Noctambulist - Noctambulist I: Elegieën

Enviado por Mendoza M. el Dom, 14/02/2021 - 06:50
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1. Elegieën
2. Klatergoud
3. De leegte wenkt
4. Vagevuur
5. Vreugd
6. Kraaienmars

Álbum completo

Oriundos de los Países Bajos, el quinteto de Noctambulist nos presentan un debut que responde bajo el título de "I: Elegieën", publicado por uno de mis sellos preferidos como lo es Northern Silence, el cual siempre ha concedido algo de espacio en su roster para este tipo de bandas que desvergonzadamente rozan las fronteras del subgénero en pro de explorar nuevos sonidos e integrarlos a una base de Black atmosférico con cierto regusto melódico y mucha, muchísima morriña conceptual.

Mi primer acercamiento con la banda fue el año pasado, cuando publicaron de manera independiente el single "Vagevuur". Desde el primer segundo sentí que estaba ante algo especial, ya que Noctambulist trabaja un estilo que, si bien no encaja del todo con los parámetros de brutalidad y cruenta distorsión que se suelo exigir, sí que demuestra con mucha suficiencia un buen hacer compositivo aunado a una delicadeza al detalle que me atrapó a primera escucha. Ya con el anuncio del álbum la cosa se terminó por encaminar, ayudado en gran parte por esa cautivadora portada obra de Christopher McKenney, un señor cuyo arte recomiendo encarecidamente.

Tuve la oportunidad de conversar por privado con el líder, vocalista y guitarrista del asunto, J.D, de nombre Jesper, y este me comentaba que sus influencias a la hora de componer recaen en muchos lados, pero que le era importante destacar a unos inevitables Agalloch, o bandas que practican el shoegazing a tiempo completo, como My Bloody Valentine. Quizás ahí fue cuando caí en cuenta que este es uno de esos trabajos a los que se les hace un gran favor situándolos en el lugar que le corresponde, ya que una vez entendido que atrás quedarán la mayoría de los tópicos del estilo es cuando seremos capaces apreciar esa ejecución de instrumentos que se anuncia pulcra, elegante, y colmada de detalles melódicos que desnudan un buen pedigrí y una plena madurez musical.

Los casi cincuenta minutos del disco se resumen en una constante ola de aflicción entretejida a base de guitarras. Tres, para ser exactos. Ellas se bastan y sobran para crear segmentos de acusada pasión, sentimiento y ferocidad, tirando siempre de las bondades que ofrece un ritmo generalmente acompasado, muy interesado en explotar ese pulso a medio tiempo para ir entrelazando las distintas corrientes melódicas que se despachan los neerlandeses. Las seis canciones cuentan con un estado de ánimo en particular que engancha perfectamente con el concepto del álbum, el cual -según palabras del amigo Jesper- busca conectar con el oyente mediante esa temática volcada de lleno a las sensaciones humanas, como bien puede ser la depresión, la ansiedad, el abuso de sustancias y demás cositas lindas.

"Elegieën" es un álbum con una variabilidad de recursos importantes. Coquetea con los silencios, crea ambientes y sabe cómo acomodar las secciones delicadas junto con las más intensas en una producción que encuentra en su precisión cristalina su característica principal. Momentos blackers sí que hay, algunos bastante convincentes, pero el grupo centra sus energías en subrayar la presencia constante de las cuerdas gracias a lo proclive que estas son para caer rendidas a los brazos de lo que se denomina "post", lo cual es algo evidente debido a las formas que emplean los neerlandeses para aproximarse al importante tonelaje melódico que ostenta el disco.

Aunque siento que se hace falta algo más de brutalidad en las secciones dedicadas precisamente a ello, he de decir que se suple un poco por el concienzudo tapiz que se inventan. Una belleza fácil de apreciar, si te lo permites. Capas de sonido destilado en una atmósfera que presenta un escalonado repertorio de guitarras, algunas acústicas, indulgente percusión y un bajo muy audible que hace valer su presencia. Arpegios impecables que vuelan por los aires, conviviendo con riffs más ásperos que se arrastran por los suelos. Se agradece enormemente la ausencia total de voces limpias, elemento que generalmente desprecio con fervor cuando escucho propuestas como estas. De hecho, justamente será el apartado vocal el que impregné a toda la obra de ese salvajismo que difícilmente podría lograr por otros medios. Un shriek desconsolador que da tumbos a su suerte, pero que resulta estar muy capacitado para ser la bisagra que mantiene todo cohesionado.

Encontré en este debut de Noctambulist un trabajo que me transmite muchísimo. Es una obra que esperé con cierta ansiedad, ya que tenía curiosidad por saber cómo el grupo iba a encarar su opera prima. El resultado me ha sido realmente satisfactorio, ya que la propuesta que ofrecen es refinada, atractiva y flexible a mis oídos. Un grupo que no se sonroja cuando se entrega a pecho desnudo, ni cuando hay que aplicar fuerza en la herida y tirar para adelante. Entiendo que este sea un estilo que divide aguas, dado que se aleja mucho de lo que es el subgénero en su más pura esencia. Sin embargo, siento una intensión franca y orgánica por parte de la banda de querer trasladarnos a ese mundo brumoso en el que habitan. Esto, sumado al gozo musical que me brindaron, es más que suficiente para extenderle la recomendación a todo aquel que sea capaz de disfrutar con propuestas como las de Agalloch, Deafheaven o alguito de Alcest. Cuatro cuernos.

J.D. Kaye: Voz, guitarra
Stef Heesakkers: Guitarra
Tristan Tabbers: Guitarra
Sam C.A: Bajo, voz
Mitchell Scheerder: Batería

Sello
Northern Silence Productions