Necrophobic - Darkside

Enviado por stalker213 el Mié, 19/02/2014 - 12:25
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1. Black Moon Rising (2:51)
2. Spawned By Evil (3:21)
3. Bloodthirst (3:39)
4. Venaesectio (Episode One) (1:23)
5. Darkside (3:55)
6. The Call (3:26)
7. Descension (Episode Two) (1:21)
8. Nailing the Holy One (2:42)
9. Nifelhel (Episode Three) (4:12)
10. Christian Slaughter (6:16)
11. Nema (4:47) *

Creedme que no han sido pocas las veces que he llegado a preguntarme para qué coño sirven las introducciones en los discos, sino para hacer perder el tiempo al oyente, la verdad. Aunque, bien, no negaré tampoco el que muchas de ellas sí hayan tenido sentido, llegando en ocasiones incluso a hacer de aquellas obras algo más memorable. Sin embargo, cuando tú tienes material “real” para empezar a dejar las cosas ya claras desde el primer segundo, se antojan absurdas del todo, y es que si tú puedes permitirte la salvaje sobrada de abrir fuego con una avalancha de incandescente lava y metralla como ‘Black Moon Rising’ ¿De qué diablos sirve el hacer esperar a tu gente? Evidente. No todo el mundo está dotado para entrar en el salón así de buenas a primeras y arrasar con todo y todos, pero éste, amigos, es el incomparable lujo que, todavía en pleno 1997, podía permitirse una privilegiada banda como NECROPHOBIC. Incluso habiendo padecido un abrupto parón productivo de casi cuatro años y de volver a escena con un disco menos impactante que el anterior, aunque fundamentalmente: Sin su cerebro y estandarte, David “Blackmoon” Parland. De ahí la idoneidad del título que abre. Puesto que el genio de pétreo semblante agitaba ya sus turbias alas sobre el anaranjado horizonte, para al punto dejar huérfanos a sus hermanos, no sin antes pasar revista a su postrera criatura (habiéndolo dejado prácticamente todo escrito) antes de alzar el vuelo en busca de nuevos paisajes en los que dibujar sus pesares.

Y es que deben haber existido muy pocas formaciones que hayan firmado dos obras maestras pertenecientes a distintos géneros, si bien “The Nocturnal Silence” y “Darkside” sean de facto hermanos gemelos. No obstante, se aprecian distinciones muy obvias entre ambos, ya que mientras el primero fusionaba el Death y el Black en una proporción de 75/25, el segundo hacía lo propio, digamos que a otra de 25/75. Aunque algo es meridiano, y es que los resultados son igualmente estratosféricos. Desde el segundo uno, algo es patente e indiscutible: El genio y la clase siguen intactos. Parland –como decía antes- saltó de la nave, no sin antes haberlo dejado todo bien sujeto, pero el relevo conformado por el binomio Halfdan/Ramstedt no es de los que hace prisioneros.

Siguen ‘Spawned By Evil’ y la roja carmesí ‘Bloodthirst’, y es justo entonces cuando recordamos aquellos tiempos remotos en que las portadas de los discos tenían sentido y realmente respiraban en pleno contexto con la obra que ocultaban. Quiero decir: La portada (obra, una vez más, del mítico Necrolord) es lo que es y verdaderamente quita el hipo por su espectacularidad y detalle; Ahora bien, al margen de eso, ya de por sí obvio, es también AQUELLO MISMO QUE VES CUANDO ESCUCHAS LA MÚSICA. ¿Me explico? Es el trabajo colectivo de haber concebido las partes integrante de la obra como un mismo todo. Y bien, quizás sí es cierto el que tres piezas instrumentales sean demasiadas, aunque por otro lado huelga decir el que ‘Venaesectio’ o ‘Descension’ sean soberbios y memorables conductos de entrada a los temas que preceden. La primera nos lleva al tema título, sangrantemente imperial desde que alza el vuelo, brindando uno de los momentos más inolvidables del disco con ese “Satan takes my Soul!!!” con el cual Tobias incendia el ambiente, y la segunda a otra de las gemas de la corona, ‘Nailing the Holy One’, escupida a dúo por Sidegård en los versos impares y el legendario Jon Nödtveidt en los pares. Increíble despliegue de agresividad y gusto para la composición. Y es que difícilmente imagina uno a aquellos entonces veinteañeros NECROPHOBIC, trabajando tamañas piezas de orfebrería bajo la cutre atmósfera de un garaje o siquiera una municipal sala de ensayo, sino antes en las frías aulas de un aséptico conservatorio. Ya que aunque la sagrada música de unos ENTOMBED o unos CARNAGE resulte igualmente increíble, su caústica naturaleza no es la misma que la de marcianos como los nobles NECROPHOBIC o los impensables DISSECTION. Aquí se aprecia otro tipo de clase. Menos de la calle y algo más de, no sé… No sé, porque sencillamente no es normal escribir esta música con una edad tan prematura.

‘Nifelhel (Episode Three)’ sigue poniendo en solfa aquello de lo que estaba hablando. En el sentido de que no presentan un instrumental de rigor, nada más porque sí, sino que lo hacen con la cabeza puesta en construir la mejor y más antológica pasarela de acceso a la pista que se precede. El tema en su totalidad es sublime. Desde que empieza con los primeros compases, siguiendo por su pasmoso desarrollo (la sección en 02:34 es de las que se ancla al cerebro por los restos) y rematando en las vetustas escaleras de caracol que finalmente dan acceso a la inexplicablemente monstruosa ‘Christian Slaughter’, donde los suecos conjugan con sabio pulso la mezcla definitiva entre el Black y el Death. Y para apercibirnos de ello, diseccionaremos al tema para que todo el mundo lo vea. Empieza atronando con un blastbeat de Sterner que esos que te vuelan la tapa de los sesos, levanta después el pié del gas en (0:14) para construir un clima acentuadamente Blacker que alcanza el 99% de pureza en (0:43) y que justo va a explotar contra la primera muralla de versos, robustamente remozada en (1:12) con unas líneas de guitarra que, aunque camufladas, no son sino la jodida “sacudida” Old School típica y característica del Death Sueco, hasta que muere desangrada en otro violento blastbeat en (1:32). En definitiva, una obra de arte dentro de otra obra de arte, solo al alcance de unos jefes de la movida.

Como apuntaba antes, los dos primeros vástagos de NECROPHOBIC son dos obras –diría que- bastante distintas, aunque difícilmente entendibles la una sin la otra. Más allá de los distantes registros vocales (de Strokirk y Sidegård; el primero claramente Death, el segundo más Black) que las regentan, realmente se aprecian antes otro tipo de cambios. Menos de forma y mucho más de fondo. Son tan idénticos como distinguibles, aunque algo permanece inmutable: La clase y el poso aristocrático de una música, que por más que pasa el tiempo no hace sino agrandar su leyenda.

Valoración: 9.4

Tobias Sidegård: Voz & Bajo
Sebastian Ramstedt: Guitarra
Martin Halfdan: Guitarra
Joakim Sterner: Percusiones

Sello
Black Mark