Peste Noire - Peste Noire

Enviado por MeFuMo el Dom, 15/03/2015 - 15:07
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1. Le retour de la peste
2. Démonarque
3. La bêche et l'épée contre l'usurier
4. Niquez vos villes
5. Le clebs noir de Pontgibaud
6. Ode
7. La blonde
8. Moins trente degrés Celsius

Ya había pasado carros y carretas Ludovic en 2013 cuando Peste Noire publicó éste su quinto álbum de estudio. El puente lunar recorrido por la banda desde su primera demo "Aryan Supremacy" ya había convertido a Famine en una mezcla entre Asterix y el payaso Margarito, una suerte de chauvinista decadente que despreciaba las formas de la sociedad francesa moderna y el conformismo inane de la tradicional, mientras lucía pretenciosidad a base de leer a Artaud, Rimbaud y demás enfermos mentales.

En realidad es bastante más complejo que eso, pero sería un resumen. Tras La Sanie des siècles - Panégyrique de la dégénérescence, Peste Noire, mejor dicho La Salle Famine de Vafunde, tras un excelente EP llamado Lorraine Rehearsal, y tras vivir otra de sus historias de amor-odio con Neige, muestra su verdadera cara en Folkfuck Folie.

Folkfuck Folie (que contiene todos los temas regrabados de Lorraine Rehearsal, en mi opinión para mal) fue un álbum crudo, eliminando las referencias al satanismo y centrando toda la temática alrededor de Francia, lo francés, lo francófono y lo afrancesado. Es un álbum escatológico, que utiliza de nuevo textos literarios para desnudar la condición de pertenencia al país del gallo. Con grandes dosis de experimentación un tanto caótica metiendo Thrash con generosidad en la mezcla y riéndose de sus propios (y limitados) fans, Ludovic consiguió quitarse de encima muchos corsés con Folkfuck Folie, pero también ganó la merecida fama de personaje carnavalero que le persigue desde entonces.

Siguió el camino con el aún más crudo e inaccesible Ballade cuntre lo Anemi francor, que bordeaba el Punk y casi se cae dentro. Un sonido árido y oscuro, con una simplificación de los temas evidente, más descarnados, y varios interludios más o menos desquiciantes. Ludovic escupía su repugnancia por todo lo que pudría a Francia desde dentro, según él, claro.

Ambos álbumes tenían momentos brillantes y temas muy rescatables, ambos rondan los cuatro cuernos probablemente, pero las ganas de dar la nota de Famine parecen estar por encima de lo estrictamente musical. Hay bastantes momentos gratuitos en ambos trabajos que Ludovic parece haber metido por ahí porque él lo vale. Muy respetable, pero en mi opinión esto se estaba aproximando ya a que te taladraran la rótula con una broca muy fina. Y a Ludovic, como a los vagos en el colegio, se le exige más.

Peste Noire, a estas alturas en 2011, ya ha cambiado varias veces de formación, ya tiene su propio sello y estudio y ya tiene el fuelle suficiente para remontar un tanto, aunque sólo fuera por renovar una vez más su propuesta, con el conceptual L'Ordure à l'état Pur. Una mezcolanza de estilos y devaneos intelectuales que propugna la destrucción de la Francia moderna a base de plagas infecciosas masivas y supurantes. El disco, grabado ya en su propio estudio y con un sonido excelente, fue contemplado con cierta incredulidad por muchos que no entendieron la broma. En realidad, se necesita algo de conocimiento sociológico francés para comprender el disco, que suena incluso techno, ska y a organillo de feria cuando hace falta, y que ya presentaba un nivel de cohesión superior a su obra anterior.

Peste Noire, disco homónimo, publicado en 2013 tenía la labor de demostrar, una vez más, de qué pasta estaba hecho Ludovic. Su perspectiva del Black Metal, entrevistas sonrojantes y particular filosofía creaban cierto hype hacia todo lo que el chico de oro de Avignon iba cocinando, aunque fuera a fuego lento.

Y es probablemente el mejor disco de Peste Noire, en conjunto. De nuevo con el tema galo por bandera, Ludovic se prepara una vez más para relatar cual juglar occitano las miserias de su patria la gran Francia, y cómo la mezcla de razas, la ignorancia de la juventud, el borreguismo de la nobleza o los cascabeles del capitalismo la han matado. La culpa es de todo el mundo, menos suya. Ah, le chauvinisme.

De nuevo Peste Noire vuelve a poner el mantel de riffs en la mesa, pero esta vez consigue una cohesión general en el trabajo que convierte el asunto en un disco de Black moderno, sin complejos, cruzado por multitud de estilos ensamblados con maestría bajo la vara firme de Famine. Con un miembro casi estable desde 2007 en Audrey Sylvain (Amesoeurs) y la incorporación del estupendo multiinstrumentista Ardraos (Sühnopfer), más la colaboración de Roman Saenko (Hate Forest/Drudkh), Ravenlord y Melkor (Woods of Infinity) y otros pululantes de la escena underground se puede decir que Peste Noire alcanzaba con este trabajo su particular mainstream. Una producción nítida pero que no deja de crujir como le gusta a Ludovic, que se autoproduce estupendamente, deja el sello añejo de Peste Noire en el sonido más cacharrero, y a la vez llena de matices los pasajes acústicos.

La retahila de discursos pseudofascistoides de "Le Retour de la Peste" abre el disco apuntando un concepto recurrente: la sociedad está perdida. La salvación, el apocalipsis, pasa por una plaga medieval, rollo peste negra, para purificar Francia exterminando a los impíos y volver de esas cenizas a la gloria y todo eso. La intro se arrastra entre jingles de discursos, componiendo una grave marcha entre fúnebre y militar a base de guitarra que adornan con acordeones tradicionales.

Se produce ya el primer asalto de Black en el laberíntico riff de "Démonarque", un tema inmenso que se rompe en diversas secciones que, esta vez sí, se complementan y fluyen a la perfección. Ludovic grazna junto a Ravenlord como si estuviera vomitando en el baño de un after una letra trovadoresca sobre las glorias de la campiña francesa basada en la obra del poeta medieval Gaucerant de Sant-Leidier. No sorprende la aparición de organos y organillos y la división en bloques, pero sí la estructura casi narrativa y los preciosos momentos ambientales que abrazan el Doom y el Folk, de pasajes progresivos y tratamiento de instrumentos tradicionales sublime, bajo la acostumbrada tortura vocal de Ludovic y la muy francesa y decadente Sylvain.

"La bêche et l'épée contre l'usurier" recupera la rabia de los primerizos Peste Noire acertadamente, extendiendo una agónica letanía de condena contra los usureros y banqueros de la Edad Media que supongo que Ludovic utiliza como astuta analogía con los tiempos que corren, lo que pasa es que está llamando al exterminio de los suburbios de París, basicamente.

Las voces combinadas de Sylvain y Famine son de nuevo un acierto, recitando a la par frases históricas de jefes y jefezuelos de la historia francesa que se alzaron en mayor o menor medida contra el poder establecido. Ludovic sale bien parado de una interpretación vocal teatral bajo una lluvia de trompetas (no es broma) y una sección final de aterradora y brillante insistencia Black.

Más difícil de clasificar es "Niquez vos villes", que une un inicio casi pop a un riff saltarín proponiendo una batalla de estilos entre el Hip-Hop y el Black Metal que, por raro que pueda sonar, es intachable. Ludovic se presenta a sí mismo con un medio tiempo y se permite rapear unos versos con un estilo bastante acertado de rap underground en uno de los momentos más polémicos del trabajo, pero el mensaje es tan decadente y el tono tan hiriente que no pierde la cara a lo que está haciendo en ningún momento. Por lo demás, la apisonadora que presenta en el resto del tema, cargando con una sección de cuernos de guerra para acabar casi estrangulando el Brutal Death, debería dejar pocas dudas al respecto.

"Le clebs noir de Pontgibaud" se desliza tétrica y de nuevo dramáticamente hacia una construcción inmensa donde Ludovic puede dar soltura a su locura vocal junto a Lord Arawn (Gonfanon) y Dunkel (Drakonhail), relatando una historia de corte folk sobre un campesino que se condena al infierno pactando con el maligno, lanzando la cosa a una progresión final que pone capa instrumental tras otra en viaje cuesta abajo para llegar a un final de saturación pura.

La colaboración de Roman Saenko en "Ode" es espectacular. El riff y el ataque inicial, con Ludovic subiendo la intensidad del tema a su antojo, explota en un atronadora rueda de acordes de aires claramente Black-de-Europa-del-Este que es barrida por la voz del ucraniano como si fuera el patio de su casa. Tras una atronadora rendición de un texto del poeta Taras Sevchenko, Ludovic y Saenko se dan la mano, se abren unas cervezas nacionales cada uno de su país y a base de organillo, acustica y tamboriles se ponen a mamonear alrededor de una hoguera no sé si en los bosques de Ucrania o los de Avignon, pero es brillante.

Por lo que sea, después de esos momentos de amistad europeista, Peste Noire se lanza con una oda de amor-odio a la cerveza en "Le Blonde", componiendo una canción que se desdobla en dos, una primera parte Punk sin prejuicios y que presenta la bebida de los galos y los celtas como una celebración del exceso, personificada en unos versos de Sylvain, y una segunda que se sume en el Black más aterrador para definir la cerveza en manos, según se deduce, de inmigrantes que desatan su violencia con ella. En fin.

Empieza quejumbrosa "Moins trente degrés Celsius", basada en el agrio poema "La Neige", de Émile Verhaeren, que era belga, sobre lo que parece que es morirse de frío en las trincheras en la primera guerra mundial. Ludovic consigue un gran tono interpretativo, teniendo en cuenta la letra, y lanza a la banda a una rápido acompañamiento de sus protagonistas alaridos agonizantes, con un sonido limpio y un tratamiento cíclico, y unos efectos de viento que quedan así bastante profesionales y que consiguen cerrar un disco de factura excelente y que consigue efectividad al tocar todos sus palos.

Ludovic acierta al dar cancha a Sylvain y a Frère Ardraos y hacerles hueco en su desquiciada huida hacia delante. La labor de los instrumentos tradicionales, y sobre todo el pulso en la interpretación de la pléyade de colaboraciones, aunque sólo sea para pegar aullidos ocasionales o estribillos, concede variedad al disco y en cierto modo frena a Famine de facturar algo "demasiado personal" como para que pueda entenderlo alguien más que él.

No es descabellado pensar que se nota un cierto amoldamiento de Famine ante sus compañeros de aventuras. Las partes servidas a Sylvain son muy de su estilo, mientras que las partes folk tienen una sensibilidad especial, probablemente Audrey haya despertado el lado femenino del amigo, quién sabe, pero lo que es cierto es que al igual que L'Ordure à l'état Pur viraba hacia estribor para presentar una experimentación dirigida aún más a la cultura moderna francesa, Peste Noire mantiene ahora ese rumbo con un disco que sirve una propuesta definitivamente madura y pulida.

Se supone que Ludovic es alma, jefe y dueño de Peste Noire y como tal el posible mérito de bajar un escalón musical su intransigencia hacia los mortales no franceses de pura sangre es suyo y sólo suyo. Y por fin, tiene sus siempre enmarcables cinco cuernos como disco imprescindible del Black Metal europeo moderno y para entender qué se cuece un poco más allá del Orthodox de manual y los dinosaurios de cartón piedra.

Frère Famine: Guitarras, voz, bajo
Sainte Audrey-Yolande de la Molteverge: Voz, piano
Frère Ardraos: Batería, accordeon

Pire: Cello (5, 8)
Lord Arawn: Voz (5)
Veurmin Lituus: Carnyx (4)
Melkor: Voz (4)
Roman Saenko: Voz (4, 6)
Ravenlord: Voz (2, 4, 8)
L'Atrabilaire M: Zanfona (2, 6)
Lazareth: Trompeta (3, 4)
Dunkel: Voz (5)
Antumnos: Flauta (2)
Krhäss: Voz (7)

Sello
La Mesnie Herlequin