Protector - A Shedding of Skin

Enviado por Marcapasos el Lun, 04/01/2016 - 00:46
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1. Intro (01:25)
2. Mortuary Night (02:54)
3. A Shedding of Skin (03:39)
4. Face Fear (03:18)
5. Retribution in Darkness (03:37)
6. Doomed to Failure (03:13)
7. Thy Will Be Done (03:45)
8. Whom Gods Destroy (04:41)
9. Necropolis (01:09)
10. Tantalus (04:08)
11. Death Comes Soon (03:26)
12. Unleashed Terror (03:49)
13. Toward Destruction * (02:20)

Lo de los germanos Protector es inefable, una cruel jacta que camina por las salas de concierto del este de Europa, toda una montaña de sarterías que se pasea en calzones por nuestros queridos festivales de verano. Tras las espaldas de los grandes del país teutón, así, justo en el epicentro de los suburbios musicales, Protector siguió gestando su visceral epopeya, una que merece ser instigada a fondo.

Nos encontramos en 1991, y los chicos de Belichmeier habían demostrado ser una inaudita arma feroz del Thrash Metal, ya sea con su debut – y su mayor clásico – “Golem” o con su segundo disco en discordia, el bizarro deather “Urm the Mad”. Y no solo de LP supieron implantar su poderío, si no con una gran riqueza a base de estupendos EP’s de gran nivel como el bien recordado como “Mysanthropy” o “Leviathan’s Desire”. En la segunda mitad de los 80’, y principios de los 90’, Protector fue una oleada thrasher a pocas equiparada.
Es así cómo, un año después tras la salida de “Leviathan’s Desire” la banda lanza al mercado su tercer álbum de estudio, "A Shedding of Skin”.

Este long play significaría un antes y un después para Protector. Para empezar, se trata del primer trabajo discográfico de la banda en no contar con Martin Missy (quien provocaría una temporada brutal en la historia de la formación) a las voces, siendo sustituido por otro buen groso, Olly Wiebel, quien ya habría tenido su debut en el EP del 90’, y quien marcaría otra etapa destacable para la banda.

Cada disco de Protector tiene un carácter propio, pero “A Shedding of Skin”… producto de tela marinera… siempre lo ha sido, y siempre permanecerá así im perpetum.
Estos tipos siempre me recordaron a una endemoniada y perversa mezcla entre los Sodom de “In the Sign of Evil” y “Persecution Mania” y los Kreator de “Flag of Hate” y Endless Pain”. Terreno maligno… macho, tú sabrás dónde te estás metiendo. Bonita portada, por cierto, cruda a la vez que sincera. Ese cadáver pútrido y abandonado en la más oscura hondonada… Ese podríamos ser nosotros dentro de unos cuarenta minutos.

Así que, agarrémonos bien los cataplines y adentrémonos en la espesura, comenzando con la siniestra intro que nos sitúa en las garras de la cruel natura, un páramo tan desconocido como aterrador. Pero ojo, no estamos solos, ya no nos lo recordarán las guitarras de Olly Wiebel al comenzar el cañonazo de "Mortuary Night", Thrash aplastante de primeras y con cierto toque groovie a lo Overkill para ponernos las pilas de cajón.
Ni un segundo de descanso al anunciar la batería de Michael Hasse (en la gloria esté) la llegada de "A Shedding of Skin", con unos primeros momentos atenazadores que arrancan prontamente la piel de la canción, la cual desprende puro cinismo y desagrado total a partir de los riffs.

Nuestro señor disco es un espécimen que, por lo general, no sentirá reparo alguno en atacar con toda la artillería atómica, aspecto señalable en "Face Fear" (donde Wiebel da un arrebato absolutamente brutal con su voz y los cambios de ritmo de la guitarra, la batería y el bajo) y "Retribution in Darkness", tema de tonalidades de Thrash ochentero mucho más clásico, onda Metallica, Exodus y Testament… hasta que sucede la tormenta, desde luego, la oportunidad perfecta para gozar de su más notable amistad con el Death Metal. ¡Que son germanos, joder! Y el paquete lírico una oscura maravilla, sin tópicos violentos que engorden el oído del escuchante.
Mientras, de rítmica condensada, variada y concentrada, "Doomed to Failure" entremezcla a la perfección la desenfrenada ascendente de los riffs con la cruda crueldad de su estribillo.

¡Trompetas y estandartes en puro ardor! El apocalipsis espera la llegada de "Thy Will Be Done", uno de los mejores tracks, indudablemente, en el que los riffs y su herencia kreatoriana representarán todo un transporte al infierno, toda una obligación absoluta e indecente para sudar la gota gorda.
Misma senda desquiciante para la furiosa "Whom Gods Destroy", quien aguarda momentos más pausados, imbuidos de oro puro en el que –sí, ahí, justo ahí- puedes sentir la atenta mirada despreciativa de Protector, incluyendo un delicioso mestizaje guitarrístico por parte del bueno de Olly.

Tras el exabrupto y fantasmagórico interludio Necropolis toca "Tantalus", puro tema de Death Metal dirigido a los amantes de la mitología helénica clásica, exponiendo elevados instrumentales y un brutal juego de ritmos en el que Olly y Ede Belichmeier se dan el gusto de explorar los recovecos de sus límites melódicos.
Una cosa sí que queda clara, y es que estos alocados músicos saber, sí que saben sorprenden, con guasa, además. Al llegar "Death Comes Soon", unos primeros instantes interrogativos nos arrojan una implosión meteórica de guitarrazos (pura escuela Hanneman) y blast beats en el que la banda, en toda su magnitud, acaba por dar rienda suelta a los lindes de su natural enemistad con el entorno sonoro.

El desenlace y la cúspide de la catástrofe tocan con "Unleashed Terror", la más gráfica unión entre la actitud misántropa de la banda y su atronadora compostura Thrash/Death.
Para el que le falte una inyección más de frenesí, el álbum también dispone del bonus "Toward Destruction", el caos desatado en presencia, metida a tajos en un mini-frasco de dos minutos acojonantes.

Tratar “A Shedding of Skin” es tratar de un disco esencial para el amante del Thrash más compañero, codo a codo, del Death Metal arrollador. Tal vez algo análogo y esquemático en su cuerpo, pero dejándose querer a cada segundo.
Protector siempre han demostrado, no solo talento, sino una auténtica seriedad y madurez, tanto en lo compositivo como en sus líricas (trabajadísimas y exigentes, pues, aceptémoslo, este tema pierde jugo [no siempre] con bandas como Slayer, Kreator o Destruction).

Clásico para el brillo de la eternidad, chunga sería la proposición de una elección al trono de Protector… pero, desde luego, “A Shedding of Skin” sería un combatiente temible y desgarrador, ergo, más aún que algunas obras de otros grandes que sí han logrado tronos de ese calibre y muchos otros más. Y la cosa avanzaría aún más con “The Heritage” (1993) producción encabronada que abandona el Thrash casi por completo.

Protector continúan en el redil de la caña a día de hoy. ¿Conseguirán los Protector, ahora con el simpático de Missy, alcanzar su puesto entre las identidades divinas del Thrash Metal teutónico? Sueño de muchos, pero decisión neta por parte de nadie.

Lo que sí que podemos inaugurar (una y otra vez, valga decir) es este discazo total que es “A Shedding of Skin”, clásico, más que clásico, y auténtico merecedor de unos eternos cuatro cuernazos brutales, a un pedo de mosca de sodomizar los cinco.

Olly Wiebel / Voz, guitarra
Michael Hasse (R.I.P.) / Batería
Ede Belichmeier / Bajo

Sello
Major Records International