Queensrÿche - Operation: Mindcrime

Enviado por stalker213 el Mar, 16/09/2008 - 19:33
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1. I Remember Now
2. Anarchy-X
3. Revolution Calling
4. Operation: Mindcrime
5. Speak
6. Spreading the Disease
7. The Mission
8. Suite Sister Mary
9. The Needle Lies
10. Electric Requiem
11. Breaking the Silence
12. I Don't Believe in Love
13. Waiting For 22
14. My Empty Room
15. Eyes of a Stranger

Echando la memoria atrás y rebuscando entre mis vivencias de allá por los años 93-94, recuerdo con nostalgia aquellos años mozos cuando cada mes acudía puntualmente al quiosco, absolutamente famélico y con una cara de andar descompuesto que no había quien me la quitara, hasta que el quiosquero respondía que en efecto habían llegado los números nuevos de Metal Hammer, Kerrang o Rip. Por aquel entonces, mis conocimientos no rebasaban nada más que no fueran los nombres más grandes y populares que podáis imaginar, a saber, Iron Maiden, Metallica, Megadeth, Slayer y no mucho más. A decir verdad, quizás sí conocía bastantes más grupos, pero mi realidad entonces, se mezclaba entre la confusión y la frustración debido a que jamás había escuchado un solo tema de todas aquellas bandas, que para mí no eran más que nombres alucinantes, portadas flipantes y caras impresas sobre el papel de aquellas revistas que devoraba diariamente con la mayor devoción.

Pensando, me vienen a la cabeza montones de grandes bandas que entonces veía en el papel cuché de las revistas pero que desconocía por completo, y de entre todas ellas recuerdo particularmente el nombre de los americanos Queensrÿche. Lo único que puedo recordar, como decía, es el simple hecho de haber leído su nombre entonces, quedando al poco, sepultado por otra infinidad de nuevos nombres y el inexorable paso del tiempo.

Pasaron algunos años, y sin saber exactamente cómo, topé un día con una reseña en algún lugar, ya en la dichosa edad del cyber-espacio. Debía correr el año '99 más o menos, y no sin dudar unos minutos (ya que por aquel entonces el Death Metal era mi único alimento) decidí buscar los medios para conseguir una descarga digital del que decían, era su obra maestra. 'Operation: Mindcrime'.

La opinión de la gran mayoría versaba sobre sus magníficas letras y su nunca antes visto conceptualismo en el género, algo que por aquel entonces me la traía bastante al fresco, ya que mi inglés en aquella época era algo pedestre y mi interés por la historia del tal Nikki y sus chanchullos con un individuo llamado Dr. X, me interesaban lo mismo que las bragas de la Massiel...

Finalmente, y no sin hurgar entre los ficheros de un sinfín de usuarios anónimos, conseguí juntar todas las canciones del álbum, siendo la mayoría de ellas procedentes de fuentes dispares y que añadían al disco un aire pintoresco, dado que una sonaba más bajo que la otra, en ésta otra sonaba un gazapo a la mitad, a esa otra le faltaban dos minutos y la de más allá era una versión en directo no sé dónde... En fin, un completo despropósito que en aquella época resultaba un milagro y un regalo bendito, dadas las dificultades de entonces para conseguir discos puntuales.

Las primeras reacciones, recuerdo que no fueron exactamente buenas o positivas. Después de dos intros (algo que no había visto jamás) empezaba 'Revolution Calling', y la verdad que el tema no sonaba mal del todo, pero había algo que definitivamente no podía tragar ni tan siquiera untando tulipán, y eso era la voz de Geoff Tate.
Algo decepcionado, me olvidé del disco por otros tantos años y como si nada hubiera pasado, me volví a refugiar en mis héroes de entonces; Paradise Lost, Morbid Angel, Obituary y toda la tropa.

Pues bien. Hoy me doy cuenta de cuán limitados estaban mis oídos entonces y me doy cuenta también, de que los prejuicios son probablemente uno de los peores enemigos del melómano. Todavía hoy sigo teniendo prejuicios con según que estilos, pero creo que poco a poco es algo que voy corrigiendo.

Cuando hace unos 6/7 años atrás, volví a tropezar con Queensrÿche y su 'Operation: Mindcrime', pronto advertí que las sensaciones ya no eran las mismas, y donde antes no veía nada más que un minuto y medio de espera antes de hincar el diente a la verdadera chicha, o sea la primera canción propiamente dicha, ahora contemplaba absorto como las mangueras de Winton y DeGarmo soltaban a chorro una indescriptible marea de riffs que inundaban mi habitación sin poder yo hacer nada al respecto. O mejor dicho, nada más que no fuera flipar, al tiempo que reflexionaba: La música es la misma... luego quizás soy yo el que ha cambiado...

Tema por tema empecé a caer en la cuenta, de que en aquel disco de casi una hora de duración, no existía ni uno solo en el que no me encontrara alucinando. Aquella era la época en la que empecé a desarrollar una descabellada pasión por los baterías y las cosas de las que son capaces y escuchando a Scott Rockenfield no pude sino reconocer el trabajo de un genio; pero no era el único, porque pronto descubrí que eran los cinco músicos los que conformaban una contundente pelota, como esas que te cogen desprevenido a la hora del patio y que duelen más, quizás porque no las ves venir. De todos modos; ¿Sabéis qué es lo que más me sorprendió de todo? ¿No? Pues os lo voy a decir. Lo que concluyentemente me dejó estupefacto, fue lo qué era capaz de hacer Tate con voz. De verdad os lo digo. El hombre es sencillamente espectacular.

Reseñar este disco tema por tema, creo que constituye uno de los ejemplos más claros de cómo reseñar incorrectamente un disco de estas características. Digo esto por dos motivos; el primero de ellos, es que terminaría redactando un reseña interminable perdiéndome en la infinidad de momentos puntuales que me ponen los pelos de punta y dando lugar al aburrimiento del lector -aunque quizás eso es algo que ya estoy consiguiendo- que por otra parte, podría tener una opinión diametralmente opuesta a la mía, y el segundo es que concluir si 'Operation: Mindcrime' es un disco compuesto de 15 temas o por contra es una sola canción de 59 minutos, terminaría siendo un debate imposible de concluir.

Ahora, sí entiendo porque la gente decía que detrás de este trabajo se escondían unas extraordinarias letras y una tremenda historia. Realmente el trabajo de la banda en este departamento merece un sobresaliente, pero no quita que siga pensando que es su música, lo que convierte a este disco en un auténtico mamut en el género del Metal Progresivo (no penséis en canciones de 1,000 minutos y de gente que se hace la picha un lío como Dream Theater, grandes por otro lado) o incluso de la música en general. Sinceramente, 'Operation: Mindcrime' se erige como un disco que a cada escucha, crece a pasos de gigante, y que indiscutiblemente es un ítem que no puede faltar en las estanterías de un verdadero amante de la buena música.

Como ya he dicho, el nivel interpretativo de la banda cubre sobradamente las expectativas, creo que, del más exigente de los paladares, y constituye uno de los pocos discos que yo he escuchado, que a cada nueva escucha, le sigue otra con más ansias y ganas por descubrir nuevos detalles o matices.

La mayoría de temas se podrían catalogar como medios tiempos, con algunas partes bastante más tranquilas, muchas de las cuales son introductorias y con Geoff Tate como foco principal y de referencia. Realmente no podemos decir que estemos ante un trabajo excesivamente rápido; es tan bueno que no lo necesita, pero quizás 'The Needle Lies' es el corte que por momentos, parece estar a punto de meter la quinta y salir disparada. Repito de todos modos, Queensrÿche juegan con otras cartas. Juegan con la inventiva y el talento indiscutible de dos excelentes guitarras que se complementan de manera explosiva. Con el buen hacer de una sección rítmica rabiosamente compacta, y con el liderazgo y la melodía de una voz incomparable como la de Geoff Tate. Describir como suena su voz no es tarea fácil. Quizás por simplificar, podría decir que se asemeja a la del dotado ex-Helloween, Michael Kiske, pero eso sería algo vagamente aproximativo y del todo injusto, dado que cada uno de ellos, cuenta con su particular estilo.

Como soléis leer en mis críticas, acostumbro a entrar a fondo en la disección de cada una de las pistas de un trabajo, pero creerme... hacerlo con éste me resulta absolutamente imposible. Sin querer dejar ninguna de sus canciones por debajo del resto, podría sugerir las que siguen, como mejores jugadas del partido:

'Revolution Calling': Abriendo con fuerza y las ideas claras.
Los riffs del principio a cargo de DeGarmo ya valen todo el tiempo y las molestias que te tomes buscando y pagando el disco.

'Operation:Mindcrime': Escuchad el solo en (02:24) y me contáis...

'Speak': Otro tema, ligeramente más acelerado respecto a la tónica general del resto. Atentos a los dedos de Eddie Jackson y la voz de Tate elevándose hasta las nubes. No llega alto el chaval ni nada... Por cierto, prestad atención un segundo al solo que empieza en (01:57) y a ver qué tal...

'Spreading the Disease': Todo. Absolutamente todo, pero quizás es su estribillo lo que la convierte en una joya de 2 toneladas.

'The Mission': Mi corte predilecto del álbum. Todo, y digo absolutamente TODO, raya en el 10.00. Tiene fuerza, profundidad, una progresión vertiginosa y definitivamente emana la sensación de que esta gente toca sus instrumentos con la punta del pito. El riff en (05:24) y la manera cómo el bajo y la batería lo envuelven es sencillamente acribillante.

'Breaking the Silence': Otra andanada inhumana de riffs y Tate que no baja el pistón ni a hostias. Temazo redondo.

'I Don't Believe in Love': Jackson de nuevo al mando, pero ojo al dúo Winton-DeGarmo en el minuto (02:52). Sin comentarios.

'Eyes of A Stranger': El último hachazo en toda la cara, y ese riff del comienzo que se mete en tu cabeza como una broca.

Bueno... ¿Creo que las he nombrado casi todas, no? Hahahhaahaa... ¿Qué más da? Ya os había dicho que un solo segundo del disco da mucho de sí, así que no os digo nada sobre la experiencia de escucharlo entero. Si me preguntáis cual es mi valoración, os diría que un 10 bien alto y ruidoso. De verdad os lo digo, si probáis y os medio entra, no vais a dejar de pincharlo como locos.

Disco aparte del resto.

Geoff Tate: Voz
Michael Wilton: Guitarra
Chris DeGarmo: Guitarra
Eddie Jackson: Bajo
Scott Rockenfield: Percusiones

Sello
EMI