Necrophobic - The Nocturnal Silence

Enviado por stalker213 el Mié, 19/02/2014 - 12:20
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1. Awakening... (4:25)
2. Before the Dawn (4:22)
3. Unholy Prophecies (5:42)
4. The Nocturnal Silence (5:13)
5. Shadows of the Moon (Inborn Evil) (4:54) *
6. The Ancients Gate (5:31)
7. Sacrificial Rites (4:52)
8. Father of Creation (6:02)
9. Where Sinners Burn (4:11)

* En la primera edición europea de Black Mark, el tracklist señala a la instrumental 'Shadows of the Moon' como la pista 5, aunque la que realmente lleva impresa el CD es 'Inborn Evil'.

Comúnmente, nos lamentamos de que la carrera de tal banda (poned el nombre que se os ocurra) no haya llegado a ser aquello que merecía (o lo que nos pareciere que hubiera merecido, que no es lo mismo ¿verdad?), siendo ello algo realmente triste. No obstante, me gustaría observar el cómo concluyentemente resulta mucho más penoso el hecho, cuando sin el menor género de dudas, SÍ SE DIERON LAS CIRCUNSTANCIAS. Y precisamente ante tal encrucijada es delante de la cual se halla uno cuando, echando la vista atrás, contempla absorto el cómo una banda de la antigüedad, el pedigrí y la solvencia discográfica de los suecos NECROPHOBIC (fuera del lapso entre sus primeras obras), no pudo auparse en última instancia al mismo carro ganador que otros con menos talento y esfuerzo sí conquistaron, muy a pesar de los que de verdad apreciamos esta noble música.

Y es que hablar de que en determinados momentos de su carrera, NECROPHOBIC fueron, Y DE LEJOS, una de las mejores bandas de toda la escena sueca y una de las que, puntualmente, llegó a alcanzar techos más altos, es hablar de algo tan obvio como desconocido para esas purulentas masas que, a todas luces incapaces de ver dos palmos más allá de sus narices, prefirieron cobijarse antes en la obra de educadas señoritas como DARK TRANQUILITY, IN FLAMES o los redomados AT THE GATES; Todas ellas bandas con valiosísimos discos, pero nenas al fin y al cabo. Sin embargo, el destino casi nunca tiene a bien en premiar a los auténticos, y aun aceptando que incluso un genuino pura sangre como Jon Nödtveidt sí llegará a saborear –aunque efímeramente- las mieles del éxito, es justo terminar sentenciando el cómo aunque indudablemente lo merecieron, ni los inimitables DISSECTION o para el caso ningún otro de sus aventajados discípulos, terminó cristalizando aquello que tan solemnemente clama orgullosa todavía su obra.

De cualquier modo, sería poco sabio el precipitarse en etiquetar a los de Johanneshov como unos meros discípulos del Gran Nödtveidt, ya que sus orígenes puede incluso que fueran algo anteriores, pero que a finales de los ochenta la música de NECROPHOBIC no tenía rival en los circuitos del underground Death sueco, es algo tan obvio como la maldad e impía naturaleza intrínseca a la simple, pero impactante, cubierta de un álbum que innegociablemente marcó un antes y un después en la escena Escandinava, justo antes de su masivo colapso en el impasse que condujo de 1993 a 1994.

Si acaso, volviendo a aquello que mentábamos antes de “tener todos los condicionantes para llegar a lo más alto”, podría hacerse referencia a que los tipos tan solo fueron capaces de hallar auspicio en un mediocre sello que únicamente supo vender a los primigenios BATHORY; Aunque al punto, otro ilustre nombre como el de EDGE OF SANITY, nos remite claramente al hecho de cómo incluso una banda menor [a su lado], supo ganar más notoriedad y seguidores, ya que a pesar de ser otros grandes, los de Finspång andaban a años luz de llegar a eclipsar al inmenso talento de NECROPHOBIC. Y es que si hablamos de NECROPHOBIC y de talento, el nombre de David Parland sale a la palestra, lo quiera uno o no, llegando incluso a haberse codeado con los capos más tochos de la movida, ya se llamaran Nicke Andersson, Johan Edlund o cómo cojones se os ocurra. Porque sí. Sencillamente, porque sí. Simple y llanamente, porque nadie que no sea un rematado genio podría llegar jamás a concebir una monstruosa maravilla como la que va de (03:28) a (04:14) en ‘Sacrificial Rites’, pero es que si tan solo fuera eso… Ya que por el camino quedan gemas imperecederas como el cañón de apertura ‘Awakening...’, con uno de esos inicios que demuelen muros de espesor kilométrico como si fueran mantequilla, la afilada y cercenacocos ‘Unholy Prophecies’ (con una influencia de los mejores SLAYER que pone el culo a caldo), el sublime y espeluznante tema título (donde la banda luce orgullosa sus más celebradas y características trademarks), la cerval trituracráneos ‘Inborn Evil’ (célebre también por el vaivén de cagadas que los sellos llevaron a cabo en sus diferentes ediciones) o sin ir más lejos, la infinitamente clásica ‘The Ancients Gate’, que definitivamente ponen de relieve la elegante e insondable clase de una irrepetible banda cuyo legado es proporcionalmente inmenso al desprecio que recibieron de las ignorantes masas.

Porque aunque es muy difícil, tú puedes trabajar el ser bueno. Puedes trabajar incluso el ser muy bueno. Ahora bien, cucos, lo que no es ni será jamás factible (a no ser que nacieras con ello) es el alcanzar la clase y el porte que finalmente te permiten ser IMPERIAL en lo tuyo. Y sí, luego ya todas esas cositas como el haber sido parido en las buenas épocas, haber visto la luz en los nefarios Sunlight y tal, está muy bien y todo lo que queráis. Pero una cosa permanece intacta: Y es que “The Nocturnal Silence”, aunque un peldaño por debajo, sigue (y seguirá) custodiando por los restos, las puertas del Templo Sagrado de la Swedish Old School junto a “Left Hand Path”, “Dark Recollections” y otros cuatro o cinco más.

Imperdible obra de referencia, y por lo demás: Una de las cumbres más elevadas dentro de su bendito género.

Valoración: 9.5

Anders Strokirk: Voz
David Parland: Guitarra & Teclados
Tobbe Sidegård: Bajo & Voz
Joakim Sterner: Percusiones

Sello
Black Mark