Protector - Urm the Mad

Enviado por Spaggiari el Mar, 12/08/2014 - 01:30
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1. Capitascism - 05:37
2. Sliced, Hacked and Grinded - 03:44
3. Nothing Has Changed - 04:27
4. The Most Repugnant Antagonist of Life - 03:42
5. Quasimodo - 03:44
6. Urm the Mad - 03:44
7. Decadence - 03:53
8. Atrocities - 04:13
9. Molotow Cocktail - 00:48

Sí; U.S.A regentó un Thrash Metal técnico, influyente y vasto. La exploración de tal género en el país de las “oportunidades” fue una de las consagradas manifestaciones para toda la escena, esas bases que surgían de la NWOBH; de los innominados sin “estilo” o “escena” , que pertenecían a una zona desconocida, que urdían en la orbe sin previo aviso, sin una referencia controlada, sin paradero, era un caso más extraordinario. La principal a señalar, de esa ignota revelación o contrapropuesta a los gringos, sería sin duda Hellhammer y su potente e influyente sonido para todo aquel que presumiera de ser extremo y ceñudo. La mayoría podría citar a Motorhead como principal influencia para el Thrash, en mayor medida no quito la razón al afirmar de tal modo, pero si nos detenemos un pequeño momento, descubriremos que más allá de esas guitarras a delay que vigorizaban al estilo americano, surgió un semillero cargado de garrapatas que buscaban potencializar o descoser el estilo de la ola inglesa del heavy metal, pero éstos querían ir más allá de los oriundos fuselajes americanos. Sólo hay dos conclusiones inobjetables.

A mayor fuerza, más tensión o quiebre absoluto. Lo que convendría a ser la rotura. De esa manera empieza a surgir el metal más violento en Alemania, una contestación sino técnica-onanista, sí furibunda e imparable. Paradójicamente de esa escena norteamericana, no todos se concentraban en rehacer el hilo de Metallica, Exodus, Testament, Megadeth u Overkill; bandas como Possessed, Dark Angel, los padrísimos Slayer, eran la camada que ahuyentaron dudas de sí los gringos sólo podían lanzar chapucerías masturbadas sin violencia. Pero, recaemos en el mismo punto: sin hellhammer… muy a lo lejos Venom, la cosa hubiera sido muy distinta para los teutones y su respetado sonido.

Bien, la profusa visceralidad se da con Sodom y Kreator, casi una figura bicéfala, que bien no hay discusión que tienen el trono en Alemania de reyes del Thrash secundados por Destruction, Tankard, Holy moses. Pero, no nos olvidemos de una osada y tentadora criatura que se esconde atrás el follaje boscoso de un lado la ribera; insidiosa, sedienta y sumamente violenta la criatura se deja ver. Es grotesca, maltrecha, apesta a cloacas –por haber estado tan tiempo reclusa- sus ojos se mueven de un lado a otro. No sabe que hacer, y empieza el ataque: ¡Se abalanza Protector!

Una de tantas agrupaciones, hasta el día de hoy, olvidadas. Cuyo legado se precipitaba a estar sepultado, no hasta el año pasado que del cementerio hace el retorno Martin Missy y vuelve a la carga, despierta nuevamente a la bestia que tras 20 años de soponcio permanecía dormida.

Me gustaría mucho, pero hoy no compete hablar de ‘Reanimated Homonculus’ más bien, hay que girarse 180 grados, y volverse a las tierras de los “chochentas” no tan largo o lejos porque si no topamos con ‘Golem’ (¡Mítico, mítico, mítico! ) aunque de esa irrepetible cochinez salió el que hoy toma nuestro interés: ‘Urm the Mad’, última tracción con Martin y donde se dilata el trabajo que se capituló en ‘Golem’ Señores, tomen asiento, porque lo que sigue es para menos quedar inválido, pero con una lastrada sonrisota de la vilipendiada tan agradable que recibiremos de “Urm…”
Y de este Thrash estaba hablando, ese que roza el Death metal, pero siendo muy cauteloso no logra empozarse para perder meritos. Porque Protector si algo que tiene, es Thrash corriendo por sus venas. Ese sonido tan avasallante, lo podemos notar con gemas como ‘Misantrophy’, Ep del ’87; En ‘Golem’ la cosa sigue una senda más rauca y definida que la anterior; muchos valorándolo como el mejor disco de su trayectoria.

‘Urm the Mad’ no pierde fuerzas ni un sólo momento. El salvajismo tenía que seguir, Protector podía ser más extremo, más desaforado, perderse en los charcos más zafios y truculentos, donde sólo importa una cosa: saber crear brutalidad a toneladas. Ese paso clasifica un sonido más extremista y que dota a la banda (Y a las bandas) de una proporción más adictiva –en este caso superar su Golem- tal vez en brutalidad. y esa evolución, especialmente en lo extremo, se ven en dos claros y ejemplares casos muy notorios: Slayer con su ‘Hell Awaits’ hacía su esquilmado ‘Reign Blood’ (Mega-Opus), y, Dark Angel con su ‘We have Arrived’ hacía el tumultoso ‘Darkness Descends’ y a modo de anáfora, le toco también a Protector, de su ‘Golem’ a ‘Urm the Mad’ pero para no hacer ahítos incensases, hablemos poco de sus composiciones.

33 minutos que suponen la creación de un Thrash de compases Death, forman una espiral asfixiante de guitarras extáticas, sólo dando pequeñas concesiones en los momentos pre-machaque. Los solos no son principal obra de devoción aquí –salvo en ‘Nothing Has Change’ y ‘The Most repugnant’ donde el labor es irresistible-, lo que salva todo el embarco de manera inexorable es su carga rítmica bestial. Manejando tempos, irónicamente, que llegan a se arrítmicos, que sólo es comandado por Blast apabullantes y bajos electrizantes. Lo que supone un Thrash trabajado por medios tiempos para tener la herrumbre baldona que nos lanzan al llegar el clímax del estallido bélico, muy similar a una explosión monótona y cruda.

‘Capitascism’ donde obtenernos el único interludio marcial de entrada, durando poco menos de 1 minutos de antesala. Los riffs que devienen son asediados con tarolas de mascadones y abrasivas composiciones en cambios de ritmo. Donde obtenemos aquellos solos raspados, secos y a la carrera. Eso sí, la batería es estupenda cuando llega el momento de la verdad: ese coro lacrimógenos de lo bestial y sabroso que llega a ser. Las canciones andan por este rubro: son muy homogéneas, y el disco en virtud es así de ortodoxo.

‘Quasimodo’ llena todos los espacios son su saturada contemplación, como si fuera al asecho con ritmos paulatinamente ligeros, endorsándose poco a poco con el juego de la baqueta. Las desviadas y ahogadas vocales de Martin crean una aspereza más de la cuenta. Interesante es el hecho que un bajo fomente un cuerpo robusto que no deja escapar integridad y la intermitente imperiosidad de atonalidades que estos mantienen. ‘Urm The Mad’, homónima rola, sigue el mismo camino escabroso, pero más aunado en riffs algo “órganums” con un solo sibilante y escurridizo.

Para estas alturas la escucha puede ser muy pesada, si no se toman en cuenta que estamos ante una banda muy rigurosa con su sonido (bueno, para estas alturas) que son buenos para acarrearnos serios problemas auditivos. ‘Decadence’ ¡Uy… aquí viene lo mejor! Una de las mejores piezas se manifiestas como serpiente alada: voraz y criptica. Una sección acompañada con griteríos, alborozos y denuedos. Muestra su tropismo a flor de piel, esos cambios velocísimos como si de una puta vez ponga la sexta velocidad y a derribar al primer infante que se nos cruce enfrente.

Las canciones son totalmente lineales en este aspecto: ninguna varía su contenido, a no ser para más brutales. Porque a estos Protector, eso es lo que les interesa… ser los más férreos de la campaña. y ¡Qué bien!, porque me parece el disco más violento del Thrash sin llegar a ser Death; empero, como dije una vez, separarlos es casi inaudito. Su arte gráfico también esta chulesco, muy bizarro y destripado…mmm huele bien. Esto es ‘Urm the Mad’ violencia que puede llegar a ser muy distorsionada, pero vaya que así gusta esta porquería!

¡Un 9.3 redondo! ¡Que les equivaldría a uno crudelísimos 4 cuernos bien astados!

Martin Missy: Vocales, Letras.
Ede Belichmeier: Bajo
Hansi Müller: Guitarra.
Michael Hasse: Batería

Sello
Atom H