Non Est Deus - The Last Supper

Enviado por Javier Chuki Wakcha el Lun, 22/01/2018 - 06:10
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1. Serve Me - 02:06
2. Preperation - 08:03
3. Starter - 07:55
4. Main Course - 07:49
5. Dessert - 09:44
6. Finnished - 00:12

Es de sobras conocida la asociación entre el black metal y el anticristianismo. Quema de iglesias, asesinatos, letras con contenido “satánico”, entre otros elementos que volvieron tan popular (y estereotipado) a este subgénero. No es de sorprendernos que hasta ahora se sigan formando bandas y sacando hartos discos con dicha temática. Aunque, como todo buen blacker sabrá, la gran mayoría de estas producciones raya o bien en lo ridículo de su imagen o en lo genérico de su sonido. Razón de peso para no estar elaborando reseñas a cada disco de black metal con temática anticristiana que salga al mercado. Sin embargo, existen raras ocasiones donde uno se topa con trabajitos de black algo interesantes, por decir lo menos. Y el álbum debut de esta banda casi anónima es, con seguridad, uno de esos.

“Non Est Deus”, traducido al español como “No hay Dios”, es una agrupación alemana que hace poco más de una semana publicó su primer trabajo de larga duración titulado curiosamente “The Last Supper”. Siendo sincero, la portada fue lo que me invitó a oír el disco de esta desconocida banda: un dibujo no muy trabajado de lo que parece ser un hombre (probablemente un esclavo por sus vestimentas) canibalizando a un Jesucristo crucificado. Irónico, si tomamos en cuenta el título del álbum, pero con el estilo de un dibujo hecho por mi sobrino de doce años. Pero, ya saben lo que dicen, no culpes a un disco de black metal por su portada pues, si lo hiciéramos, cuántas obras maestras nos hubiéramos perdido. Así que sin más, empecemos con la apertura de esta producción: “Serve Me”, una instrumental bastante tranquila que, como sabemos, busca crear la atmósfera previa a las demás canciones. Nada mal para empezar. “Preperation” rompe al estilazo gélido y crudo de un black metal noventero pero con la producción musical propia de esta década. Confieso que me siento sorprendido por el tema y procedo a disfrutar de sus ocho minutos como el quinceañero que descubre por primera vez el género. Para los que dominen algo de inglés, prestar atención a las letras irónicas de la canción.

“Starter” es la tercera en lista. Una pieza que cimenta aún más la atmósfera fría del disco. Los riffs me recuerdan algo del estilo clásico del black metal noruego como Burzum, Immortal o Enslaved. Los alemanes rescatan esta esencia musical y, sobre todo, atmosférica añadiéndole una cuota de humor negro a través de las letras, que en este tercer track se vuelve aún más identificable. “Main Course” por su parte añade algo más de carne al asador (por si ya has entendido la temática del disco). Nuevamente me resulta increíble cómo combinan letras de un tinte negro o satírico con composiciones sólidas que en algunos momentos rozan lo épico. Un balance bastante bien trabajado.

Pero, esta última cena pareciera llegar rápidamente a su fin con el postre. “Dessert” es el tema que nos ayuda a ir despidiendo esta velada culinaria llena de riffs a la noruega, una atmósfera gélida y una elegante burla al credo cristiano. Casi diez minutos bastante dinámicos que parecieran engancharte más que los clavos de Cristo. Un interesante solo de guitarra, una sólida composición y el estilo crudo que merece todo buen blacker que se precie. Normal que esté a punto de aplaudir por el impactante álbum que acabo de oír. Ya por último, deja que el profundo eructo de “Finnished” de por concluida esta cena. Recuerden cepillarse los dientes después de cenar, chicos.

Ahora bien, ¿qué balance podríamos sacar de lo escuchado? Primero, el punto más fuerte del álbum es la equilibrada combinación entre el humor negro de sus letras con influencias musicales enraizadas en bandas pioneras del black metal noruego. La fría atmósfera generada por los riffs es otro punto que sorprende bastante al ser combinada con un contenido lírico que tira más para death que para black. Segundo, la banda logra coger una temática utilizada hasta el hartazgo dentro del black y darle un giro inesperado a través de la sátira excesiva. Es interesante resaltar que dicho giro no genera una producción que choque estrepitosamente con lo ridículo. Y eso, en un género tan estereotipado, es algo digno de resaltar. Tercero, el disco es algo corto (poco más de media hora) y resulta bastante fácil de digerir (ba dum tss). Algo bueno, ya que por la misma temática del trabajo, el contenido no llega a saturarnos queriendo vomitar la cena. Tres puntos que convierten a “The Last Supper” en un disco poco más que interesante.

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