Posthumous Blasphemer - Fracture the Worship

Enviado por Bloodbath el Vie, 12/07/2013 - 19:11
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La trayectoria de Posthumous Blasphemer se remonta a 2001. Se trata de un proyecto muy intenso, que bebe de la herencia de Suffocation, principalmente. Sin ningún tipo de miramiento, estos instrumentistas realizan una música compuesta por estructuras complejas y directas, además de buenas melodías y solos. Una mezcla que auna la macabra y malvada aura del metal europeo con los recursos del Death americano. Con un toque propio innegable... desde Bielorrusia, con amor. Y es que por esos lares de la vieja Europa, además de alto nivel, hay un cabreo general, endémico y hereditario.

Después de tres trabajos en formato larga duración, varios Split y un EP, en 2008 lanzan “Fracture The Worship”, su último vástago (hasta el momento). Para hacernos una idea de lo que contienen sus surcos, podría decirse que es una especie de mezcla entre los citados Suffocation (de los que parecen tomar las bases, ciertas partes Slamming y la voz), Severe Torture (por su brutalidad directa y sin concesiones), y levísimas trazas de enrevesamiento a lo Spawn Of Possession, Necrophagist, Deeds of Flesh o Severed Savior. Nile, otro asomo puntual… pero ahí está. A día de hoy, es casi imposible no apreciar pinceladas de bandas “madre” y su descendencia, en cualquier disco… miles de grupos y un solo estilo (amplísimo, pero uno). Siempre ha sido así, y siempre lo será. Así que por lo menos, que haya nivel. Pero no nos engañemos.

A pesar de todo, aquí hay material de corte propio. Posthumous Blasphemer no son unos “recién llegados”, además han mejorado notablemente. Gran sonido, muy buena producción realizada por Fiendharon, guitarrista de la banda y compositor de todo el disco. Su grabación se realizó en Sehr Gut Studi, situado en Minsk (capital de Bielorrusia), con Iron Gleb como ingeniero, que ya había colaborado con la banda para su Split de 2005.

Temática anti cristiana, presente en la portada y contraportada, así como en el reverso de la misma (muy gráfica y reveladora). Aunque si hay que destacar una de las imágenes de este trabajo, tal vez sea la elegida para la galleta del CD, donde el mismo demonio ejerce de “atril”, sujetando un enorme libro y mostrando a la máxima autoridad religiosa los textos de la “verdadera doctrina”, en una alegoría genial. El concepto “Cover Desing”, mostrando parte del cuerpo de Jesucristo, se atribuye a Nataly. Todo queda en casa, y con buenos resultados.

Pinchamos el CD y suena “Revival of Contemp”… música clásica de corte épico, con disonancias que consiguen transmitir tensión. Pero que desembocan en un sosegado final, tal vez anunciando la destrucción que se avecina…

“Sermons of Enthralment” es una pieza de bestial Brutal Death, que mezcla los rápidos blast beats con partes más lentas y pesadas, bajo el amparo de riffs muy rítmicos y algunas melodías sencillas, creando un buen contraste. En lo avanzado del track, buenos solos de guitarra preceden al Slam final. Suficiente para comprobar los derroteros del trabajo, aunque sea una simple muestra de su arsenal. Buena forma de comenzar.

“Remains Devouring Consciousness” arremete a bocajarro, adornada con rápidos Sweeps. Es precisamente en el trabajo guitarrístico donde la banda muestra una de sus bazas, pues la forma de atacar y combinar las notas por parte de Fiendharon, es, en ocasiones, bastante personal (aunque también tire de recursos típicos, como una gran mayoría de guitarristas del estilo). Precisamente este tema contiene unos solos de guitarra bastante melódicos. Pero mucha ferocidad con reminiscencias a los de Terrance Hobbs.

Sin pausa, se suceden los temas. Es por eso que cuando comienza la salvajada “Flagellation for Rescue”, no nos damos ni cuenta. Severed Savior, la salvaje bestia americana, asoma su cabeza por aquí, así como Spawn of Possession, la masacre de origen sueco. Los machacones fraseos de guitarra son combinados con partes melódicas, creando riffs sólidos de corte expandido (algo que no es nada sencillo de conseguir sin que reste fuerza a la música), que proporcionan buena base a la letra escupida por Zubov. Una crítica al servilismo incondicional, a los dogmas de la Iglesia, y que termina con una frase definitiva: “Alucinaciones del cerebro envenenado”. Antes se han "relatado" toda una serie de “acontecimientos” relativos a los siervos de la deidad absoluta (y no hablamos del Diablo, precisamente ¿o sí?), empapados en la más absurda ceguera, tal como el autor de la letra pretende exponer. Curiosamente, en los créditos, la función vocal de Zubov se define como “esophagus”.

“Doomed Flesh Tortures”, se inicia mediante estructuras que recuerdan a Nile, pero llevados a un prisma mucho más denso, si es que esto es posible. No son mancos, estos músicos, ni se pierden las tendencias de los buenos instrumentistas. El tema está plagado de partes técnicas, encadenando rapidez con Slam (de nuevo) y medios tiempos. Los aires “Sanders/Toler Wade/ Kollias” regresan, mediante potentes blast y líneas de guitarra serpenteantes, trabajando de agudo a grave y tan características de los maestros de Greenville. Los solos de guitarra son frenéticos, sobre una precisa y contundente base de bajo y batería.

“Inconsistent Doctrine of Expiation” muestra a la banda (muy fugazmente), en terrenos tipo Vader o Vomitory. Pero es un efecto “óptico”, pronto se lanzan al desparrame más brutal. El trabajo de Den (baterista) es digno de mención en este corte, pero se mantiene en todo el disco, siendo junto al guitarrista y líder, pilar indispensable. Locura total, solos de guitarra demenciales (por sus notas, más que por el aspecto técnico en sí), muestran uno de los momentos álgidos del disco, así como el buen estado de forma en el que se encuentra la agrupación.

De nuevo, sin dar tiempo ni a respirar y antes de que pase medio segundo, el corte 07 se abre paso en nuestro reproductor. “Disfigured Faces of Pontifexes” arranca como un ciclón, pero de los verdaderamente peligrosos. A medida que avanza el trabajo, la intensidad sube. No está de más recordar la buena producción, que puede dar unas cuantas vueltas a la de muchos discos. Precisamente esta, es una de las bazas que lejos de relegar a la banda como una más, pueden potenciarla bastante… sobre todo teniendo en cuenta que respecto a sus anteriores trabajos, es un paso adelante. Trabajos muy dignos, por cierto. Algunos, increíblemente sorprendentes para una agrupación que empezaba en 2001, como por ejemplo su debut “Avantground Undergrind” (2003). En definitiva, potentísima canción, portadora de ejecuciones técnicas en las que el salvajismo es ley.

El tema de cierre carece de cualquier concesión sonora. “Poisonous Compassion” se inicia con un riff old School en el que la guitarra es la única protagonista, para de repente transformarse en otra batalla de fuerza, velocidad y locura instrumental. Es el momento de que el bajista Horus, nos brinde un segundo de su toque, también como protagonista exclusivo y mediante notas del riff, simples. Pero es un bajo que suena bien, a bajo, y no a chatarreo distorsionado. Pronto pasan a pertenecer al tanque conjunto, mediante una desquiciante avalancha de notas. No llegan a la parafernalia de unos Brain Drill (por suerte), aunque ligeramente rocen el concepto. Y ahí es donde se huelen las huellas de Necrophagist. Este track contiene algunas joyas ocultas, mediante melódicas partes instrumentales de estilo clásico. Varias paradas durante la canción, rompen el muro sónico, refrescando la audición y en favor de la sorpresa. Toda una amalgama de secciones, que de cara al final se tornan imparables, llevándonos de cabeza hacia el abismo.

Un disco que se hace corto. Pocos “peros”, ante este brutal y fenomenal “Fracture the Worship”.

Solo queda decir que Posthumous Blasphemer apuntaron muy, muy alto, con su material de 2008. Este disco puede representar una especie de "Pinnacle of Bedlam"... pero cinco años antes. Entiéndase a gusto del consumidor. Nadie quita nada a nadie, faltaría más. Pero hay alumnos atrevidos, ciertamente aventajados, que se saben las lecciones a la perfección… y muerden sin piedad, resultando perros de presa muy peligrosos. Aunque no tengan la notoriedad de las bandas mediáticas.

Posthumous Blasphemer, herederos bielorrusos de Suffocation, pero un perfecto catalizador Brutal Death, justo en el umbral del equilibrio. Lejos de provocar sonrisas, impone respeto al que se tome la molestia de comprobar y/o analizar su trabajo. Difícilmente defraudarán. Tres cuernos monumentales, una puntuación nada desdeñable. Aunque para la propia banda, en su vara de medir particular, sean merecidos los cuatro cuernos hasta arriba.

Fiendharon: Guitarra, composición
Zubov: Esophagus
Horus: Bajo
Den: Batería

Sello
Coyote Records