Pestilence - Obsideo

Enviado por Betrayer el Lun, 25/11/2013 - 23:39
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Que en el mundo del metal no siempre se hace justicia es una obviedad, muchas son las bandas que han logrado un éxito mucho mayor del merecido por circunstancias varias que no vienen al caso, y muchas son también las bandas que, pese a tener discazos como la copa de un pino, jamás han recibido un reconocimiento acorde a su calidad.

Pestilence entraría sin duda en este segundo bando, después del extraordinario “Consuming Impulse”, la banda tocó techo en 1991 con el impresionante “Testimony of the Ancients”, pero por aquel entonces sus máximos competidores al otro lado del Atlántico estaban sacando jodidas obras de orfebrería. Death y su perfecto “Human”, Atheist y su enrevesado “Unquestionable Presence”, y Obituary y su machacón “Cause of Death”, por citar algunas, no dejaban espacio para nadie más. El batallón europeo tampoco se andaba con chiquitas, Bolt Thrower y su abrasivo “War Master”, Grave y Dismember con sus increíbles discos debut “In to the Grave” y “Like an Ever Flowing Stream” respectivamente, y sobretodo Entombed y su magistral “Left Hand Path”, tampoco ponían las cosas nada fáciles. El Death andaba por aquel entonces en su momento de máximo esplendor, y hacerse un hueco entre tanta obra magna era prácticamente imposible.

Después de aquello llovió su disco más progresivo “Spheres”, un gran trabajo que jamás obtuvo el reconocimiento merecido, y acto seguido dieciséis años de sequía hasta que en 2009 deciden volver a la palestra con “Resurrection Macabre”. Los holandeses regresan más fieros que nunca, aparcando a un lado los elementos progresivos que no les dieron los fructíferos resultados esperados y centrándose en lo que mejor saben hacer, Death Metal aplasta-viejas y parte-cervicales. Capitaneados de nuevo por Patrick Mameli y su poderoso growl, la banda ejecuta dicha macabra resurrección creyendo que aun hay espacio en la escena deathmetalera actual para ellos. Pero lo cierto es que ni el mencionado “Resurrection Macabre”, ni sobretodo el posterior “Doctrine”, son trabajos como para partirse la camisa. Buen Death, bien ejecutado y profesional, con producción acorde a los tiempos que corren, pero no quitaron el sueño a nadie. Había que ver pues si, tal y como afirma el dicho, “a la tercera va la vencida”.

Y mucho me temo, que ni a la tercera ni a la cuarta. La etapa dorada de Pestilence ya pasó y muy a nuestro pesar, por más que lo intenten, parecen incapaces de recuperar ese momento de forma de hace más de un par de décadas. Temas potentes, con cierto equilibrio entre partes rápidas y momentos machacones, pero con poca, por no decir nula, originalidad. Todos los riffs que uno puede escuchar en este “Obsideo” han sido ya utilizados en mil y una ocasiones, y el disco, aun siendo breve, acaba resultando excesivamente monótono y previsible. El tema solos también es bastante preocupante, como si de un “Reign in Blood” del 2013 se tratase, los solos no siguen ningún tipo de orden ni coherencia, aparecen cuando les sale de las narices, en ocasiones sin venir a cuento de nada, y lo peor es que son breves, insulsos e imposibles de memorizar.

No todo van a ser palos para este disco, como nota positiva yo destacaría la labor vocal de Mameli, que vuelve a estar, como de costumbre, soberbio. Para un servidor Mameli siempre estará en la lista de los diez mejores cantantes de la historia del Death Metal. Ese growl tan profundo y a la vez claro, que roza la estridencia en ocasiones, acerándose como no lo ha hecho nadie hasta la fecha, a la peculiar voz de John Tardy, me vuelve loco desde que tengo uso de razón. Sumamos una producción bastante lograda, intentando mantener la crudeza del Death de antaño, y poco más.

“Obsideo” es un disco mediocre, que puede llegar a gustar bastante a los acérrimos del Death de principios de los noventa, pero los tiempos cambian y a día de hoy este disco se me antoja insulso y prescindible. Realmente me sabe mal no poder alabar un trabajo de una banda tan “de culto” como esta, pero aplaudirlos solo por su nombre cuando en realidad su material no lo merece, me parece injusto. Eso sí, cuando vuelvan a editar nuevo disco ahí estaremos, a ver si por fin recuperan la magia perdida.

Mameli: Guitarra, voz
Uterwijk: Guitarra
Haley: Batería
Maier: Bajo

Sello
Candlelight Records