Rhapsody of Fire - The Eighth Mountain

Enviado por Marcapasos el Dom, 24/02/2019 - 22:50
616

1. Abyss of Pain (00:48)
2. Seven Heroic Deeds (04:47)
3. Master of Peace (05:31)
4. Rain of Fury (04:09)
5. White Wizard (04:56)
6. Warrior Heart (04:29)
7. The Courage to Forgive (04:54)
8. March Against the Tyrant (09:22)
9. Clash of Times (04:41)
10. The Legend Goes On (04:33)
11. The Wind, the Rain and the Moon (05:22)
12. Tales of a Hero's Fate (10:47)

El asunto con Rhapsody es cada vez más peliagudo. Tras la separación, de Luca Turilli y Alex Staropoli, resultando en Luca Turilli’s Rhapsody y el Rhapsody of Fire de toda la vida, hemos podido reconocer a Rhapsody’s Farewell Tour (que reunía a la formación más clásica –salvando a Staropoli– para despedirla) y, más recientemente, Turilli / Lione Rhapsody, proyecto con un álbum debut aún en ciernes y en producción.

Por su parte, Rhapsody of Fire sigue viviendo su propia montaña rusa, fluctuando lo mejor y lo peor de la creatividad del señor Staropoli, tal y como se ha visto durante la confrontación de un soso y lento Dark Wings of Steel (2013) que se posicionó como lo peor de su discografía, y de lejos; y un Into the Legend (2016) que, asimismo, se coronó como lo mejor que dio la banda en años, una muestra de Power Metal Sinfónico y potente en la onda tradicional y cañera de Power of the Dragonflame y Dawn of Victory.

Así las cosas, se ve que Staropoli tiene grandes planes para el futuro del grupo, y tal es así que se confirma que una nueva saga de fantasía épica y musical será emprendida en los próximos álbumes, una saga titulada The Nephilim’s Empire Saga, cuya primera parte ya tenemos disponible recién editada y salida al mercado: The Eighth Mountain.

Ahora bien, valga señalar que la situación de la banda es complicada en estos momentos. Recordemos que en 2016 hubo fuga de miembros de la que de la formación salieron el vocalista Fabio Lione y el batería Alex Holzwarth, lo cual hizo bastante mella en los seguidores de Rhapsody of Fire. Enseguida se anunciaron los nuevos miembros sustituyentes: el baterista Manuel Lotter (ex-Farewell to Arms) y el cantante Giacomo Voli (ex-Teodasia).
Pero, ¿por qué tanta incertidumbre? ¿Por qué tan agria anticipación ante las caras nuevas en la alineación? Resulta que el lumbreras de Staropoli no tuvo mejor idea que presentar a los nuevos miembros en Legendary Years (2017), un recopilatorio de regrabaciones de temas clásicos de sus primeros cuatro LP’s. ¿Mostrar a los fans a Giacomo Voli poniéndole a cantar en temas viejos –que en absoluto les hacía falta dicha renovación– dando lugar a las lógicas y temerosas comparaciones con ese icono de voz del Power Metal que es Fabio Lione?

¿Qué podría salir mal?

Una vez escuchado el nuevo álbum, me alegro enormemente de decir que los nuevos integrantes han dado la talla y de sobra. La formación, con Staropoli como único miembro, se ve extraña e irreconocible. Sin embargo, una vez escuchado el disco hasta agotarlo en el equipo, atendiendo a cada uno de los detalles y descubriendo todos sus recovecos, puedo decir sin miedo a equivocarme que pocas veces Rhapsody of Fire ha sonado tanto como en los viejos tiempos. Por supuesto, hay evidentes diferencias sin Lione –ya ni digamos sin Turilli–, pero dos factores, al final, bien podrían ser los que mejor definen esta nueva obra: la renovación en el sonido y el equilibrio entre lo clásico y lo novedoso en las composiciones.
Todo esto suena más complejo de lo que es en realidad, pero de verdad que lo que supone The Eighth Mountain es de ver –u oír– para creer (en el mejor de los sentidos), porque, en resumidas cuentas, estamos hablando de un disco que va mucho más allá de lo que aparenta en primeras instancias. ¿Una primera característica? Su trepidante comienzo.

Abbys of Pain pasará como una de las intros más oscuras de la historia de la banda (muy a juego con la fantástica portada del propio plástico), una tímida y oscura sinfonía que nos envuelve en sombras hasta que, de pronto, la atmósfera se quiebra bruscamente con la agresiva entrada de Seven Heroic Deeds, primer tema en discordia que impresiona por la curtida convivencia de la más que conocida esencia épica y usanza de coros del grupo con un plus de rudeza y bestialidad que aportan toques de Heavy y Speed Metal a su fórmula. En lo instrumental, por otra parte, hay mucho por donde cortar: Lotter arrasa absolutamente con todo, haciendo rugir el doble bombo desde el primer momento; De Micheli ataca ferozmente con oleadas de riffs y afilada técnica de shredding; y Staropoli tocando palos nunca vistos en sus teclas, como si de un Jon Lord revestido con capa y espada de Power Metal italiano se tratase. Y qué decir de Voli más que toda duda sobre su cabida en el grupo ha quedado disipada en un santiamén, manejándose el vocalista en una performance espectacular que deriva entre los cotejos más melódicos dignos de su género hasta los más graves y guturales. Y este –por fin reconocible– gran descubrimiento va aún más allá en Master of Peace, donde es completo protagonista de la acción que recorre la música como un rayo, siendo una canción que casa épica y melancolía a partes iguales, de forma muy similar a Legendary Tales, sin duda todo un regalo para los sentidos, incluido su estribillo, que es de lo mejor, todo hay que decirlo:

The hills, the grass, the trees
Are slowly turning red
Forever and ever
These fields will taste of our blood

Father forgive me cause I have no regrets
No complaints

Rain of Fury, por su parte, es otro track que gustará a los viejos seguidores de Rhapsody, un auténtico canto guerrero y de pura fantasía alimentada por los teclados y las rápidas guitarras, como un punto de encuentro entre Dawn of Victory y Distant Skies.
Otras partes del CD no son tan fáciles de digerir, vaya. Aun así, asombran la madurez y el grato envejecimiento que vive el disco, de tal manera que temas que en un principio quedaban en lo meramente discreto y pasable, a posteriori han mejorado enormemente. Esto es lo que ha pasado, por ejemplo, con White Wizard, un medio tiempo en el que imperan los teclados y el Voli más emotivo, una pieza que ha sabido ir de menos a más con cada escucha, habiéndose ganado, actualmente, un lugar especial en el tracklist y, todo sea dicho, el cariño de un servidor.

Mientras, la balada Warrior Heart, con su aura medieval, su aire acústico, sus dulces teclados reminiscentes de la era dorada de los de Trieste y el cómo descarga la potencia al llegar el coro, se gana el corazón de uno casi de inmediato. The Courage to Forgive, por su parte, es un caso bastante similar al de White Wizard: una muestra de Power Metal Melódico bastante interesante y sereno amén de un main riff evocador, pero que se queda en tierra de nadie; pero, no obstante, un tema que crece enormemente con las escuchas, valiendo subrayar sus diversos giros dramáticos y cambios de ritmo y cómo Voli y Lotter logran agilizar el estribillo. Sigue sin ser, precisamente, lo mejor del trabajo, aunque no por ello deja de ser una canción notable y con un gancho muy propio.

Ahora bien, para gran coloso, March Against the Tyrant, una sólida composición de 9 minutos que aguarda desde laxos tramos acústicos hasta riadas de riffs y momentos que llevan la enseña Rhapsody marcada a fuego y que aguarda no pocas sorpresas. Un track brillante que da paso a otra descarga ígnea, Clash of Times, una embestida atronadora de Power Metal que, a pesar de oler lo suyo a mini-clon de Master of Peace, acaba por ganar su lid de la mano de un De Micheli que se luce con un solo de guitarra neoclásico y auténticamente puntero en la obra, algo alucinante.
La décima pista, el single The Legend Goes On, es bastante curioso, el ejemplo perfecto de que a veces menos es más, y es que, aun siendo una composición bastante sencillita y que sigue muy a pies juntillas el modus operandi general que la banda ha seguido siempre, no menos cierto es que se trata de una canción muy emocionante y que guarda cierta conexión con el alma de los primeros discos de Rhapsody, un factor que cosecha bastante afecto y merecidos escaños, desde luego.

Los últimos tramos del disco los empezamos a caminar con la balada sinfónica The Wind, the Rain and the Moon, bellísima, realmente poética y, sin lugar a dudas, la mejor balada que se ha visto en Rhapsody of Fire desde Son of Pain. Se deja el campo descubierto y preparado para el grand finale, Tales of a Hero’s Fate, 10 minutos de Rhapsody en estado puro en el que encontramos un poco de todo, desde caña, intensidad y épica, retazos dramáticos y una oscura orquesta que cubre la escucha del conflicto de la historia y sus personajes, con un Voli a la altura, grandes y melódicos solos de guitarra y, para finalizar, un corte narrativo del fallecido Christopher Lee (a saber cómo se las arregló Staropoli para lograr esto), un momentazo bestial para los que vivimos la The Dark Secret Saga y que deja en muy buen lugar el disco y todo lo que ha supuesto a lo largo y ancho del viaje que presenta.

The Eighth Mountain es un disco difícil de tratar. Se trata de un álbum que exhibe muy poco la pomposidad y el espíritu hímnico que Rhapsody of Fire siempre han mostrado. Por decirlo de una manera, busca ese Metal más clásico onda Dark Wings of Steel, pero lo une a la energía, la velocidad y el virtuosismo de Into the Legend. La consecuencia es un trabajo al que cuesta un poco adentrarse durante las primeras escuchas, y que descoloca al principio en según qué partes, pero que, como se ha comentado, pega un estirón importante una vez se le da la oportunidad de madurar y de mostrar sus muchísimas virtudes, entre ellas la de saber presentar un nuevo vocalista como es Giacomo Voli por todo lo alto. Ok, no es Fabio Lione, pero su actuación aquí es tan sobresaliente que uno enseguida se olvida de toda sustitución; uno, simplemente, se deja llevar y sumergir en una música digna de unos Rhapsody of Fire que no podrían tener mejor salud y que a bien ha esquivado la peligrosa bala que parecía anticiparse con Legendary Years.

La clave de la calidad de The Eighth Mountain está en sus matices y el cómo, de un modo u otro, hunde sus raíces en aquello que hizo grandes a Rhapsody en sus primeros años de vida.
No creo que haga falta ni decirlo, pero estamos ante una escucha y adquisición obligatoria para todo fan de Rhapsody of Fire y todo un candidato a ser uno de los trabajos más importantes del género de este año 2019, demostrando la banda per se aún ser uno de los nombres más importantes que jamás haya dado el Power Metal.

Que sean cuatro cuernos áureos (8/10) para Rhapsody of Fire y su nueva cruzada, que deja por los aires lo que pueda venir en el futuro, lo cual, déjenme decir, pinta ser cuanto menos prometedor.

Alex Staropoli / Teclado
Roberto De Micheli / Guitarra
Alessandro Sala / Bajo
Manuel Lotter / Batería
Giacomo Voli / Voz

* Colaboraciones *

Raffaele Albanese / Coros
Christopher Lee / Voz narradora (track 12)

Sello
AFM Records