Queensrÿche - Condition Hüman

Enviado por HaKi Stargazer el Lun, 30/08/2021 - 12:06
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1. Arrow of Time - 03:59
2. Guardian - 04:19
3. Hellfire - 05:05
4. Toxic Remedy - 04:09
5. Selfish Lives - 04:57
6. Eye 9 - 03:20
7. Bulletproof - 04:00
8. Hourglass - 05:09
9. Just Us - 05:58
10. All There Was - 03:44
11. The Aftermath - 00:56
12. Condition Hüman - 07:45

Este tipo de historias son de las que me encantan, pues no deja de ser curioso contemplar el cómo la metáfora del Ave Fénix tiende a aplicarse una y otra vez en la vida real. Sin lugar a dudas, cuando alguien resurge de las cenizas, como en el caso de los Queensrÿche, nos da un gusto enorme e incluso nos sirve como fuente de inspiración para nuestros momentos difíciles.

Como es bien sabido, la separación con Geoff Tate fue algo totalmente necesario por más dolorosa que resultase, pues era duro observar que un músico con su legado estuviese usando a una banda tan icónica como un mero vehículo para sus intereses personales. Por fortuna se pudo evitar un fatídico desenlace al reemplazar al divo con el muy competente Todd La Torre, un baterista cuyo debut como cantante profesional recayó ni más ni menos que en la hazaña de ocupar el difícil puesto del difunto Midnight en los reputados Crimson Glory.

Claro que el desempeño de La Torre, aun siendo de un nivel considerablemente alto, no llegaba a replicar las habilidades sobrehumanas de Tate durante su pico más creativo, pero es que eso era 100% preferible a lo del Tate actual, quien era ya sólo una sombra de lo que solía ser. Además de eso, los músicos lograron liberarse de la constante presión por estar al pendiente de los caprichos y acciones erráticas del cantante (como que les escupiera en la cara o que le diese por salir en calzoncillos a interpretar un hilarante número de cabaret).

Con el álbum homónimo del 2013, el tridente Wilton/Jackson/Rockenfield lanzaba buenas dosis de adrenalina en disparos como “Where Dreams Go To Die”, “Redemption” o la demoledora “Vindication”, los cuales se te metían directo en la vena para hacerte olvidar por completo el hedor de los agusanados Dedicated to Chaos y American Soldier. Y para 2015, habiendo cosechado un merecido éxito, los ya oficiales Queensrÿche (con todas las de la ley) se encontraban repitiendo la experiencia de Rage For Order, no sólo porque retomaran una parte de su sonido, sino también por el significado que conlleva realizar un segundo trabajo que tratase de superar a un “debut” impresionantemente sólido.

Así pues, en medio de una época en la que comenzaron a pulular bastantes bandas del tipo revival, este Condition Hüman de los “Toddrÿche” llegaba para mostrar que se podía regresar a una buena parte del estilo del heavy clásico sin dejar de lado los toques de modernidad (tanto en la misma música como en el contenido lírico).

Es cierto que se sigue extrañando a un miembro tan fundamental como lo fue Chris DeGarmo, pero al menos aquí me parece que Michael Wilton mantiene una buena parte de la esencia de los primeros Queensrÿche al conseguir un óptimo acoplamiento con el cumplidor Parker “White Stripes” Lundgren, quien ofrece grandes punteos, sólidas armonías y un buen balance entre complejidad y melodía. Vaya que esta dupla supera, y por mucho, al trabajo anteriormente ofrecido por los grisáceos Mike Stone y Kelly Gray.

He de decir que Condition Hüman, a diferencia de su predecesor, es menos directo y está dominado por medios tiempos con los que es necesario darle varias vueltas para degustar mejor su sabor. Por eso recomiendo tener cuidado con el arranque de “Arrow of Time” y su clara herencia de las clásicas “Surgical Strike” y “Speak”, porque sus revoluciones llegan a dar la impresión de que esa será la línea en general del álbum y se podría condicionar la experiencia de forma equivocada. Sí, tal vez “All There Was”, donde la batería y las guitarras se ponen más frenéticas, queda emparentada por ahí, pero la mayor parte del conjunto se maneja por un derrotero que por momentos hasta tiene aires baladescos, algo para nada malo, dicho sea de paso.

“Guardian”, cuya letra le hace un guiño a la temática de Operation: Mindcrime, también parecer querer seguir la línea de la apertura, aunque adquiere un matiz diferente gracias a la dinámica pegada de Scott Rockenfield, que pareciera estar tocando un solo durante toda la canción. De igual forma, aquí llaman la atención sus riffs, el cambio de ritmo en el ecuador y el remate de Todd en esos “…rise up!/…we stand!/…we fall!” del estribillo, atrapándote poco a poco hasta que llegas a desear que no acabe.

La digestión se ralentiza en el grupo que abarca desde “Hellfire” hasta “Hourglass”, y si bien aquí no hay temas malos per se, tampoco diré que todos son totalmente redondos. Personalmente a mí no me emocionan tanto “Toxic Remedy” y “Hourglass”, y sé que tal vez necesite ponerles mucha más atención, pero por el momento no han logrado cumplir con mis expectativas. Caso contrario con las sutilezas que he ido encontrando en “Hellfire”, “Eye 9” (con un mayor lucimiento de Eddie Jackson), “Selfish Lives” (de excelente letra) o “Bulletproof” (esta última principalmente por su maravilloso estribillo).

Había dicho que en cierta parte el grupo se llegaba a percibir baladesco, pero en sí solamente la preciosa “Just Us” se muestra propiamente como una balada, que por cierto nos lleva a los tiempos del infravalorado Promised Land con un Todd mostrando una faceta más sensible y un genial acompañamiento en las guitarras. Y sólo queda checar la letra para terminar de sentir que volamos con esto, manifestándose de nuevo que Queensrÿche saben cómo elaborar canciones románticas manteniendo toda su elegancia y sin llegar a resultar demasiado empalagosos.

El cierre formado por “The Aftermath” y el tema título es como un pequeño repaso por aquellas canciones oscuras con desarrollos interesantes de los primeros años (“The Lady Wore Black”, “London”, “Suite Sister Mary”, entre otras). Este dúo, junto con “Arrow of Time”, me parece que es la bandera del álbum y lo que mejor ejemplifica la unión de todas las fuerzas de la banda. No está de más la sugerencia de echarle un ojo a sus letras, que vaya que le hacen honor a esas reflexiones a las que nos llevaba Tate en sus días de gloria. Porque sí, no voy a negar que, a pesar de su condición de villano, su pluma no tenía nada que envidiarle a los grandes del género, y a quienes duden de esto les sugiero darle unas vueltas a la mítica “Roads to Madness”.

Con este resultado no temo decir que el trabajo de Queensrÿche con Todd al frente representa su Edad de Plata, puesto que los tres álbumes que han sacado hasta el momento superan claramente la media y están muy parejos en cuanto a calidad. Sí, todavía no llegan a las cotas de su tetralogía original, pero continúan dignamente la estela del Promised Land al enmendarse de los errores cometidos a partir de Hear in the Now Frontier.

Por cierto que ese mismo año, un par de meses antes del lanzamiento de Condition Hüman, Queensrÿche se presentaban por primera ocasión en el Wacken Open Air para mostrar su verdadero fulgor sin temor a que en cualquier momento al cantante se le ocurriera decirle a su audiencia que apestaba. Como lo dije al inicio, aunque sea el enésimo ejemplo del resurgimiento del Ave Fénix, jamás de los jamases dejará de ser un placer apreciarle emprendiendo, de nuevo, su majestuoso vuelo.

Todd La Torre – Voz
Michael Wilton – Guitarra
Parker Lundgren – Guitarra
Eddie Jackson – Bajo, Coros
Scott Rockenfield – Batería

Sello
Century Media Records