Nevermore - The Politics of Ecstasy

Enviado por Hawkmoon el Mar, 14/12/2010 - 21:32
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1. The Seven Tongues of God
2. This Sacrament
3. Next in Line
4. Passenger
5. The Politics of Ecstasy
6. Lost
7. The Tiananmen Man
8. Precognition
9. 42147
10. The Learning

Nevermore no es una banda al uso. Nunca lo ha sido, y al paso que van, nunca lo serán, y yo, lo celebro de veras. La formación, oriunda de Seattle, cuna del Grunge, se ha construido, con los años, una carrera encomiable en cuestiones de innovación y de evolución, una de las trayectorias más impolutas y llenas de osadía vanguardista de primer nivel. La banda de Warrel Dane, nació para cambiar las cosas, de eso estoy seguro, y al igual que Strapping Young Lad, Fear Factory, Grip Inc, Voivod, Celtic Frost, Faith No More o Sepultura, los americanos, son uno de los más eficientes, cultos y sabios cuidadores del feudo del Metal, que no niegan al metalhead de turno su buena dosis de headbanging, pero que también le hacen pensar, razonar, y vivir, realmente, lo que está escuchando. Un viaje de Lsd a través de un mundo desaforado y calculado, de riffeo matemático, sinuosidad onírica y música química. Poesia sónica lanzada a por todas.

Nevermore, cuyo núcleo central (Dane como vocalista, Jeff Loomis, guitarra, y Jim Sheppard, bajista) se mantiene intacto desde los tiempos de Sanctuary, la antigua formación Thrasher que editó dos reseñables trabajos ("Refuge Denied" e "Into the Mirror Black") a finales de los ochenta, y que les valió el apoyo y el respeto de la comunidad underground y tours junto a gente del nivel de Megadeth, Flotsam and Jetsam o Testament, saben que estancarse no es bueno, y es algo que con Nevermore no piensan hacer. Al igual que Rob Flynn, que renació de sus cenizas, con un nuevo e incontestable sonido, a bordo de sus Machine Head, después de haberse perdido en una escena que ya no le respetaba con sus Vio-lence, Warrel Dane y sus amigos de toda la vida, enterraban Sanctuary, para revivirlo con más fuerza y sabor que nunca, y rebautizarlo como Nevermore. A veces, segundas partes si que fueron buenas, y a veces, demoledoras. No hay más que ver "Terminator 2", "Evil Dead 2" o "El padrino 2". Nevermore son como los "Terminator 2" de la movida, definitivos y poderosos como el trueno, pero además, portadores de mucho más que ruido y tempos de infarto. Portadores de la nueva llave del Metal, ahí es nada. "The Politics of Ecstasy" es el Schwarzenegger de los discos híbridos, oscuros y de gran talante, y talento (como mínimo ese año), hasta que ellos mismos se superaron, cosa que hacen disco a disco.

"Nevermore", su debut de 1995, trajo unas criticas encomiables y un buen bagaje de tours, de cara a pulir a la nueva criatura, tanto en vivo como en estudio, y el Ep, "In Memory" los afianzó, a la espera de nuevo material.El combo de Seattle estaba preparado para la grabación de su segunda maravilla, un disco que debía ser, como poco, mejor que el anterior, y que para sorpresa de muchos, no solo lo iba a superar, sinó que iba a dar una obra maestra desde los pies a la cabeza. Pero no adelantemos acontecimientos y tirémonos a la piscina musical de una santa vez...

Una portada llamativa, almenos en 1996, con un bebé ardiendo y con una palabra (controlled) estampada en su frente nos ilustra, de buenas a primeras, con lo que parece ser una diatriba social. Disco riffero y con conciencia, me gusta. Lo primero que llama la atención, es que su logo, molón y ochentero como pocos, muy deudor de las ondas de Testament, Metallica, Megadeth o Sadus, ya no está estampado en su portada, y nos encontramos, ahora, con uno parco y de lo más normalito, que por fortuna, fue olvidado para siempre, para volver al de antes. No hay que cambiar las cosas que no están rotas, señor Dane, y menos si son tan molonas, coñes.

"The Seven Tongues of God", abre con unas afiladísimas guitarras la nueva oda al caos sonoro, mientras que uno no sabe si está escuchando Thrash, Power, Death, Heavy o Groove, pues el tema suena a todo, disparado en todas direcciones, y acaparando 30 años de música, como si fuesen suyos. Desde luego, Jeff Loomis es uno de los guitarras más audaces, osados y geniales de su generación, que parece haber nacido con un mástil entre sus brazos, pues no se sabe donde acaba el hombre y comienza la máquina. La voz de Dane es harina de otro costal, pues pese a no tener una técnica solvente y francamente poderosa, si que posee un timbre francamente especial, que coordina perfectamente con el resto de la banda. Mis felicitaciones a las madres de Van Williams (batería) y Jim Sheppard (bajo), por haber parido a semejantes monstruos de la sección rítmica. Garra y sensaciones extrañas, que ya no te dejan en paz, nunca más. Escuchar a Nevermore es como ser picado por una serpiente, una parte mínima del veneno, siempre estará contigo.

Unas ultrachirriantes guitarras anuncian la llegada de "This Sacrament", todo un bulldozer sonoro, que sin piedad, se lanza a destrozarnos vivos, a base de tempos diabólicos y de dureza sinpar, y unas lineas vocales tan feroces, como épicas y malsanas. Que sonido, señores. He visto bisturís que hacen menos daño que éste tema. "This Sacrament", es una poderosa oda Thrasher, pero con un sonido ultramoderno y casi futurista, que no parece ni de nuestra era, ni de nuestra galaxia. Si Pink Floyd hubiesen sido Heavys, tocarían como Nevermore. De hecho, ya les habría gustado a los Floyd, tocar como Nevermore.

Unos coros arabescos nos seducen con velocidad, para dejarnos solos ante "Next in Line", un trallazo magnético y ensordecedor, que ataca por dos frentes a la vez, uno marcamente melódico, y el otro, más peligroso que un tiburón blanco con ganas de juerga y hambre, mucha hambre. Dane no se adecúa a las posturas vocales estándares de un vocalista de su estilo, y parece que su voz no forma parte del tema, sinó que lo traspasa y lo viola, por donde le dá la real gana. Danza impagable de batería y guitarra, amparado en atmósferas candentes y auras más graves que el bajo de Alex Webster, de los Cannibal Corpse. Una intensidad colérica indescriptible nos amenaza, pero es la mar de adrenalítica, y eso basta. Al igual que el primer tema, éste "Next in Line" viaja por el universo del Metal y roba lo que le apetece, para engrandecer el mensaje directo de Nevermore. Uno de mis temas predilectos del combo, por siempre. Magia negra con uzzis a dos manos. Doble impacto, vaya.

"Passenger", que se disfraza de composición de Black Sabbath, para poder entrar mejor en nuestros corazoncitos, atrapa por la densidad y el poso lento, trabajado y crepuscular. El Doom también es una opción a barajar, y como tal, se incluye en el menú. La parte final, con un Loomis preciosista e iluminado, nos suelta un solazo abrasador y lentito, que perfecciona la ofrenda.

Llega la hora del tema-título, "The Politics of Ecstasy", y de nuevo, la multitud de sonoridades es la baza principal. Desde luego, la banda no posee demasiados temas de fácil escucha, pero lo compensan, a posteriori, con unas ansias enormes, por parte del oyente, de volver a bucear en la composición. Drogas las hay a montones, pero una como Nevermore es peligrosa. Por letal, y por adictiva.

"Lost", (que no indaga, para nada, en la serie de televisión) nos presenta, quizás, el tema más comercial del trabajo, pero sin renegar de la dureza, la composición trabajada (y trabajosa) y la melodía, que al igual que en "Next in Line", vuelve a tener tintes árabes. La mente me trae recuerdos del tipo de sonido y composición del "Jugulator" de Priest, eso si, lo suficiente "Nevermorizado" para brillar con luz propia. Aplausos para el trabajo de guitarras, que más intrincadas y demenciales, no podrían ser. Muñeca de oro la de Loomis, que nada tiene que envidiar a la de otros riffeadores de lujo como Dave Mustaine, Scott Ian, Jon Schaffer o James Hetfield.

"The Tiananmen Man" (una denuncia clara sobre el abuso de la policia y el ejercito en la plaza de Tiananmén) y "Precognition", un instrumental dulzón, clásico y oscurete (con ciertas influencias de los Testament instrumentales) lucen de veras. Está bien, eso de relajarse, trás una batalla.

"42147" hace que la banda vuelva a ponerse el traje de camuflaje y se pongan a muerte, contra todos. Una antesala magnífica, y la mar de trallera, para "The Learning", que como tema final, se convierte en un resumen de casi diez minutos de lo que ha sido éste "The Politics of Ecstasy", es decir, miles de ingredientes, sazonados con todo tipo de salsas, y revestidos con el más duro y férreo Metal. Imposible resistirse a tal derroche de virtuosismo, y más si está tan pulido y tan sobrado de calidad, entrega y magnetismo. Cierre sepulcral y magno.

4 Cuernos medios para éste segundo discazo de los Nevermore, la banda que vino a cambiar las cosas, para siempre.

Hoy en dia, si formas una banda, deberás observarles antes, y si no piensas estar a su altura, ni lo intentes.

Warrel Dane: Voz
Jeff Loomis: Guitarra
Pat O'brien: Guitarra
Jim Sheppard: Bajo
Van Williams: Batería

Sello
Century Media