Paysage D'Hiver - Paysage D'Hiver

Enviado por IchiTheKiller el Mié, 04/11/2020 - 23:46
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1. Welt aus Eis (18:51)
2. Gefrorener Atem (17:55)
3. Der Weg (17:38)

Disco Completo: Youtube - Bandcamp

Winter is coming…

Lo que se puede llegar a lograr con la música es algo tremendo. Sensaciones tan diversas y vividas que no experimentarás ni con la más potente de las drogas. Ok, aquí te escribe alguien que nunca se ha metido una mierda —ni siquiera de la juana— y no es algo que me interese a estas altura del partido, pero el punto principal creo que quedo claro; la música te altera, te transporta bien lejos de la llovizna de palos, exhibición de derrumbes, o cualquier definición pesimista que podría darle a la vida misma.

En el Black Metal hay una temática fetiche por excelencia: El invierno. Y aquí entra en juego lo grande que es la música; yo nunca lo he experimentado —al haber pasado toda mi vida en el paraíso tropical que es Venezuela— pero ya me es algo familiar, algo vivido. Todo gracias a la maestría de la escena escandinava, donde prácticamente abrieron una ventanita al mundo para expresar y compartir eso que ellos experimentaban día a día en esas tierras frías y oscuras al límite del viejo continente. Diferentes experiencias por doquier; algunos más preciosistas, haciendo la conexión con el sosegado otoño; otros más épicos y elegantes, pegando un brinco hacia las estrellas; otros más aguerridos y enfocados totalmente en la temática invernal, como lo son unos Immortal que sin duda dan cátedra en la materia. Todos hemos tenidos esa fantasía escuchando a Abbath y compañía: Alzar al aire nuestra hacha de guerra, luciendo la melena y el infaltable corpsepaint para irnos de lucha, junto a tu tropa, contra miles de demonios en terrenos gélidos. Pero, al final terminaba faltando algo… un enfoque diferente de esta temática invernal… algo para los que buscaban rizar más el rizo, para adentrarse en terrenos más turbios que de seguro a nadie le gustaría experimentar de primera mano: ¿Qué se siente el estar totalmente solo e indefenso en una tormenta de nieve? ¿Qué te pasaría por la mente mientras agonizas lentamente y tu vida se desvanece? Ese último aliento congelado. Es algo difícil de traducir musicalmente, por lo que sí, tardo algo de tiempo hasta que alguien se le ocurriera; ese día llegó en el año 97' cuando el suizo Tobias Möckl —conocido apropiadamente como Wintherr— decidió montarse su proyecto en solitario, llamado Paysage d'Hiver (Paisaje de Invierno).

No le tomó mucho tiempo al suizo perfeccionar su propuesta artística, perfectamente imperfecta, para que transmitiera a full detalle esa atmósfera súper específica que estaba buscando. El álbum homónimo del 99' —Demo para ser más exactos— ya lo tiene todo y es a día de hoy su mejor ofrenda; comenzando por esa portada icónica donde vemos a una diminuta figura vagando en la lejanía, una estética muy propia que se relaciona fuertemente con su música.

Adentrándonos rápidamente en Welt aus Eis (Mundo de Hielo) ya nos damos cuenta de que aquí no hay concesiones. No tuvimos ni chance de pegar un respiro previo cuando esta vorágine invernal nos hizo prisioneros. Aquí dentro no hay estructuras musicales atractivas, nada de coros, ni cambios de ritmos vertiginosos, ni mucho menos parafernalia instrumental; la atmósfera se forma en base a una amalgama de texturas, que casi se palpan debido a cómo crujen y retuercen grotescamente entre sí. Es cierto que por ahí van danzando unos pintorescos violines —y también unos tímidos cánticos— salpicando un poco con sus melodías, pero la forma en que estos se deforman y se desfasan, siendo absorbidos por la composición, no hace sino enfatizar aún más el aura perturbadora que transmiten estos 18 minutos que no paran de helar la sangre. Momentos para el respiro si que los hay, que son necesarios en una pieza tan larga y Wintherr lo sabe; justo a la mitad se nos viene ese reposo, como un suspiro en forma de melodías acústicas y también para el cierre, que presenta una atrapante sucesión de teclados minimalistas. En este último aspecto, del dungeon-synth clásico de sintetizador puro, el suizo tiene maestría en la escuela burzumesca, poniendo mucho feeling en esas partes netamente ambientales.

Este es uno de esos discos del género que hace estupendamente bien su trabajo, haciéndote sentir diminuto, miserable e indefenso en todo momento. No es algo que le recomendaría a alguien que este bajón, pero ¿Quién sabe? Es lo que tienen este tipo de sensaciones extremas y agonizantes, que te pueden hacer sentir más vivo que nunca y darte contradictoriamente un subidón inesperado de adrenalina. Ya superado el monumental himno y oda al invierno, que representa el tema apertura, pasamos a la más modesta Gefrorener Atem (Aliento Congelado) donde los tempos se relajan un poco y sucumben al minimalismo puro. Ponerme señalar cada elemento por separado sería perder el tiempo, ya que como apuntaba todos se funden en esta amalgama etérea; pero sí destacaría algo serian esos shrieks agónicos que se lanza el suizo, sobresaliendo a la pared de sonido y a esa melodía de sintetizador perenne.

Der Weg, que traducido sería algo así como “El Camino” o “La Salida”, no es más que el cierre perfecto y que por suerte no falla en capturar de nuevo la visceralidad de la primera parte del disco. La composición se mueve en una especie de decrescendo, con la vorágine avanzando de nuevo a un ritmo endemoniado mientras las melodías acústicas se deforman y desaparecen justo ante nuestros ojos. Si quedaba algo por saldar durante ese trayecto, o durante nuestra vida propia, ya no importa, todo se va desvaneciendo en esos últimos diez minutos donde un celestial barrido de sintetizadores nos da la bienvenida al siguiente plano.

Me gusta pensar que la continuación espiritual de este capítulo, ya vagando como espíritus sin rumbo por la tierra, se materializó en su disco Die Festung del año 98' —enteramente ambiental y que queda recomendado— pero eso ya es tema aparte. Lo increíble es como un músico hábil y su obra pueda ser capaz de hacer volar nuestra mente, desde lugares de satisfacción y regocijo hasta otros donde podemos experimentar nuestra propia muerte. Cada quien elige lo que quiere probar. Al señor Wintherr lo encumbro, y le preparo su puesto en el trono de hielo, donde luce su oscura corona de Cinco Cuernos la cual se merece por gestar este discazo; también por una discografía ejemplar que podría ser la saga definitiva de invierno; una experiencia que en lo personal no buscaba pero que al final termine necesitando. Y que tal tu ¿Tienes ganas de dar un paseíto de una hora por la nieve? Hoy hace buen tiempo…

Tobias Möckl “Wintherr”: Todo

Sello
Kunsthall Produktionen