Rage - LMO

Enviado por Hawkmoon el Dom, 04/08/2013 - 17:03
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1. Cleansed By Fire
2. Scapegoat
3. The Devil's Bride
4. Lament
5. Oremus
6. Witches' Judge
7. Eye for an Eye
8. Afterglow
9. Straight To Hell [orchestral version]
10. One More Time [orchestral version]

El maestrazo alemán de Peter "Peavy" Wagner cede el liderazgo sónico de su pedazo de banda a su guitarrista, Victor Smolski, y los que amamos a la banda en su estado más puro, en esa fase intermedia entre la caña Power, la elegancia oscura y el buen poso Heavy Metal, nos despedimos (por el momento) del reino.

Victor carga con el peso de la música y Wagner se ciñe ya, solamente, a escribir las letras.

Triste, muy triste.

Así, sin más, es como acaba el legendario padre de "Black In Mind", "The Missing Link", "Trapped", "XIII" o "Perfect Man": como un secundario majo, como un ayudante, como un vulgar Robin para Batman... y en su propia Gotham.

Smolski se convierte en "Peavy", y nuestro ex-gurú en carne para tirar del carro. Demasié para el que escribe lo que lees.

No me imagino a Steve Harris cediendo su corona en Maiden, ni tampoco a Lars dejándole decir ni lo mínimo a Kirk. Hay cosas que no deben cambiar jamás; puede joderse el universo.

Nunca supuse que Rage acabaría siendo un trono de dos culos, pero así son las cosas.

Victor llegó, arrasó y enamoró a nuestro "Peavy" hasta el punto de ni importarle que sus Rage, quizás el mejor combazo de Power Metal que ha parido Alemania en toda su historia (que ya es decir), mutase a ente light, "edgyuano", y lo peor: amariconao hasta la médula, vamos. Recargado hasta decir basta.

Os pongo al día: En 1996, Rage, justo después de editar el triunfal "Black In Mind", editaban "Lingua Mortis" junto a la orquesta del mismo nombre, oriunda de Praga... y la movida fue cojonuda, sinceramente. Se reinventaba el sonido de Rage, se hacía más épico, majestuoso; se le daba una nueva dimensión al combo del tito Wagner... pero eso pasó factura. Lo que se suponía era un invento momentáneo, algo para rellenar el hueco entre giras y no aburrir al fan irredento, acabó siendo, tal y como yo lo veo (desde el punto de vista del fan que quiere a unos Rage que suden sangre), el talón de Aquiles de Wagner.

Lo épico y lo metálico casan cojonudamente. Pero lo épico no puede opacar a lo metálico. Y menos en Rage, cojones.

Desde el momento, el concepto sónico de la banda, esa movida agresivo-astral, se difuminó.

Se parieron auténticas joyitas, caso de "End of All Days", "XIII" (el canto del cisne) o "Ghosts", pero nunca nada volvió a ser lo mismo. Y desde que el bueno de Victor entró, para qué contarte más. Lo poco, nada ya, que quedaba de la semilla inicial de Avenger y aquel delirantemente molón "Prayers of Steel", se extinguía por siempre. El ambiente ya no era enteramente eléctrico y abismalmente demoledor y tristón; la onda Power feliz, el concepto "Metal azucarao", empezó a tomar un alto porcentaje en el feudo Rage.

Ahora, en pleno 2013, y trás haber sido "21" solamente un espejismo, se vuelve a la "orquestización", a vender un rollete que poco casa con un nombre como Rage (ira, rabia). Disco conceptual sobre la quema de brujas en Gelnhausen, Alemania, en el año 1599, bien recargadete, con mil coros, dos mil cuerdas y cien mil tubas, y con la firme idea, por parte de Victor, de llevar el sonido del combo a la estratosfera.

Rage y una horda de músicos clásicos (y no me refiero a que se corran con Barón Rojo, Cinderella o Saxon) se unen, de nuevo, para dar el campanazo.

Veremos...

La primera en pleno careto. Infame movidón. Portadita de mierda. Cutre-elegantona, más digna de los moñas de los actuales moñas de Kamelot que de los que un día nos escupiesen "Trapped" o "Reign of Fear". Ya empezamos mal.

"Cleansed By Fire", un clon del "Lord of the Flies" de "Carved in Stone" en plan más largote, inicia el trayecto. La onda no está mal, pero es tan previsible, y más si ya conoces el danzar de los Rage en los últimos seis años, que llega a aburrir y todo. Ojo, la canción anda trabajada hasta la extenuación, cada surco del tema apesta a trabajo de horas y horas, el sonido es digno a rabiar, pero el temperamento y la cólera, ingredientes que nunca se debieron de perder aquí, ya no se intuyen. Técnica, solidez, riffeo a la velocidad de la luz, lucimiento "smolskiniano" a tutiplén, "peliculeo" (sonido a italianada de acción ochentera)... y con unas voces "wagnerianas" de regalo, pero poco más. Rage lo pueden hacer mucho mejor. Y más, joder, abriendo un disco.

"Scapegoat", muy a lo"Soundchaser", compactota, algo que el fan de Iron Savior agradecerá, y que crece hasta convertirse en uno de los mejores temas de la obra, y "The Devil's Bride" (que a partir del minuto 4.20 suena a Streetfighter de la Super Nes), muy "Cleansed By Fire" también, operístico-recargadota, como en plan "XIII", suenan de primera, bien potentorras. Ya está claro. Aquí, ahora, el que se luce es Victor. Sus solos, sus riffs y sus melodias marcan el camino. Rage es el lienzo sobre el que Smolski pinta lo que le sale de las narices. "Peavy", la mar de encantador, solamente sonríe.

"Lament", balada que realmente sabe llegar, y "Oremus", intro que parece que vaya a preceder a aquel añejo "Spirit Horse of the Cherokee" de Manowar, y que acaba convertida en un fragmento sónico para cualquier mala copia de "Blade Runner" antes de su clímax, se apartan para que "Witches' Judge", que sonaría muy a lo "The Missing Link" si no estuviese acompañada por un ejército soft detrás, nos acabe convenciendo. Se sigue sonando a lo "Streetfighter", pero se sigue moviendo el cabezón y se bebe de todas las eras de Rage (atento). "Peavy" parece que se despierta y reclama su pedazo del pastel. Mola.

"Eye For An Eye", híbrido entre lo destroza-nucas y lo grandilocuente, entre el trueno y la mariconada "made in Sammet", y "Afterglow", con mucho rollete "usaka" ochenteroso, dulzón, cierra la obra. Para que no nos quedemos con cara de pocos amigos, de cierta decepción, se nos regala un par de tracks, ya catados ("Straight To Hell" y "One More Time") en versión "linguamortizada". Pse, pse. Me quedo con los primerotes, macho. De calle.

Rage se amariconan. Así de claro. "Peavy" lleva años pariendo el mejor Metal posible y se ha quedado siempre a las puertas, como si fuese un miserable segundón (siendo un dios de la escena). Se cansa de darle al coco y cede el mando. ¿Resumen? Quiero un nuevo "21".

Un trabajo con encanto, pero no para mí, ni para el que persigue a unos Rage con carácter, con personalidad. No me van los clones. Y menos los dioses que tienen que acabar clonando o perdiendo tonelaje y huevos por llegar a más.

3 cuernos (bajos). Rage son capaces de mucho más.

Wagner, recupera tu trono.

Mucho trabajo, mucha pasión... pero poca ira, poco Rage.

Peter "Peavy" Wagner : Voz y bajo
Victor Smolski: Guitarra y teclados
André Hilgers: Batería

Músicos invitados:

Henning Basse: Voz
Jeannette Marchewka: Voces adicionales
Dana Harnge: Voces adicionales

Sello
Nuclear Blast