Mordicus - Dances From Left

Enviado por stalker213 el Mar, 10/07/2012 - 22:30
2549

1. I Bleed to See (4:19)
2. Blood Under Ice (5:19)
3. Eternia (6:13)
4. Cybernetic Summer (4:20)
5. Unholy Wrath (5:36)
6. Cosmocrators of Tartaros (3:36)
7. Oceans (4:21)
8. Flames Beneath My Sleep (1:30)
9. A Thorn In Holy Flesh (8:11)
10. Christcide (2:22)

Del mismo modo en como una mañana, ya distante, el Sol me sorprendió –porque solo lo vi yo- al erguirse palote sobre las nubes, rascándose el culo en gallumbos y vistiendo calcetines de virulentas raquetas, este fastuoso, galáctico e inconmensurable ‘Dances From Left’ de los fineses MORDICUS hizo lo propio al asomarse a mi universo musical hace años, constatándome por vez enésima una impepinable realidad; Y es que, aunque uno la vea en contadísimas ocasiones, La Majestyc Liebre anda siempre ahí oculta, risueña la jodida, tras los matorrales para dar el salto y al punto clavarte sus micro-fauces cabronas en mitad de la huevada ¡Y que no te muerdan nunca la huevada, pollo! Porque es esa una sensación que difícilmente resulta de buen gusto, aunque con ella ¡Fíjate tú! aprendas.

Y es que con el devenir de los años y la constante y abrasiva exposición a decenas de centenas de armadas Death Metal, uno termina por comprender el cómo dar con bandas como estos MORDICUS que hoy os traigo, no es algo con lo que tope uno habitualmente, lamento deciros. Porque si tú lo que buscas en este demoledor e implacable disco, erre que jodida erre, es dar nuevamente con el cegador y divino “Halo Suomi”, que tanta gloria dio al género antaño, hoy andas de pega, muñequito. Y es que todas las respuestas son afirmativas, mequetrefe ¡Lo jodido son!

Porque efectivamente hablamos de zumbados adolescentes finlandeses que en sus primeras incursiones no copiaron sino nota por nota a sus héroes legendarios CARCASS, amalgamando algunas de las trazas más características de propia su escena. Hablamos de malditos bastados formados en las postrimerías de los 80’s. Y por seguir largando, hasta lo hacemos recordando cómo éste es efectivamente un jodido artefacto made in Tico-Tico y por lo tanto lujosamente amasado por el bueno de Ahti Kortelainen. Pero nada más que hasta ahí. Nada más, porque a pesar de facturar mil un pasajes y recovecos de esos raros, raros y digo RAROS, tan típicos de la escena Suomi, MORDICUS no fueron sino una fugaz y arrasadora réplica de aquello que ENTOMBED y sus más devotos secuaces se encargaron de sembrar un par de años antes algo más al oeste de la Tierra de los Mil Lagos.

Porque evidentemente ‘Dances From Left’ es un trabajo que surca sucias y turbias aguas muy análogas a las anteriormente partidas en dos por la imponente proa de un insigne buque como digamos ‘Clandestine’ ¡Aunque, ojo! Que ni la mitad de la mitad de densas o corruptas que las igualmente transidas por otras míticas naves como ‘World Without God’ o ‘Children of the Scorn’. Y es que después de todo, los de Joensuu llevan grabado a fuego el espíritu Soumi hasta en lo más profundo de su ADN, aunque eso sí, empantanado al punto con más de una, dos o incluso tres nefarias células provenientes de la mismísima Estocolmo.

Y es que tú ves prender los atómicos cilindros de la supersónica ‘Bleed to See’ y es atisbar a renglón seguido como algo desproporcionadamente descomunal y diferente tiene comienzo. La épica y furiosa grandilocuencia de las cuerdas de su intro ya presagian la jodida y nefanda apoteosis que enviará a tus pantacas al tintorero, oh yes, pero es que es explotar los motores en (01:47) y es como si algún riff fugado de tu sabroso ‘Clandestine’ apareciera detrás de ti y te prendiera con denodado furor la bolsa. Como puede apreciarse, y podrá seguirse haciendo a través de todo el disco, ‘Dances From Left’ es un apasionado e incendiario festival que vive fundamentalmente del incontrolable caudal de melodías que lo inundan por todos los flancos.

Ahora bien, que absolutamente nadie espere encontrar nada parecido a DARK TRANQUILLITY, menos todavía IN FLAMES o a los AT THE GATES domesticados post-93, porque os puedo asegurar que el álbum del que estamos hablando posee una escalofriante mordedura del mismo diámetro que los cojones de un cachalote. Así que mejor abstenerse a andarse con mierdas, porque no va en broma el invento.

Los tipos siguen en sus trece en el intento de seguir prensándote la bolsa cuando realmente ya no queda bolsa, sino pulpa, pero aún y con esas ‘Blood Under Ice’ no cesa en amartillar de nuevo el oído al oyente que, si de verdad aprecia la buena música, definitivamente va a caerse de posaderas al suelo al descubrir tamaña burrada de disco. Ya que estamos hablando de un disco que posee momentazos para dar y vender. Y tú sabes lo que vale un momentazo, baby ¿O no? ¡Oh, yes, lo sabes! Pero es que te digo, pollo: Aquí no es que haya dos o tres, sino casi uno en cada corte, y eso no es algo raro o increíble, sino directamente imposible. Aunque claro, ahí anda cada uno con sus propias sensaciones y lo mismo que a mí me la pone como un robusto bote de garbanzos a ti te la desinfle hasta lo indecible, pero te digo yo que hoy eso no va a pasar. Palabrita de niño stalker.

Porque te vas con tu ‘Eternia’ ahí puesto (donde la contundencia, la melodía y el feeling reparten ostias como panes), pero sobretodo con tu ‘Cybernetic Summer’ o si así te gusta más: Uno de los más apabullantes instrumentales que jamás me he metido entre pecho y espalda, y es que te lo digo, mono tití: Lo que se gestó en los Tico-Tico cuando los de Joensuu acudieron para grabar allí su primera placa no fue sino magia, de esa que apesta a gloria y empuja contra las paredes hasta que ya no puedes más. El engarzado de unas secciones con otras rebasa lo imaginable, y de verdad os lo aseguro: Esto no os lo podéis perder, atended, porque de lo contrario voy a vuestras casas y os arranco de cuajo las pelotas, tras embutiros el brazo entero en el divino orcate ¿Ah?

‘Unholy Wrath’ hace honor a la causa, y más pronto que tarde volvemos a tener a toda la patrulla sobre la cresta de la ola, surfeando a centenas de kilómetros de distancia respecto al nivel del mar, aunque sin miedo ¡Oye! Porque tu Metal no te dejará caer jamás. El fogonazo que estalla en (02:16) es para escribirlo con letrazas de oro en el puto libro sagrado, te digo. Y que no lo dudes ni un solo segundo, jilguero: Hoy has encontrado una jodida mina de oro, en la que hay tanto, que resulta del todo imposible llevárselo todo ni aunque lleves atados juntos a ochenta borricos con la minga dominga toda cipotona ¿No sabes? ¡Yes, sir!

A su vez, tanto ‘Cosmocrators of Tartaros’ (¡Pedazo de título o qué!) como la tremebunda ‘Oceans’ (Brutal intro, donde suenan unas guitarras que te pueden llegar hasta a rasgar las trompas de Eustaquio; ¡Vigila Eustaquio!) siguen manifestando a full las innegables propiedades divinas de este álbum, aunque ojo, ojito, ojete, porque you’ve got another thing coming, y te estoy hablando nada menos que del binomio integrado por la acústica ‘Flames Beneath My Sleep’ y la sencillamente increíble ‘A Thorn In Holy Flesh’, donde concluyentemente los finlandeses se cuelgan unos galonazos como dos cojones gordos de miura, dando un paso al frente y gritando a voces que absolutamente nadie podrá reprocharles jamás una mierda, cuando viniendo de la nada y en pleno 1993 (Época de colapso del movimiento) se descolgaban con tamaña barbaridad de álbum, aunque fuera para arder justo después en cenizas tras su lanzamiento.

Y para botón de muestra de ese carácter indomable, hallamos de nuevo la enésima declaración de intenciones del disco en su última pista, donde transita a ni sé sabe cuántas rpm la punzante y esquizofrénica ‘Christcide’. Demasiado para el cuerpo ¿Ah, guacamayo?

Lo dicho. Éste es un trabajo, por lo que vengo viendo, lamentablemente desconocido, aunque eso no es óbice para que lo busques, por supuesto en formato físico, y te lo crujas una vez tras otra hasta que te cuelgue el agujero de cagar hasta los tobillos. Y no hay excusas, mameluco. Te digo que no las hay. Porque claro que tú –como yo en su día- puedes dejarte de 80 a 150€ en pillarte la edición original de la Thrash Records. Pero lo mismo puedes agenciarte el reciente repress editado por nuestro sello nacional Temple of Darkness por un más que módico precio. Así que ni te lo pienses a menos que seas un jodido buñuelo de esos que se caga encima cuando escucha a Locomía. Caso contrario, aquí tienes una auténtica joya de lujo incalculable con la cual rellenar uno de los huecos más urgentemente preocupantes que existen en tu colección.

Valoración: 9.6

Robert "Woryon" Arpo: Voz & Bajo
Isto Jänönen: Guitarra & Teclados
Jani Rytkönen: Guitarra
Heikki Lappalainen: Percusiones

Sello
Thrash