Nightwish - Oceanborn

Enviado por Txondo el Dom, 24/11/2013 - 02:49
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1. Stargazers
2. Gethsemane
3. Devil And The Deep Dark Ocean
4. Sacrament Of Wilderness
5. Passion And The Opera
6. Swanheart
7. Moondance
8. The Riddler
9. The Pharaoh Sails To Orion
10. Walking In The Air
11. Sleeping Sun (bonus track)

Vaya por delante que quien aquí os escribe no es que sea muy aficionado a las bandas Power con orquestación acoplada. Es más, ahí tenemos a los todopoderosos RAGE y su Lingua Mortis Orchesta. Con toda la espléndida calidad que encierra ese trabajo, pero que no ha conseguido llegarle al que hoy les comenta este segundo larga duración de los finlandeses NIGHTWISH.

Lo que son las cosas, compañeros. Esa tralla, esa agresividad que encierran los germanos, se ven empañadas con tanto coro y arreglo sinfónico. Que no puede uno con eso, que le vamos a hacer. Ahora bien, es poner en su lugar a un grupo de corte melódico, de esos con torda al frente, y la cosa cambia oigan. Todo casa y encaja mejor, hasta el punto de pasar a formar parte de las predilecciones musicales del aquí presente. Evidentemente, no vale cualquiera. Tiene que haber un fuerte componente de clase y excelencia en todo ello y, por supuesto, la finlandesa banda del anterior párrafo y su "Oceanborn" que en su país lanzarían allá por el 98, derrochan eso y más.

Tras el irregular aunque molón "Angels Fall First", Tuomo Holopainen, teclista y líder del mentado grupo, quiso pulir y perfeccionar lo anteriormente plasmado en la obra del 97. Claramente influenciado por los STRATOVARIUS de "Episode" y "Visions", lo que hoy nos ocupa guarda en su interior un buen puñado de Power sinfónico, melódico y con algún resquicio de tralla, redondeado por el tremendo buen hacer de la diva Tarja Turunen a la voz solista.

Canciones como "Stargazers" de fuerte carga Power aunque algo convencional o, sobre todo "Sacrament Of Wilderness" y "Passion And The Opera" nos muestran ya unas muy buenas formas. Todas lucen elementos típicos del género. Melodías características, contundentes riffs y bombos híper revolucionados, aderezados con las líricas habilidades de Tarja y los innegociables arreglos de cuerda y viento que no hacen sino dotarlas del precioso e inconfundible sello que se gasta el grupo. Sin duda alguna, de lo mejor de este compacto.

Como también lo es "Gethsemane", en la que se enfatiza bastante más el aspecto melódico y sinfónico. Un corte realmente elaborado y complejo en donde el trabajo de Holopainen cobra protagonismo en contraposición a esa cierta "agresividad" de la que hacían gala los anteriores temas. Y en el que se destaca además la bonita orquestación que aparece tras el segundo estribillo, así como el guapo punteo con el que el menudo Emppu Vuorinen finaliza esta magnífica pieza.

Quiso Holopainen darle un toque oscuro al álbum con composiciones como "Devil And The Deep Dark Ocean" y "The Pharaoh Sails To Orion". Ambas rodeadas por un lóbrego clímax, en las que se pueden encontrar los momentos más acelerados y tralleros de todo el álbum. Además se contó con las voces de Tapio Wilska para remarcar más ese aspecto, y que contrastan claramente con el melodioso y operístico toque con el que la Turunen nos deleita.

El precioso baladón "Swanheart" en el que Tarja se erige como gran protagonista, perfectamente rematado por los toques orquestales y el solo final de Vuorinen, consigue ser otro de los grandes momentos que encierra este plástico. Tampoco se queda atrás la bella versión del "Walking In The Air" de la película de animación "The Snowman" de 1982, compuesta por Howard Blake. Otra balada que sigue más o menos por los derroteros de la anteriormente citada, y en la que la voz de la diva cobra aún más peso si cabe.

Bajando un poco el listón, nos encontraríamos con la instrumental "Moondance" (violines, violas, flauta y teclados a cascoporro) y la convencionalísima "The Riddler". Enérgicas a la par que melódicas, pero en las que quizás no se disfruta tanto como con las analizadas con anterioridad. Al igual que con la bonus track "Sleeping Sun", con la que se editó el disco un año después en el resto del mundo. Otra balada realmente bonita y sugerente, pero que no termina de funcionar del todo como tema extra, debido a la considerable calma adquirida ya en el devenir del álbum. No obstante fue lanzada como sencillo, y seis años más tarde se re-grabó e incluyó en el recopilatorio "Highest Hopes".

Como ven un excelente trabajo el que Holopainen y su gente nos parieron en 1999, enmarcado bajo una extraordinaria carátula. Power sinfónico de enorme calidad, con sus buenas raciones de tralla, sus momentos más relajados, repleto de innumerables teclados, y una voz, la de Tarja, que logra ser el estandarte perfecto de lo que esta banda nos ofrecería en sus años dorados.

Una pena que pierda algo de intensidad a partir del sexto corte, pero aún con todo logra enganchar como pocos, además de poseer una exquisita calidad tanto técnica como interpretativa. La antesala perfecta para obras tan geniales como "Wishmaster" o "Century Child", que encima poco o nada tiene que envidiarle a ambas. Cuatro cuernos bien altos dan buena cuenta de ello.

Tarja Turunen: Voz
Emppu Vuorinen: Guitarra
Sami Vänskä: Bajo
Jukka Nevalainen: Batería
Tuomas Holopainen: Teclados

Músicos adicionales:
Tapio Wilska: Voz
Esa Lethtinen: Flauta
Plamen Dimov: Violín
Kaisli Kaviola: Violín
Markku Palola: Viola
Erkki Hirvikangas: Violonchelo

Sello
Century Media