo, lamentablemente, tampoco fue un éxito comercial (¿para qué negarlo), pero ¿acaso vender muchos discos te convierte directamente en un amo del sonido? Pues no. Este álbum, aunque no se vendiera como otros, nos va a ofrecer grandes momentos de Rock a través de buenos temas, aunque también encontraremos otras piezas que, si bien tampoco me atrevería a calificar de prescindibles, no pasarían a la historia del madrileño.

La obra arranca bien con ese “¿Qué Me Das?” tan “rosendero” tanto en lo instrumental como en el plano lírico (¿Dónde está tu don de gentes, tu fama de manejar?, ahora que no estás enfrente… ¿Qué me das? ). Medio tiempo atractivo y sobradamente convincente. Continuamos con “A Las Lombrices”, un tema algo más rápido y breve, con ciertos toques oscuros y con otra letra, a mi modo de ver, de gran factura.

“Una aventura sin llegar
a las lombrices.
Bastantes horas de pasarlo mal.
una ruptura
que no va donde tú dices,
una malformación,
una equivocación,
y no tuve la culpa yo.”

“En agua caliente” es más movida y nos muestra la faceta más crítica del músico, mientras se adorna con una buena estructura guitarrera bailable. No obstante, extraño unas baterías algo más contundentes.

“Se le permite opinar,
se le censura el mensaje,
se le puede consolar
no se le cobra peaje
y si consigue llegar
y aparenta ser valiente…
se le supone feliz
y se le altera el proceso,
se le dice siempre si,
se le mantiene en los huesos;
y si consiente mentir
de manera convincente…
se lava en agua caliente,
no se le deja secar
y se le vende al cliente
por un precio singular.”

Era de esperar, dado el gusto de Rosendo por la experimentación instrumental, que en este álbum nos encontráramos un tema como “Calidez (Bailable Instrumental)”. La canción suena bella, como un hilo musical relajado y atmosférico que precederá a un tema algo más movido como “El Asa Del Cubo”, que, sin grandes puntos a reseñar exceptuando el magistral solo, mantiene viva la esencia de este mito de nuestro Rock.

Más de uno revisó la portada para saber si el trabajo era realmente de Rosendo cuando escucharon la ochentera introducción y parte principal de “De Nada Más” (parece de los Europe). Tema ochentero, instrumentalmente algo chocante, pero bueno en lo lírico.

De muchos sueños,
de mi manutención,
noches de alcohol,
De estar fingiendo,
de ser quien vive,
seguir tragando
o salir corriendo.

¡Eh, tú!,
soy el dueño de nada más.

El mejor, y más trascendente, tema de esta obra llega a continuación. Desde la primera escucha sentí una atracción muy fuerte por la guitarra sólida de “Por meter entre mis cosas la nariz”, por su letra y por unos agudos remarcables en su impecable estribillo (¡no me conoces!). Solo por esta canción ya queda más que justificada la escucha y reseña de esta obra.

Estás aquí, no me vas a entretener
encontré mi medio de locomoción;
tanta la cerveza que bebí
que perdí todo el respeto a la lección.

Oigo ladrar, mas no pases por aquí,
frenaré con cuatro acordes la agresión,
otra vez cenaremos R&R
pero no maldeciré mi decisión

La recta final del disco está conformada por dos canciones del catálogo bailable y alegre del de Carabanchel (“El Último Golpe” y “Desde La Barrera”) que dejan un gran sabor de boca en el oyente y un cierre algo más lento titulado “Sala de Espera” que destacaría especialmente por su letra algo pesimista.

Calma que oculta la ansiedad,
la soledad,
clavando su silencio mortal
bajo la piel

Sala de espera,
fase primera de la recta final,
carne de fiera con la fecha de su caducidad.

Como fan de Rosendo me voy a permitir opinar que “A Las Lombrices” no es ni mucho menos una de sus mejores obras (está un par de peldaños por debajo de “Loco Por Incordiar” o “Jugar Al Gua”) y en muchos momentos podemos llegar a pensar eso de “está bien pero me falta alguito”. A mí no me desagradan los teclados en las composiciones que el artista se marcaba en esta etapa, pero puedo entender que a muchos les desilusionen. Lo que sí veo como un punto negativo general es la falta de temas rápidos que tan bien hace este músico. No obstante, invito sobradamente a todos los seguidores del Rock español a darle una oportunidad. El maestro pronto volvería a dar grandes álbumes. Todo era cuestión de tiempo.

Por Meter Entre Mis Cosas La Nariz

¿Qué Me Das?

A Las Lombrices

Rosendo Mercado: Guitarra y voz
Miguel Jiménez: Batería
Rafa J. Vegas: Bajo
Dave Clayton: Teclados

Sello
RCA Records