Morbid Angel - Blessed Are The Sick

Enviado por Hawkmoon el Jue, 17/03/2011 - 16:47
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1. Intro
2. Fall From Grace
3. Brainstorm
4. Rebel Lands
5. Doomsday Celebration
6. Day of Suffering
7. Blessed Are the Sick / Leading the Rats
8. Thy Kingdom Come
9. Unholy Blasphemies
10. Abominations
11. Desolate Ways
12. The Ancient Ones
13. In Remembrance

Después de plantar las nuevas semillas del Metal extremo con "Altars of Madness", los, por decreto proclamados, reyes del Death Metal, Morbid Angel, se enfrentaban a una tarea de lo más ardua y peliaguda: la de superar una obra maestra.

"Altars of Madness" (1989) removió la escena desde sus mismos cimientos, dió diez pasos más lejos de lo que jamás se atrevieron Slayer, entregó himnos eternos a la comunidad deathmetalera (como "Immortal Rites", "Suffocation", "Chapel of Ghouls" o "Maze of Torment") y desde el momento en el que fue alumbrado, se le consideró una obra maestra. No era para menos. La influencia de Lovecraft, los primeros Slayer, el aura Possesed, y el propio sonido que la banda engendró, se confabularon, de forma estratégica, para parir, quizás, el mejor disco de Death Metal de todos los tiempos. No continuar sería de cobardes, pero continuar, y sobretodo, continuar algo como "Altars of Madness", a priori, parecía un suicidio. Aunque claro, aún eramos jóvenes, y no sabiamos de la grandeza del maestro Trey.

"Blessed Are The Sick" no solo iba a demostrarnos que la banda podía parir una obra de tanto, o más, nivel que su pasada maravilla. El segundo discazo de Morbid Angel iba a entregarnos las llaves a un mundo nuevo, nunca visto, ni oido antes. Quizás, solamente intuido. Poco más. Morbid Angel iban a llevar su premisa inicial, la de la velocidad malsana, a un nuevo paraje, totalmente desolador, donde la densidad, las gargantas de titanio, y la pura oscuridad no estarían reñidas con las guitarras más centelleantes, ni con el mensaje más astral. Todo cabía, en el enorme embudo sónico de Mr. Azagthoth.

"Blessed Are The Sick" no es un disco de fácil escucha. Pero desde el primer segundo se intuye su grandeza, su colosal poder, su aura victoriosa. Pocas veces, en el reino del Metal, ha habido tanta discusión al respecto de un determinado tema. ¿Que disco es mejor?¿"Altars of Madness" o "Blessed Are The Sick"?. Si el debut de Morbid Angel cambió las cosas para siempre, con su segundo retoño, las cosas iban a estar igual de movidas. A un nivel diferente, pero estruendosas, y apocalípticas, como poca "mierda" he oido en mi humilde existencia. Después de una tormenta, siempre llega otra. Solamente hay que esperar.

Una bella portada (con una ilustración llamada "Les Tresors de Satan") nos invita a abrir las puertas del infierno. Ya las abrimos una vez (con "Altars of Madness") y la cosa nos dejó extasiados de forma eterna. Una segunda visita al reino más mórbido, seguro, que no nos hará mal. Aunque claro, la curiosidad mató al gato. Ya es tarde para arrepentirnos. La tierra se mueve bajos mis pies. Unas manos se me llevan al jodido averno. Buen sitio, sin duda, para escuchar "Blessed Are The Sick". Que comience el fin de los tiempos. Los ángeles despliegan sus alas de metal. El fuego sube de color. De puta madre. Bienvenido a la gloria.

"Fall From Grace", que suena después de una leve intro, se establece, a priori, como un medio tiempo dantesco, con poso groovie y con mucho estoicismo. Huracán, "Doom-Death", con un Pete Sandoval tremebundo, además de un Vincent ideal como vocalista, con mucha más fuerza que en su disco pasado (y una vocalización más redonda y poderosa) y un Trey que ya empieza a sacarle el máximo rendimiento a su guitarra. Morbid Angel podrían haber empezado el disco con mucha más carne en el asador, pero nos demuestran que no son los mismos que en 1989, pese a seguir, el line-up, intacto. Morbid Angel han mutado. Si antes eran peligrosos, ahora, los muy cabrones, tienen más poder. Sólo que lo dosifican. Antes, todo era un ataque salvajote y decibélico. Ahora, se toman su tiempo para planear su ataque. De la infanteria rasa a generales del Death Metal. Y en menos de dos años. De pelicula.

"Brainstorm" no está por tantear más el terreno y se lanza a quemar la aldea sin ningún tipo de miramiento, ni arrepentimiento. El espíritu de "Altars of Madness" renace con cojones, pero con una densidad mayor, en detrimento de su velocidad malsana y enfermiza. Menudo pedazo de guitarras que resultan Brunelle y Azagthoth. Unos portentos. La base del sonido de Morbid Angel. La carretera por la que mueven su mensaje infernal.

"Rebel Lands" (solos brillantes, trabajo de batería magno y un clásico instantáneo), "Doomsday Celebration" (instrumental "peliculero" y molón, muy de la Hammer) y "Day of Suffering" (sacrílego puñetazo en la boca, de menos de dos minutos, con más técnica que derrochar y unas líricas anticristianas y demoledoras) constatan, y de forma directa, sin un puto tapujo, que Morbid Angel huelen a reyes del cotarro. Duplican el calor de su mensaje, y lo hacen más hirviente y caluroso. Antes, en 1989, Morbid Angel conducían el coche más veloz del panorama metálico. Ahora, los guerreros de Trey parecen una bola de fuego, un tsunami de caos, y Death Metal. La baja afinación, y la producción (arenosa y, a la vez, de lo más pulcra) favorecen a nuestros cuatro fantásticos. David Vincent no solamente es un tipo con un look molón (muy a lo Hetfield, en plan satánico) y un competente bajista. Vincent es una de las mejores voces del género. Se entiende cada puta palabra y, el muy mamón, te las estampa en el alma. Un alarido de Vincent es como un eructo del Diablo. Huele que apesta, te tumba de espaldas y quedas, para siempre, impregnado de olor a visceras, a corrupción y a pura maldad. Medio disco y la movida ya nos huele a obra magna. Qué puntazo.

"Blessed Are The Sick / Leading the Rats", el tema-título, quiere marcar tendencia, y nos aporta más carne rapidota, pero que no duda en decelerar, y tomar cuerpo, para ponerse más, y más, durota. El tema es oro puro, y sin duda, debió de gustarle mucho a Trey. El sonido de la banda, en gran parte, queda definido por éste temazo. Garra, mensaje oscurantista, un Sandoval mostrando su grandeza en los parches, unas guitarras con más cuerpo que King Kong (o Cthulhu), unos tempos eclécticos, mucha visión en el mástil y un aura épica total. Entrañable, y mística, parte final (la titulada "Leading The Rats"). Slayer y Sepultura, los reyes de 1991, debían estar acojonados. Yo lo estaría.

"Thy Kingdom Come", tema que nació en su añeja demo, se convierte en uno de los mejores temas del trabajo (que ya es dificil) y nos devuelve a las esencias de "Altars of Madness", es decir, mucho riffeo demencial y mucho tempo de infarto. Intenso como un empalamiento. Y doloroso. Joyaza.

"Unholy Blasphemies" (composición que nos pone a 500 Km/h.), "Abominations" (mi predilecta del disco, imposible no hacerse añicos las vértebras, menudo motivón), "Desolate Ways" (instrumental acústico, bellísimo y sentimentaloide. Morbid Angel llevan años queriendo repetir la jugada, pero jamás les ha salido igual), "The Ancient Ones" (similar en intenciones a la magna "Abominations", y todo un repaso a sus tiempos "maqueteros") y "In Remembrance" (piano y lagrimita) cierran la afrenta, y con el par de cojones más grandes del feudo. Qué grandeza de disco! Emoción, salvajismo, frenesí, locura, miedo y riffs maestros. No se le puede pedir más a la vida. Ni a un disco de Death Metal.

5 cuernos (medios) para la joyaza del 91. Los altos se los dejo para su hermano mayor, "Altars of Madness".

Imprescindible. Segundo ataque de Morbid Angel. Segunda bendición metalera. Obra magna del Metal extremo.

David Vincent : Voz y bajo
Trey Azagthoth: Guitarra, guitarra acústica y piano
Richard Brunelle: Guitarra
Pete Sandoval: Batería

Sello
Earache