Nightwish - Wishmaster

Enviado por Txondo el Mar, 31/12/2013 - 01:56
206

1. She Is My Sin
2. The Kinslayer
3. Come Cover Me
4. Wanderlust
5. Two For Tragedy
6. Wishmaster
7. Bare Grace Misery
8. Crownless
9. Deep Silent Complete
10. Dead Boy's Poem
11. FantasMic
12. Sleepwalker (Bonus track edición especial)

"Somos los amos de nuestros propios deseos, creencias y sueños. Lo que sea que desees si lo deseas lo suficiente, puede pasar. El destino es una excusa de aquellos que no tienen la fuerza para cumplir sus deseos. Todo es posible, incluso lo imposible."

Palabras de Tuomo Holopainen en las que expresa el mensaje y significado, no sólo del tema que da título al tercer álbum de su banda NIGHTWISH, sino también del resto de composiciones que conforman el "Wishmaster" del año 2000. Disco repleto de estupendos cortes, tan redondo como injustamente tratado en vivo desde hace ya algún tiempo y con el que repetían formación por vez primera, tras aquel no menos maravilloso "Oceanborn" lanzado un año antes a escala mundial. Y que como ése, venía rematado por una fantástica y preciosa carátula.

El niño arrodillado frente al lago, con el pergamino que el mensajero alado plasmado en la anterior cubierta guardaba entre sus garras, lanzando al vuelo con sus evocaciones a la bandada de cisnes que acuden a su llamada, ilustra a la perfección el aura y estilo que lucen cada una de las composiciones aquí incluidas. Echando mano de los recuerdos e historias de fantasía más fuertemente ligadas a él, Holopainen ha conseguido elaborar y dejar su impronta en nuestra música, así como también realizar algunos de los más grandes trabajos de la misma. Y el que hoy aquí nos ocupa, se trata sin duda alguna de uno de sus máximos exponentes.

Desmarcándose un tanto de la línea más cañera que rodeaba una buena parte su predecesor plástico, el teclista y compositor tira aquí por una senda con mayor carga melódica, sentida e incluso melancólica. Y eso que también guarda unos cuantos momentos en los que esa fuerza hiper-revolucionada Power, se adueña por completo de alguno de sus temas. Pero todo está tan medido, tan dosificado y controlado, que tampoco se aprecian esas repetidas y gastadas fórmulas que tantos y tantos grupos del género han explotado hasta el extremo, y sí que impregna todo de ese particular y genial estilo del que se ha hecho característico la banda de marras.

Y eso que la cosa empieza fuerte. "She Is My Sin" sería una de las catalogadas dentro de ese grupo de composiciones. Su estruendoso arranque y acelerada propuesta, hacen de ésta una de las más interesantes de este compacto, del que también lucen similares formas tanto "Wanderlust", como "Crownless" o el tema título. Power Metal de manual, con su correspondiente tralla guitarrera que incluso por momentos se calla para que el soberbio canto de su vocalista Tarja Turunen fluya libremente como merece, y con el doble bombo siempre presente, pero en su justa medida. Todo ello pulido por unos riffs con (estupendo) tufazo STRATOVARIUS, ostentosas corales y sus atmosféricos y dinámicos arreglos de teclado.

"Come Cover Me", "Bare Grace Misery" y "Deep Silent Complete" pondrían el contrapunto melódico a todo lo anterior. Temas no demasiado tranquilos y llenos de armoniosa carga. Si al primero de ellos lo adorna sutilmente una evocadora flauta, los otros dos serían unos en los que la diva Tarja mejor se desenvuelve combinando perfectamente caña y melodía pura del estilo del que se trata. Y con el buen hacer del menudo Vuorinen a las seis cuerdas, que le otorga la chispa necesaria para que todo ello no se convierta en un pastelazo totalmente indigesto.

Como no podría ser de otra forma, dos grandes cortes parsimoniosos y bellos como ellos solos, son incluidos a modo de baladas. En "Two For Tragedy" podemos gozar con el majestuoso llanto y entonación con el que la Turunen interpreta la triste y arrebatadora letra con la que cuenta. "Dead Boy's Poem", por su parte, consigue ser uno de esos momentos claves del álbum, en el que la también impresionante carga emotiva de sus versos, es redondeada por el joven Sam Hardwick y su acertada narración de ese poema del niño muerto junto con los arreglos instrumentales de los que además consta dicha pieza. Y entre los que se encuentra, como en el caso de la anterior, una sentida guitarra que llora al compás de su lento y sentido devenir.

Dos cortes restan únicamente por comentar. Quizás los que mayor experimentación y complejidad presentan, si nos atenemos a la estructura de la que hacen gala. Posiblemente "The Kinslayer", en cuya letra se habla sobre la masacre de Columbine, sea la más fácil de digerir de esta dupla, debido básicamente a que su duración (apenas cuatro minutos) hace que no quede en ella tiempo para muchos cambios de tempo y demás enrevesamientos, como sí ocurre en "FantasMic". Y es que esta última es todo un despiporre de corales, instrumentaciones y variaciones rítmicas, en las que la banda al completo, así como todo su elenco de colaboradores rayan la excelencia, a pesar de que en sus primeras escuchas pueda resultar un tanto sobrecargada. Aún con todo, tanto la una como la otra, no son sino dos de los mejores momentos ante los que nos encontraremos a lo largo y ancho de este fantástico álbum de los finlandeses.

Fue aquí donde la banda definitivamente asomó la cabeza y dio el paso decisivo para convertirse en lo que es ahora. En ese mismo año llegaron incluso a optar a representar a su país en ese absurdo circo que es el festival de Eurovisión. Que será todo eso y más, pero que sin duda puede servir de escaparate mundial para cualquier grupo, y más si en dicho evento se participa con una baladilla con toques modernetes de lo más cuca, como fue el caso de "Sleepwalker". Canción incluida en las ediciones especiales del disco que hoy nos ocupa, y con la que no lograron acudir a tal acontecimiento al quedar segundos en la lucha por ganarse el puesto.

Sinceramente, poco o nada importa el hecho de que no llegasen a formar parte de ese espectáculo mediático y politizado en donde lo que realmente importa no es precisamente la música. Si NIGHTWISH llegaron a donde han llegado, es debido en gran parte a discos como este. En los que apenas existe relleno alguno y además cada miembro de la banda, resulta tan imprescindible como cualquier otro. La diva Tarja es su estandarte y Holopainen el líder en la retaguardia desde el que todo nace y cobra vida. Y entre medio, el poderío de Nevalainen a los parches, la eficaz marcha con que Sami Vänskä impregna cada pieza desde las cuatro cuerdas y un guitarrista, Emppu Vuorinen, que no necesita de virtuosismos extremos para erigirse como uno de los más carismáticos hachas del género. Su buen hacer al mástil, así como la clase que despacha, transmite mucho más que lo que otros con imposibles, acelerados y enrevesados movimientos de dedos o masturbaciones guitarreras varias.

A lo mejor no obtenga la mayor de las calificaciones posibles, por el mero hecho de que, en alguna de sus partes, uno tenga la sensación de estar escuchando ligeramente lo mismo. Posiblemente algún tema no alcance la misma grandiosidad que sí alcanzan otros del disco. Vale. Pero aún así sería de locos no otorgarle las cuatro gigantescas cornamentas que merece. Las mismas que el maestro del deseo les grabó a fuego en su alma, tras semejante y elaborado trabajo que nos brindaron hace ya más de una década...

Tarja Turunen: Voz
Emppu Vuorinen: Guitarras
Sami Vänskä: Bajo
Tuomas Holopainen: Teclados
Jukka Nevalainen: Batería

Personal adicional:
Esa Lethtinen: Flauta
Ville Laaksonen y Matias Kaila: Tenores
Rikku Salminen y Ansi Honkanen: Bajos (voz)
Kimmo Kallio: Barítono
Ike Vil: Partes habladas en "The Kinslayer"
Sam Hardwick: Partes habladas en "Dead Boy's Poem"

Sello
Century media