Order From Chaos - Stillbirth Machine

Enviado por MetalPriest el Vie, 03/08/2018 - 02:51
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1. The Edge of Forever
2. Power Elite
3. Iconoclasm Conquest
4. Forsake Me This Mortal Coil
5. Stillbirth Machine
6. Blood and Thunder
7. As the Body Falls Away

De cuando en vez, sucede que uno acaba siendo fan de X cosa (como un grupo) por alguna razón peregrina fuera del caso, pero que luego, acaba aceptando todo el pack porque sencillamente… el pack mola. A mí esto me pasó con Order From Chaos. La razón por la que decidí prestarles completa atención, fue porque al ponerme su Stillbirth Machine me topé inmediatamente con los sobrecogedores coros de “2001: Space Odyssey” (los de la escena de los monos y el monolito ¿saben?). Parece una soplapollez enorme, lo se. Hay quien coge un fragmento de algo de Wagner, algo de música eclesiástica o una marcha fúnebre y con eso ya tiene una intro más que chula para meterte en su música. Pero cuando escuché esos vertiginosos y espeluznantes coros, supe de algún modo que lo que se vendría inmediatamente después sería serio. Y fue en ese momento, esa primera vez, cuando tenía ya la piel de gallina, que me asaltaron los Order From Chaos con todas sus fuerzas. Sencillamente me rendí ante semejante tormenta sonora. No se trataba del guiño cinematográfico, que para escuchar esta pieza, bien me puedo poner la BSO de 2001: Space Odyssey y a pastar. El punto, es ver cómo cogen algo que a ti te inquieta y obsesiona, deducir que ellos también sintieron lo mismo con esa pieza, y ver que la trataron de manera tan magnífica para desatar todo su poderío metálico inmediatamente después. No se si me logro explicar.

Se que todo esto suena a una “tontería sin importancia”. Que engancharse a una banda por un fragmento musical que ni siquiera es suyo, suena cuanto menos ridículo. Pero ahí radica la anécdota. Que gracias a esa pieza y a la despiadada continuación que le dieron Order From Chaos, siendo alguien muy escéptico con el black de primera ola (si es que podemos meter a OFC en ese saco), me enganché a su propuesta. Y es que a parte de lo narrado, lo que trajeron estos americanos de Missouri no deja de ser una pasada. Y me explico, poneos cómodos:

Ignorad la fecha del álbum, Order From Chaos surgieron en medio de Estados Unidos, en mitad de la nada (Kansas City). Era 1987 y por aquel entonces habían dos grandes escenas en la nación: la de Florida y la de California. Este trío de jóvenes, estaban bien lejos de todo aquello, y sinceramente, no deseaban pertenecer a escena alguna. En Kansas, el metal y el punk caminaban casi de la mano, había de ambos pero nada serio, y menos en lo extremo. Fue en este caldo de cultivo cuando Chuck Keller, Mike Miller y Pete Helmkamp unieron fuerzas para crear Order From Chaos. Según parecía, les molaban cosas como Venom, Hellhammer, Bathory… y me atrevería a decir que conocían a los húngaros Tormentor. Su nombre de banda no era simplemente un bautismo “cool”, era una declaración de principios, de intenciones. OFC no querían ser Slayer ni Metallica, tampoco Death u Obituary, del mismo modo que tampoco querían fusilar a grupos europeos como Sodom, Venom o Hellhammer. Querían sonar terribles, oscuros, brutales y extremos pero añadiendo algo más. Y ese algo, sería sin duda el CAOS. Caos total. Orden desde el caos.

Keller y Miller sabían lo que querían, y tenían claro que no deseaban formar parte de una escena por el mero hecho de haber nacido en cierto terruño, querían ser libres musicalmente. Y aunque tenían sus referentes y claras influencias, no querían ser un calco olvidable de alguien que dejase indiferente. Al contrario que sus coetáneos (partiendo de la premisa que hacían black de la primera oleada), Order From Chaos dejaron de lado toda esa simbología de cruces invertidas, pentagramas y letras en plan “soy amigo de Satán”. Buscaban escapar de aquellos clichés que ya en los ochenta comenzaban a ser demasiado recurrentes. Ellos querían tener otra identidad, generar otras emociones… y persiguieron su abstracto ideal. Y fue así que no dejarían de sacar demos entre 1988 y 1990, hasta que en 1991, bajo la cobertura del adelantado sello Wild Rags Records, grabarían esta opus. El debut Stillbirth Machine; álbum que llegaría muy tarde para hablar legítimamente de First Wave Of Black Metal. Pero ojo, porque en actitud, sonido y brutalidad, definitivamente lo sería. Por alguna razón, trataron de retrasar la salida del álbum (posiblemente por inconformismo, aunque no lo sé seguro) hasta que, incluso sin el permiso de la banda, el sello acabó sacándolo a la luz en 1993. Si ya en el '91 llegaban tarde para ser “visionarios”, en el '93, tal vez lo hacían incluso para ni ser ya de interés. Aún con todo, Order From Chaos alcanzaron el estatus de banda de culto. Y con razón. Tampoco podemos olvidar que una cosa es la escena europea (o la latinoamericana, que ojo con ella), y otra es la norteamericana. Y queráis que no, para los jóvenes músicos de por aquel entonces, aquellos que (seguro) gustaban del thrash y death patrio pero buscaban otra cosa, tuvieron que ver en Order From Chaos, en este trío de Missouri, un excelente modelo a seguir. Porque seamos francos: mucho black metal… tampoco había en EEUU por aquel entonces. Y eso también ayuda.

De este modo, surgió la fama de la banda. Posiblemente limitada al underground, pero con una parroquia fiel y siempre en aumento. Y la razón de todo esto era su forma tan fresca y caótica de hacer metal extremo. Las cuerdas, tanto guitarra como bajo, avanzan de manera impredecible, tratando de ser lo más crudas, abyectas y guarras posible; soltando solos a base de palanca de trémolo y notas alocadas. La batería, sencillamente desafía a grandes maestros de las baquetas de la época, básicamente porque ofrece innumerables quiebres, breaks y progresiones que cuesta creer en una banda de black metal "novata". La mejor forma de definir a Mike Miller y su trabajo aquí es de “esquizofrenia pura”. Y por último, resaltar un elemento que suele olvidarse en proyectos extremos como el que nos ocupa: LA VOZ. Para mí, fue la temible voz de Pete Helmkamp lo primero que me atrapó de Order From Chaos. Si alguno por aquí disfruta con el trabajo de Attila Csihar en Tormentor, creo que aquí tiene un filón muy importante que explotar. Sencillamente cala profundo.

Todo está bien puesto en la música de Order From Chaos, puede que yo personalmente hubiera deseado que los tipos tratasen mejor el sonido de las rítmicas para sus discos de estudio. Que sonasen un pelín menos sucios para sacar con mayor facilidad sus riffs y ¿melodías?, pero lo cierto es que ESTE es su sonido, su estilo. Y puede que no tuviesen la “gracia” que hoy por hoy tienen de haber sonado menos herrumbrosos y polvorientos. Pasa un poco como con Darkthrone ¿no? Hay quien dice: “Habría molado que sus clásicos de los noventa estuvieran mejor producidos”. Pues sí… habría molado, pero definitivamente no sería lo mismo y en eso no hay discusión. Hay música hecha para sonar bien, y música hecha para lo contrario. Aquí, estamos claramente en el segundo caso.

Yo destacaría canciones como The Edge Of Forever, por lo que ya expuse al principio de la crónica. Señor temazo (le quites o no la intro). El equivalente musical a un panzer entrando en un campamento enemigo con lanzallamas disparando a los lados. También la homónima Stillbirth Machine, que ya solo por la letra merece respeto total, pero es que no se queda ahí; la música es una pasada también. Un monumento a la brutalidad servido a base de riffs crujientes (muy thrashies) y percusiones intrépidas. Pero volviendo a la lírica… ojead las letras de la canción que gustéis, todas tienen un poso destructivo, futurista, conceptual y/o político mezclado con locura y misantropía. Podría decirse incluso que escuchar Order From Chaos sin leer las letras (y entenderlas), es como escuchar medio disco. Es casi como ponerse el Metropolis Pt II de Dream Theater sin voces, o el The Wall de los Floyd en idénticas condiciones. Musicalmente está bien, pero resulta que hay un mensaje detrás, y es tan duro como la música que lo sostiene ¿Más ejemplos? Blood and Thunder, Power Elite, Iconoclasm Conquest. Tomad la canción que queráis. Las letras son la mitad de la música, descaradamente.

Stillbirth Machine es más que un álbum de metal extremo, más que un disco de black/death, black/thrash o black de primera ola tardío (depende de a quién le preguntes o como lo mires), es uno de esos discos que sencillamente te inyectan adrenalina con decibelios. Uno de esos cabrones que exuda locura, violencia y caos. Sobre todo mucho caos. Order From Chaos son… lo que ya os dije que eran, lo que ellos mismos dijeron que eran: el orden… a través del caos. Son la guerra, el genocidio, un retrato de la barbarie humana, su maldad inherente… son la muerte, la revolución violenta. Y su música… una de las ejecuciones más cercanas y primarias a eso mismo. Con total depravación. Podrían ser más melódicos, más memorizables, sonar más limpios o tener un repertorio más amplio, pero esto es lo que ofrecen, esto es lo que hay. Lo que nos merecemos como raza y sociedad fallida.

Para terminar, comentar la portada, que algunos (todos, espero) conocerán por el disco de Triptykon Eparistera Daimones (2010). Un cuadro del legendario y difunto H. R. Giger. Un guiño que me gusta interpretar como una “ida y venida”. OFC toman un artwork de Giger porque Celtic Frost lo hicieron prpeviamente (To Mega Therion), y Tom G. Warrior, devuelve el gesto con su debut con Triptykon. Seguramente no fue más que mera casualidad, pero me gusta imaginarlo así. Llamadme loco, pero… seguro que Warrior es fan de Order From Chaos, apostaría el testículo izquierdo (mi favorito).

Cuatro cuernos altos pues: 8,5.

Pete Helmkamp: voz y bajo.
Chuck Keller: guitarra.
Mike Miller: batería.

Sello
Wild Rags Records