Nazareth - Play'n' The Game

Enviado por ChrisJiménez el Mar, 18/08/2020 - 13:58
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1. "Somebody to Roll" - 3:55
2. "Down Home Girl" - 5:04
3. "Flying" - 4:20
4. "Waiting for the Man" - 4:47
5. "Born to Love" - 3:58
6. "I Want to do Everything for You" - 4:18
7. "I Don't Want to Go On without You" - 3:46
8. "Wild Honey" - 3:04
9. "L.A. Girls" - 3:52

(10. "Good Love" - 3:51
temas adicionales
)

[Full album]

La escena del rock estaba cambiando mucho a finales de los años '70. El punk, que vio su aplaudido auge en aquellos años abanderado por gentes como Ramones, Patty Smith o los británicos Buzzcocks y Sex Pistols. Un importante movimiento musical que ya parecía haber terminado antes de empezar incluso.
Precisamente por culpa de dicho movimiento muchos grupos con más años de experiencia sobre los hombros y más rock en las venas que sus jóvenes y desmelenados competidores fueron relegados a la categoría de dinosaurios. Ya parecía no haber sitio para YES, Jethro Tull, Lucifer's Friend, Uriah Heep o esos señores de Dunfermline que conquistaron a medio Mundo apenas un año antes con su sexto álbum y obra maestra de su discografía: "HAIR OF THE DOG".

En efecto los escoceses Nazareth, quienes vendieron millones de discos con aquel trabajo. 1976 iba a ser también uno de esos años fructíferos a la par que convulsos para el cuarteto, que lo empezó en los dominios de la compañía Mountain con otra joya de su etapa clásica, "CLOSE ENOUGH FOR ROCK 'N' ROLL", en el que decidieron dejar de lado el progresivo que dominaba en su obra anterior y reducir el nivel de furia para inmiscuirse en terrenos más experimentales y cercanos al AOR, aunque sin perder un ápice de su carisma e identidad rockera, por supuesto. Fue tras los correspondientes tours cuando la tragedia les sacudió en forma de accidente aéreo, falleciendo en él su manager Bill Fehilly junto a su hijo de 12 años, lo que significó un tremendo shock para todos.
A finales de año, sin embargo, se vieron presionados para regresar al estudio y realizar su próximo disco, cuando en realidad carecían de material para grabarlo; así lo afirmaría Pete Agnew: "Llegamos allí sin nada escrito, ¡así que lo tuvimos que componer y mezclar todo en tan solo dos semanas!". Y ese fue el hándicap, el no tener tiempo para preparar como era debido un buen "set list", por el que se vio afectado "PLAY'N' THE GAME" (título muy oportuno), grabado en el conocido Le Studio de Quebec, publicado en Noviembre de 1976 y que abre "Somebody to Roll", con un grueso "riff" de guitarra del sr. Charlton para poco a poco descargar su energía a través de un ritmo pesado y marcadamente blues mientras McCafferty raspa con aspereza sus cuerdas vocales hablando (una vez más) de los pros y los contras de trabajar en la industria discográfica, todo ello regado de marcada ironía.

Este primer trallazo ya define el sonido que se irá manteniendo a lo largo del álbum, algo menos "sorprendente" y dinámico que el anterior, más enfocado al blues, al soul y más dominado por la sección rítmica. Y si tenemos dudas nos lo corrobora la primera "cover" de las cuatro, nada menos, que hallaremos en el disco: "Down Home Girl", original de Alvin Robinson y compuesta por Arthur Butler y Jerry Lieber. Agnew y Sweet controlan este tema de ritmo pausado y regusto añejo pero sobrada energía, con McCafferty colando sus chulescas inflexiones entre esos tímidos "riffs" con efectos "wah-wah", advirtiendo a una mujer sobre su hipocresía al querer esconderse entre buenas maneras y sofisticación cuando es incapaz de ocultar sus raíces sureñas y la clase baja a la que pertenece. Casi podemos oler las aguas del Mississippi en cada estrofa y acorde de este atractivo blues.
Pero tan pronto estamos en tierra como en el cielo, y allí es donde nos lleva "Flying", reverso sensible o maduración de la enérgica "This Flight Tonight", cuya entrañable melodía anuncian sonidos aéreos para dar paso a la aguda voz en eco de un McCafferty que se esfuerza por alcanzar altos registros mientras nos introduce en su paseo de ensueño a miles de metros de altura. Sencilla composición sin solos que goza de un precioso estribillo adornado con los matices vocales del cantante acompañados del lento cabalgar de Sweet a las baquetas y Agnew al bajo. Y de nuevo bajamos de un plumazo a tierra con la mejor canción del álbum, "Waiting for the Man"; bajamos en concreto a alguna sucia calle del Harlem de los '70, repleta de prostitutas atractivas pero mal maquilladas, chulos con grandes collares paseándose como los amos del territorio y jefazos deslumbrando a todos en sus descapotables blancos.

El grupo raspa con un puñado de papel de lija la atmósfera oscura y densa de "Born Under the Wrong Sign" y deja caer este trallazo de alardes funkies donde el bajo de Agnew se muestra imponente, dando música a un escenario callejero fácil de visualizar: los potentes golpes de Sweet reflejan las pisadas en la acera, el bajo es el contoneo de las cinturas y los hombros, las ráfagas de la guitarra son las miradas que van y vienen; McCafferty, más macarra que nunca, narra la historia en primera persona, hablando de peleas, vino, chicas fáciles y grupos de amigos que esperan en una esquina a un hombre importante, a lo mejor para hacer un sucio trapicheo de drogas. La segunda cara, dominada por las versiones, abre con "Born to Love", tema mucho más ágil de "acedecianos" "riffs", en la onda de "Shanghai'd in Shanghai", y otra vez con la gran presencia de Agnew, el cual deslumbra en ese paréntesis entre el segundo estribillo y el vertiginoso solo de Charlton.
McCafferty habla de amor, feroz y verdadero, y vigorosamente lo demuestra al vociferar cazalloso "Born to Love!!!...you!" entre el silencio recién abandonado por las guitarras y la sección rítmica. Vuelve la calma, la atmósfera del blues más elegante con otra "cover", esta vez el clásico de Joe Tex "I Want to do Everything for You"; lo que transpiraba R&B con mucho ritmo se torna sugerente y delicado blues con el vocalista (algo difuminado por el grueso bajo de Agnew) adoptando tonos más limpios, como la guitarra, y melancólicos, pagando así su deuda con aquellos cantantes de soul que tanto le influenciaron. La ejecución de esta envolvente pieza es exquisita; blues de primer orden como "Whiskey Drinkin' Woman", aunque sin la rudeza y acidez de aquella. Si antes McCafferty puso de manifiesto lo buen cantante de blues que es ahora va a hacer lo propio transmutándose en un grande del soul con otro clásico, "I Don't Want to Go On without You", de los Drifters.

Tras unos cortos y tímidos rasgueos de Charlton entra McCafferty, quien recuerda a su admirado Otis Redding, alargando los versos mientras alza los tonos con una voz limpia y cálida, a punto de destrozarse en una imposible súplica a su amada para que vuelva y le saque de las tinieblas de su habitación, en la cual yace asolado...pero esa amada no vuelve, y sólo quedan los recuerdos, dolorosos y siempre presentes en cada esquina, en cada escenario. La melodía de los instrumentos parecen emerger de algún rincón para consolar a la voz, como ese solo de Charlton que entra tras un desgarrador "...come back to me!!!"; sublime, simplemente. Y siguen las versiones. La elección resulta muy curiosa: el exitoso "single" de Beach Boys "Wild Honey", recubierto aquí por un aura que fluctúa entre oscura y psicodélica a la vez que los escoceses la dotan de una gran melodía, próxima a los terrenos del AOR. La estrella es McCafferty (de nuevo, sí), que hace chirriar sus cuerdas vocales alcanzando altos tonos hasta desembocar en una rabiosa batería de gritos antes de llegar el estribillo, coreado por sus compañeros.
La guitarra rasguea en un lento "flanger" siguiendo ese estribillo, insistente, hasta desvanecerse en las tinieblas de una pieza ciertamente extraña en el repertorio clásico del grupo. Todo termina, menos mal, con una original: "L.A. Girls", muy "aerosmithiana" ella, que a golpe de batería rompe con un ritmo veloz esa atmósfera tan soul en la cual ya nos habíamos sumergido. Vuelven los Nazareth más divertidos a base de "riffs" de puro rock 'n' roll y pegadizos estribillos que nos trasladan a la época de "LOUD 'N' PROUD"; la garganta de McCafferty arde, y arrolladora se abre paso entre el estruendo de la batería de Sweet, tratando con mucha socarronería la vida de algunos que intentan conseguir la fama y el prestigio y no lo consiguen en el ambiente ruidoso, cínico y glamuroso de California; al final sólo "pasan el tiempo trabajando en algún bar" sin que "sus nombres estén en alguna acera a la vista de todo el mundo".

Emocionante solo final al estilo de Montrose o AC/DC que acaba la función con una guitarra completamente ebria y una botella que se rompe en el suelo. En algunas ediciones especiales del disco encontramos también un tema bastante simpático, "Good Love", cara "B" de "I Don't Want to Go On without You", un áspero blues de contundente bajo, pegadizo estribillo y "riffs" vigorosos donde el vocalista vuelve a hablar de la mala suerte y el amor, amargo porque necesita uno, de ahí que su voz chirríe más de lo normal.
A "PLAY'N' THE GAME" le falta algo para ser una joya dentro de la discografía del grupo, carece de esa "magia" y personalidad que sí poseen "HAIR OF THE DOG" o "RAZAMANAZ", pero como todos sus álbumes, gana enteros en cada escucha (es un trabajo de muchos matices) y al final el tiempo y los mismos miembros lo han sabido poner en su sitio. No fue un éxito, claro está, aunque sus "singles" alcanzaron cierta popularidad; poco después los chicos volverían al estudio con las ideas más claras y mucho más tiempo para grabar uno de sus más logrados esfuerzos y pieza fundamental de su obra, donde volverían a virar el espectro de su sonido en 180º: "EXPECT NO MERCY".

Canción favorita: "Waiting for the Man"

Dan McCafferty: Voz
Manny Charlton: Guitarras
Pete Agnew: Bajo
Darrell Sweet: Batería

Sello
Mountain/A&M