Rhapsody of Fire - Dark Wings of Steel

Enviado por TenzaZangetsu el Lun, 20/01/2014 - 03:04
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1. Vis Divina - 1:28
2. Rising From Tragic Flames - 6:16
3. Angel Of Light - 7:06
4. Tears Of Pain - 6:27
5. Fly To Crystal Skies – 5:13
6. My Sacrifice - 8:06
7. Silver Lake Of Tears - 5:01
8. Custode di Place - 5:07
9. A Tale Of Magic - 4:18
10. Dark Wings Of Steel – 5:52
11. Sad Mystic Moon – 4:37

Por más que le duela admitirlo a algunos círculos del feudo metalero, Rhapsody Of Fire han sabido hacerse un nombre en la escena con el pasar de los años. Es más, si miramos en retrospectiva, era muy difícil que no lo lograran. Ya desde sus comienzos, la idiosincrasia musical de los italianos era llevar al extremo todos los elementos sinfónicos y épicos de agrupaciones como Helloween, Manowar y Blind Guardian, sin mencionar que agregaban sus propios matices e influencias. Todo esto provenía de la mente de un sujeto como Luca Turilli. Si odian a la banda, entonces pensaran que soy un ridículo o que estoy fumándome algo muy bueno pero, en cualquiera de los dos casos, les recomiendo retirarse de la reseña. Porque esta banda me gusta y voy a hablar a mis anchas.

El líder de Rhapsody Of Fire, el guitarrista Luca Turilli, tal vez haya contado con un seguro de vida en el micrófono como Fabio Lione (uno de los mejores vocalistas de los últimos tiempos) o con una gran tecladista como Alex Staropoli (verlo tocar en vivo es una delicia). Pero lo verdaderamente espectacular es la musicalidad y el talante de compositor genial de nuestro guitarrista. Capaz de realizar álbumes que, aunque sacrificaban el factor más agresivo del Metal, te llevaban a mundos tan fantasiosos y grandilocuentes como su música. Cierto, son bombásticos a más no poder y les encanta demostrar su técnica individual pero, ¿Acaso eso es algo malo? Yo creo que no. Y menos cuando el resultado es tan genial. Eso se lo debemos a Turilli pero nada dura para siempre.

Después de muchas discusiones y diferencias, el genio italiano se marcharía de la agrupación, dejando todo en un estado de incertidumbre. Un tiempo después, formaría su propia banda, continuando la estela musical iniciada por Rhapsody Of Fire, ahora en la forma de Luca Turilli’s Rhapsody. Un álbum muy deudor de lo que había hecho su antiguo grupo hasta ese momento pero más enfocado en su persona. Se nota que estaba cómodo con dicha modificación. Yo escuchaba mucho de lo que sucedía con Luca pero siempre me preguntaba: ¿Qué pasó con la banda original? Veía a Fabio cantando con Kamelot y Angra, consiguiendo un trabajo con estos últimos pero nada de su banda madre. Creí por un tiempo que se estancarían y no harían más álbumes cuando, a finales del año pasado, nos lanzaron lo que debería ser su respuesta a lo que su antiguo líder había hecho. Dark Wings Of Steel, con una estupenda portada (muy Señor de los Anillos) y un título a lo ellos mezclados con Manowar, se erigía como una resolución déspota y contundente a que ellos no eran meros seguidores del Mago Italiano, sino que ellos eran un grupo de fuerzas creativas a considerar. ¿Qué Luca ya no está para hacer la música? No importa, el colega Staropoli la escribirá. ¿Qué Luca ya no está para hacer las letras? No importa, Fabio las hará. Trabajo en equipo para derrocar el individualismo del guitarrista. Veamos cómo les va. De antemano les deseo buena suerte.

Dark Wings Of Steel mantiene la esencia de lo que han sido los italianos y de lo que se trata pero ahora su propuesta ha sido endurecida. No, no están tocando Thrash Metal pero ha habido una considerable reducción en el cronometraje de las canciones y la guitarra tiene un poco más de protagonismo. Los estribillos magnánimos y letras que lidian con temáticas épicas siguen ahí, sintiéndose muy palpables pero con una vertiente algo más afilada. Ya con eso da curiosidad como resulta el experimento, ¿verdad? No los culpo. Pero si no les ha gustado la banda hasta ahora, este trabajo difícilmente les hará cambiar de opinión.

Para que nuestra mente comience a adentrarse en la realidad mágica y “Tolkeniana” de la banda, empiezan con la introducción Vis Divina. Por ahora, nada ha cambiado con los italianos, puesto que esta bienvenida es en su acostumbrada cualidad épica, consagrada con esos arreglos sinfónicos y esas voces memorables. El cambio inicia con ese riff muy Speed Metal de Rising From Tragic Flames y un doble bombo atronador. Creyendo que la cosa se ha tornado muy metalera, se incorpora la metodología orquestal y luego las voces en un fino amasijo de clásico y Power Metal. Cuando Fabio canta en solitario, lo hace fenomenal y la velocidad de Alex Holzwarth en la batería es de escándalo. El estribillo es 100% Rhapsody Of Fire. No han cambiado tanto pero la presencia de la guitarra es ahora más afilada, al menos, eso creo yo. De Micheli, el guitarrista nuevo, suelta un solo dividido en una parte melódica y luego en una un poco más vertiginosa, con los teclados del nuevo líder de la banda apoyando con el aura épica. Mucho dramatismo al final, si gustan de ese elemento de la banda. En algunas partes del tema se escucha el bajo, para mi sorpresa. Buen inicio. Volvimos a nuestra casa y todo sigue igual. Solo movieron un par de muebles pero la esencia es la misma. Eso, muchas veces, es lo mejor.

Comenzando potente pero luego ganando aires de balada, tenemos el esplendoroso Angel Of Light. Con el tinte barroco que tienen los temas lentos de la banda, pronto evoluciona en una suerte de medio tiempo fuerte pero dicha dureza se ve sepultada debajo de tanta orquesta y coros estratosféricos. Fabio, como es usual en él, canta de maravilla y surca cómodo en estas tesituras, sin tener que ir muy alto, sino hasta el estribillo e incluso ahí no esfuerza mucho su voz. Gran riff galopante, por cierto. Se calman en la sección media con una parte acústica brevísima para el retorno de Fabio triunfante, una vez más, aplicando la certera emotividad de la banda en piezas de esta naturaleza. Staropoli suelta un solo de teclado, para su propio lucimiento. Es un buen tema pero no acaba de dejarme satisfecho. Es el factor Rhapsody que, a veces, me aturde: tienen esas canciones arregladas de tal manera que deberían fascinarme pero no termino de enamorarme de ellas. Locura mía, probablemente.

Tears Of Pain muestra que la guitarra ha ganado predominancia en la composición de la banda pero sin desarraigar sus raíces sinfónicas. Lione hace lo suyo, sonando como el gran vocalista que es, mientras que la orquesta magnifica sus tonalidades. Me gusta esta pequeña pero clave alteración de su sonido, puesto que crea algo más de variedad y apela a un sentido de robustez solo visto a cuentagotas en el pasado de la banda. Hay una sección de teclado que me encanta, creando una atmosfera mística a toda la cuestión. Gran corte.

Aplicando una fórmula similar a Ángel Of Light, Fly To Crystal Skies inicia con un galope trepidante y luego se apacigua con Fabio, pero asciende hasta el majestuoso estribillo. Navega constantemente entre lo movido y lo tranquilo, siempre sonando coherente y épico. Un estribillo fenomenal, donde lo Metal y lo clásico se conjugan magníficamente. Hay un pasaje instrumental precioso, de esos que te relajan y dejan atónito para estar solo con tus pensamientos, hasta que nuestro vocalista aparece para despertarte y que dos solos melódicos de las seis cuerdas y las teclas. Un regreso excelente con el estribillo de gran factura que mencione anteriormente, pero ahora magnificado, dejando agotado cuando la pieza llega a su finalización, cuando De Micheli acaba con el riff inicial. Un álbum que se fía un poco en demasía de los rasgos típicos de la banda pero que sabe cuándo golpearte con un corte de gran factura.

My Sacrifice, el tema más longevo de la obra, como muchas canciones del álbum, muestra a un Fabio en una suerte de balada placida, hasta que meten un riff pesado y comienza a ascender significativamente, hasta que el estribillo bombástico te congrega con carácter benefactor. Tiene su orquestación y la guitarra hace un gran contraste, pero es Fabio quien saca la casta para que el corte tenga su peso y validez musical. Los solos aquí no son tan buenos pero, como mencione antes, es el vocalista quien carga el peso de la composición. Y lo hace en un gran nivel, haciendo de My Sacrifice un temazo. Final muy Yngwie el de la canción, por cierto.

Retornamos a las raíces del Eurometal con la explosiva Silver Lake Of Tears. Es un trallazo a lo Rhapsody Of Fire con todos sus ingredientes: mucho doble bombo, teclados a mil por hora, riffs agiles y un Fabio encendido en el micrófono. No baja su velocidad durante toda la canción y eso es maravilloso. Para que suba la adrenalina, si te has cansado de tanto contenido sinfónico. El álbum, a pesar uno que otro traspié en cuanto a la composición, se mantiene bastante regular.

Usan sus herencias italianas en la balada (esta si la es, aquí no amagan), Custode di Place, valiéndose principalmente de una acústica preciosista y de gran hermosura de De Micheli, mientras que Fabio aprovecha las tesituras más dulces de su voz y se despacha una actuación remarcable. Sin Luca, se está mostrando como el héroe de los italianos con una performance de altísimo nivel. El solo con la guitarra eléctrica no se vale de la técnica pero de una melodía sentida. Una balada placida y agradable, que llega al corazón a través de los oídos.

No sé ustedes, pero la instrumentación de A Tale Of Magic me suena a algo salido de Caballeros del Zodiaco, con su carácter alegre y sin los efluvios de prontitud, pero aun así sonando como una composición certera y directa al grano. En realidad, me gusta mucho este tema por las características mencionadas ya. Uno de los puntos más altos del álbum, ya que aquí la banda logra ese tan buscado balance que es tan importante a la hora de hacer música. Un pedazo de canción, colega.

El tema título es un pequeña joya de Speed Metal con un aura más oscura que a lo que nos tiene acostumbrado la banda. El riff inicial es cortante pero no suena tan alto en la producción como los anteriores, mientras que los arreglos sinfónicos son para enmarcar porque suenan dramáticos y magníficos, con un aporte esencial a la sucesión del corte en cuestión. Uno de los rasgos más fuertes de la banda son sus coros sensacionales y sentidos, así que no se sentirán decepcionados. Siempre he pensado que los temas títulos de un álbum debe ser de lo más sólido de dicha producción y esta no es la excepción.

Los italianos saben que el final es inminente y conectan tres grandes cortes seguidos. Sad Mystic Moon es la conclusión de esta aventura épica por el mundo mágico y grandilocuente de Rhapsody Of Fire. Esta se basa en mucha orquestación y dramatismo en la instrumentación, con Fabio Lione haciendo las veces de un tenor dramático. Usa todo su arsenal sinfónico para esta última ofrenda, dejando en vilo al oyente hasta finiquitar esta obra del regreso de una de las bandas más trabajadoras y visionarias de los últimos tiempos. Aunque se hayan estancado un poco en su propuesta.

Calificar trabajos de este estilo siempre es complicado. La banda no innovó mucho aquí, ya que todo esto lo hemos escuchado en otras ocasiones. Si, la guitarra ha ganado peso, pero lo han hecho en ciertos puntos de su carrera. No es la primera vez. Pero, tomando en consideración la salida la Luca y los cambios de poder en el grupo, han logrado facturar un trabajo muy entretenido y que no debe pasar desapercibido.

Tres cuernos (muy altos, si le colocan cuatro está bien) para Dark Wings Of Steel. El mejor trabajo de la banda desde su cambio de nombre. Luca who?

• Fabio Lione – Vocales
• Roby De Micheli – Guitarra
• Oliver Holzwarth – Bajo
• Alex Staropoli – Teclados
• Alex Holzwarth – Batería

Sello
AFM Records