Paul Di'anno's Battlezone - Children of Madness

Enviado por Witchfyre el Lun, 28/02/2022 - 10:56
Paul Di'anno's Battlezone

1. Rip It Up (02:44)
2. I Don't Wanna Know (03:18)
3. Nuclear Breakdown (04:48)
4. Torch of Hate (02:58)
5. Whispered Rage (04:38)
6. Children of Madness (05:17)
7. Metal Tears (05:57)
8. It's Love (03:35)
9. Overloaded (03:16)
10. The Promise (03:36)

Siempre hay que ir con la verdad por delante. Iron Maiden son mi banda favorita desde que tengo uso de razón, musicalmente hablando, y eso viene siendo hace prácticamente treinta años. Aunque no me considero parte del sector ciego que es capaz de tragarse cualquier emanación intestinal de sus ídolos como si néctar y ambrosía se tratara, reconozco tener cierta manga ancha a la hora de afrontar la escucha de algo salido de estas cabecitas. O, al menos, el ver el nombrecito de uno de estos muchachos en la pegata promocional de turno, me hace al menos molestarme en darle un tiento al asunto en cuestión. ¿Como si no habría sido capaz de tolerar un Skunkworks en 1996 cuando no estaba yo ni cerca de lo que el maldito álbum nos proponía? Esto mismo me puso, en algún momento de mi juventud, en la órbita de estos Battlezone.

Siento un enorme respeto por un desgraciado como Paul Di'anno, a pesar de los pesares. Un tío con una voz y una actitud como la suya, que le imprimió aquel carácter indómito a los primeros Maiden y que acabó malgastando su talento mientras se arrastraba de tugurio en tugurio por el mundo en adelante. A ver, que no soy de esos que se vuelven locos y os voy a venir ahora con que es el mejor vocalista de la historia de Maiden y que no hay nada en la carrera de la doncella como el debut y Killers. ¡Joder!, pero este tío era muy bueno y Children of Madness es la demostración de que aún le quedaba algo por decir en el mundo del heavy metal. Sólo que Paul, que sentido común parecía tener más bien poco, necesitaba alguien que le dijese cómo hacerlo.

Una vez lo largaron de Maiden, pasó un par de años por ahí perdido hasta que probó suerte reconvertido en cantante de AOR bajo la etiqueta de su apellido. ¿A dónde ibas Paul tratando de emular a Steve Perry? Tío, eres un perro rabioso con collar de pinchos. Lo tuyo no es esto del rock melódico para paladares refinados. Segundo intento y mayor cagada todavía, los putos Gogmagog. Uno de los mayores fiascos de la historia de rock, con esa colección de apellidos ilustres: Gers, Burr, Willis, Murray y el propio Di'anno... Obviamente, nadie con dos dedos de frente conducía la furgoneta donde iba sentado el pobre Paul y así se empezaba a cavar un hoyo del que ya nunca conseguiría salir. A ver si a la tercera recuperamos a Paul para la causa heavy. Contratamos a unos veteranos de la NWOBHM provenientes de Tokyo Blade y Persian Risk y le damos un aire contemporáneo a su música. ¿Que estaba de moda en 1986? El heavy elegante y futurista de Queensrÿche, el incipiente power metal y el hard rock. Vamos a ver si mezclando todo esto con el buen heavy metal tradicional damos con la tecla...

Mal del todo no se les dio la cosa y tanto Fighting Back como Children of Madness son dos trabajos disfrutables de prototipico heavy metal de mediados de los 80. Si me permitís, lo mejor que grabó el bueno de Paul, tras su marcha de Maiden, junto a aquel voluntarioso Murder One de 1992 bajo la poco original bandera de Killers. Potentes, con estribillos currados, variaditos y con algún que otro single resultón, pero con eso no alcanzaba. Para empezar, todo buen cantante que triunfaba en los 80 llegaba con un as bajo la manga, en forma de Vivian Campbell, Randy Rhoads, Jake E.Lee, Steve Vai, Yngwie Malmsteen... y, por muy apañados que fueran John Wiggins (Tokyo Blade) y Graham Bath (Persian Risk), sin duda, no eran esa baza a jugar. Otra, si en 1986 no sonabas que atronabas gracias a uno de esos Max Norman, Eddie Kramer, Chris Tsangarides, Neil Kernon, Tom Werman, Dieter Dierks... que tanto lustre daban a nuestras queridas bandas de heavy metal en el estudio, te comías los mocos y, por supuesto, Paul tampoco tuvo esa fortuna a su alcance. Dudo yo que el presupuesto diera para mucho y Children of Madness tiene un sonido de lo más discretito para estar en 1987. Y por último, o tienes detrás el respaldo de la industria o te estrellas y Paul, por la razón que fuera, nunca lo tuvo. Como le costó a todos los ex de la doncella salir a flote fuera del paraguas de la madre nodriza. Parece que el propio Steve Harris les echó un mal de ojo porque no se puede decir que a los Stratton, Burr o al mismísimo Adrian Smith les fuera precisamente bien una vez se tuvieron que buscar las castañas por su cuenta. El único que tuvo algo de fortuna fue Bruce, pero, joder, esa era otra historia.

Children of Madness es un compendio de luces y sombras, afortunadamente con más de las primeras que de las segundas, aunque tampoco os voy a vender aquí una joya perdida del heavy ochentero. Entre las más logradas, están esos dos acercamientos al concepto de singles, Children of Madness y I Don’t Wanna Know. Son pegadizas, oscurillas y tienen un ligero aire melódico que parece retener algo del fallido intento AOR del 84. Tampoco son unos temazos, ojo, pero sus estribillos se os van a quedar grabados el resto del día. De esta última incluso intentaron colar un simpático videoclip en la MTV en su día. Las mejores, las cañeras, donde dan rienda suelta a su velocidad y al competente nivel instrumental de la banda y Paul ruge como en sus mejores tiempos. Rip It Up y Whispered Rage son trepidantes, agresivas y bordeando el thrash en ocasiones. Esta última con algún recuerdito a Maiden. Paul vocifera con su vieja actitud del East End y sólo un sonido más potente las aleja de ser unos verdaderos trallazos. Torch of Hate es lo más cerca que sonarán a la Doncella en todo el álbum, cosa que no es muy habitual, y acaba siendo las más resultona. Me gusta también mucho una futurista Metal Tears, en la que se acercan al elegante heavy metal pseudoprogresivo de los Queensrÿche de The Warning y Rage of Order, con Paul haciendo un estupendo trabajo al adoptar ciertas inflexiones a lo Geoff Tate y demostrando que su garganta daba para mucho más. ¡Qué vocalista se ha perdido el heavy metal!

Por el otro lado, las más discretitas, unas sosillas Nuclear Breakdown o esa It's Love de perezoso estribillo que me trae a la memoria aquellos fallidos intentos hardrockeros de los Virgin Steele de finales de los 80. Temas que pasan sin pena ni gloria y dejan una sensación algo agridulce en torno al álbum. La primera aún tiene un pase, pero la segunda... Siempre se pueden sacar, de todas formas, unas cojonudas líneas vocales del bueno de Paul como en las cumplidoras Overloaded y The Promise, que en la mayoría de las ediciones cerraban el álbum. Y es que, para añadir un poco más de confusión a la etapa, pululan varios tracklist diferentes en función de la edición y, cuando por fin salió esto en CD en 2001, lo hizo con To the Limit en lugar de Overloaded (yo me habría cargado antes It's Love). A saber porqué...

Obviamente, con un par de discos como estos, Paul no iba a reverdecer viejos laureles. Aunque muy dignos, mucho más de lo que te podrías esperar a priori, ciertamente les falta estar algo más centrados. A esto le habría venido estupendamente una mano experta que hubiese terminado mejor alguno de lo temas y le hubiese dado algo de brillo al envoltorio final. Children of Madness suena mejor que Fighting Back, pero no os creáis que el trabajo del tal Ian Richardson es tampoco para echar cohetes. Deja escuchar todo con cierta claridad, pero tiene un tufillo a bajo presupuesto que no se puede quitar de encima.

Si te gusta el heavy metal de los 80, se escucha con algo más que agrado, pero sólo me parece parada obligatoria si te consideras muy fan de los primeros Maiden con Paul al frente. Si ese es tu caso, como lo es el mío, no dudes en pegarle un pasada al que es uno de los pocos buenos momentos que nos dio esta privilegiada garganta desde que dejó a la Doncella. También os digo, éste es de esos discos que más gustan cuanto más se escuchan.

6,75/10

- Steve Hopgood: batería
- John Wiggins: guitarra
- Paul Di'anno: voces
- Pete West: bajo
- Graham Bath: guitarra

Sello
Powerstation Records

Yo le tengo mucho cariño a estos dos de Battlezone y al de Killers, que, básicamente, me parecen la misma banda, hasta comparten batería. Ninguno es una joya, pero son álbumes de heavy metal bien sólido, variado, muy entretenido y, sobre todo, con el placer añadido de escuchar la voz de Paul. Fíjate lo que te digo, pero me parece que, aún a pesar de todo el trote que ya llevaba el fulano a estas alturas, éste fue su mejor momento como vocalista. Hace un trabajo muy bueno en este álbum, realmente versátil, desde medios tiempos muy melódicos, hasta power metal muy cañero, cambiando de registro con facilidad. Es lo que comentamos, yo creo que fue un talento muy desaprovechado.

No es una maravilla, pero tiene puntos a su favor. Entre ellos uno es los diferentes registros en los que canta Di'Anno, lo cual me hace sospechar que dentro de él se hallaba un cantante de bastantes quilates. Y otro es que al lado de temas mediocres hay otros bastante potentes que equilibran y mejoran la nota media. Yo destacaría la tripleta conformada por Whispered Rage, Children of Madness y Metal Tears que me parece lo mejor del álbum y, por otra parte, ese gancho melódico que es I Don't Wanna Know , con un estribillo fantástico que se te queda fijado en la cabeza, como bien dices.
Otra canción interesante es Rip It Up.
Yo lo calificaría de entrada entre dos cuernos y medio y tres. Un disco que aprueba e incluso llega al 6. Probablemente con las escuchas gane, porque no hay nada que me haya desagradado especialmente.
A diferencia de Unfer yo no lo tenía controlado, así que tu reseña me ha servido para descubrirlo.
Saludos.

El álbum es algo irregular. Los 7 primeros temas, con algún altibajo, realmente merecen la pena, pero las tres últimas implican un bajón considerable. It's Love es muy floja y de ahí al final no levanta cabeza. Como decía, en esas se rescatan algunas líneas vocales de Paul, que me parece el mayor atractivo del disco. Su trabajo es muy variado y suena realmente consistente. Estoy totalmente de acuerdo contigo, había ahí mucho más cantante del que nos dejó ver. Se lo decía a unfer antes, salta con mucha comodidad de tonos altos y melódicos como en Metal Tears, a la potencia de Rip it Up. Este hombre tenía muy buena voz, más versátil aún de lo que se veía en Maiden y aquí lo demuestra. Sin embargo, en ese Murder One que trajo Haki y que es mejor disco, ya lo veo un poquito más fundido, más agresivo, pero con menos rango. Dudo mucho que se cuidase lo más mínimo el pobre infeliz.

Yo creo que Children of Madness es un álbum que gana con las escuchas, como dices, cada vez se le coge más cariño, pero es innegable que podría ser aún más sólido. Ahí es donde digo yo que echo en falta alguien que guiase los talentos de Paul. Para empezar, falta un trabajo de producción más cuidado. A esas alturas, 1987, hay que ver cómo sonaban ya sus contemporáneos. En fin, que se trata de un trabajo muy agradable y disfrutable de buen heavy metal, sin más. Eso sí, permite disfrutar de la voz de Paul, algo que sólo se pudo apreciar con cuentagotas.

Pero sí que coincido bastante con tu reseña, de hecho me parece que en las pocas cosas en que no coincidimos es que yo sí le doy el pase a "It's Love" (me resulta pegajosa) y que le encuentro cierto regusto a ese sonido que da la impresión de que esto fue grabado dentro de un sótano; es que ya después de escuchar tantas producciones con un sonido tan artificial (como las que salen en los últimos años), esto sabe más que bien, de verdad se extraña sentir la presencia de algo más orgánico.

Mis favoritas sin duda son "Rip It Up", "Whispered Rage", "Metal Tears" y "Torch of Hate", como que este tipo de temas son los que de verdad explotan lo que es la voz del punk más heavy de los '80s. Comparto al 100 tu último renglón, este disco gana con las escuchas. Y es que también, cómo podemos dejar de lado al jodido Paul Di'Anno, si el mismo que cantó temazos como "Murders In The Rue Morgue" o "Strange World", digo yo, no cualquiera puede levantarse cada mañana y decir "¡yo canté con los malditos Iron Maiden en sus primeros dos álbumes de estudio!".

Saludos, Witch, me ha sacado un sonrisa tu reseña, pues me siento conectada con mucho de lo que has puesto... Nos leemos!

Uy, pues a mí ese tema me parece realmente flojo y el corte para meter el título (que ni estribillo es), directamente una mierda. Sosa y aburrida a más no poder. Hay un grupillo de temas (esas tres, Nuclear Breakdown y el comienzo de Children of Madness) que suenan con poquita potencia, sin garra. Ahí es donde le veo especialmente las carencias al trabajo de producción. A ver, que entiendo lo que dices. Es lo mismo que comenta unfer a menudo, escuchando las grabaciones actuales, estas producciones más orgánicas suenan a gloria, pero es que yo prácticamente no escucho nada posterior a 1993, así que mi criterio se basa en lo que se hacía hace 30 años. No lo comparo con nada de la actualidad y, claro, si esto lo pones al lado de lo que se hacía en 1987, como que no aguanta la comparación. En términos técnicos, claro.

Ya te lo comenté en la reseña de Muder One. Yo lo que echo de menos en la carrera de Paul es un poco de dirección y continuidad. Hubo buenos momentos, un grandísimo cantante, pero el tío se estrelló una y otra vez con todo lo que hacía. Yo, sinceramente, creo que no había ahí nadie al mando del barco. Está claro, este hombrecantó en Iron Maiden y Killers y eso no está al alcance de muchos, pero no puedes vivir toda tu vida de esas rentas.

Con razón, Witch. Pues así supongo que sí pega más esro del temas de las producciones de antaño. Aunque yo que soy de esta época y que no pude disfrutar de lo que salía en aquellos años así calientito y sin remasterizaciones me puedo dar cuenta de la diferencia de calidad contra la moderno; joder, es que no sé por qué muchos metaleros (no todos) se empeñan en sonar tan artificiales en los últimos años, es que hay incluso álbumes de pop y jazz cuyas mezclan les superan con creces.

ES cierto que no puedes vivir de tu pasado, ahí la regó el Paul por no tener una visión más allá de lo que era Iron Maiden, la droga lo dejó frito!

Pd: me atrevo a recomendarte a los Satan's Hollow por si quieres darle una checadita a algo moderno con calidad, creo que su saborcillo a Maiden y Riot podría llamarte un poco. :)

A ver, que yo no soy tan mayor. Yo crecí como oyente en los 90 y a esas alturas el concepto de producción ya había cambiado desde los años 80. Sin embargo, creo que no habíamos llegado a esos niveles de saturación y de compresión que son propios de la actualidad. Ahora parece que todo tiene que sonar como un muro de granito y no se permite respirar a los instrumentos. Eso sí, yo no suelo escuchar versiones remasterizadas, no me gustan. En la medida de lo posible, siempre escucho la versión original de un álbum. Yo no me dejo sorprender por las "maravillas" que puede hacer la tecnología moderna sobre antiguas grabaciones, prefiero apreciarlas tal y como se concibieron en su origen, aunque fuese de forma involuntaria. Al menos, siempre que tengo el material físico así es, porque, yo que sé, en torno al 90% de los discos que tengo son versiones originales. Hace muchos años que no me compro una reedición, siempre que pueda evitarlo.

Cuando salieron, escuché a Satan's Hallow, pero me llegaron un poco a destiempo. Entre 2008 y 2015, aprox., estuve totalmente volcado en las nuevas bandas de heavy metal tradicional que iba apareciendo, pero, a partir de ahí, fui perdiendo progresivamente el interés. Satan's Hallow fue una de esas bandas que escuché, vi que estaba bien, pero dejé ahí un lado para centrarme en mi cruzada nostálgica. Hoy en día es curioso, pero siento poquito interés por estas bandas revisionistas. Prefiero ir a buscar rarezas al pasado.

La verdad es que salvando algún tema suelto de su época groove (juraría que algún tema del tercero de Battlezone, pero no estoy seguro) y la cagada de Gogmagog, poco he indagado en la carrera en solitario del gran Di'anno. Después de 4 o 5 escuchas me he quedado gratamente sorprendido. No tanto por el disco en sí, ya que tan solo salvaría la mitad de los temas, si no de el potencial oculto del anglobrasileiro en las cuerdas vocales. Ahi coincido que desde luego por momentos el timbre que se gasta está muy pero que muy cercano al registro medio de Geoff Tate, parece como si quisiera oscurecer el timbre de su voz adrede, porque verdaderamente, escuchando como cantaba en Maiden, parecen vocalistas distintos.
Todavía no he escuchado el disco anterior, pero el Murder One de Killers, que tampoco lo había catado, no está pero que nada mal tampoco (y tiene sus buenos guitarrazos, al igual que este).

Si es que ya me he repetido más que el ajo en este hilo, tío, pero este hombre tenía cuerda para un buen rato. Vale que lo pusieron de patitas en la calle pronto porque se ponía como las Grecas, pero es una pena que no rehiciese su carrera en una época en la que lo tenía todo de cara. Recién salido de Maiden en 1981, con la explosión del heavy metal por delante, tenía muchísimo recorrido. Y se puede ver lo que podría haber dado de sí en Fighting Back, Children of Madness y Murder One, pero la suya fue una carrera con muchos pasos en falso. Hablan de manos negras por ahí... Hombre, no deja de ser curioso que Dennis Stratton, Paul Di'anno, Clive Burr y hasta, en menor medida, Adrian Smith fracasaran en sus carreras fuera de Maiden. Yo no creo en conspiraciones, pero sí creo que se movieron todos muy mal y nunca tuvieron los colaboradores adecuados. En el caso de Paul está más que claro. No creo yo que este hombre tuviera un mánager en condiciones a lo largo de su vida post-Maiden y eso se ha notado con todas sus malas decisiones. Éste álbum está bastante guay, Paul suena mejor que nunca y, con un poco de dirección, creo que podría haber llegado a ser hasta muy bueno.

La mano negra Witch, la de Rod Smallwood?. Igual, algo movió, sin duda, tenia que proteger a sus pupilos, especialmente cuidarse de Paul. Ya lo hemos dicho todos, con esa voz y es que a veces canta mejor que en los 2 primeros de Maiden. Se dice que Don Arden, el mismo que robo a Sabbath, amenazo A Jimmy Page con mandar a quebrarle los dedos, si sacaba a Steve Marriot de Small Faces, para junto a Keith Moon, formar una nueva banda. El bueno de Page, dejo las cosas como estaban y fundo Led Zeppelin. Es increíble que Paul con este Disco el Murder y hasta con The Original Iron Man con Dennis Stratton no haya obtenido éxito, que pena, calidad tienen, es, que hasta era difícil descargarlos, no los encontrabas en ningún lado y mucha gente, nunca supo de la existencia de estos trabajos. Que raro.

Siempre me ha parecido algo jodido de asimilar y nunca he llegado a creer que Rod Smallwood o Steve Harris estuvieran detrás del fracaso de sus ex-miembros, pero es curioso que nadie consiguiese despuntar después de su paso por la Doncella. A ver, en el caso de Paul Di'anno, yo diría que tiene más que ver con una gestión pésima de su carrera por su parte. Después de ser expulsado de Maiden, pasó un par de años por ahí perdido (hay unos tales Shanghai Tyger por ahí de los que no se sabe gran cosa), supongo que consumido por sus propios demonios y su retorno con el desorientado "Di'anno" no me parece para nada una buena forma de reconectar con el publico heavy y los fans de Maiden. Obviamente, eso lo puso fuera del mapa y el fracaso de Gogmagog tampoco ayudó demasiado. Bien gestionada y con composiciones de los propios miembros, yo creo que esa aventura pudo haber salido mejor, pero fue un fiasco tremendo. No creo yo que Jonathan King, al que se atribuye el descubrimiento de Genesis, tuviese la más mínima idea de cómo moverse en el mundo del heavy metal. A mí me parece realmente complicado que, de una banda con los talentos de Paul Di'anno, Neil Murray, Janick Gers, Pete Willis y Clive Burr, no saliera nada más aprovechable. Estoy convencido de que dejándoles más espacio a unos músicos de esta categoría, algo mejor habría salido.

Para cuando llegaron estos Battlezone es posible que fuese demasiado tarde ya y tampoco llegó precisamente en las mejores condiciones. Con sellos de escasa distribución (Powerstation, Shatter Records, Scratch Records), sin un productor en condiciones y con una banda competente, aunque discreta. Me extrañaría a mí que el pobre Paul haya contado con un mánager como Dios manda en toda su carrera.

Por todo esto, veo complicado que fuera únicamente una mano negra la que estuviese detrás de su fracaso comercial, pero, obviamente, tampoco le prestaron ni la más mínima ayuda.