Pyracanda - Two Sides Of A Coin

Enviado por Kaleidoscope el Mié, 01/11/2017 - 00:02
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1. Top Gun (05:31)
2. Democratic Terror (04:39)
3. Delirium Tremens (Tremendous) (03:37)
4. Challenge Cup (04:27)
5. Rigor Mortis (03:10)
6. Welcome to Crablouse City (Part 1 - The Return of the Past / Part 2 - The Shame) (07:00)
7. Dreamworld (Goodbye Mary Ann) (04:32)
8. Don't Get Infected (04:51)

Disco completo

PYRACANDA damas y caballeros. No, no estamos hablando de una golosina mala que venden los chinos ni de un jarabe para la tos, se trata de THRASH y alemán. Cualquiera con dos dedos de frente sabe que las palabras Alemania y Thrash casan como anillo al dedo. De qué estamos hablando sino de calidad. El plato se sirve, de olor intrusivo e intenso, como el de un queso francés añejo que hiede tal una axila con mal sudor, pero ¡Qué bien sabe!

La portada da un repelús importante, lo sé, uno ve a esa “delicada” mujer de arriba para abajo y es todo un poema como cambia la cara en fracciones de segundo. Menuda boca, no me quiero imaginar qué hace con ella.

PYRACANDA se sitúan estilísticamente lejanos a sus compatriotas KREATOR, DESTRUCTION, SODOM y su horda de seguidores, el sonido abrasivo, sulfúrico y desquiciadamente supersónico no es lo que encontrarás aquí exactamente. Más bien, los alemanes se encuentran en coordenadas más cercanas a sus compañeros RAGE o LIVING DEATH, pero sobre todo con un tufo gigantesco a METAL CHURCH que te pega un buen golpetazo en la punta de la nariz y te deja atolondrado. No serán unas bestias cavernícolas revienta pedruscos como unos PROTECTOR o HOLY MOSES, pero a los señores no les falta carácter y POTENCIA. Mas no es solo que esto pese como tres toros apilados y sea potente como una triple cornamenta, es que “Two Sides Of A Coin” tiene una magnífica base rítmica, sofisticada, sin salirse de donde deben y oye…no son precisamente mancos, saben usar sus instrumentos, muy, pero que muy bien, algo inusual en el reino Alemán, donde la intensidad, suciedad y velocidad privan sobre la “elaboración” (entre comillas porque esto no necesariamente significa que sea mejor) de los riffs y solos artesanales.

Me cuesta despegarme del pasado, lo admito. Es difícil sacar la suela del agua estancada cuando en ella todavía hay oro, sucio, pero oro al fin. Es increíble la cantidad de buenos discos que se pueden desenterrar en el período clásico del género, nada más de Thrash hay mucho, pero mucho que desempolvar. Por supuesto que veo el futuro y cosas más actuales, pero me parece absurdo adelantarme a quinto semestre si aún tengo materias pendientes del segundo ¿Me explico? Seguro vendrá alguien a decir que esto no es si no más de lo mismo y no le quito la razón, pero he ahí la gracia, Sherlock. Si la cuchara me sirve para comer sopa ¡Vaya! Pues me quedo con ella para comer la dichosa sopa, no me cambio a un tenedor porque haría el más risible y patético ridículo.

Tal vez el error de “Two Sides Of A Coin” fue llegar un poco tarde porque si no, no me explico. En 1990 ya el Thrash estaba agonizante, dando sus últimos coletazos, la carrera ya tenía sus evidentes ganadores, pero aún quedaban las trincheras de marginados peleándose a botellazos, evento que muchos ignoraron y mal que hicieron. Si estiramos más la pata, el Thrash, incluso en 1992 seguía diciendo bastante, así que la fecha no asuste, que esto no es ninguna desvirtuación rara del Thrash: es pura esencia.

“Top Gun” dispara la primera bala. El parentesco a METAL CHURCH es tan obvio como un elefante escondido detrás de un poste de luz, pero ¿Es algo acaso malo? En absoluto. Hansi Nefen es como un Mike Howe alemán, barbárico y brusco, excelente para el contenido que aquí yace. Las guitarras, apretadas, casi claustrofóbicas, sus riffs vorágines evocan un mareo insoportable: que es lo que se busca en esta música. Pero lo que más destaca es sin duda la batería y el bajo, cohesionados como un solo ser, una máquina imparable que machaca todo a su paso. Sin este soporte el disco perdería la mitad del fuelle. Imprescindible el magnífico uso del doble bombo de Elmar Gehenzig, se compenetra a la perfección con los punteos aplastadores y elásticos de Dennis y Sven Fischer. Y es eso, lo mejor del disco es la sinergia entre los integrantes de la banda, ninguna se pisa o se tapa, todos se resaltan y cuando eso sucede hágase magia. “Top Gun” tiene todo lo que se puede pedir: clase, garra, técnica y una estética, aunque prestada, impecable. Los cambios de secciones calmas a acelerones labran atmósfera, algo inusual en un disco de Thrash, que por lo general va a por la sangre y vísceras de incautos oyentes.

“Democratic Terror” haciendo crítica social y política y cómo no, con los coritos incluidos, usuales a la hora de exponer o demandar situaciones de esta índole. Canción de cabalgue incesante, riffs obcecados que se niegan a mirar a otro lado, como un loco de manicomio dando cabezazos en la pared hasta sangrar. Gráfico ejemplo, pero perfecto para describir la violenta naturaleza del tema.

Por otro lado, están las increíblemente eficientes “Challenge Cup” y “Rigor Mortis”. Una con una introducción marchante al estilo de una locomotora arrancando, para luego estallar con un riff que sienta de un cachetón a un maldito oso de tres metros. La otra (“Rigor Mortis”) cuenta con una notable batería que casi juega el papel de ser una tercera guitarra por momentos. “Rigor Mortis” es sencillamente lo que debería ser el Thrash, punto y pelota. Sus entrecortadas secciones y riffs voraces van preparando la cabeza para separarse del cuello y sus ritmos saltarines y repentinos son la excusa perfecta para pogear, ya sea solo en casa como un subnormal o con un grupo de amigos y unas frías cervezas.

“Welcome To Crab – Louse City” vuelve a mostrarnos esa faceta más ambiental, que macera tensión a fuego lento, muy propia de “Metal Church” (Lo siento si los nombro mucho, pero es lo que hay). Aunque la cosa no tarda en transformarse en un festival de solos de escándalo. Todo un deleite. Y qué decir de cuándo se pone más melódica luego de la intensidad de los solos, alzando el clímax por cielos.

“Dreamworld (Goodbye Mary-Ann)” es el único tema que baja las revoluciones y se torna calmo, casi como una balada a medio tiempo potentorra. Pero cuando las cosas se hacen bien, se hacen bien, no importa cómo.

“Loser” y “Don´t Get Infected” siguen por la misma línea del disco. Prendiendo la candela, destrozando todo a su paso. Furia spéedica con tufo Heavy/Power ¿Qué más quieres?

En síntesis “Two Sides Of A Coin” es un disco que no debe ser ignorado, si es posible, cómpralo y ténganlo en sus estanterías, vale cada centavo.

¡Los dos lados de la moneda papá!

Cosecha de No Remorse Records, la cuestión no podía fallar: 8.0

Dieter Wittbecker: Bajo
Elmar Gehenzig: Batería
Dennis Vaupel: Guitarras
Sven Fischer: Guitarras
Hansi Nefen: Voz

Sello
No Remorse Records