Panzer - Sálvese quien pueda

Enviado por Onán el Lun, 01/10/2007 - 10:35
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1. Escapa
2. Agárrate
3. Salvaje como puro metal
4. Víboras
5. Junto a ti
6. Galones de plástico
7. Sálvese quien pueda
8. Gloria al R&R
9. Sube un escalón
10. OTAN sí, OTAN no

El segundo disco de Panzer es una maravilla, como la lluvia en Sevilla. Aunque suene un poco regular (no sé si se hizo con pocos medios o qué) supera ampliamente en todo a su predecesor, el ya de por sí original y atractivo Al pie del cañón. Sálvese quien pueda es más heavy, más inspirado, más maduro. Hay algo homogéneo, compacto, en esta colección de canciones digna de un grupo que había encontrado su elegante camino a la segunda intentona. Metaleros al uso, sin enfangarse con excentricidades musicales ni literarias que los hubieran convertido en bichos raros, pero a la vez inimitables y dueños de sí mismos. Esta combinación de elementos, en el tan clónico mundo del metal, equivale a la resolución de un sudoku samurai en el tan resacoso mundo de los suplementos dominicales. Vamos, que ni parece fácil ni lo es.

De nuevo nos encontramos con un montón de canciones de autor, tocadas por un grupo-grupo. Aún a riesgo de equivocarme (yo no estaba allí, vaya), me da la impresión de que Sálvese quien pueda siguió el orden de factores correcto: No hay ningún grado de montaje o de "plan maestro" de despacho, primero está la banda con su repertorio sonando estupendamente en un local de ensayo y luego llega el contrato, el bolo o lo que tenga que llegar. El impulso inicial era el de los propios músicos. Esta perogrullada que digo viene al caso, ya que hubo muchos discos, contemporáneos a éste, cuya vena creativa estaba contaminada por un montón de factores espurios. Nos la metían doblada cada dos por tres, vaya, y, ya que este disco parece mucho más sincero que la media, habrá que reconocérselo.

¿De qué hablábamos, joven? ¡Ah, sí! La cara A de este estupendo trabajo sigue una suave curva de tempos: Sin dárnoslo todo de primeras, el "entrante" Escapa nos pone en situación y da paso a un Agárrate rabioso y emocionante que consigue una tensión enorme con sus riffs y su letra áspera y furiosa. La tercera, Salvaje como puro metal, de ritmo más cabezón, es una de esas canciones que si las hace un grupo normal son serias y si las hace Gigatrón son de coña; a pesar de eso tiene algo que la aleja del tópico metalero… y no sé qué es. Después viene Víboras, otra buena muestra de personalidad y mala leche muy bien dirigidas, que desemboca por fin en la preciosa balada Junto a ti, intachable demostración de que aquí las letras no las hacía cualquiera.

Y la cara B, quizá porque va a menos o quizá por pura saciedad mía, me deja más frío. Eso sí, con la clara excepción de mi favorita: Galones de plástico, enervante y desesperada condena al servicio militar, a la madre que lo parió y, sobre todo, a su maldita obligatoriedad (bastante difícil de eludir en 1983, época que nos ocupa). Por extensión, la letra me parece aplicable a un concepto más general que se puede resumir más o menos así: "Pero, ¿qué carajo hago yo aquí?". Dejemos, no obstante, que el maestro letrista Carlos Pina nos lo cuente a su manera: "Y tú siempre mirando al cielo…" Los pelos como escarpias. Esto es lo que pasa cuando se obliga a un poeta a acarrear un Cetme, coñe.

Sello
Chapa/Zafiro