Moonsorrow - Voimasta Ja Kunniasta

Enviado por kuarox el Mar, 12/03/2019 - 18:13
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No había pasado un año desde que debutaran con un trabajo serio, tras las demos que habían grabado, pero lo cierto es que los finlandeses Moonsorrow querían dejar bien claro que estaban allí para quedarse en la élite. Ya figuraba en su currículum ese excelente “Suden Uni”, y por tanto cualquier cosa que lanzasen estaría indudablemente bajo lupa, para acometer las inevitables comparaciones con ese primer trabajo y, asimismo, con los foráneos. Era el momento de dar un golpe, otros también querían abrirse paso, y desde luego aprovecharían cualquier brecha que pudiese tener la banda capitaneada por los primos Henri y Ville Sorvali. Es evidente que en Finlandia existían, y existen, más grandes bandas, por supuesto, pero ninguna era Moonsorrow. Nuestros protagonistas, que habían reclutado a Mitja Harvilahti en la segunda guitarra para compartir labores con Henri Sorvali, habían demostrado desde las demos querer romper con la barrera del idioma finés; y ahora lanzaban este “Voimasta Ja Kunniasta”, o dicho en lengua de Cervantes, “De Fuerza y Honor”, tan sólo unos meses después de publicar el debut. La intención es clara: consagrarse en el género y afrontar la siempre difícil tarea de abrirse un hueco en una cada vez más complicada escena. ¿Lo conseguirán? Demos un vistazo al trabajo.

Lo primero que se aprecia, como es habitual, es la portada; donde en esta ocasión se muestra un típico retrato medieval, en el que se adivina lo que puede ser un funeral al estilo norteño. Buena portada, típica de esa lejana época, y que nos va metiendo entre los entresijos del álbum, dando pinceladas de lo que seguramente encontremos entre los muros de este mundo. Veamos entonces de qué va este segundo asalto.

“Tyven” (Sereno), la intro que inicia el trabajo, se caracteriza por una bella melodía de piano, y a los casi dos minutos de duración explota y comienza la acción. Es tiempo de rendir pleitesía al guerrero en su lugar de reposo, puesto que eso significa literalmente “Sankarihauta”, la tumba del guerrero. Un grito marca de la casa de Ville Sorvali inicia el tema, caracterizado por ser un medio tiempo, concepto que definirá también a gran parte del álbum, y donde las atmósferas épicas reinan en el ambiente constantemente. El riff es uno de esos cruje-cráneos, de los que dan ganas de imitar en instrumento musical o Air guitar, cualquiera vale. Otros gritos característicos de Sorvali antes de la primera estrofa, donde reaparece la melodía escuchada en el tema introductorio en respuesta a las palabras de Ville. Los poderosos riffs cogen velocidad en la parte central (4:03), algo que también se verá reproducido en los otros cortes del álbum, como más adelante se detallará. Esta sección central acelerada constituye una de las mejores partes del tema y del trabajo en general para el que aquí suscribe, y es donde se dejan ver más las influencias folk de la banda. Posteriormente, se vuelve al mastodóntico riff inicial (menudo vuela-cuellos ese riff) y un último estribillo. El final del tema es notable, puesto que contiene un solo de guitarra, algo en lo que esta banda no se prodiga en demasía. Estamos ante una pieza mítica, absolutamente mágica, y clásica en la discografía del grupo. De verdad que se me antoja muy complicado, por no decir imposible, iniciar un disco similar de mejor forma. Moonsorrow habituándose a los inicios perfectos, al igual que sucedía en su debut sólo unos meses atrás, pero en esta ocasión aún mejorado. En cuanto a las líricas, cuentan una trama acerca de una sangrienta batalla en una población, a la que llega nuestro protagonista que, encolerizado al observar los cuerpos de sus allegados y comprobando lo que ha perdido (de ahí puede considerarse lo de “tumba del guerrero”), carga contra el enemigo, derrotándolo. Este guerrero se convierte en leyenda y muy pocos sobreviven para contar dicho relato.

Tras el soberbio primer castañazo, y sin tiempo para asimilarlo en toda su insultante grandiosidad, toca recorrer el camino al siguiente pueblo. Las espadas chocan y “Kylän Päässä” (Un pueblo más allá) vuelve a desatar las hostilidades desde el mismo comienzo. Aquí conoceremos la historia de dos hijos del dios de la guerra, nacidos en “un pueblo más allá”. Otro poderoso riff, en este caso cabalgante en Mi, nos introduce directamente en la atmósfera del tema, por lo menos igual de épica que el corte anterior. Una bella parte acústica, con presencia del arpa de boca tan característica del grupo (ejecutada por Henri Sorvali, y con gran protagonismo en todo el trabajo), precede a la primera estrofa. Y de ahí hasta el final no hace sino crecer y crecer. ¿Cómo demonios lo hace esta gente? El tema, que inició como medio tiempo, coge velocidad también hacia la parte intermedia, con una simple, pero efectiva, melodía totalmente folk. La velocidad en esta ocasión no decae, ni se vuelve al medio tiempo del comienzo, simplemente se mantiene con varios cambios de ritmo. Cabe destacar la sección más fiestera (4:40), y el acelerado épico final (6:00), que constituye uno de los puntos más álgidos de todo el trabajo. Es soberbio, mágico, épico, bello… Todo lo que se le pueda ocurrir al lector. Esa estrofa cantada en voz limpia, con los “Yeah!” finales, y cómo se funde con la melodía para encaminarse a la coda, donde se hace uso de técnicas como blast beat (6:39) es para repetírsela una y otra vez. No sé si existe algo superior para cerrar un tema así, pero desde luego estamos ante una de las mejores piezas, ya no de Moonsorrow, sino del género en general (en opinión del que aquí escribe, claro está). Menuda pareja de temas nada más comenzar, si la inicial fue extraordinaria, la segunda la complementa de una forma fantástica, y encima aporta aún más. Sólo por este par ya merece la pena dar una escucha al álbum.

Pero esa grandiosidad no acaba aquí, ni mucho menos. La siguiente, “Hiidenpelto/Häpeän Hiljaiset Vedet” (Campo del Diablo/Las Silenciosas aguas de la Vergüenza), inicia de nuevo de forma tranquila y mística, pero rápidamente aparece un riff que sin duda la palabra que mejor lo define es majestuosidad. Cada uno de los riffs de este trabajo despacha una tremenda magnificencia, y no porque sean excesivamente virtuosos (muchos son realmente sencillos), sino por lo bien construidos que están. El acompañamiento de teclados de nuevo sobresaliente, dotando otra vez de un aura de grandiosidad todo el tema. Influencias del genio Quorthon se dejan ver también por aquí, quizá de una forma más clara que en el resto del trabajo. Parece imposible, pero la cosa no decae en ningún momento. Como viene siendo la norma, la parte central sube las revoluciones, en este caso todo lo origina el break en el 3:44, que desemboca en una sección más acelerada, de la cual sólo una palabra se me ocurre que le encaje: apabullante. Esta sección nos lleva hacia la parte final, que es instrumental, y se corresponde con el segundo título de la pieza. Atención al magistral corte con guitarra clásica en esta parte final del tema (7:32), que conduce después hacia un fade out de tinte black. El relato que aquí se cuenta trata de un antihéroe, de quien se nos dice entre otras cosas que mató a su hermano y vendió a sus allegados ante el enemigo. El traidor, que es considerado débil y cobarde, lleva la carga de sus actos sobre los hombros y vaga por el mundo, sin refugio posible. Los nueve minutos de este tema se hacen realmente cortos. Sólo quedan dos más, y de momento llevamos ya un trío de ases.

Tiempo para la epopeya del Sol y la Luna. “Aurinko Ja Kuu” comienza como de forma tranquila para continuar como un medio tiempo, nada sorprendente a estas alturas. Vuelve a tener presencia el arpa de boca en las partes acústicas. Los riffs y las atmósferas siguen siendo constantemente épicas, como el resto del trabajo, pero entre todo ello cada tema tiene su personalidad, su historia. Las secciones intermedia y final, una vez más, ganan velocidad en los riffs, mientras reaparece la melodía folk principal del tema y el doble bombo de Tarvonen. En esta parte rápida pueden apreciarse también nuevamente riffs que encajan en el estilo black. La parte final (6:35 en adelante) es otra lección de cómo cerrar un tema de semejante nivel. Estructuralmente es similar a lo ya escuchado, pero sigue sonando fresco, y los riffs siguen siendo aplastantes. Uno más para la colección, y van ya unos cuantos. En esta ocasión se nos narra la historia de cómo un hombre ha vivido entre los bosques, y ha aprendido de la naturaleza, después de lo que se adivinaría como la muerte de su hermano, cuestionándose al respecto. Definitivamente, asumirá que esta experiencia adquirida de la naturaleza le da valor ante el miedo.

Y finalmente, en sentido relativo, puesto que quedan 13 minutos, el trabajo concluye con la épica “Sankaritarina” (historia de un guerrero), en la que las líricas rinden tributo a un guerrero caído (¿tal vez el mismo con el que abría el disco?). Sonido ambiente, primero el agua, luego el crepitar de una hoguera, para comenzar uno de los temas más memorables que, en mi humilde opinión, jamás ha hecho Moonsorrow. El hipnótico riff crea una atmósfera, de forma similar a lo que hacía “1065: Aika” de su trabajo anterior, pero en esta ocasión con un resultado superior, y perfectamente complementada con el arpa de boca. Este pasaje hipnótico se ve acompañado por unos coros primero, y después por guitarras acústicas y una bella melodía antes de la entrada de la estrofa. El break sobre el (5:40), sin guitarra, le aporta otra dosis de belleza y ambiente al tema, junto con el nuevo pasaje acústico posterior a la estrofa siguiente. Y cuando uno quiere darse cuenta ya casi se aproxima a los siete de los trece minutos, mientras que ya pasándolos es cuando la pieza rompe finalmente, y continúa la magia. Pocas palabras pueden encontrarse para describir lo que desde ese momento acontece aquí, la estrofa en este caso con voz limpia da paso a un nuevo, y excelente, solo de guitarra, siendo este uno de los mejores momentos del tema y del trabajo en general. Los solos se tratan de algo, como se dijo antes, poco común en Moonsorrow. De nuevo una estrofa coral antes de volver al hipnotismo del comienzo, donde se cantará la última estrofa. La pieza cierra con otro majestuoso riff, diferente al principal, y de nuevo un grito de Ville nos conduce al final. Se aprecia en la coda, entre el sonido del viento, la bella melodía que escuchábamos en la intro “Tyven”. Y ya está, se ha cerrado el círculo, y casi no nos hemos dado cuenta. El quinto tema completa, y de qué forma, el repóquer de ases. Lo rápido que pueden pasar 50 minutos cuando uno se encuentra semejante obra. Queda puesto el broche de oro máximo a uno de los mejores trabajos de lo que podría etiquetarse como Metal Pagano, Metal Épico, Folk Metal o cómo demonios se lo quiera llamar; pero desde luego uno de los imprescindibles en el catálogo de la banda, y prácticamente con total certeza del género.

5 cuernos altísimos, un absoluto 10 para un disco épico, legendario, extraordinario, y tal vez irrepetible, al menos dentro de este estilo como digo, que sería el primero y el mejor de los que para mí son los tres grandes pilares de los fineses. Sin embargo, los dos restantes son otra historia, que será narrada a su tiempo. De momento, disfruten de la Fuerza, el Honor y la Gloria de Moonsorrow.

Henri Sorvali – Guitarra eléctrica, Guitarra Acústica, Teclados, Acordeón, Arpa de boca, Coros y Palmas.
Ville Sorvali – Voz, Bajo, Coros y Palmas.
Mitja Harvilahti – Guitarra, Coros y Palmas.
Marko Tarvonen – Batería, Guitarra de 12 cuerdas, Coros y Palmas.

También participaron, como músicos invitados:
Janne Perttilä – Coros y Palmas.
Blastmor – Palmas.
Avather – Palmas.

Sello
Spinefarm Records