Oranssi Pazuzu - Mestarin kynsi

Enviado por Mother Man el Sáb, 25/04/2020 - 21:14
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Pazuzu, ese ser maligno de la mitología sumeria, responsable de todas las plagas y enfermedades que han asolado a la humanidad, se convirtió en todo un fenómeno en la cultura popular. Su aparición en la película El exorcista le convirtió en una celebridad y, en ella, tuvo el privilegio de, ni más ni menos, encarnar al demonio responsable de la posesión del cuerpo de la pobre Regan Macneil. Si partimos de la naturaleza de esta entidad y la oscuridad que inspira, ¿a quién le extraña que su nombre sea la carta de presentación de cualquier banda de black metal que se precie? Sería un caso más en esa larga tradición de grupos de metal extremo cuyos nombres aluden directamente a algún ser oscuro y mitológico. Ahora bien, si a ese diabólico ser le añadimos el adjetivo de “oranssi” (“naranja” en finés) la sensación que se nos queda es la de estar ante dos conceptos enfrentados que difícilmente pueden casar o fusionarse exitosa y coherentemente.

Quién conozca la trayectoria de este proyecto, estará al tanto de lo que representa Oranssi Pazuzu, una de las formaciones de mayor solidez del metal de corte experimental de la última década; y es que ese es precisamente su cometido… experimentar en sus composiciones, de cara a buscar puntos de encuentro o conexión entre formas artísticas inicialmente antitéticas. Quizá la manera más aproximada de definir su música sea la de una mezcla de black metal y sonidos psicodélicos muy particular, única podríamos decir, pues estilísticamente difieren notablemente de propuestas catalogadas de manera similar en el metal extremo, tales como A Forest of Stars, Nachtmystium o Hail Spirit Noir. Así, Oranssi Pazuzu viaja constantemente entre décadas, tendiendo puentes y creando una amalgama de sonidos que beben del metal extremo y el rock progresivo y krautrock de los años 60 y 70, esto último especialmente perceptible en su creciente tendencia al uso de sintetizadores y efectos electrónicos.

Concebida inicialmente como la “versión metal” de Kuolleet Intianiit, banda shock rock de tintes surrealistas a la que pertenecía Jun-His (guitarra y voz), el proyecto de Oranssi Pazuzu nació del encuentro que éste y Ontto (bajo y voz) tuvieron a cuentas de un concierto que Emperor ofreció en su Tampere natal. Desde entonces, la banda ha crecido descomunalmente desde su origen, devorando sin piedad a la que fuera su alma mater y publicando una retahíla de grandísimos discos que muestran unas ideas muy claras, constante evolución y originalidad.

Su cuarto trabajo, Värähtelijä, supuso el punto de inflexión que la banda necesitaba para dar el salto definitivo que había ido preparando años atrás. Esta monumental entrega representaba un giro de tuerca significativo respecto a lo publicado hasta ese momento. EviL (teclados, órgano y sintetizador) tomaba las riendas y adoptaba un papel especialmente protagonista, en tanto que la experimentación de Oranssi Pazuzu tomaba un camino orientado a explorar con más profundidad las posibilidades de creación de densas atmósferas y ambientaciones psicodélicas con la ayuda de variados efectos electrónicos y la superposición de capas y capas de sonidos sintéticos a lo largo de un extenso trabajo de sobresalientes dimensiones.

Es en este contexto, cuatro años después, en el que nos entregan el nuevo trabajo que hoy os presento, Mestarin kynsi, el cual marca con clara determinación la evolución de la banda hacia la profundización en la psicodelia sintética y los juegos chirriantes con la disonancia. El crecimiento meteórico de estos finlandeses se pone de manifiesto en el interés mostrado por el sello Nuclear Blast en el fichaje de una banda que para nada entra en los cánones estilísticos con los que suele trabajar el sello germano. De esta manera, podemos decir que la apuesta ha sido claramente ganadora, pues Oranssi Pazuzu ha creado un magnífico disco que es puro hipnotismo sonoro y, si bien tiene mucho en común con su trabajo anterior, en este caso los desarrollos son más directos, los bucles menos redundantes, creando rápidas alternancias de atmósferas y generando estados de trance a la velocidad del rayo. No obstante, se trata de un disco de un minutaje notablemente inferior al de su predecesor y que se pasa volando, con la sensación de ir permanentemente hacia adelante en un viaje de inesperadas y diversas sensaciones. Todo ello, a pesar de las constantes estructuras en bucle, marca de la casa y sobre las que llevan asentando su música desde los inicios de la banda.

Mestarin kynsi, la “llave del maestro”, se muestra también deudor del magnífico trabajo que la banda nos entregó con Syntheosis, de Waste of Space Orchestra, proyecto colaborativo conjunto con sus compatriotas Dark Buddha Rising, especialmente en los característicos pasajes lentos y sincopados brillantemente dirigidos por Korjak, de Tyhjyyden sakramentti, tema que progresa desde un comienzo casi en modo “jam”, sobre el que se van incorporando distintos elementos, entre los que destacan los acordes disonantes que Jun-His extrae de su guitarra, como si de un acto de tortura se tratara… ¿y qué decir de ese corte “grungie” machacón tras el pasaje acelerado que nos lleva al final del tema? ¿quién dijo que guitarra y bajo ya no cumplen un digno papel en la música de Oranssi Pazuzu? Y tenemos más ejemplos, como los intensos fraseos de Ontto al bajo cuando rompe Ilmestys, tema de presentación del disco, o el brutal efecto chirriante de la guitarra en Uusi teknokratia. Quizá este último sea el tema más completo del disco y el que mejor resume el estatus actual del grupo; una oda perfecta a la alucinación, con pasajes auténticamente desquiciantes, como el comentado, y otros en los que predomina la pausa y el silencio, ya sea con ese suave y entrecortado trabajo vocal de las colaboradoras Jutta Rahmel y Maija Pokela, componentes del grupo folk finlandés Kardemimmit, o con los pizzicatos titilantes y relajantes en el ecuador del tema.

Oikeamielisten sali parte nuevamente de una estructura rítmica sincopada en la que confluyen los efectos de sintetizador y un vaivén melódico de un trío de cuerdas, en cuyo bucle parecen venirse abajo en diferentes ocasiones. La progresión posterior del tema nos lleva a un bellísimo pasaje, en el que teclados, efectos y guitarra crean una atmósfera de ensueño absolutamente envolvente e inspiradora; un rayo de luz que se abre paso en la oscuridad imperante a lo largo de todo el trabajo. Un final de tema que en la versión vinilo coincide con el final de la cara B y que les ha servido para crear un bucle “eterno” con el peculiar pasaje sintético de los últimos segundos, pues el disco no se detiene en el tocadiscos hasta que tú te preocupas de ir y quitarlo para ir a por la cara C. Nuevas formas de expresar el intenso y constante hipnotismo de la banda.

Kuulen ääniä maan alta emerge como la vertiente con mayor carga electrónica, con unos patrones enérgicos que machacan nuestra cabeza hasta llevarnos a un tenso pasaje ambiental que desemboca en Taivaan portti, cierre frenético y esquizoide del disco, en el que la distorsión y la superposición de capas de efectos sintéticos nos lleva al borde de la saturación. Espectacular nuevamente el papel de Jutta y Maija en el uso de las voces, que bien avanzado el trance que supone esta recta final, se escuchan casi desde el inframundo con sus cantos enérgicos de inspiración folk nórdica. Un cierre redondo y que, según el momento, nos deja con algo de ganas de más, tras 50 minutos de caos distópico en forma de música.

Oranssi Pazuzu continúa dando pasos de gigante. Su sonido sigue refinándose y adquiriendo más y más identidad, moviéndose en esa extensa tierra de nadie que conecta el kraut y rock progresivo con las atmósferas oscuras y desgarradoras del black metal. Su actual deriva conecta con la ya notablemente extendida idea de que la orientación que viene mostrando la banda es la de alejarse progresivamente del black metal y decantarse por un mayor acercamiento al sonido krautrock, en términos generales. Sin embargo, aun reconociendo el hecho obvio de que el uso de sintetizador y electrónica ha ido adquiriendo un protagonismo creciente en los últimos tiempos, no considero que Oranssi Pazuzu se haya despegado de sus orígenes tanto como algunos afirman. Es cierto que los tremolo picking se han reducido a su mínimo exponente y que la oscuridad no se manifiesta de la misma manera que en sus primeros discos, pero son muchas las sensaciones que evocan alusivas a lo que entendemos por metal extremo. Atmósferas densas y asfixiantes, shrieks desgarradores en el trabajo vocal y una serie de pasajes con un fuerte trasfondo tan hipnótico como maligno hacen que Oranssi Pazuzu siga evolucionando, manteniendo esa posición de encuentro entre estilos estéticamente distanciados o, como ellos mismos dicen, estableciendo lazos de unión entre “pirómanos y fumadores”.

En cuanto a Mestarin kynsi, cada uno de los temas contribuyen a la grandeza de su resultado final, por lo que considero justo darle cinco cuernos medios, que podrían haber alcanzado incluso mayor magnitud si se hubiera incluido algún tema más en la línea de lo mostrado en el disco.

Evill: Sintetizador, teclados, efectos de sonido y voces.
Ikon: Guitarra, sintetizador, sampler y efectos de sonido.
Jun-His: Voz principal, guitarra y saz.
Korjak: Batería.
Ontto: Bajo, sintetizador y trombón.

Colaboraciones:

Jutta Rahmel: voces (track 3 y 6).
Maija Pokela: voces (track 3 y 6).
Sirja Puurtinen: violín (track 4 y 6)
Tero Hyväluoma: violín (track 4 y 6)
Saara Viika: cello (track 4 y 6)

Sello
Nuclear Blast