Om - Advaitic Songs

Enviado por MetalPriest el Lun, 09/09/2019 - 10:55
4356

Hace pocas semanas, descubrí uno de mis nuevos placeres musicales (y espirituales). Y he de añadir que tiene pinta de que este nuevo descubrimiento me va a acompañar durante años y años como parte de mi vida. El título lo delata pero lo tengo que poner por escrito aquí: Estoy hablando de Om.

Pienso que desde los 19 años me he visto cada vez más y más avezado hacia la música espiritual o meditativa… la cosa comenzó con el Black Metal (Emperor, Burzum, A Forest Of Stars, Summoning…), continuó con el prog. rock, luego movidas como Wardruna o Swans… algo de Drone estilo Sunn O)))… y ahora, me encuentro con Om. Yo, un profano total en los reinos del stoner, me topo cara a cara con uno de los dioses y arquitectos definitivos de la movida (literalmente). Hablo de Al Cisneros nada menos. El bajista de Sleep y también fundador de este extraño proyecto musical que tan extasiado me tiene.

Todo comenzó al saber que iba a acompañar a un amigo (muy stoner él) al SonicBlast de Moledo (Portugal), y uno de los grupos cabezas de cartel eran estos Om. Pocos días antes de ir al Sonic Blast me puse a hacer los deberes con bandas como Earthless, Belzebong, Stoned Jesus, Monolord, Graveyard, Orange Goblin, Dopethrone…y joder, algunos me hacían gracia… y otros no. Pero Om, desde el primer segundo captaron mi atención, y lo hicieron de una manera tan profunda que aún todavía me emociono al recordarlo. Estaba tomando unas cervezas en un parque con otro colega y probando qué nos depararía en el SonicBlast (ambos unos profanos que te cagas, insisto)… y cuando sonó material de Om (de este Advaitic Songs precisamente), poco a poco fue llegando el silencio a las conversaciones. Ese silencio pasó a ser roto únicamente por comentarios del palo de “Oye, esto está siendo la puta hostia, ¿no?” o “Buah tío, me están molando mucho”, “…a estos los vemos sí o sí”. En cuestión de poco más de una canción tuve ya clarísimo que mi objetivo principal eran Om en este festival.

Cuando al final pude verlos en directo, fue espectacular su sonido y presencia, y a pesar de que estuve a punto de coger un amarillo importante al principio del show (diez largos minutos de suplicio), enseguida me recuperé y continué con la experiencia de manera fervorosa. Diré más: incluso mientras sufría de ese fastidioso mareo (fruto del exceso de THC), con sus sudores fríos y la creencia de que las graves notas del bajo de Cisneros me acabarían por aflojar fatalmente el esfínter del trasero, incluso ahí, estaba alucinando con ellos. Como dije, pude recuperarme rápido, ir a un baño en una visita relámpago y volver a continuar viendo el show de Om sin apenas perderme nada y… la verdad, a pesar de tener una experiencia tan desagradable, sigo manteniendo un recuerdo tremendamente dulce y grato del concierto. Fue una pasada ver a Om y escuchar su música. Pero… ¿Qué hacen Om? ¿A qué suenan?

Para los que no conozcan el proyecto de Cisneros, deciros que es como una especie de Stoner rock/metal con un enfoque más trascendental, místico y… ¿por qué no decirlo? Exótico. Un poco como Planet Caravan de Black Sabbath ¿no? Aunque lo más llamativo sin duda es la ausencia de guitarra en su música. De hecho, casi toda la música de Om consiste en bajo, batería y voz. No fue hasta los últimos trabajos cuando Cisneros se valió de otros músicos y sus propias manos para añadir otros elementos instrumentales en aras de dar un ambiente mucho más “religioso” o espiritual a la música. Y… en ese momento de la banda, en el cual Om llegan a su culmen de elaboración y ornamentación… salió este Advaitic Songs (2012). Tal vez para muchos conocedores de Om este no sea el álbum más regular de la banda, pero para mí tiene algo mucho más especial: magia. Es un material relajante, embriagador, exótico… incita al trance y a la meditación sin esfuerzo alguno. Eso para mí es algo más valioso que la mejor de las técnicas instrumentales o el mayor de los feelings ¿entendéis? Esto es como un viaje por regiones desérticas y templos milenarios, con sus noches mágicas frente a una hoguera, gozando de buena compañía, conversaciones trascendentes y largos silencios de complicidad bajo un cielo estrellado. Creo que poco a poco me voy acercando a la esencia de Om y en especial de su Advaitic Songs.

Tomad como ejemplo la canción State of Non-Return, posiblemente una de las más famosas (sino la que más) de Om. Esos teclados, chelos y violines ofreciendo de manera tan HERMOSA un extra de musicalidad a los ya sobresalientes bajo y batería de Al Cisneros y Emil Amos. Todo esto cohesionado con la calmada pero firme voz del bajista, quien aunque no sea un portento vocal, sí que sabe transmitir en todo momento lo que hace falta en las canciones ¿Otra demostración de su tacto a la hora de cantar? La cuarta pieza del Advaitic Songs, Sinai: donde alcanza unos registros que nos recuerdan inmediatamente al Ozzy Osbourne más psicodélico/chill de los setenta. En esta Sinai hay que destacar también la intro de teclados y samples de oraciones en sánscrito. Decidme si no tiene un halo espiritual especial fuera de lo común.

De todos modos, no creo que haya canción mínimamente desechable u olvidable ¿Acaso la intro del plástico Addis no merece unas palabras también? Porque es escuchar a Kate Ramsey recitar solemnemente los mantras...
“ॐ त्र्यम्बकम् यजामहे सुगन्धिम् पुष्टिवर्धनम् ।
उर्वारुकमिव बन्धनान् मृत्योर्मुक्षीय माम्रतात् ।।“

... y ya me narcotizo solo. En serio: ¿Soy el único al que esto se le hace sobrecogedor? Porque toda Addis me lo parece. Consigue introducirse en el pecho, subir a la cabeza y ser capaz de activar “algo” en la cabeza que crea una predisposición clave para lo que se avecina. De ese modo entran tan putamente bien State of Non-Return y la dupla Gethsemane / Sinai. Sobre Gethsemane, yo destacaría la descomunal carga emotiva que arrojan los instrumentos de cuerda y piano a lo largo de sus más de diez minutos de vibraciones celestiales. Y por último, para mencionar las cinco canciones del Advaitic Songs, resta comentar Haqq al-Yaqin: Que viene significando “la realidad total de la certeza”. Esta nos brinda un insuperable soundtrack de folclore arábico que inevitablemente nos transporta a una caravana en el desierto, con el Sol poniéndose ante nosotros, el cielo naranja/carmesí, el vaivén del paso de nuestros camellos y el remanente calor de la jornada. Tremendo cierre del álbum trayendo una evidente reminiscencia en los motivos musicales a Addis, la opening.

Ese es todo el Advaitic Songs; un quinteto de canciones que no alcanza a durar los tres cuartos de hora en total pero al que le sobra el tiempo para hechizarnos con sus narcóticas musicalidades y rezos. Claramente es el trabajo más lejano del rock/metal de Om hasta la fecha, pero todavía mantiene ese germen primordial… y precisamente eso es la clave de este quinto larga-duración de la banda: el conservar la esencia pero ataviarla de un sinfín de elementos que adornan y la potencien.

No hay objetividad ante aquello que nos toca el corazón o altera nuestro más profundo estado de ánimo, del mismo modo que no existe muro que contenga las fuerzas de la naturaleza. Esto son cinco putos cuernos. Un 9,75. Mi única pega es que no dure diez o quince minutos más… y eso viniendo de alguien que siempre insiste en que su metraje ideal está entre los 35/45 minutos… no debería hacer otra cosa sino confirmar el descomunal contenido que se condensa en un material tan pequeño como lo es este CD o vinilo. Increíble.

Recomendado para aquellos que busquen algo más que caña y melodías en la música. Tanto este Advaitic Songs como el resto de la discografía de Om.

Robert Aiki Aubrey Lowe: voces adicionales, Tambura (tracks 3 y 4).
Emil Amos: batería, guitarras, piano y percusión.
Al Cisneros: bajo, voz, piano y percusión.

Músicos de Estudio:

Jory Fankuchen: violín.
Kate Ramsey: voz en track 1.
Lucas Chen: violonchelo adicional en track 1.
Lorraine Rath: flauta en track 5.
Homnath Upadhyaya: tablá en track 5.
Jackie Perez Gratz: violonchelo.

Sello
Outer Battery