Re-Animator - Condemned to Eternity

Enviado por Hawkmoon el Lun, 08/10/2012 - 22:45
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1. Low Life
2. Chain of Command
3. Room 101
4. Condemned to Eternity
5. Shock Treatment
6. Buried Alive
7. Techno Fear
8. What the Funk?
9. Say your Prayers

Re-Animator, combete británico de Thrash Metal que se curtió a base de telonear a mucho nombre clásico (Exodus, Nuclear Assault, Venom, Dark Angel o Acid Reign), y cuya presentación, el EP "Deny Reality", generó cierta expectación, le regalaban a la parroquia "Condemned to Eternity", un más que decente disquito cañero-oscuro, y muy divertido.

El film que bautiza a la banda, el descojonante peliculón de 1985, era algo bizarro, ecléctico, desmadradísimo. Y la banda, claro, ha salido igualita. El doctor West pasa de la medicina. Ahora, y metido en plena guerra Thrash Metal (a poco de acabarse, todo sea dicho), se arma con una buena Jackson y decide matarnos a todos. Se llaman reanimador, pero lo único que hacen es dejar cadáveres. Raro. Les iba más un nombre a lo Extreme Mutilation o Dark Zombie, la verdad.

La portada, que me recuerda mucho a la del "Refuge Denied" de Sanctuary, aunque en un plan más cabroncete, más Thrash Metal y no tan Power, me enrolla lo suyo. Tiene ese toque vacilón-amenazante, onda Destruction, que tan bien le sientan a las presentaciones de un material explosivete. Un juez dicta sentencia. El castigo, que no es tal, es el de rendirnos ante los Re-Animator. Un ratejo a solas con los británicos. Una paliza old school, cruda, corera, muy Bay Area. Cantaremos lo que haga falta. Seremos el soplón ideal. Nada acojona más que un grupete de thrashers torturadores. No tienen límites, sabes que la movida dolerá.

"Low Life", que nace como híbrido entre Metallica, Xentrix (que eran, en realidad, clones de Metallica) y Heathen, es realmente poderoso, riffero, sabe pegar, sabe dejar K.O. Velocidad y machaque. Thrash Metal, nene. Clásico temita made in 1990. Acordándose de los viejos maestros, los de toda la vida, y dirigiéndose, aún no con paso mega-firme, hacía lo que iban creando entes como Mordred, Death Angel o los Nuclear Assault. Una leve fusión entre lo clásico, el Thrash mordaz, con una onda algo más light, menos martilleante, más accesible. Aunque con el justo contenido salta-dientes. No te asustes. El Thrash siempre será Thrash. Siempre se siente dolor.

Más puñetazos, brother. Aguanta. "Chain of Command", de lo mejorcito, muy Testament (por su rollete guitarrero y por la "chuckbilliesca" voz), "Room 101" (Assassin + Overkill), "Condemned to Eternity" (un cojonudo instrumental, y que no se hace largo pese a una duración más que respetable, en el que viajamos por reinos Heavy Metal, Power, Speed y, claro, Thrash), "Shock Treatment" (algo repetitiva), "Buried Alive" (hermanados con Megadeth), "Techno Fear" (buena tralla) y "What the Funk?" (otro instrumental, pero no tan dotadete como el "Condemned to Eternity").

"Say your Prayers" se encarga de disparar el último cartucho. La sentencia es morir. Paliza, tortura, y, ala, al foso. Disparo en pleno cabezón, disparo mega-Thrash. Y bien cazallero, sucio, violentorro-punkarrista y "sodomita".

Thrash Metal totalmente ochentoso, muy corero, muy de la escuela Bay Area (como les pasó a casi todos los británicos practicantes del estilo que crearon Gary Holt, Dave Mustaine o el tito Kerry). Pero estamos en 1990 y muchos ya se han puesto las pilas, han pillado la directa y andan a años luz de Re-Animator. Esa es la mayor pega en el sonido de la banda. No avanzan. Suenan anquilosados, aunque potentes. No huelen a leyenda. No son osados, pues siguen huellas ajenas.

No te engaño, el Thrash Metal de la banda no es especial, ni tiene un solo track eterno. Pero entra bien, entra solito. A poco que te gusten Xentrix, Nuclear Assault, Metallica o Testament, los disfrutarás.

En lo tocante a Heavy clásico, joder, la añeja Inglaterra se puso las pilitas. Pero en lo tocante a Thrash, jejeje, a esperar siempre el cocido americano, o el alemán, y a parir platitos similares.

3 cuernos (altos) para "Condemned to Eternity".

Buen Thrash, hermano. Ni más... ni menos.

Kev Ingleson: Voz y guitarra
Mike Abel: Guitarra
John Wilson: Bajo
Mark Mitchell: Batería

Sello
Under One Flag