The Rolling Stones - Tattoo You

Enviado por Dr.Hollywood el Lun, 06/04/2015 - 13:24
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1. Start Me Up 3:31
2. Hang Fire 2:20
3. Slave (versión remasterizada de 6:34) 4:59
4. Little T&A 3:23
5. Black Limousine (Jagger/Richards/Ronnie Wood)* 3:32
6. Neighbours 3:31
7. Worried About You 5:16
8. Tops 3:45
9. Heaven 4:21
10.No Use in Crying (Jagger/Richards/Wood)* 3:24
11.Waiting on a Friend 4:34

*Todos los temas escritos por Jagger/Richards con el matiz de los indicados entre paréntesis.

Hablar de Los Stones es hablar de magia, de rock en vena, de tener el tabique nasal quemado por los riffs y el cuello roto del “headbangin’ “. A ellos les atribuimos (nada más y nada menos) que el título honorífico de ser icono del buen gusto de quién los escuche, la Biblia de todo rockero, el ejemplo de un gran grupo y un legado que trasciende lo generacional, lo cultural, lo universal. No hay barrera ni impedimento para acceder a ellos o, mejor incluso, que ellos accedan a tí. Esto es un “referente”, señores, el haber creado un sistema, una historia y una imagen cuando todo estaba por hacer hace ya casi 50 años, de cuando estaban el amigo Taylor y Jones de por medio. Tener a Los Stones en la selección de grupos a los que escuchar antes de morir da criterio más que válido para distinguir lo bueno de lo malo y lo excelente de lo mediocre. Tanto es así, que estas leyendas evolucionaron de ser jovencitos blancos haciendo música de negros en los 60 a ser cabeza de cartel y carne de escenario en lo que tardas en beberte una cerveza en agosto. Si queréis la respuesta estos “Beggars Banquet”, “Let It Bleed”, “Sticky Fingers”, “Exile On Main Street” dicen muchísimo más y mejor en solo 4 años que lo que yo os podría hablar en diez mil reseñas.

Resumir una labor titánica durante media década en 4 discos es un crimen, en especial teniendo tantos en su haber. Yo soy partidario de que la imaginación es limitada y la lucidez circunstancial. Hay sensaciones, momentos, palpables a primera escucha, especiales y sobresalientes. Darle una oportunidad a “Jumpin Jack Flash” al “You Can’t Always Get What You Want”, o conjugar “Brown Sugar” con “Rip This Joint” hace imaginar la complicidad en el estudio, las cervezas a medio acabar al trabajar una melodía, a los tarareos rudimentarios sobre una línea rítmica…Momentos para el recuerdo, cada vez más acotados tras 1972 hasta 1981.

La magia se diluyó a lo largo del “Goats Head Soup”, “It’s Only Rock’n’Roll”, “Black’n’Blue” y remontando en cierto modo en el “Some Girls”. Todos estos discos están tocados de la manita de Jagger y Cía, demostrando sobradamente que existen por algo y funcionan de forma autónoma impregnados por el alma rolling. Sin embargo, la magia pareció quedarse ya no tanto en los discos, sino en los descartes que tan desapercibidos pasaron en los 70’s y que tanto nos sorprenderían años después. La creatividad que hubo para dar y regalar en el pasado pareció ser la primera alternativa tras lo que he venido comentando, la falta de ideas o lo que es lo mismo, la imaginación tiene un límite. Y creedme, si os digo que gracias a que a The Glimmer Twins se encontraban faltos de combustible estos desarrollaron otra faceta, la de dar vida a temas sumergidos en polvo. Labor ardua, inteligente y arriesgada.

Este intento de reciclar antiguos temas, descartes, demos, salió para el olvido en ese “Emotional Rescue” entrada la peligrosa década de los 80. Si algo he de reconocer es que aprendieron rápidamente la lección, se superaron y se atrevieron no solo una sino dos veces con esta joya inmortal que corrió una suerte muy diferente: Tattoo You.
Teniendo clara la naturaleza del disco, difiere del anterior (Emotional Rescue) en ser más conservador y tradicionalista, siendo más fiel al rock que a la experimentación disco o techno, exceptuando algún momento puntual que explica por qué esté trabajo está enmarcado en 1981. Es un trabajo tan bien reciclado que suena fresco, actual y unitario sin serlo dada la gran distancia cronológica y conceptual que pueda existir entre tema y tema. Encontramos una estructuración muy bien perfilada y diferenciada, apostando duro por el primer corte festivo y por un segundo corte muchísimo más sosegado y baladístico.

Comenzamos el primer corte con “Start Me Up”. ¿Hay alguien en este planeta que no la haya escuchado?, en serio. Y me vais a perdonar, pero que lo primero que oigas tras una intensa crisis creativa sea el nuevo himno por excelencia de los Rolling tiene tela. Aún existen ecos de este tema en Marte. Riff plenamente rockero, mastodóntico, simple e identificativo del señor Richards. Keith Richards es diseñador de canciones para abrir conciertos en sus ratos libres, o eso parece. El videoclip se las gasta de lo sencillo y divertido que puede llegar a ser viendo a estos dinosaurios haciendo playback descarado con un Jagger en mallas rosas simplemente siendo Jagger. Siendo un poco más técnico, el tema en las sesiones del Black’n’Blue era un raggae insulso, mucho más rocker en el 78. Bien por vosotros, Rolling Stones, dedicándoos a lo que sí que sabéis hacer mejor que nadie.

“Hang Fire” es un tema movido, breve, que sube las revoluciones y con matices más propios de los niñatos punk con los que tanto rivalizaban a finales de los 70. El principal problema que le detecto es que palidece mucho al ser la sucesora de una obra maestra como “Start Me Up”. Es extremadamente difícil mantener el nivel y el tipo después de presenciar un clásico atemporal y, por tanto, aunque la caña no cesa el regusto a bajón es inevitable pese a ser parejas en complejidad, separándose por caminos que no llevan a mismo puerto. Eso sí, siendo honestos es un buen tema para el directo, que funcionaría como antesala de temas mayores.

Refrescamos el ambiente con el caribeño “Slave”. ¡La madre que me parió, menudo instrumental! Los amigos Richards y Cía se montan una fiesta raggae del copón con un riff intenso y delicadamente conjugado con teclados (y solos) a cargo de Billy Preston, sumándole aún si cabe solos de saxo que hacen una delicia esta intrusión de estilos tan poco habituales creados para Black’n’Blue. Respaldo muy fuerte en las voces, un muro vocal consistente de una banda que corea el título homónimo del tema; un fraseo tan simple como adictivo, que encontraremos de forma repetitiva pero no cargante y un Jagger que improvisa, parlotea y se vuelve loco. Quién goce de la edición extendida remasterizada ya tiene bastante.

En “Little T&A” vemos a un Richards a las voces, coronándolo como uno de los mejores temas del plástico con ese toque que solo él sabe darle con una voz calcinada por el tabaco y aguardentosa a más no poder. Cómo no, hablamos de cómo le gustan a él, sobre todo si son “Tits&Ass”, de las que ya hablaba en ensayos del 79-80.

Para “Black Limousine” sacamos el “redneck” que llevamos dentro, con fórmulas Blues sureñas, resudando Bourbon y encendiéndonos otro cigarro tras tener otro en la mano. Rescatamos esa revisión de clásicos en los que se inspira el tema como “Honky Tonk Woman” o “Midnight Rambler“, aunque sacaron esta vena clásica para las sesiones del “Some Girls”.

Toques más macarras, punk, traídos de Emotional Rescue, son los que vemos en “Neighbours”. Un mick Jagger que gruñe el título del tema y que resulta festivo. Videoclip curioso que anticiparía la vena sarcástica y macabra del “Undercover” en las letras de temas como “Too Much Blood” parido en 1983.

He aquí al hermano perdido contemporáneo de “Slave”; “Worried About You”. Abriendo el segundo corte con un toque moderno, acordes más procesados, sosegados y sacando a pasear al Jagger de los falsetes de 1980. Balada cuya progresión “in crescendo” acentúa un tema que no por bajar las revoluciones aburre, añadiendo más instrumentación, solos sentidos y una segunda mitad que no quiere bajarse del clímax hasta que nos deja paso al siguiente toro de la tarde.

“Tops”, quizá el descarte más antiguo, traído del álbum en el que descansa “Angie”. Poso tristón ayudado por el piano y un Jagger que te habla de cómo funciona el negocio. Destaco nuevamente unos coros sobresalientes como no he oído en ningún disco Rolling antes. Calcamos en cierto modo la estructura del tema anterior, siendo parejas en cuanto a la colocación de puntos álgidos (a mitad de canción) pero funcionando con un sello especial y propio.

“Heaven”, mística, espacial, experimentando con las tendencias “New Age” del momento y tecnología de la que se disponía. Un Mick Jagger al que le está agradando la idea de usar falsete en estos cortes pausados, de atmósfera envolvente y cálida. Una rareza muy bien ejecutada, que jamás será recordada, pero es un intento logrado y bien ejecutado de adaptarse mejor a la época.

“No Use In Crying” sigue mucho la tónica de “Tops” y “Worried About You”, dejando muy claro el papel de las voces y el piano en las baladas. “Emotional Rescue” habría quedado un tanto menos deslucido con un tema así.
Cerramos con “Waiting On A Friend”, regalo del “Goats Head Soup”. Tema que catalogaría como otra innovación, empleando un chachachá. Una obra magistral destacada por la ausencia de complicación en todos los sentidos; videoclip, melodía, que desprende un aura muy positivo sacando a relucir lo que llevan dominando en el segundo corte; riffs melódicos, simplicidad al máximo, piano, voces y saxos muy expresivos cogidos de la mano a modo de unidad indivisible.

Uno piensa cómo podrían haber sido los discos anteriores de haber incluido el material de Tattoo You. Sinceramente, habría sido más pero no mejor. No haber reservado descartes para futuras ocasiones habría supuesto un alarde excesivo e innecesario de talento, habiendo sido previsores para cuando la realidad supere la ficción y el baño de realidad, cuanto menos, doloroso. Decisión inteligente pero dura el reciclar pequeñas joyas, que conforman un trabajo que se escucha del tirón, que suena a los Rolling que no se quedan en medias tintas ni experimentos con gaseosa. Una prueba evidente de cómo hacer sonar firme y homogénea una conjunción de temas tan sumergidos en sus discos originarios con las diferencias artísticas que puedan existir entre disco y disco. En resumen, como hacer sonar más Rolling algo ya de por sí Rolling. Así pues, extendería sin ser tan purista el elenco de discos que merecen la primera oída en caso de querer adentrarse al mundo Rolling y lo haría con este más que notable Tattoo You, sin ser el sobresaliente pasado y sin ser el mediocre futuro. Perfecto término medio.

Mi valoración es la de un disco creíble, serio, esperadísimo y que les catapultó a la cima cómo no lo habían estado desde 1971. Aunque estas máquinas de hacer dinero y tours en la temporada 81-82 (año del directo Still Life) quizá veían venir algo que inevitablemente ocurriría. Agotaron todos los recursos disponibles para salir del paso (incluso airosos) con temas que gozaban de una calidad y sello que no volverían a acuñar en lo sucesivo a 1981. Pusieron la carne en el asador para Some Girls y se ”medio murieron” en Emotional Rescue artísticamente hablando. Agotándose la creatividad y la capacidad de “remake” no quedaría más remedio que hacer frente a la cruda realidad, tirando de discos denostados con menos luces que las de un motel de carretera hasta quedarnos medio a oscuras entre 1983 y 1988.

Quedando avisados, os invito a que paladeéis lo que es para mí el último gran disco de los Rolling Stones: Tattoo You y que pone el lazo a uno de los mayores regalos de la música y de la historia del rock dados jamás. La portada y contraportada viendo a unos Jagger y Richards tatuados a lo maoríes me parece una genialidad, bizarra, que pese a que no les agradó si me amenazan diciéndome: “¡Tatúate!” yo me tatúo, Glimmer Twins.
Un trabajo de un grupo así no se pueden expresar con 2 frases, así que merecían algo acorde a la ocasión como un monumento o como también 4 cuernos, Mi mente me pide unos 8,75 Hollywood’s para los Portalians aunque mi corazón le de 10 ganados de calle.

Mick Jagger: vocales, guitarra, armónica.

Keith Richards: vocales, coros, guitarra, bajo.

Mick Taylor: guitarra.

Charlie Watts: batería.

Ron Wood: guitarra, coros.

Bill Wyman: bajo, guitarra, sintetizador.

Sello
Rolling Stones Records