Protector - Summon The Hordes

Enviado por Mendoza M. el Vie, 03/05/2019 - 20:57
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Los fabulosos Protector son uno de los mejores ejemplos vigentes de esa mefistofélica horda de agrupaciones que germinaron en la turbia Alemania de los años ochentas. Saludados, queridos y respetados por su irrebatible mezcla de Thrash y Death Metal, el clan liderado por el implacable Martin Missy ha transitado la ya agonizante década con una serie de trabajos que, como mínimo, impactan, sobre todo si tenemos en cuenta que el invento estuvo paralizado en su momento por casi veinte años tras la marcha del nunca bien ponderado Olly Wiebel, artífice de dos autenticas salvajadas como "A Shedding of Skin" y "The Heritage".

La cuestión es que desde el resurgimiento del monstruo a manos de Missy y su armada sueca, la marcha de Protector ha sido maravillosa. La publicación de dos garrotazos como lo fueron "Reanimated Homunculus" y el "Cursed and Coronated" fueron la puerta de acceso que nos permitió reencontrarnos con su propuesta. Y ahora, tres años después, su séptimo trabajo de estudio, este atroz "Summon The Hordes", nos recibe con la brutalidad tan característica del mítico combo, apretujándonos como un amigo al que tenemos bastante tiempo sin ver.

Practicando un Thrash más arquetípico y con su dosis de guarrería, la formación nos da un autentico golpe sobre la mesa. Más directo, conciso e incisivo que su antecesor, este "Summon The Hordes" ataca con intrepidez, aislándose en campos fértiles para su consabida mezcla de brutalidad y melodía, y aunque aquí carecen un poco de versatilidad y de estructuras novedosas, siempre se muestran sólidos en su marcha.

Un Martin Missy menos sombrío que antaño vuelve a comandar el escuadrón, acentuando mucho su interpretación vocal en desgarradores berridos que se acomodan sin prejuicios sobre el ritmo de turno. Las seis cuerdas de Michael Carlsson encadenan ásperos y punzantes riffs, normalmente interrumpidos por medios tiempos tan cortantes como un cúter. Por su parte, la cavernosa percusión de Carl-Gustav Karlsson confecciona un repelente y aplastante tapiz, ayudado por una no menos meritoria interpretación del bajo de Mathias Johansson, quien goza de cierto protagonismo en el marco de una producción crujiente, pero medianamente decente.

De entrada, la feroz "Stillwell Avenue" nos recibe con su punteo inquieto y estribillo avasallante que todo lo destruye para liberar de manera cómplice un convencional intervalo de pura estirpe Thrash, creando así intensos contrastes entre la fuerza y la melodía. Caso similar sucede con "Steel Caravan" la cual prefiere ir directamente a por nuestra yugular, evidenciando una optimización de recursos para tener en cuenta.

Seguidamente, "Realm of Crime" se presenta como la pura antipatía disfrazada de música. La cólera inicial alcanza un punto culminante una vez traspasado el ecuador del tema, y esta irá transfigurándose lentamente hasta caer en una sección instrumental donde Carlsson recorre el mástil a su antojo, todo para devolver las aguas a su cauce natural y decisivo. En cambio, "The Celtic Hammer" gira perennemente en una rueda de dramatismo a medio tiempo. Karlsson y Johansson desarrollan un marcado ritmo bélico, cobijado por un apasionado y clásico riff de escuela heavy que, pese a no alcanzar el nivel de canciones similares como "Reanimated Homunculus" y "Cursed and Coronated", le propicia un acertado bálsamo de variedad al disco.

Mucho menos contemplativas son "Two Ton Behemoth", "Summon The Hordes" y "Meaningless Eradication", las cuales siguen aludiendo a la brutalidad descarnada como vehículo para alcanzar sus fines. Sin embargo, pese a que en "Three Legions" lo primero que destaque sean los frenéticos estribillos cantados a todo pulmón que yacen en primer plano, entre ellos hallaremos el terrorífico punteo de Carlsson, el cual encamina al combo hacía un páramo demencial de alta intensidad instrumental que envuelve el tema, y lo funde a fuego lento con riffs retorcidos y con un excelente growl de Missy que pone los pelos de punta. Por último, "Unity, Anthems and Pandemonium" insiste con la caña brava e insensata, y crea una extraña mancuerna con el mal chiste que es "Glove of Love", confeccionando así una rampa de escape por donde se escurren los minutos hasta finalizar con el disco.

He aquí un disco donde Protector da rienda suelta a su carcomida imaginación y desarrolla a plenitud una propuesta salvaje, pero desprovista por completo de la tosca elegancia que bien podemos encontrar en entregas anteriores. "Summon The Hordes" es un álbum vibrante, altanero y coherente, pero que no consigue aportar innovación ni emparejar el nivel antes mostrado por Missy y su batallón escandinavo. Posiblemente su lanzamiento más flojo hasta la fecha, pero basto merecedor de tres cuernos tan bárbaros como ajustados.

Martin Missy: Voz
Michael Carlsson: Guitarra
Mathias Johansson: Bajo
Carl-Gustav Karlsson: Batería

Sello
High Roller