Possessed - Beyond The Gates

Enviado por Spaggiari el Dom, 03/08/2014 - 10:58
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1. Intro/The Heretic - 04:01
2. Tribulation - 04:48
3. March to Die - 03:12
4. Phantasm - 04:23
5. No Will to Live - 06:47
6. Beyond the Gates - 02:55
7. The Beasts of the Apocalypse - 03:13
8. Seance - 03:0
9. Restless Dead - 02:59
10. Dog Fight - 01:23

A todos nos pasa: llega un momento en el cual tienes que abrir la boca, los ojos y los tímpanos; contemplando alguna aparición que nos cause tal conmoción, con rima incluida, ésta podría relevar en esos pequeños minutos, uno de los grandes hallazgos donde todo “metaloyente” tendrá que sentarse y admirar. Porque para bufoneadas no estamos, mucho menos cuando se habla de Possessed. Pero, siempre existirá una cisura entre todo este enjambre, una pequeña grieta donde abriéndola de par en par con mucha fuerza, pueda emanar directo a la cara una ventisca de porquerías: moscarrones llenos de sangre y hez. Eso se descubrirá en todo enconado y fúrico álbum que aspire a robarnos el aliento; en pocas palabras: ¡Darnos Asco! No el asco que inmediatamente repele toda sustancia o materia ante nuestros cuerpos, sino aquél que sea un desorden morboso y clínicamente insalubre, donde los instintos más bajos tengan aforo y subsiguientemente una enfermiza fijación.

Así es, esa fijación para todo aquel que se precie de Deather, tiene que ser la profunda y alargada sumersión en el mundo de los poseídos o los posesos –Como gusten llamarlos- No está demás contar aquellos acontecimientos que marcaron un hito en la historia del metal extremo. No hablo charlatanería, cuando asumo que Possessed son uno de los herreros primitivos del vil género que hoy llamamos Death Metal, claro que la estela que éstos demenciales dejaron, tomaron secuelas con coetáneos que osarían tocar los mismos atavíos (Musicalmente hablando) que cundieron a Becerra y camaradas, y no sólo sus atavíos sino su esencia pútrida, su energía, su malestar general. Aunque mucho se sabe de la mítica agrupación Mantas, su demo y la historia que jamás podrá ser conciliada: Possessd vs Mantas; pero, alcanzar un punto donde mellemos y elijamos un ganador, sería muy absurdo. Eso que no he contado a los de Speckmann, donde una huella también grabada en el ’84 dejaría el VS para 3 contrincantes. A mí me gusta ser místico, y poco imparcial en este tema, nunca afirmando que exista un creador, mas una posible recua de pensadores-diseñadores-trabajadores, pero la palabra Creador tiene que permanecer inherente ante los tres calificativos indispensables, y nunca estar aislada de estos.

En’84 el verdugo Possesed castigaría la orbe metálica con su Demo anteriormente hablado, ‘Death Metal’, cuando aún estaba un Brian Montana como guitarrista; no siendo hasta la llegada de Lalonde para asentar el dúo de las cuchillas afiladas junto con Mike Torrao –que éste si era vacante de la Demo- sin embargo, Lalonde había inmigrado a Possesed, de la mano de Jeff cuando contaba en las filas de una banda de Thrash de antigualla moldura: Blizzard. Sería alguna especie de propulsor desconocido el que les daría ese impulso a los dos músicos, ese arrojo hacía una ruta animalesca, donde se colmarían en su travesía al darle hilo, nombre, fecha, apellido y nacimiento a una banda legendaria. Claro, que de estar tumbados en una demo de culto, el futuro no podría ser nada prometedor, ni con la ayuda de los volúmenes de ‘Metal Massacre’ ni otro medio que produjese semejante estruendo.

¿Qué tendrían que hacer para llegar hoy hasta nuestros oídos? Componer ‘Seven Churches’ nada menos. No es nada fácil, ¿eh? Quién se pudo imaginar que cuatro enajenados y ruidosos jovenes entre la edad de 16 a 19 años, estaban componiendo la primera estampa que podría catalogarse Death Metal... con excepción de un prominente resabio Thrash; empero, absurdo sería desligar éste género, cuando ni siquiera había salido a la luz el ‘Reign Blood’ de Slayer, disco que define en demasía el Thrash. Les pondré un ejemplo: cuando llega el año ’86, ese año de grandes lanzamientos: la propuesta americana, germana, brasileira, y canadiense. Cuando estaban saliendo esos indispensables discos, ya estaba ‘Seven Churches’ Sólo lo digo por si a alguien se le pasa la mano tratando de defender lo indefendible. Ya sembrado en siete iglesias ese debut atronador, vendría un disco del cual su nombre fue ensombrecido por la placa del ’85, aunque esto no dejaría de ser un vástago de propensa y pletórica influencia para las tropas asesinas, ese sería: ‘Beyond the Gates’ hermano menor de ‘Seven Churches’, pero tan rollizo con éste. Aunque ese cierto, el ‘Beyond’ –Bueno, más bien ¿Cuál disco?- ni de por cerca le podrá dar contienda dura a su predecesor, y eso no es una triste realidad, si no una sumiso hecho que todos tendríamos que acatar alguna vez.

Lo que nos demostró un año después –Ese mismísimo ‘86-, en primer lugar, sería que no estaban por estar; no sería de aquellas agrupaciones totalmente clandestinas que logran en su haber un demo y permanecen bajo el manto, a veces injusto, de ‘Culto’ hay que entender que no todo lo que se oculta es horripilante (Para ser Death Metal, esto es sinónimo de buen material) claro, que tampoco niego su contraste: A veces el Under… contiene hormigueros enteros de calidad en bandas. Con esa idea, de permanecer en una escena, que llegaría a saturarse como ninguna en el metal invadiendo el mundo en 3 míseros años, Becerra y los suyos llegarían por segunda vez al estudio. Como dije antes haciendo un gran esfuerzo, porque lo que ya estaba germinando gracias a su marea pestilente, sería a modo de soliloquio: Irrepetible, insuperable, único, germinal y patriarca. Habría que conseguir un disco -Pensaron- que no tocase la bola de ruidos, sino que se autodefiniera. Aunque aquí no soy esperanzador, ‘Beyond the Gates’ lejos de definir y seguir los pinitos herejes, sólo resonaría como una placa contundente y rotunda. Nada más.

Eso no quiere decir que no veamos la belleza que se posa sobre esa máquina de la portada, ese electrónico diábolo con tintes rojos a la izquierda y purpúreos a la derecha. Un arte gráfico muy descollante y estrepitoso, así como su música. La cena es grande, aunque frugal y exquisitamente horripilante. Un sonido marcado en una vena más thashera, buscando llegar a definir del todo la creación del “incompleta” del ’85. De modo que si me preguntan, si es realmente constatable esto; yo no daría tregua en decir que el legado ‘poseído’ necesitaba de más y más centellas que consolidasen su nombre. Y lo repetiré hasta que me aburra: Possesed fácilmente no necesitó de trabajos Post-Seven Churches, este maldito engendro fue el 0.1% de los discos de Thrash que no sonaba a Thrash. Para mí ahí está todo.

Pero, ‘Beyond…’ busca su segunda lanzada al pozo, y con ello su mitificación, su erigida estampa divina entre los padres del metal extremo: Hellhammer/Celtic Frost, Venom, Bathory. Referente al álbum... ahora tenemos mucha más “variedad”, claro que la ferocidad no se ha perdido de un año para otro, ni de asomo. Siguen reverberando los intros espeluznantes, caso de la antesala de ‘Heretic’, ese “preludio” magistralmente encomiado, pero la maldita analogía se vuelve imperecedera, y nos recuerda a aquel fantasmagórico intro de ‘The Exorcist’... la melodía más tenebrista y atormentadora que jamás haya escuchado en un disco.

En fin, volviendo con los primeros respiros de este robot engreído; saludamos las primeras vísperas con ‘Tribulation’ con ese fuero salvaje, tan característico y déspota que le conocemos al momento de encauzar esas guitarras secas y áridas, con unos murmullos desgarradores, dando paseo a los Cortes, estilos muy a la usanza del Thrash y vituperiadas secciones hirientes. Ahora bien, demos una oída (¡Por favor!) a ese pieza que secunda, ‘March to Die’ ese clima asfixiante, romo y cabalgado que se llevan con unas jalonadas cuerdas a razón de dejar manco el instrumento, esa guitarra que llegara a quedar desdentada. Decir algo de esa voz raspada y agitada, como si el Jeff hubiese estado desgañitándose por semanas, ¡Qué sequedad más jugosa!

‘Phantasm’ no es la odisea de la violencia comparada con la anterior, pero si es una muestra de recrear Thrash excelso, con Blast destemplados y remolones, mostrando ese culebreo por las tarolas hondas que se maneja Mike Sus. De igual manera recaemos en un tiempo “Stop Minute” para arrancan con mucha más fuerza... vorágine maltrecha de solos a fusión de pócimas químicas erróneas, donde la probeta hace un traqueteo de ebullición, y siguiéndole un fragor que culmina en explosión del artefacto químico.

Yendo salteados, vamos a por el homónimo track, 6ta pista donde tenemos el mejor catálogo de solos, y quizá por ende, la canción más madura del álbum. Lo aseveran sus variados tempos:” mid y Speed” la habilidad troquelada de Mike en el domino del retumbar de los toms, y el caminar preciso del Blast. No es curioso que el bajo de Jeff no suene tan apabullante, sólo crea un equilibro y aliciente perfecto para enrollar más las cadenas que nos mantienen pegados a esta maldita celda de calamitosos fuegos escupidos con resentimiento del Robot del libreto principal. Otra pieza cenit, a favor a Becerra, es ‘The Beasts of the Apocalypse’ donde sólo subrayo los excelentes fraseos del Frontman:
“Apostles tell visions of Hell
Dreams of pain drive them insane”
Una de las mejores canciones nos aguardan en penúltimo lugar: ‘Restless Dead’ qué frescura, aquí es donde me gusta el camino que iban tomando, más Thrash, pero demoledor y con una tónica alentadora.

A quién no le encantan esos punteos de Lalonde, que después del álbum tomaría lecciones con Satriani. ¿Se habrá planteado que quizá esa aleccionadora visita hubiera refinado el sonido tan áspero de Possesed? Bien, observemos y pongamos suma atención a este fragmento de la canción, siendo uno de los mejores del álbum, es su metraje de [2:10-2:58] la última escalonada de trayecto. Lo que sucinta estos 48 segundos es la perfección en guitarras truculentas y un tiempo Deather como un castor que muerde lo más profundo de la corteza, en este caso, de la corteza Thrash topando otra vez los lindes del más embrutecido Death Metal.

El disco termina con ‘Dog Fight’ pieza grande que los consolida, pero me hubiera gustado los 48 segundos que antes marqué como el cierre de una carrera corta, pero de un aluvión que cayó bajo toda banda que empezaba a asquear del thrash –que apenas tomaba forma- para dar vida al cráneo.
Es así como se cierra una de las carreras más grandes que se hayan contemplado, y no hablo tanto de que sólo tenga dos álbumes, sino de la calidad de estos.

De seguro el lector se habrá dado cuenta que para su servidor ‘Seven Churches’ fue uno de los discos más magníficos que jamás haya escuchado, pero de seguro que si no lo hubiera conocido a éste, diría que ‘Beyond The Gates’ ocupa su lugar, y con creces en el albor. Possessed es escuela, base y principio para todos, su influencia y valor son del tamaño de un sol… qué no se hable más.

Puntuación: 10

Mike Sus: Batería
Larry LaLonde: Guitarra.
Mike Torrao: Guitarra.
Jeff Becerra: Voz, Bajo.

Sello
Combat Records