Queen - Hot Space

Enviado por Stoned el Dom, 04/10/2015 - 20:11
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Todos -o casi todos- coincidimos en que prácticamente todas las grandes bandas de rock de los sesenta y setenta deambularon por los ochenta haciendo el ridículo y perdiendo credibilidad en cada nuevo trabajo que perpretaban. El propio Neil Young, paradigma del saber hacer y símbolo absoluto de la incorruptibilidad editó en 1982 “Trans”, un disco en el que el canadiense cambiaba su tradicional Gibson Les Paul, su acústica Martin, la armónica y el pedal steel por una orgía aterradora de sintetizadores y efectos electrónicos.

Otra de esas bandas míticas y ultra exitosas de los setenta era Queen. Ellos son quizá el grupo clásico que mejor se adoptó a los ochenta, alcanzando incluso más notoriedad en ésa década. Si bien sus discos ochenteros suelen gustar menos que los setenteros al público rockero, no suelen estar –generalmente- mal considerados… excepto “Hot Space” (1982).

Queen venían de entrar con buen pie en los ochenta, demostrándolo con un muy buen disco, ”The Game” (1980), que si bien no fue ajeno a las modas sonoras que se apoderaron de la industria musical durante la primera mitad de la década contenía cortes bastante notables, convirtiéndose de hecho algunos en clásicos instatáneamente, como por ejemplo “Another One Bite The Dust”, que llegó a la cima de los charts norteamericanos y mostraba un sonido funk con un potente bajo de Deacon, el autor del tema. Quizá la banda británica tomó ese éxito como el siguiente paso a dar, y en “Hot Space” encontramos mucho funky rock, incluso influencias claramente disco. ¿Es eso malo? No, en absoluto. Sólo es malo cuando lo haces sonando así y con composiciones tan… terroríficas. Y es que “Hot Space” es un disco malo de solemnidad, uno de los peores que escuché en mi vida. Y ya van unos cuántos…

No pasa nada por reconocerlo: ellos mismos terminaron por hacerlo después de varios años intentando convencer al público de que le diesen otra oportunidad, de que lo escuchasen de nuevo sin prejuicios… pero lo siento, chicos: “Hot Space” es BASURA PROVENIENTE DEL MISMO INFERNO. Es terrorismo sonoro. Es un desperdicio de electricidad –con la que fue grabado-, del mismo material con el que está fabricado. Es literalmente insoportable.

El sonido de este álbum tiene un punto curioso. Obviamente el bajo asume repentinamente gran protagonismo, cierto. Pero crea unas frecuencias en los graves realmente molestas. Irritantes de verdad. Siempre en mi propio fuero interno denominé dichas frecuencias con el nombre de “Frecuencias De Mierda” (a partir de ahora FDM) y suelen tenerlas muchos discos ochenteros. Los PEORES discos ochenteros… como “Hot Space”. Dichas frecuencias, cuyo origen supongo infernal, sobrenatural, hacen que los tímpanos (al menos los míos) vibren de una manera “diferente” a la que están acostumbrados, dando a los pocos minutos la sensación de que tu propio cráneo ES el altavoz por el que suena la “música”.

Las FDM se clavan, se incrustan con furia y pura maldad en partes clave del cerebro. Pueden devastar tu lóbulo temporal, encargado del habla, de la memoria, de tu estabilidad emocional. Las FDM de “Hot Space” pueden hacerte perder en consecuencia la capacidad de comunicarte. Pueden hacerte olvidar los mejores recuerdos de tu vida y aquellos a quienes más amas. Pueden robarte el humor, pueden crear el MIEDO en tu cerebro. Pueden destruir tu vida y la de tus seres más queridos.

(Llevo veinte minutos escuchando el disco mientras he escrito hasta este punto y tengo que quitarlo un rato. Las FDM me están dando literalmente dolor de cabeza. Lo juro)

Empecemos a hablar claro sobre “Hot Space”. Quien se atreva que venga conmigo… pero es mi deber avisar sobre los horrores que aquí hallaremos. Al igual que Dante, colgaré encima de la puerta de la entrada a este infierno sonoro una advertencia: “Abandonad toda esperanza aquellos que entréis aquí”.

Comencemos por lo “bueno” de “Hot Space” (a partir de ahora, cualquier adjetivo positivo relacionado este disco lo escribiré entrecomillado, porque no hay nada bueno, es todo TERRIBLE, APOCALÍPTICO), utilizando este término como relativo. “Bueno” porque comparado con lo malo que es TODO lo demás; es casi como escuchar “Claro De Luna” de Beethoven después de tragarte una gira mundial entera de Justin Bieber.

Lo primero “bueno”, “Under Pressure”, uno de los mayores éxitos de la carrera de Queen. Nunca me gustó, vale, como no me gusta “Another One Bite The Dust” o no me gusta “Radio Gaga” o “A Kind Of Magic”. No me gustan los megahits ochenteros de Queen. Tampoco me molestan, ojo. Pero escuchando “Under Pressure” en el contexto de “Hot Space” se le abre a uno el cielo. Qué jodida obra maestra de la historia de la música popular… comparado con todo lo anterior.

Otro tema “destacable” es “Put Out The Fire”, escrito por May y con un sonido de guitarra eléctrica claramente identificable. Lo más cercano al sonido tradicional de Queen que encontraremos en todo el disco. Y lo mejor de todo es que no contiene FDM, todo un respiro para nuestro resentido córtex cerebral.

Estoy seguro de que “Life Is Real (Song For Lennon)” sin la producción del disco, sólo con la voz de Freddie y su piano, hubiese sido una buena canción. En este caso queda en relativamente salvable por las razones mencionadas, aunque está enterrada entre pistas y pistas de sintetizadores, cajas de ritmos, percusión electrónica:

- Tíos, estamos en los putos años ochenta: hay que aprovechar todas las pistas de grabación que nos permita la tecnología, y punto. Aún queda una pista libre, ¿qué metemos ahí?
- ¿Habéis metido ya una guitarra española que no viene a cuento?
- Claro, tío.
- Entonces mete OTRO SINTETIZADOR.

Entre lo peor de “Hot Space” destacan los cortes en los que las FDM campan a sus anchas. Es su territorio, y tú te introduces en él bajo tu propia responsabilidad. Como si te metes en la zona de caza de temibles velocirraptores, pero peor, MUCHO PEOR.

Uno de estos ejemplos es el tema que abre, “Staying Power”. Imagínate tomarte un tripi con una concentración inusitadamente alta de LSD, imagina un turbio duermevela dónde no puedes diferenciar la realidad de los sueños, imagina que estás teniendo alucinaciones sonoras y visuales de los años ochenta, laca, muñequeras de tenis, hombreras, shorts. Imagina a Cindy Lauper empapada de sangre y persiguiéndote con un MACHETE OXIDADO. Eso es “Staying Power”. Y lo he descrito para menores de 12 años.

“Body Language” es una pesadilla similar. Me la imagino como la banda sonora predilecta de un asesino en serie en el momento de descuartizar inocentes transeúntes: evoco a un pobre desgraciado chillando como un cochino en la parte en la que suena el estribillo; las FDM en este corte son más intensas que nunca, y el pobre diablo tendría que soportar además un terrible dolor de oídos y la desagradable sensación de que su cráneo está a punto de explotar en mil pedazos.

“Las Palabras De Amor” me parece simplemente obscena. Cierto que no es tan mala como otras aberraciones que pueblan “Hot Space” pero es de un mal gusto atroz. Siento que se me cae el mundo encima cada vez que escucho ese “Despasito mai amó”. No lo puedo evitar.

Curiosamente cuando ví a Queen con Paul Rodgers nos “deleitaron” con este tema después de tropecientos años sin tocarlo. Especialmente para vosotros, decía el cabrón de May. Después de muchísimos años, exclamaba.

Y bien. Lo cierto es que al final la gocé como un gorrino. Qué le vamos a hacer. Tenía a Brian May a veinte metros y estaba tocando una guitarra, y eso para mí son palabras mayores en esta perra vida. Es como estar tomando café en una piazza del distrito de Trastevere con la Audrey Hepburn de “Vacaciones en Roma”, o bebiendo whiskey de una petaca entre las sábanas con la Marilyn de “Con faldas y a lo loco”. Es algo que es inmejorable pase lo que pase. Es difícil de arruinar.

“Hot Space” no es recomendable para nadie a quien quieras o a quien tengas un mínimo aprecio. No es recomendable ni para los fans más acérrimos de Queen. “Under Pressure”, seguramente lo único que puede interesarle a alguien que no tenga transtornos psíquicos severos, está disponible en diferentes recopilatorios y discos en directo de Queen: no es necesario acercarse a éste. Hazme caso.

PD: El martillo, ese huesecillo que tenemos dentro del oído, me acaba de EXPLOTAR. No cometáis el mismo error que yo.

Freddie Mercury: Voz, piano, teclados, sintetizadores
Brian May: Voz, guitarra, teclados, sintetizadores
John Deacon: Bajo, guitarra, teclado
Roger Taylor: Batería, batería electrónica, caja de ritmos, teclados, guitara

- Colaboraciones:
David Bowie: Voz, teclados, percusión (en “Under Pressure”)

Sello
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