Morgana Lefay - Maleficium

Enviado por Hawkmoon el Mar, 11/01/2011 - 22:22
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1. The Chamber of Confession
2. The Source of Pain
3. Victim of the Inquisition
4. Madness
5. A Final Farewell
6. Maleficium
7. It
8. Master of the Masquerade
9. Witches Garden
10. Dragon's Lair
11. The Devil in Me
12. Where Fallen Angels Rule
14. Creatures of the Hierarchy
15. Nemesis

Morgana Lefay son una banda sueca, que en 1996, ya tenía un buen pasado metalero a sus espaldas. Puede que no fuesen reconocidos a alta escala, pero la escena power europea, a nivel underground, ya había degustado a la banda, a través de trabajos de lo más potentorros, como "Symphony of the Damned", "The Secret Doctrine" o "Sanctified". Amalgama Heavy-Thrash de nivelón, que tanto se salía con reminiscencias a Judas Priest, Black Sabbath, Iron Maiden, Queensryche o Savatage (banda altamente marcada en el sonido del combo), como le daban cera al mejor material riffero, en onda Metallica, Megadeth o Testament.

Tours europeos, junto a bandas como Nevermore, Sacred Steel, Wardog o King Diamond, les fueron asentando poco a poco, y ya tocaba, como no, el momento de rebelarse, el momento de no ser una banda del montón. Llegaba el momento de "Maleficium".

La formación sueca iba a seguir con su fusión de épica, netamente metalera y ochentera, con los pasajes rifferos y candentes del mejor Thrash y Speed Metal. Nada estaba de más, en la ardua tarea de posicionarse como una banda relevante, justo en el momento que bandas como Helloween, Rage, Gamma Ray, Blind Guardian o Stratovarius, eran más conocidas que nunca en la vieja Europa. Morgana Lefay debían demostrar que no solamente de In Flames o Dark Tranquility se vivía en su región, la banda, iba a demostrar que Suecia, podía ser perfectamente, una cuna de tanto nivel como la británica o la alemana. Ahí es nada. Veamos si cumplieron con su sueño.

Una portada bastante cutre para la época, muy en la linea de unos Blind Guardian pobretones o unos Grave Digger si mucha gracia, nos muestra a una especie de mago negro, con una calavera en una mano, y un reloj de arena en el otro. Muy Heavy, vaya. Más de lo mismo. Desde luego, la ilustración no se corresponde con el tesoro que nos vamos a encontrar dentro del equipo de música, pero bueno, menos daba una piedra. Los Lefay no se iban a dejar un dineral en una ilustración. Lo que importaba, y de veras, era el sonido que le iban a sacar a su material. Eso es lo que importa.

Una intro, con la típica tormenta, de nombre "The Chamber of Confession", ya nos sumerge, de buenas a primeras, en una buena peliculilla de horror de la Hammer setentera. Unos tecladitos de film italiano barato, unos alaridos de mujer y una atmósfera final, también muy en la linea del "Hollywood Metal" de los Rhapsody of Fire, abre la veda para "The Source of Pain", una canción, potentemente riffera y con un sonido de lo más hermético y furioso. De lujo quedan los teclados, unidos al feeling rítmico del tema y la voz de Rytkönen, que navega perfectamente, tanto en tesituras más oscuras, como las más netamente metaleras. El tema parece un híbrido entre Metal Church, Savatage, Annihilator (esa escala a lo "The Fun Palace") y la banda sonora de "La Profecía". Impagable. Metal y la inquisición. Dos bandos de hijos de puta de mucho cuidado, y encima, de la unión, sale un temazo. Genial.

"Victim of the Inquisition" nace templada y arropada por un aura baladística y lentorra, para en cuestión de segundos, mutar a ente riffero de gran nivelón y fuerza de narices. Solos en onda Megadeth (era "Peace Sells"), aura rítmica ("Pantero-Sabbathiana") y mucho derroche vocal y fuerza en las cuerdas. La producción, de cadencia áspera, le queda perfecta al tipo de composición de Morgana Lefay. Se intuye el frio, el desespero, la desnudez del prisionero del que habla el tema. La pegada de los temas, en sí mismos, trascienden una producción mejorable.

"Madness" (con regustillo por el Metal de la Bay Area y el Speed alemán) y "A Final Farewell" (balada oscura y con poso peliculero y grandilocuente) son entremeses ideales para el tema-titulo del disco, y sin duda, uno de los mejores momentos del álbum, "Maleficium". Bestia metalera de primer orden, con bastante regusto a Savatage (su "Damien" me viene a la mente) y con más aporte de parte del vocalista, que sin duda, luce como nadie. Impagables los coros del tema, que vuelven a traernos a la mente algún fragmento de peliculón sesentero, con Vincent Price o Christopher Lee de protas. Black Sabbath, Jerry Goldsmith, Savatage y la fuerza de las guitarras de Metallica en su "disco negro" de 1991, conviviendo como si fuesen hermanos, y de lo más avenidos. Himno metalero de los 90, y desde luego, para la banda. Ví a la banda en Wacken 99, y éste temazo en especial, fue un momento para no olvidar. La banda al máximo y los fans creando los coros. Total.

"It" (un instrumental bastante insustancial, nacido al amparo de unas líneas psicodélicas de bajo y un recital, en onda Eric Adams) sirven de antesala a "Master of The Masquerade", otro temazo Heavy-Power-Speed-Thrash bestial, que destila ira y emoción, a partes iguales. Estribillo con garra, tempos "Megadethianos" y "Metalliqueros" y aura modernilla y levemente Groovie, revestida, eso sí, con el mejor espíritu ochentero. La parte final del tema, parece un extra sacado de "Vulgar Display of Power". Menudo puzzle se ha pegado éstos muchachotes suecos. Joder.

"Witches Garden" (navajazo metalero con tintes progresivos, arabescos y ascendencia "Nevermore"), "Dragon's Lair" (híbrido Bay Area-Skid Row, o sea, hijo no reconocido del "Subhuman Race"), "The Devil in Me" (sosilla composición, que repite, y en exceso, muchos patrones ya manidos) o "Where Fallen Angels Rule" (con más sabores para todos los gustos, que navegan por onda Ugly Kid Joe, hasta Anthrax 90's o Faith No More) exprimen, y de puta madre, el árbol creativo que da frutos a la banda, y ciertamente, el oyente está encantado. En 1996 el Metal de corte clásico acusaba una repetición de ideas de lo más jodidas, y Morgana Lefay nos demostraban, que todo puede renovarse, con el sabor de siempre.

"Creatures of the Hierarchy" (que tiene un riffeo que cabalga, a medio camino entre el Hard Rock, el medio tiempo latente y el Black Metal más tranquilote y facilón) nos muestra más calidad, en forma de más coros abrasadores, festivos y mucho aura ochentera, de la del maquillaje. Motley Crue, Satyricon (los vendidos) y Skid Row. Madre mia, un no parar.

A "Nemesis" le toca cerrar la obra, y en vista que después de tanto metaleo y tralla, la cosa no se va a poder superar, el disco, opta por el camino de la serenidad y la tranquilidad. Guitarras clásicas y un caminar elegante se despiden de nosotros, hasta la nueva ofrenda. Cerrojazo bonito, sin duda. Simplón, pero bonito.

Un discazo enorme, lleno de oscuridad y buen riffeo, que gustará tanto al fan de Judas Priest, como al de Metallica, Black Sabbath o Pantera. "Maleficium" nació en 1996 y otros grupos les hicieron sombra con sus enormes lanzamientos (era la era de "The Time of the Oath" o la de la hegemonia de Stratovarius), pero la verdad, es que, en ése momento, el disco fue un soplo de aire fresco. Y una antesala cojonuda a lo que tenía que llegar. Grandes Morgana.

4 cuernos (bajos) para ésta joyita que me alegró parte de 1996.

Charles Rytkönen: Voz
Tony Eriksson : Guitarra
Peter Grehn: Guitarra
Joakim Heder: Bajo
Jonas Söderlind: Batería

Sello
Black Mark