Ramones - Too Tough to Die

Enviado por Heartbolt el Jue, 28/06/2018 - 15:55
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1. "Mama's Boy" - 2:10
2. "I'm Not Afraid of Life" - 3:12
3. Too Tough to Die - 2:37
4. "Durango 95" - 0:55
5. "Wart Hog" - 1:54
6. "Danger Zone" - 2:10
7. "Chasing the Night" - 4:24
8. "Howling At The Moon (Sha-La-La)" - 4:05
9. "Daytime Dilemma (Dangers of Love)" - 4:30
10. "Planet Earth 1988" - 2:55
11. "Humankind" - 2:41
12. "Endless Vacation" - 1:44
13. "No Go" - 3:03

Disco completo

Los Ramones son una verdadera curiosidad. El nombre de Ramones hizo eco y se sintió muchísimo en los años 70; y, ¿cómo no hacerlo? Uno de los grupos más influyentes de todos los tiempos y con cuatro discos seguidos que cambiaron las cosas para siempre. Ramones jugaron a ser los amos del cotarro Punk y lo lograron, además de ser influencia directa para grupos más “avanzados” como Metallica y toda la oleada Thrash posterior, quienes llevaban a Ramones consigo aún así no lo quisieran.

Todo eso cambió cuando inició la década de los 80. End of the Century nos mostró a un grupo relajado, relativamente cambiado y con intereses distintos. Su rabia y Punk de cepillo básicamente se convirtieron en una forma artística de gancho, diversión y en un carril diferente. End of the Century, irónicamente, marcaba el “final” de los Ramones más atrevidos, curiosos y gozosos.

Pero End of the Century todavía sonaba fuerte, comprometido y con un aire a los Ramones setenteros, aunque con una formalidad más madura y responsable. Aún así, el intento de meterse en el New Wave, las pocas ideas del momento, decisiones estúpidas de la discográfica intentando buscar más éxito y la tensión entre Joey y Johnny Ramone llevaron a que el grupo hiciese todo lo contrario a End of the Century, con mucha simpleza de por medio.

Y no es que un disco como Pleasant Dreams fuese una mierda, lo contrario, pero en otra onda. Unos Ramones muy de baladas y medio-tiempo, con poca garra y líricas surrealistas horrendas no terminaban de convencer a muchos. Es como si Motörhead después del Ace of Spades se pusiesen a hacer Country Rock. Sabemos que Lemmy no lo hubiese hecho mal, pero a Motörhead hablando de caballos y chicas campiranas no lo quiere alguien ver. Así fue con Ramones; todos querían a Joey con su voz de perro, a Johnny con rifffs distorsionados y una rítmica completa, no a cuatro despistados buscando concilio en la tonterías que no terminaban de progresar en algo.

Y aunque Subterranean Jungle prometía ser algo distinto, terminó siendo el final de la etapa “de interludio” del grupo. Dos riffs a lo Blitzkrieg Bop, el despido de Marky Ramone por exceso de alcoholismo y mucha monotonía de por medio fueron suficientes para poner a pensar a los tres componentes de la agrupación. Darles motivación para salirse de un camino en el que nunca encajarían, y recuperar a aquellos fanáticos que los vieron demasiado endebles y poco inspirados para el material que se cocinaba entre el 81 y el 83.

Ya era 1984: el Thrash castigaba a medio planeta, el Death y el Black Metal comenzaban a surgir, el Hardcore se transformaba en Powerviolence, Motörhead ya tenía su seguidilla; básicamente estaba “todo dicho” para Ramones en ese momento. ¿Qué se suponen que debían hacer? Aquellos riffs de Havana Affair y Cretin Hop habían dejado de ser influencia directa para darle paso a sus evoluciones metálicas a lo Slayer y Anthrax. Ramones parecían haber quedado de lado mientras viajaban en sus placenteros sueños y atravesaban junglas subterráneas. Pero Joey, Johnny y Dee Dee Ramone no se iban a quedar, ni de coña, tranquilos viendo cómo el mundo había evolucionado completamente y ellos seguían hablando de bananas llenas de droga en la embajada de los EE.UU. en Cuba.

Too Tough to Die (Demasiado duro para morir) era, pues, el puño ese de la portada del Ram It Down (Judas Priest, 1988) contra la armada metálica que creía haber usurpado la corona del reino Punk para luego terminar en las manos de chiflados hablando sobre diarreas y gatos bonsái. El nuevo disco de Ramones tenía que sonar espectacular, distinto, novedoso y lleno de excesiva fiereza para poner a todos en su lugar. El reino Punk y su evolución metálica, Thrash, estaban quemando neumáticos a lo Jay Leno, pero sin los papás de la granja llevando el carro como era. Y Ramones ya habían regresado de Mercurio y Júpiter para repartir leña marciana. Una vez puestos sus pies en la tierra, Ramones tenían que dar la paliza del año para hacer
entender quiénes eran los mejores. Y los mejores eran tres gazmoños provenientes de las cloacas de Nueva York.

Too Tough to Die (título inspirado en incidente en el que casi muere Johnny Ramone), tal como lo indica su extremo nombre, nació para decirles a los imbéciles que se burlaban de Ramones y a quienes los daban por muertos por excesos de drogas que Ramones eran demasiado atrevidos, demasiado recios y demasiado intensos para darse al abandono y ver cómo sus hijos se cagaban en el patio que construyeron con esmero.

Su cuatrilogía inicial patentó un sonido que simplemente quedó para la historia, y luego su trilogía “experimental” demostró a unos Ramones en sus facetas más Pop, variopintadas y flipadas. Así que Too Tough to Die tenía que ser más duro que su título. Y por algún camino tenían que meterse, y, sin más influencias que ellos mismos, Ramones volvían al ruedo con un disco lleno de poder, vigor y actitud. El padre no puede aprender del hijo, así veían la vida ellos. No iban a ser los del Leave Home, pero, de algún modo, tenían que intentar ser mejores.

Desde la portada, acompañados de Richard Reinhardt (Richie Ramone) en la batería, ya percibimos cuál es el rollo de estos piraos en pleno auge del comienzo del Metal más extremo. Nuevo logo, arte a lo Naranja Mecánica que muestra a los Ramones con sus huevos de acero y un TOO TOUGH TO DIE bien grande para que a nadie le quede la duda de quiénes han vuelto y qué es lo que se traen entre manos. No había de otra, Ramones ya se habían consolidado de nuevo y Too Tough to Die traía sorpresas para todos.

Too Tough to Die cuenta con 9 temas escritos principalmente por Dee-Dee Ramone, siendo el disco en el que más aportó. Más el ingreso de un nuevo baterista, las ideas fluctuaron poco y el sonido se endureció hasta volverse durísimo, más que una pared de concreto.

El disco está plagado de momentazos que no se hacen esperar, y cuando comienzo Mama’s Boy todo el mundo calla para escuchar a un Joey Ramone convertido en Terminator, mientras que el guitarrazo de Johnny Ramone deja bien claro que esto no es Punk chicle vacilón, no, puro sonido grueso y oscuro, mientras que la base rítmica es resaltable en demasía. El tema, muy como TODO el álbum, es una crítica fuerte a las nuevas generaciones musicales y una lección a los alumnos descarriados. Los estribillos vuelven a tener mucha presencia, pero con un Joey con una voz lejos de ser aquella infantil y jocosa con la que nos acostumbramos, porque aquí Joey escupe ácido, vomita y le da grosor a todo el álbum con su insanidad y descontrol.

I’m Not Afraid of Life es una canción directa que habla sobre que el grupo no estaba cansado de la vida de que llevaban, y que lo que venía era lo más áspero que se tenían que tragar en sus vidas. Mientras que la homónima Too Tough to Die aparece de la nada para hacer que todos entiendan el nivelón de los Ramones, y aunque estaban en 1984, podían seguir enseñándole al mundo su fuerza y carisma.

Durango 95 es la primera instrumental del grupo, basada en el modelo de automóvil que usa el protagonista de La Naranja Mecánica (A Clockwork Orange, libro de Anthony Burgess y adaptación cinematográfica por parte de Stanley Kubrick). Y con esta canción uno entiende mejor que el sonido de los Ramones en este disco apunta hacia el Hardcore, abandonando cualquier influencia Pop que se imaginen. Aquí en Too Tough to Die sobra calibraje máximo.

Wart Hog es junto a Endless Vacation los temas que canta Dee-Dee Ramone en este disco, algo verdaderamente especial. Su voz jocosa divierte, es peligrosa y habla sobre una especie de jabalí y lo compara con muchos jóvenes metaleros de los 80. Se dice que las letras de este álbum son tan ofensivas que se prohibió que fuesen publicadas dentro del libreto del disco y vinilo. Una tontería, pero en realidad Ramones en este disco echan fuego y Danger Zone es la prueba de lo anterior.

La trilogía de temas que engrosan la mitad del disco, es sencillamente mágica y de mucho octanaje. La introducción a Chasing the Night es muy memorable, además de un solo de Johnny con mucho Blues y Rock ‘n’ Roll (cualquier solo que hizo este hombre siempre será de alabanza), mientras que el sintetizador ayuda a la mantención del tema. Y si la introducción del tema anterior te pareció buena, con Howling At The Moon (Sha-La-La), te aseguro, vas a reírte con una entrada a lo máquina de arcade y un tema bastante bobolongo con aire a Beatles, pero como todo es “duro” en este álbum, ninguno se permite ser menos contundente que una bola de billar. Daytime Dilemma (Dangers Of Love), al igual que la anterior, es de las “más suavecitas”, pero con un riff punkarra Hardcore donde usted lo quiera poner.

Todo el disco está plagado de temazos, pero entre Planet Earth 1988 y Humankind, Ramones vuelve a destruir la diana del blanco. Dos canciones bastante guitarreras, olor a Rocket to Russia y con letras que se burlan completamente de la sociedad. Mientras que No Go cierra el álbum con un riff poderoso, rítmica de toro rojo y a Joey con su nivelón de siempre. El tema más duro y rápido, con un solo demasiado maravilloso. Lo único que me molesta es que son muy cortos. Johnny Ramone es como la tía que te hace tener una erección pero luego se te baja todo porque te deja esperando mientras se escapa por la ventana del motel.

Too Tough to Die es un álbum especial y que nos regresa a los Ramones punkarras, pero en una nueva dimensión y con un sonido patea-culos de primera. Quizás ya el Thrash estaba destrozando castillos, pero Ramones aparecen como los dioses del gremio para dar verdaderas lecciones de fuerza y crueldad. Y una letra como Too Tough to Die no la superan diez mil Die by the Sword. Sencillamente un grupo único.

La variedad de Ramones les permitió sacar muchos discos más, cada uno con su toque especial. Quizás los resaltables sean Brain Drain, Mondo Bizarro y el amado/odiado Acid Eaters, mientras que entre Animal Boy y Halfway to Sanity jugaron a lo rudo para intentar ganar más terreno. Pero, como sea, Ramones siempre se mantuvieron y entregaron lo mejor de sí. Y con Too Tough to Die regresaron al reino que ellos mismos habían creado. Y esta vez no para hablar de películas de terror, prostitución masculina y surf, sino para demostrar que estaban vivos y tenían mucho por entregar.

Ellos, simplemente, eran demasiado duros para morir.

Joey Ramone - Voz.
Johnny Ramone - Guitarra.
Dee Dee Ramone - Bajo y Voz en "Wart Hog" y "Endless Vacation".
Richie Ramone - Batería.

Sello
Sire Records