Ramoncín - Al límite, vivo y salvaje

Enviado por Alexrock el Vie, 24/07/2020 - 13:48
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Hoy me voy a meter en un berenjenal, lo sé, pero jamás he estado tan seguro de lo que voy a escribir porqué cuando un artista transmite tanto con su arte en un momento determinado, en un punto de tu vida, y consigue que ese mismo sentimiento perdure con el paso del tiempo, las polémicas, chascarrillos y demás comentarios de patio de colegio son totalmente prescindibles, y tal y como decían Barón Rojo , cuando cesa el clamor, cuando la magia se desvanece, sabiendo que al menos un único destinatario siempre está allí, lo demás se aparece como banal; esa sentencia final ya es mía, no de los hermanísimos.

Berenjenal porque la idiosincrasia del músico que hoy nos atañe supone una triple corriente de opinión. Por un lado los que lo conocen más allá de su faceta musical, como miembro de la Sociedad General de Autores Españoles (SGAE), la deriva judicial que se desarrolló respecto de la misma (en la que finalmente fue absuelto) y su defensa a ultranza del canon digital y en contra de la piratería musical. En segundo lugar por su trasformación de chico rebelde a presentador de concursos en televisión y tertuliano. Quede claro que hasta aquí, José Ramón Márquez no me interesa en absoluto. En tercer y último lugar por su faceta musical y la valía, méritos o repercusión que tuvo en el devenir del rock español. Y ahí, ahí sí, Ramoncín, otrora "Rey del Pollo Frito", no solo me interesa, sino que en este directo, concretamente, me fascina.

Ramoncín fue descubierto por Jero Ramiro (si, ese Jero Ramiro en el que estás pensando), incorporando a nuestro invitado de hoy a su primer grupo, denominado Siracusa, siendo que al poco tiempo cambiaron su nombre a W.C.?, grabando un primer disco que, polémicas aparte (no aparece Jero en los títulos de crédito), ya contaba con el nombre de Ramoncín y W.C y en el que ya se incluía alguno de sus éxitos como "Marica de terciopelo", "Comete una paraguaya" o "Rey del pollo frito".

A partir de ahí una decena de discos de estudio entre los que cabe destacar, sin duda, "La vida en el filo", aunque ciertamente hasta ese trabajo de 1986 ninguno de los editados tienen desperdicio, incluyendo auténticos himnos de quien alguien alguna vez dijo el primer punkie español (precisamente por aquel primer trabajo de 1978).

Llegados a 1990, Ramoncín deja la música (solo la retomaría al cabo de 8 años con "Miedo a soñar"), despidiéndose del gran público con este directo, "Al límite, vivo y salvaje" para emprender una carrera como presentador, tertuliano y no se cuantas cosas más que, como decía anteriormente, nada nos interesa a los efectos de este texto. Unos cuantos recopilatorios desde entonces, un par de discos de estudio y algún directo, pero ah!!, amigo!, ninguno como este que vemos hoy.

Y es que cuando uno tiene 17 años, recién estrenada la década de los ´90; cuando tan solo podías, en el mejor de los casos, comprar un vinilo cada dos meses, y el resto eran cintas de cassette TDK grabadas, lo único que podías hacer era disfrutar del pequeño tesoro del momento. Y en este doble directo de Ramoncín se percibe todo tan cercano, todo tan de verdad, que más allá de la indudable calidad de las canciones, todo lo que transmite, todo lo que me transmitió en su momento, se quedó grabado en mi piel para siempre; y si, será la época, pero junto al Doble Directo de Barricada (1990), "Ben Endins" de Sopa de Cabra (1991) y "Suave es la noche" de Los Suaves (1989) forman parte de mi existencia.

Tras una portada absolutamente mítica, y arropado por unos músicos maravillosos que conformaban "El Grupo salvaje", comenzaba el concierto de una forma un tanto inusual, con la instrumental "Hill street blues", que además era la cabecera de la serie norteamericana del mismo nombre (un serión, por cierto); y por si no nos dejaba un poco aturdidos enlaza dicha apertura con "Como un susurro", balada inconmensurable cantada al unísono por el público que reacciona ante los primeros acordes como si se tratase de un huracán. Joder!, es que hasta hoy en día es un himno!. Sin solución de continuidad, "¡Déjame", un poco de rocanrol, caña controlada y aquel mítico...

“Sólo esperamos una cosa de vosotros: que cantéis claro y fuerte y con sentimiento. Sois lo más importante de este disco, eskerrik asco!! ....

Ello da paso a "Estamos desesperados", armónica en ristre para dar inicio a un tema muy melódico siempre acompañado de un colchón conformado por los teclados y el saxo, que sirve de interludio entre las diferentes partes de la canción. Tremendo.

Ahh!! la historia de Mercedes, aquella "(La) chica de la puerta 16"; fíjate si será grande la cosa que me he imaginado mil veces a Mercedes en la clase del colegio mixto, con la anécdota que narraba Ramoncín a ritmo de bajo y esa forma de transmitir la que se formó en aquel concierto; medio tiempo delicioso que arranca en el estribillo con fuerza para que el entusiasmado público lo coree como si les fuese la vida en ello.

Luego "Canciones desnudas" y su bonito saxo; "Por tí me he vuelto loco" con la armónica de Ramoncín que le da un toque especial suben un poco el ritmo para desembocar en otro de los temas clásicos (¡como si todos los que han caído no lo fuesen!)... "Marica de terciopelo". Y aquí un apunte; cantar esta canción en la España de 1978, con la actitud punkie que mostraba el madrileño no debía ser nada fácil; menos aún conseguir que fuese un éxito; y algo similar le pasaba a "Reina de la Noche"; hablar de sexo, drogas, putas, maricones, chulos; era algo que en aquella época era tabú, y visto con esa perspectiva la cosa adquiere más valor porqué Ramoncín lo hacía sin tapujos; o ¿acaso "Chuli" no refleja aquella época de delincuentes perdidos en el infierno de la heroína y suburbios de grandes ciudades con jóvenes marginales que hicieron de la delincuencia su "modus vivendi"?, "El Vaquilla", "El Jaro", "El Torete"; reflejo de una sociedad, o de una parte de ella, atrapada en un submundo que en este directo también tiene su cabida.

Tras ese tridente de temas un tanto más lentos y con un fuerte poso social, arranca con fuerza Rock & roll duduá, con aroma a Pepe Risi, a Alarma, a todo aquel rocanrol que nunca quiso ser parte de la mentira que fue "la movida madrileña". A continuación "La cita"; pero que enorme!!, recuerdo que se nos hinchaban las venas del cuello cantando esta canción en los garitos de rocanrol, si, de rocanrol, porque eso es también "La cita" puro rocanrol! que desemboca en "Ángel de cuero", con un maravilloso saxo de Gary Barnacle iniciándose como una balada para coger un ritmo medio al que se unen los teclados Richi Fuentes y "Ciendedos" Delgado, con la armónica como broche de oro del tema (huelga decir que la armónica también es obra de Ramoncín).

Con "Forjas y aceros" para denunciar la situación de miles de trabajadores y su lucha en la época de la reconversión industrial vivida en España (recuerdo siendo un niño, y tal vez por proximidad geográfica, las imágenes que llegaban de la localidad vecina de Sagunto -Valencia- y el conflicto de su planta siderúrgica). Y luego la enorme "Putney Bridge" y el último punk que allí se suicidó según la historia que nos canta Ramoncín, otro himno que nos sirve para levantarnos del sofá y encarar la última parte del concierto; aquí si de dejan advertir con fuerza las guitarras, como se advierte a la peña saltando y disfrutando del memorable concierto.

"Cold Turkey", una versión del tema de Lennon que da paso a "¡Hola muñeca!" y a continuación... "Hormigón, mujeres y alcohol", o lo que es lo mismo, historia viva del rock en España, sonando antes o después de "No hay tregua", de "Flojos de pantalón", de la Dolores más famosa del planeta Suave, que sí, hombre... "Litros de alcohol" la llamábamos todos, claro, esa que cantabas hasta la extenuación en los baretos rockeros, otra vez los baretos!, que haríamos sin ellos... en fin que más decir...

"litros de alcohol, corren por mis venas mujer, no tengo problemas de alcohol, lo que me pasa es que estoy loco por privar"..., pues eso.

Y acabamos con otro himno, "Al límite", broce de oro para cerrar un concierto cumbre en la carrera de Ramoncín, imperdible de la escena rockera en España y marcado a fuego en la piel de quien suscribe.

Ramoncín: Voz y armónica
Basilio Montes: Guitarra
Antonio Molina: Guitarra
Max Sunyer: Guitarra
Luís Escribano: Bajo
Richi Fuentes: Teclados
Cristóbal Delgado: Teclados
Luís García: batería
Gary Barnacle: Saxo

Sello
BMG