Napalm Death - Order of the Leech

Enviado por punhal el Lun, 23/12/2013 - 09:52
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1_Continuing War On Stupidity - 3:11
2_The Icing on the Hate - 3:10
3_Forced to Fear - 3:34
4_Narcoleptic - 2:28
5_Out of Sight Out of Mind - 3:00
6_To Lower Yourself (Blind Servitude) - 3:02
7_Lowest Common Denominator - 3:19
8_Forewarned Is Disarmed? - 2:25
9_Per Capita - 2:54
10_Farce and Fiction - 2:47
11_Blows to the Body - 3:14
12_The Great Capitulator - 11:35

Qué mejor que empezar la navidad que con NAPALM DEATH, ¿verdad? Aquí se luce envuelto en papel de regalo su décimo disco: “Order of the Leech” (2002). No hace falta presentar a los dioses del grindcore, faltaría más. Señalar, como introducción, dos aspectos fundamentales. El primero, el hecho de que Jesse Pintado, guitarrista clásico desde el “Harmony Corruption” (1990), aparece en los créditos del álbum pero no grabó sus pistas, apenas compuso algunas partes; abandonaría el barco en el 2004 y desgraciadamente fallecería solo dos años más tarde por problemas derivados de un alcoholismo que ya le impedía trabajar normalmente en el momento de la elaboración de este trabajo. Sus pistas las grabaría el propio Harris, multiplicando su trabajo por dos, realizando overdub (¡vacabulario musical!) en la segunda guitarra. Segundo, NAPALM DEATH, siendo como es una banda comprometida, con todo lo sugerente que pueda ser este adjetivo cuando hablamos de música, dedica aquí su labor a la crítica social, focalizando sus iras en la política; la violencia sónica contra la violencia estructural de la sociedad. No vamos a profundizar en un barrizal que esta demasiado presente, en esta época, para todos, me temo. Para que nos hagamos una idea, nombran a Reagan, a Thatcher y a Bush en la sexta línea de la primera canción, y no para desearles una feliz navidad, precisamente.

De nuevo, es de agradecer la encomiable faena de los ingleses. Ya hemos repasado su trayectoria más reciente en el Portal y poco hay que añadir a lo que escrito está. Uno como fan no puede estar sino agradecido a la tremenda profesionalidad de esta gente. Se dejan la piel en cada segundo grabado, siendo éste un aspecto que un servidor considera importantísimo. Muy fácil habría sido echarse a la bartola, publicar cada cuatro años y pico, o más, como hacen algunos por ahí; o girar lo justo para parecer que cada show es un esfuerzo más que una entrega. Los de Birmingham cuidan a los suyos.

Siguiendo con la tendencia suicida de “Enemy of the Music Business”, lo extremo se presenta como habitual, y a pesar de ser un conjunto tremendamente bruto, la monotonía no aparece. ¿Cómo lo harán? La realidad es la que es: NAPALM DEATH vuelve a demostrar, como cada vez, quién es el rey y a quién hay que servir pleitesía. Si uno quiere entrar en la escena sabe hacia donde dirigirse porque el camino está claramente marcado, pues más de veinte años en la cresta de la ola dejan un trayecto absolutamente imborrable. Un trayecto al que pocos se atreverán recorrer; incluso su vista desde la cómoda distancia es no apta para cobardes. Por lo tanto, nos encontraremos con lo extremo, una vez más. Buen plan.

Es éste un trabajo con unos títulos bastante explícitos y explicativos, al orientar muy bien la temática que, a continuación, se desarrollará. Si uno es perspicaz, ya albergaría la posibilidad de que los tiros vinieran por aquí. Con un título de álbum bastante directo, enunciando una portada grotesca como pocas, muy grindcore: la muerte asola al rey, al mesías, al pueblo y a la bandera, o ésta es, al menos, mi interpretación. “Give them hard fuck fables/ Give them middle fingers/ Give them surface tension/ Spoon-feed them to the system”. Estas líneas, que navegan en el mar tormentoso del interior, son un claro ejemplo de lo que se pretende transmitir, y que la nombrada carátula contempla.

La verdad, no sabría qué tracks coger y comentar; se me hace muy laboriosa la elección debido a que lo habitual es que todo caiga del tirón, desde el principio hasta el final. En su conjunto, el carácter robusto y compacto de “Order of the Leech” rechaza la selección precisa de una u otra parte. Son tres cuartos de hora de duración -en realidad, menos, pues la última pista tiene sorpresa, como venía siendo habitual por aquellas fechas; rematando aquí, por otro lado, la tradición- que recomiendo vivir intensa y directamente. Sin filtros de por medio. Directamente a tu ser.

De la labor musical, aparte del detalle comentado al principio de la reseña, señalar que no sé ya cómo aclararlo. La producción es buenísima, no se me ocurriría mejor manera de orientar la música aquí contenida. La agrupación es una bestia, evidentemente. Sabe que su propuesta es feroz y la alegría, finalmente, es comprobar el triunfo de la misma. No voy a negar que en otros trabajos, anteriores y posteriores, en ocasiones la baba salpica (espero explicarme). Para el que reseña, sabedor de que, más que seguramente, la última instancia sea el gusto, tiene lo presente envuelto con un lacito de plata en su reproductor. En cuanto a la labor profesional, lo mismo. ¿Recuerdan a Mickey Rourke en “Rumble Fish”? Ésa es la actitud: son, sin más, los amos.

Ya para rematar, dejar sobre la mesa unas tarjetas de presentación para el despistado: “Continuing War On Stupidity”, inicio glorioso; “Forced To Fear”, riffs inolvidables, de nuca al viento; o “Lowest Common Denominator”, en la que se (re)define la canción como forma de violencia por sí misma, como ostión al entrecejo. Las mías, las escritas; pero éso: todas, y en orden.

NAPALM DEATH, de nuevo, victorioso. No necesitaban ni ganar, ni convencer, ni tan siquiera necesitaban participar, si me apuran. El que manda aparece sin avisar para sentirse de nuevo como lo que es: el referente, nuestro referente.

Mark "Barney" Greenway – Voz.
Shane Embury – Bajo.
Mitch Harris – Guitarra, voces.
Jesse Pintado – Guitarra.
Danny Herrera – Batería.

Sello
Spitfire