Ramones - Pleasant Dreams

Enviado por Kylo Ren el Lun, 20/08/2018 - 08:10
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01. We Want The Airwaves
02. All’s Quiet On The Eastern Front
03. The KKK Took My Baby Away
04. Don’t Go
05. You Sound Like You’re Sick
06. It's Not My Place (In The 9 to 5 World)
07. She’s a Sensation
08. 7-11
09. You Didn't Mean Anything to Me
10. Come On Now
11. This Business Is Killing Me
12. Sitting In My Room

Bonus Tracks [Edición expandida, 2002]

13. Touring [Versión de 1981]
14. I Can't Get You Out of My Mind
15. Chop Suey
16. Sleeping Troubles
17. Kicks To Try
18. I'm Not an Answer
19. Stares In This Town

Lista de reproducción con el álbum completo

Había llegado 1981 y con ello, el lanzamiento del que sería el álbum de estudio más polémico publicado por Ramones hasta ese entonces. Las circunstancias dieron paso a ello: el antecesor de éste, aquel “End Of The Century” contó con la aprobación tanto de los fans como de la crítica “especializada”. La década de los ’70, en donde el Punk había surgido y delimitado para siempre las bases de su estilo -con la banda que aquí nos convoca como una de las principales del movimiento, sino es la que más-, ya había finalizado. Y el listón había quedado demasiado alto por la publicación de los cuatro álbumes que serían pilar fundamental de dicho género hasta el día de hoy –y no solo para el Punk, sino que como influencia para la música más extrema como el Thrash Metal- (“Ramones”, “Leave Home”, “Rocket To Russia” y “Road To Ruin”). Y, simultáneamente, las tensiones emocionales e ideológicas en el seno de la banda se hacían sentir, como el fuego que se expande cuando un viento fuerte lo golpea (sí, hablamos de las dos principales y más icónicas caras de la banda, Joey Ramone y Johnny Ramone). Dentro de ese contexto, ¿qué más podía ofrecer un grupo que había casi creado un estilo por completo, pero de cuyo futuro se dudaba? El resultado fue éste álbum, “Pleasant Dreams”, cuyas opiniones hasta el día de hoy siguen divididas entre los fans. Pero dos cosas son ciertas: la primera, es que actuó como un salvavidas económico que sirvió a la banda para continuar en el estudio y en la carretera por más años. Y la segunda, es que indiscutiblemente, es el álbum de Ramones que goza de mi predilección. Tanta, que fue el que primero compré del grupo, importándolo desde el extranjero, cuya posesión sigue siendo un buen complemento para mi colección. Amo aquella dinámica, poseyendo el formato físico de cualquier motivo que te apasione (en este caso, la Música).

‘We Want The Ariwaves’ es el track que da inicio a ésta aventura. Tanto el título como la letra de la canción son concisos: a pesar de que la banda suaviza su sonido, siguen haciendo Rock ‘n’ Roll de calidad, y ahora apuestan porque las emisoras radiales les den el espacio que necesitan para publicitar su música. Hay que recordar, que Ramones nunca contó con este tipo de sustento, y que el reconocimiento y fama que la banda tuvo fue en la última década de su existencia, y luego, póstumo a su separación. Esta canción por sí, no pudo erradicar esa ‘maldición’, pero vaya que sirvió para enganchar en el inconsciente de muchos fans y otras personas, con aquellos punteos y teclados, que serían una constante a lo largo de toda la canción, y una constante que también se engancha en tu mente. Melodías excelsas para mi gusto, aún más considerando que en sus presentaciones en vivo no hacían gala de todos los detalles originales de sus composiciones como sí sucedió en el estudio.

El segundo tema del disco, ‘All’s Quiet On The Eastern Front’, cuenta con un riff de guitarra alegre (he de imaginar la cara de hastío de Johnny ejecutándolo, pues éste buscaba hacer un disco mucho más pesado, como en los albores del grupo), y las melodías vocales de Joey Ramone y Dee Dee Ramone (las partes cantadas por éste último a lo largo de la discografía del grupo siempre me han parecido geniales, dándole más matices y variedad a la situación). Canción que aporta más bien poco a mi parecer –el resto de temas me son mucho más memorables-, pero que, sin embargo, cuenta con energía y carisma.

Y llegando a éste, ‘The KKK Took My Baby Away’ -el tercer tema del disco-, me veo en la necesidad de hacer un alto, y en el explayarme por una cantidad de buenos motivos. Primero que todo, es el tema más recordado del disco, aquél que trascendió en el imaginario de todos los fans de la banda por sobre las demás canciones, impregnándose para siempre en los setlist de sus presentaciones en vivo hasta la disolución de la banda en 1996. Segundo, porque es mi canción predilecta de “Pleasant Dreams”, y una de mis favoritas del conjunto (superada por ‘Poison Heart’ y otras pocas). Y tercero, por la historia; por los motivos que dieron origen a la misma. Resulta, que una joven y bella muchacha pelirroja llamada Linda era la novia del vocalista de la banda, Joey Ramone. Ambos eran felices, hasta que un buen día, el corazón de ella dejó de preferir al ‘buena onda de Joey’, y decantó por el huraño, terco, sádico, arrogante, solitario, republicano, rebelde en el trato, impartidor de orden, ambicioso y desentendido ‘chico malo’ de la banda. Obviamente, hablamos del guitarrista: Johnny Ramone. Comenzaron a juntarse, a salir, se hicieron novios, se casaron, y ella estuvo con él, dándole apoyo literalmente hasta el día de su muerte, en donde el cáncer puso fin a su vida en el 2004 (e incluso dándole vida a quien fue su marido más allá de la muerte, encargándose de publicar la autobiografía del mismo 10 años después de su deceso). Motivo suficiente para que el sensible y también problemático Joey nunca más le dirigiera la palabra a Johnny, sino tan sólo para asuntos comerciales y de trabajo (pues, porque sí; detrás de todo el mito, Ramones en su interior nunca fue una banda de mejores amigos que se juntaron un día para hacer música y pasarla genial, sino que, sólo eran tipos con una química especial y que funcionaban juntos para lo que buscaban hacer: música). Y así fue como la escueta amistad que tuvieron quedó en la nada hasta el final de los tiempos. ¿El título de la canción? Pues, una referencia al Klu Klux Klan (la organización racista y de extrema derecha estadounidense que en los albores del siglo XX perseguía y daba persecución a personas de piel negra, católicos, homosexuales y otros que no fuesen de su agrado ideológico, hasta dejarlos sin plusvalía ciudadana, y si es posible, darles muerte). Johnny fue un convencido y fiel republicano durante la totalidad de su existencia –enorgulleciéndose de hacerlo público-, y Joey un sujeto de Izquierda (me causa mucha gracia ver como desde un inicio la relación estaba destinada al fracaso en términos de amistad, pero fecunda en cuanto creación artística). Así que, con su orgullo herido y sin la mujer a la que quería, Joey no tuvo más opción que dedicarle ésta canción de odio a Johnny y al mismo tiempo, entregarla para que la banda se sirviera de ella (pues era el único proyecto musical del otrora vocalista en aquel entonces). Y pues resultó. Por lo anteriormente explicado, fue del agrado de todos, incluso del mismo Johnny que en su autobiografía declaró “encantarle” por ser agresiva musicalmente –recordándole a los primeros tiempos de la banda, deseoso por impregnar las nuevas entregas de estudio con este sonido-. Todo un culebrón sin duda, pero valió para el futuro de Ramones, para los fans que lo disfrutamos, para Johnny, y para todos –todos excepto Joey jajajaja-. Pero le sirvió para desquitarse. Y aparte nos la dio, que es lo importante.

Y los líos de faldas no terminan: llega el cuarto tema del disco. ‘Don’t Go’, también de la autoría de Joey. Otro cuestionamiento existencial a base del amor perdido de una mujer, cuya lírica no se centra en darle inquisición a su rival ideológico, artístico y, sobre todo, en el amor; sino que, es más bien un reproche a sí mismo. ¿Será hacia la misma Linda que lo abandonó? ¿U otra mujer que le concedió un destino un tanto catastrófico que terminaría desembocando en una nueva composición musical? En fin, ese Joey. Musicalmente, la canción es bastante dulce, alejándose de los parámetros de la anterior. Se nos presenta un ambiente mucho más radiofónico, más Pop. Los riffs de guitarra son mucho menos bestiales, y Joey se luce, cantando con ganas y dándolo todo. Otro punto alto.

Si ‘The KKK Took My Baby Away’ no existiera (gracias Johnny, por haber sido como fuiste, e impedir ese nefasto crimen capital en contra de la música), mi canción preferida de “Pleasant Dreams” sin dudas sería esta: el quinto track. ‘You Sound Like You’re Sick’, composición perteneciente a Dee Dee, goza de ser una de las más veloces de todo el disco, la que recupera 100% esa esencia setentera que muchos fans extrañaron. Es pura adrenalina, una locura total e ideal para ir mosheando en un recital (tributo, a éstas alturas, o alguien que le haga un cover), o cabeceando al escuchar en cualquier parte. Mis respetos para toda la banda. La rapidez y técnica en la batería de Marky Ramone, Dee Dee por haberla compuesto, Johnny por ejecutar esos riffs tan veloces y penetrantes, y Joey, por cantar lleno de ímpetu y escupir su ira, una vez más. Ovación total. Un tema que ha pasado si bien no desapercibido, pero sí con una omisión bastante palpable incluso dentro de los fans de la banda. Y por eso mismo, éste: un momento ideal para reivindicarla.

‘It’s Not My Place (In The 9 To 5 World)’, reduce, al igual que otros temas, las revoluciones dentro del disco, pero no por ello la calidad. Riff y melodías vocales alegres, y unos Dee Dee y Marky que llevan el ritmo entrecortado de forma excelente. Pegadiza, como si ella misma te que cantaras esos “Oh, no!” que Joey se gastó en el estribillo.

La séptima canción de la entrega tiene por título ‘She’s a Sensation’. ¿Se habría recuperado Joey a éstas alturas de su traspié sentimental con Linda y Johnny, aunque fuese un poco, como para componer ésta pieza para una nueva persona? ¿O es para la misma compuesta en una época anterior? Pues, no lo sé. Lo que sí sé es que no puedo con esas melodías tan dulces e incluso ‘azucaradas’ para lo que son los estándares de la banda. Pero, en el buen sentido, pues me encantan. Ese optimismo, esos coros tan radiales, esas melodías de guitarras descendentes al final. La voz de Joey Ramone siempre me ha transmitido un carisma especial, algo así como unas ganas y un “querer hacer”, una energía juvenil por inercia. Y en este tipo de composiciones, se nota todavía más (recordar la gigantesca hazaña que se mandó Joey en solitario al darnos el cover de ‘What a Wonderful World’ de Louis Armstrong, aún con cáncer, y aún a punto de morir, 20 años después de que el álbum aquí reseñado fuera lanzado al mercado).

‘7-11’, octava composición de éste LP, radiofónica también, llega a modo de medio tiempo. Por lo mismo, nos recuerda a otras entregas anteriores de Ramones –ambas de su mítico “Road To Ruin”. Tempo calmo, una bella capa de guitarras que se me antoja exquisita, un Joey con un tono un tanto melancólico pero potente, luciéndose nuevamente. Ideal para escucharla en algún momento de relajo, en algún lugar solitario y reconfortante (algo así como la costa o una playa estarían bien).

La voz de Joey goza de protagonismo al empezar ‘You Didn’t Mean Anything To Me’. El tempo será rápido, en contraposición al tema antecesor. Interesante riff el del segundo 0:16 y que se repetirá en su duración a lo largo de toda la canción (una antesala perfecta de lo que musicalmente sería “Too Tough To Die” de 1984, sobre todo en las afiladas guitarras del gran Johnny Ramone). Otra canción que recuerda a la primera época de la banda en aquél lejano segundo lustro de la década de 1970. De inmediato empieza ‘Come On Now’ –décimo tema del LP-, cuyo tempo también es veloz, pero que, musicalmente, es mucho más alegre que su antecesor (una constante en todo el disco). Unos acordes de quinta al inicio acompañados de un teclado interesante, como los que se muestran en un partido de Baseball. Nuevamente, el estribillo es uno de los más pegajosos del disco. Potente la sección de batería a cargo de Marky al centro de la canción, y el punteo “Rockanrolleado” de Johnny al final de la misma.

‘The Business Is Killing Me’ se me antoja muy llamativa. Las líneas vocales de Joey del minuto 1:00 son un poco menos melódicas que en el resto del disco, pero no así la instrumentación que la acompaña (un teclado que emula el sonido de un piano típico de los Western norteamericanos, y también sonidos más sintéticos en otras partes). Los falsetes del minuto 1:20 son una delicia, por lo anecdótico, por lo poco usual que representan para el estilo del que alguna vez fuese el inconfundible vocalista de Ramones. Composición acreditada a Joey, cuya lírica nuevamente refleja los problemas internos que la banda presentaba, pero que cumplió una perfecta función dialéctica, aprovechándolos como inspiración para la creación de nuevas composiciones.

Un punteo ascendente, y nuevamente, alegre, a cargo de Johnny en las guitarras. Así es como empieza ‘Sitting In My Room’ –doceavo y último tema en cuestión-. Una pieza veloz, con un coro que otra vez se engancha. Destaco el trabajo vocal de Joey. Finalmente, fue él el que en este disco tuvo más protagonismo por sobre el resto de integrantes de la banda, pues fue quien realizó para “Pleasant Dreams” la mayor cantidad de composiciones.

Revindico el sonido radial y un tanto fiestero que la banda nos presentó acá. Si hasta el mismo Johnny lo detestaba, (y no sólo por aquello, sino que también por ser el primer disco en donde no hay una portada con los cuatro integrantes de la banda). No puedo estar de acuerdo contigo ésta vez Johnny, al menos no en lo musical. Aun así, tu personalidad y estampa siempre te mantendrán como mi Ramone preferido.

La edición Deluxe del álbum trae un conjunto de bonus tracks. Se entiende el por qué no se incorporaron al disco de forma oficial. Poseedores de un estilo mucho más rápido y un poco más “crudo”, hubiesen encajado mejor en los trabajos anteriores o posteriores de la banda (uno de ellos, ‘Touring’, se estrenaría de forma oficial en “Mondo Bizarro” de 1992). Aun así, es un placer para cualquier fan de Ramones que se precie al escuchar cualquier material perteneciente a la banda.

Cinco cuernos (un 9.0/10) para el disco de Ramones que hasta ahora desvía la mayor parte de mi atención, mis ganas y consecutivas escuchas junto a “Road To Ruin”.

Joey Ramones – Vocalista
Johnny Ramone – Guitarrista
Dee Dee Ramone – Bajo/Coros
Marky Ramone – Batería

Músicos invitados:

Dick Emerson – Teclados
Dave Hassel – Percusión
Graham Gouldman - Coros
Russell Mael - Coros
Ian Wilson - Coros
Deborah Harry - Coros
Kate Pierson - Coros
Cindy Wilson - Coros

Sello
Sire Records