Rage - XIII

Enviado por Hawkmoon el Vie, 12/11/2010 - 04:04
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01. Overture
02. From the Cradle to the Grave
03. Days of December
04. Sign Of Heaven
05. Incomplete
06. Turn The Page
07. Heartblood
08. Over And Over
09. In Vain (I Won't Go Down)
10. Immortal Sin
11. Paint It Black [Rolling Stones cover]
12. Just Alone

Es imposible hablar de Rage y no hacerlo de "Peavy" Wagner, su líder y vocalista (además de bajista), principal compositor y "guardián" del personal sonido del combo. "Peavy" siempre ha sido tan amante del buen Rock y el Heavy Metal (además de ser un apasionado del Thrash, como se aprecia en los principios de la banda) como de la música clásica (Wagner, Mozart, Vivaldi, Beethoven...) y esa influencia nunca ha pasado desapercibida en la música del grupo, de hecho, mientras más nos acercábamos a 1998, el año de edición de XIII, más se intuía el poso de los compositores clásicos en discos como The Missing Link o Black in Mind. En 1996, la edición de "Lingua Mortis" (grabado junto a la orquesta del mismo nombre) ve la luz y sorprende a la comunidad metalera con un disco que fusionaba como ninguno la influencia del Metal y el clasicismo de tres siglos atrás. Mucho antes que Metallica se pusiesen con su orquesta de marras, Rage ya lo habían hecho, y con una nota muy superior.

Rage es una de esas bandas que nunca ha tenido, y por lo que parece, nunca tendrá, el éxito que realmente merece. Conociendo la colección de joyitas que han editado a lo largo de su extensa carrera (caso de Trapped, The Missing Link, Black in Mind o End of All Days, Ghosts, Welcome to the other side o Strings to a Web) a uno no le entra en la cabeza que la banda no sea una de las líderes a nivel de Metal europeo, pero bueno, injusticias y casos de negación ante lo magno los ha habido siempre. No hagamos un drama de la carrera de los germanos y centrémonos en lo que importa, "XIII", el disco que cambió la cara para siempre a Rage y los posicionó, como mínimo, a un nivel mayor del que estaban (que ya tocaba), ya que no pasaban de teloneros o de "Special Guests" para algún tour con nombres de peso.

La portada ya deja caer que el Metal y el clasicismo caminarán de nuevo juntos en el nuevo capítulo musical. Una calavera (símbolo metálico 100%) se fusiona con un violoncello (uno de los símbolos más definitivos en el mundo neoclásico)en un fondo casi Kafkiano, con un reloj que marca trece horas. Una ilustración perfecta para conocer, en un segundo, el amplio registro que abarca la banda. Sentimiento, eso refleja la portada y eso da"XIII". Puro sentimiento.

"Overture", el tema-intro, deja escapar un piano picarón que poco a poco crece y es borrado del mapa con la triunfal entrada de la orquesta Lingua Mortis, que con una bella melodía de cadencia ascendente te van, poco a poco, trasladando al interior del disco. La parte final, con la suma de Rage y su parte eléctrica, elevan el listón y la convierten en un entrante épico y realmente bello. Simpleza clásica pero no carente de feeling. Un aprobado para la primera "cata", sin duda, y eso que sólo hemos dado un triste sorbo.

"From the Cradle to the Grave", tema dedicado a la mortalidad infantil en las guerras, estalla con un riffeo Sabbathiano de lujo(aunque algo facilón) que hace que no puedas parar de mover la cabeza. El plus de tener a la orquesta detrás llena mucho el tema y quizás le quita pegada y cierta rudeza, pero amplifica su majestuosidad y armonía. "Peavy" cumple sobradamente como bajista(siempre lo ha hecho), pero llama la atención su tonalidad oscura, en la voz, adquirida para el disco. Sigue cantando como un cruce entre James Hetfield y la mejor escuela Power americana, pero con una dosis extra de madurez. El resto de la banda, sobretodo Chris Efthimiadis, bateria, hace una labor encomiable, y su hermano, Spiros, y Sven Fischer le van a la zaga en las guitarras. Un tema que ha pasado el test del tiempo y se ha convertido en un clásico total en los shows de la banda (para un grueso enorme de fans, el tema es tan querido y respetado como trallazos de la clase de "Don't Fear the Winter", "Firestorm", "Black in Mind" o "Higher than the Sky").

"Days of December" es la segunda en caer y, sin duda, es una de las mejores del disco. Ritmo, frescura, electricidad, armonías de guitarra, desamor y multitud de pasajes a través de la mente del señor Wagner y de la ejecución del tema en si mismo. Reminiscencias de Megadeth (podría ser algo del "Youthanasia", si la voz de "Peavy" no fuese tan y tan "Rage") o los Metallica más rockeros, todo ello bañado en el mundo sonoro de la banda. "Peavy" Wagner podrá tener el alma torturada, pero desde luego, si sus neuras dan para éstos temas, por mí, como fan, que no se recupere nunca.

"Sign of Heaven" se suma junto con "Incomplete" y "Turn the Page" (en una especie de trilogía sonora basada en la aceptación de la muerte) al entregarnos, en tres temas consecutivos (pero sabiamente enlazados) el espiritu más triste, filosófico, enérgetico y desolador(todo en uno, si señor) del grupo. "Peavy" está más a gusto que nunca cantando y se nota. El alemán sabe sacarle todo el jugo a unas cuerdas vocales, que a pesar de no poder hacer maravillas (como se pretendía y no se lo lograba, sobretodo en los primeros discos ochenteros) cumple como un muy buen vocalista. Fuerza bravía, densidad y feeling. A una voz en el Metal no se le puede pedir más si da lo máximo y lo hace de tal manera.

Llega ahora el momento del reencuentro con los Rage más duretes y oscuros. LLega el momento de "Heartblood", una canción potente como pocas en el trabajo, que va directamente a tu jugular gracias a ese poderoso estribillo y esa voz que "Peavy" llega a sacar en los momentos más intensos. Todo un trabajo de riffeo rítmico y sólido, edulcorado eso sí, por los leves arreglos orquestales. La parte media del tema sirve, para que a modo de "jam", la banda se vaya preparando paulatinamente para volver a coger el ritmo y acabar estallando de nuevo. Un tema nacido con una intención muy clara, ser una montaña rusa. En casi 6 minutos hemos vivido un terremoto sonoro con multitud etapas, sonidos y variantes. Tema cañón, sin duda.

"Over and Over" comienza como algo durete, pero en cuestión de segundos el tema es invadido por un feeling bluesy,que intermitentemente, aparece y desaparece a su antojo.Teclados omnipresentes, gancho facilón y mucho despliegue de medios técnicos puestos al servicio del oyente. Sphiros Efthimiadis, como el portento que es , deja vivir a su guitarra,y ésta, se lo agradece explotando en una catártica llamarada de aura metalera,solos setenteros y muy buen rollo. Un tema rockero totalmente, pero con un fuerte anclamiento en quienes han sido siempre Rage.Suenan a ellos mismos,pero sin renegar de esos nuevos ingredientes que, sin saber como, están ya implicitos en el sonido del combo como si hubiesen formado parte de él desde los orígenes del mismo.

"In Vain (I Won't Go Down)" es una pieza magnífica que, sin una gran variedad de registros ni de alardes de ningún tipo especial, consigue emocionar y sentir esa pesadumbre que emana de todo el trabajo, por mucho que la lucha por el optimismo se note. Clase, buen Metal una muy sabia composición. El piano toma las riendas en su parte final, y cual relato de Poe, parece que una extraña neblina nos arranca el tema lentamente y se lo lleva a otro lugar, al que de momento, no tenemos acceso.

"Immortal Sin" nos devuelve el máximo protagonismo a la orquesta Lingua Mortis, que crea una intro sosegada y encantadora para que sirva de puente entre ellos mismos y el depresivo y furioso mundo de oscuros riffs de Rage. En unos segundos, el tema alcanza cotas de intensidad tremendas, para decelerar en nada y volver a ponerse a cabalgar. Todo un vaivén de sabores sonoros que lanzan a la cara de los fans un tema brillante, a medio camino entre la comercialidad más audible y el sello más auténtico del combo.

Rage siempre han hecho versiones geniales de grandes clásicos (para más señas, no hay más que encontrarse con sus odas al "Fast as a Shark" de Accept, al " Motorbreath" de Metallica o al "Paranoid" de los Sabbath) y, ahora, el turno (y el honor, desde luego) iba a ser para "sus Majestades Satánicas", o lo que es lo mismo, los Rolling Stones. "Paint It Black", el famoso tema ya versionado por millares de bandas, tiene en su cover de Rage un plus, y es el de añadir el sentimiento clásico (literalmente) al entramado de la canción. En un disco crepuscular como es éste "XIII", "Paint It Black" no desentona en absoluto y aporta una dosis elevada de calidad. Añadidura intrascendente (¿quizás por deseo de la casa discográfica?) pero funcional.

Todos los pasos nos llevan a "Just Alone", el cierre de disco. Tanto Rage y la Lingua Mortis Orquesta se ponen las pilas y nos demuestran que su unión no es sólo temporal, ésto es una simbiosis en toda regla. "Just Alone" rompe para siempre con los límites establecidos entre lo clásico y el Metal y entrega uno de los mejores temas del disco. Un punto y final a medio camino entre la esperanza y la desesperanza, y cuya melodía central te invade el alma sin ni siquiera pedir permiso. Una osadía, pero aterradoramente bella.

Poderoso llanto Heavy con aura clásica y sentimientos tan atroces y tan bellos como oscuros. "XIII", siempre será un disco especial... por innovador, por ecléctico, por osado y, sobretodo, por ser un disco con alma. Un alma torturada, eso sí.

4 cuernos para "Peavy" Wagner y su "rabia".

"Peavy" Wagner - Bajo y Voz
Spiros Efthimiadis - Guitarra
Sven Fischer - Guitarra
Chris Efthimiadis - Batería

Sello
G.U.N Records