Nocturnus AD - Paradox

Enviado por MetalPriest el Vie, 24/05/2019 - 19:59
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1. Seizing The Throne
2. The Bandar Sign
3. Paleolithic
4. Precession Of The Equinoxes
5. The Antechamber
6. The Return Of The Lost Key
7. Apotheosis
8. Aeon Of The Ancient Ones
9. Number 9

Hace prácticamente treinta años, nacía en Florida uno de los álbumes más importantes del death metal: hablamos del pionero y seminal The Key de los inimitables Nocturnus. Formados en 1987 por un Mike Browning recién salido de Morbid Angel y cargado de mala hostia, Nocturnus no tardaron en demostrar en su debut que eran unos titanes dentro de la escena del death metal. No se trataba solo de los teclados espaciales conjuntando aquel death crudesco y riffero cargado de solos. No… era más que eso: Era conjuntar todo aquello con unas letras a la altura, donde un alma malvada regresa de entre los muertos por deseo de Satán para destruir al redentor y esclavizar a la humanidad. Guerras, extraterrestres, tecnologías futuristas, viajes en el tiempo… Nocturnus son la definición de la ciencia-ficción en el metal extremo. Tanto temática como sonoramente… y lo saben hacer como nadie. Al menos desde mi punto de vista.

Bien. Insisto en que han pasado tres décadas desde que salió The Key, y… sorpresivamente, Mike Browning regresó al ruedo hace unos años con una especie de “revisión” de su banda clásica: Nocturnus. La pega, es que esta aventurilla no disponga de más músicos de la alineación clásica salvo Mike. Porque sí: Nocturnus AD sólo tiene como músico original a Mike Browning, el resto de la agrupación, son sus miembros de After Death. Lo cierto es que en esta tesitura, sonaría un poco insensato el creer que un batería/cantante pueda resucitar (tras tantos años) la esencia de un disco que siempre se caracterizó por tener tanta alma propia ¿verdad? Pues… esa es exactamente la intención de Nocturnus AD: retomar (como si de una realidad paralela se tratase), el camino de Nocturnus tras The Key. Ni más ni menos. Tanto es así, que cuando se anunció (hace dos años o tres) la salida de un álbum de Nocturnus AD, se afirmó que el disco se llamaría “The Return Of The Lost Key”, y no fue hasta hace pocos meses, que la banda presentó portada y título definitivos: Paradox.

Pues bien: siendo honestos, era muy fácil que Browning y sus secuaces la cagaran. Que ofreciesen un lamentable ejercicio de “quiero y no puedo” décadas tarde y sin mayor trascendencia ¿Pero qué pasó? Que en este Paradox tenemos en realidad un casi-regreso apoteósico y totalmente a la altura de su legado. Y el “casi”, aclaro que lo pongo únicamente porque esto NO es oficialmente Nocturnus, es Nocturnus AD, pero el regreso está ahí. Y esto que voy a decir lo digo con la boca muy grande: este Paradox está compositiva, musical y estilísticamente en la misma liga que The Key. Puede que el debut de 1990 sea más original, fresco, histórico y su piedra angular, pero este nuevo álbum de estudio está ahí cerca. Suena como si hubiera salido uno o dos años más tarde con un pelín más de trabajo de producción. Pero es que resulta que Browning nunca cejó en continuar en el mundo de la música, y a lo largo de los años, supo rodearse de músicos con las cualidades necesarias para cumplir el cometido. De hecho, en cierto modo, After Death (2000-2013) era ya un proyecto que pretendía continuar con el “sonido-Nocturnus”; pero con un deje menos death y más progresivo. Pero ahora, habiendo casi-retomado el nombre de su banda y con estos músicos experimentados cubriendo sus espaldas, Mike regresa con este Paradox.

Pero no te esfuerces en creerme, tronco. Sencillamente compruébalo. Escúchate este puñado de nueve canciones que suma poco más de cincuenta minutos con la debida atención e interés y dime si estoy o no en lo cierto ¿Suena o no a los verdaderos Nocturnus? ¿No luce ese zombie biónico del artwork igual que en The Key? ¿No tenemos de vuelta acaso la característica voz y canto de Mike? Todo encaja y se explica por sí solo con las escuchas de este Paradox. Así que mi recomendación, si conoces a Nocturnus y simpatizas con ellos, es tan firme como insistente: esta obra no se debe dejar correr ¡Cátala! Porque este podría ser el eslabón perdido entre The Key y Thresholds.

Seizing The Throne abre ya por todo lo alto, trayéndonos a los Nocturnus más versátiles y rifferos y, de paso, re-ubicándonos donde acabó la historia de The Key: con la victoria de Satanás, tomando ya el trono de Dios y nuestro protagonista enorgulleciéndose de haberlo hecho posible. El emperador de las arenas, ahora. The Bandar Sign abre bellamente pero en breve nos lanza a ese solemne death metal que a veces practican Nocturnus, ideal para las narraciones de Browning. A partir de ahí, nos sumimos en una historia sobre cultos mágicos y poderes ocultos capaces de traer el poder absoluto sobre su portador. Un relato que marcará el destino de nuestro personaje.

En Paleolithic, me tuve que sacar una sonrisa por la clara referencia al track Neolithic del The Key. Aunque las canciones no se parezcan demasiado, sí que se agradece el guiño y el excelente trabajo de composición. Porque a parte de hablar sobre la humanidad en el paleolítico, aquí Nocturnus AD nos brindan otro excelente track lleno de cambios abruptos y mini-solos marca de la casa. En el caso de Precession of The Equinoxes, noto que el riff de la introducción/puente flojea un poco; error que se va subsanando con el avance del track (no en vano fue uno de los adelantos del Paradox), porque termina por tener un aire estratosférico en su segunda mitad.

Posiblemente, junto con Seizing The Throne y Aeon of the Ancient Ones, The Antechamber sea de mis canciones favoritas del álbum. Sencillamente paso de explicarlo en detalle, basta con escucharla. Temazo la mar de tétrico. The Return of the Lost Key llega evocador, majestuoso... como un titán entre hormigas. Y… de refilón, hasta percibimos algún motivo musical que recordamos del The Key en los teclados, aunque cuesta reconocerlo. The Return of the Lost Key mantiene la atmósfera que fue creando desde un inicio este Paradox y que fortaleció especialmente The Antechamber. Nada falla y ya dejamos atrás la sexta canción. Seis de nueve.

Apotheosis no parece ser nada distinto a todo lo anterior, pero por alguna razón, es también de mis predilectas del Paradox; posiblemente por lo crudo de las guitarras rítmicas, recordando a los Nocturnus más primitivos. Lo cual es bastante interesante porque las solistas no dejan de sonar técnicas, ricas y melodiosas, sin importar la canción de la que estemos hablando. Se nota que Demian y Belial son grandes hachas. Aeon of the Ancient Ones: muy machacona y en la misma onda que The Bandar Sing y Paleolitic. En esta octava pieza del Paradox, nuestro protagonista aprende a controlar sus nuevos poderes para convertirse en el nuevo emperador y dios de la humanidad. Siendo capaz incluso de viajar en el tiempo y cambiar la historia a su voluntad. Otro momento decisivo del álbum, tanto musical como argumentalmente. Number 9 es un track instrumental que representa la nueva divinidad y omnipotencia de nuestro personaje; el cual podría interpretarse que pasa a un plano astral desde el cual ejercer su voluntad (vamos, si me he enterado bien, que lo mismo me lié). Para mí no tiene desperdicio alguno. Es un instrumental majestuoso como pocas veces he visto en la discografía de Nocturnus.

En conclusión: Paradox es definitivamente un álbum capaz de mirar de tú a tú a The Key. Por supuesto, el hermano mayor siempre ganará por razones antes esgrimidas más arriba, pero… ahí tenemos otro gran álbum de Nocturnus (AD) para disfrutar en nuestro futuro. Por parte de un servidor… apostaría que será muy a menudo. Porque este trabajo lleva siendo uno de mis sueños húmedos desde que me devoré entera la discografía de Nocturnus hace unos años. Así que… sí. Esto es un éxito, tanto a nivel musical, como conceptual. Yo, como fan de Nocturnus (una de mis cinco bandas favoritas del death americano), estoy encantadísimo. Muy buen movimiento por parte del sello Profound Lore Records también, por cierto. Sello que siempre sorprende trayendo metal extremo con chicha.

Cuatro cuernos mega-altos para Paradox de Nocturnus AD. Me quedo mordiéndome los nudillos de no plantarle el quinto, que es lo que me pide el cuerpo…. Pero me aguanto. Un 8,75, casi casi un 9. Para mí: de lo mejor en lo que llevamos de año, y… no se vosotros pero para mí 2019 está siendo un año jodidamente prolífico.

Mike Browning: voz y batería.
Demian Heftel: guitarras.
Belial Koblak: guitarras.
Daniel Tucker: bajo.
Josh Holdren: teclados.

Sello
Profound Lore Records