Rigor mortis - Vete al infierno

Enviado por Onán el Mar, 12/02/2008 - 01:15
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1. Mujer de la calle
2. Vete al infierno
3. Muévete más
4. Suicidio
5. Lucifer
6. Hey amigo
7. La ciudad
8. Rigidez mortal
9. Tan solo quiero
10. Soy rockero

Este grupo de fugaz historia ganó en 1983 un concurso organizado por el ayuntamiento de Barcelona. Al hilo del consiguiente tirón, grabaron poco después el que sería su único vinilo de larga duración, Vete al infierno, que les dio una cierta repercusión nacional gracias sobre todo al grandísimo himno que da título al disco, himno que produce cierta ternura por su sinceridad juvenil, por lo sentido de la letra, porque era evidente que quien la cantaba se la creía. Es la pera, transcribo un cacho de memorieta:

Yendo a un concierto de rocanrol
viene mi viejo y me dice así:
Oye, chico, tú estás loco,
con estas pintas no te dejo salir.
Mira, padre, esto es rocanrol:
es mi forma de vivir.
Pareces un payaso vestido así,
estos mocosos por dónde van a salir...

¡Vete al infierno, déjame vivir,
vete al infierno, dejadme, dejadme vivir!

Qué pose, qué manera de poner los brazos en jarras ante los malos, es decir, los no-melenudos que no nos comprenden. Irresistible para un adolescente que se estuviera iniciando en el rock más o menos duro. Yo escuché la canción un par de veces en la radio y no volví a oír hablar del grupo... hasta que un tiempo después encontré por ahí una copia del disco, que compré en el acto. El resto de canciones no me produjeron decepción alguna: más rocanrol callejero de ese que te hacía pensar automáticamente en chupas de cuero y gente jugando al futbolín. Todo muy bien tocado, sin innovar ni inventarse nada, simplemente dedicándose al rock con constancia y aportando un resultado de calidad.

Había en concreto una canción, Hey amigo, que se convirtió en mi favorita inmediatamente, con su riff irresistible y redondo, y sobre todo con su letra ingenuota que hablaba, muy airadamente, de la confrontación entre rockeros y pijos. No me contengo, ahí van también unos fragmentos de esta perla:

Oye, tío, te crees atractivo
con tu cara de guaperas de verano,
vistiendo siempre a la última moda,
sobre tu Vespa y con la pasta de papá [...]

Me señalas desde tu moto
con tu dedo sentenciero,
hablando mal de mi largo pelo [...]

Te ríes de mi guitarra,
ella habla con el corazón.

Oye, tío, os vamos a enterrar.

Impresionante documento. Un disco con un encanto extraordinario, quizá especialmente por su estilo rockero tan puro, aún no evolucionado en absoluto hacia el metal, que le ha permitido envejecer con mucha dignidad por carecer de elementos horteras. Parece ser no obstante que, tras la inmediata desbandada de Rigor mortis, algunos de sus miembros se fueron pasando nada menos que al thrash y fundaron Legión. Pero esa es otra historia de la que no tengo ni idea, así que, con esto y un bizcocho, me despido no sin antes remitiros a esta otra reseña con la que podéis retomar las aventuras de alguno de estos tipos que nos dejaron un disco tan entrañable.

Sello
Ariola