Misþyrming - Algleymi

Enviado por Mendoza M. el Jue, 21/11/2019 - 20:43
4395

Me emociona presentarles el segundo disco de los islandeses Misþyrming, este extraordinario “Algleymi” (“Olvido”). Tras debutar en el 2015 con el también recomendable “Söngvar Elds Og Óreiðu”, los liderados por Dagur Gíslason han afilado y refinado su furibunda propuesta dando como resultado un disco maravilloso, divino, y que los ha terminado consolidando a nivel mundial como una de las bandas a las que hay que tenerle el ojo puesto.

Por algunos problemas durante la etapa de post-producción el disco se tuvo que volver a hacer prácticamente desde cero, postergando su lanzamiento inicial un buen par de años. A todas estas, parece que mejor es lo que termina pasando, y gracias a un meritorio trabajo de empeño podemos disfrutar de uno de los discos más sensacionales que han salido de la pequeña isla volcánica, aunque sea dentro de ese pequeño contexto metálico con tantas bandas a destacar y con integrantes que se reparten sin escrúpulos entre las mismas.

He aquí un disco frío y desolador. Si el ”Söngvar Elds Og Óreiðu” apelaba a la vehemencia, al fuego y al caos, “Algleymi” dibuja un panorama mucho más sosegado, pero no menos temible. Misþyrming nos introduce sus garras en la herida y elabora un álbum áspero, con un marcado mensaje de aflicción y un cruel análisis para con el modus vivendi de la sociedad actual, el vacío intelectual, el uso de las drogas, la rutina diaria y la sedación sexual. Todo visto desde el punto de vista islandés, haciendo especial énfasis en como su rigurosa geografía moldea el carácter y la psiquis de sus habitantes.

Los temas líricos están estrechamente ligados con la música. En cuarenta minutos y moneda repartidos entre ocho cortes, el grupo esculpe un Black Metal voraz, lúcido, altamente capacitado para tomar toda el ímpetu del debut y llevarlo a un nuevo nivel de calidad y destreza, haciendo a un lado esa disonancia imperante que bien caracteriza a estos grupos modernos en pro de crear una propuesta íntegra, entretenida y honesta con los elementos e instrumentos primordiales del subgénero. Guitarra, bajo y batería unidas en una orgía desenfrenada de riffs, melodía e influjos tradicionales que coquetean con el Metal de corte más clásico. El resultado de esta unión es un disco muy instrumental, con largos devaneos que alternan entre la cólera y la añoranza, siempre acompañados por un teclado muy minimalista y sutil, distante, pero que se deja presentir gracias a una ejecución magistral que encuentra el campo necesario para brindar ese plus de “ambiente” que siempre se agradece cuando está bien hecho, como es el caso aquí.

Bajo esta temática de desconcierto y pesimismo, el disco procede a desgranar uno a uno los temas que lo conforman. Composiciones largas que se dilatan bajo una imponente base de batería-bajo que yace a su vez adornada por un sutil glaseado de teclado fantasmal que le sienta de maravilla al invento. La voz de Gíslason, ese ladrido infernal, profundo y cavernoso, sigue escapando de los tópicos de siempre y moldea un growl arremetedor que toma la cabeza del oyente y la estrella contra la pared en un emotivo despliegue de calidad interpretativa. La barrera del idioma puede que juegue lo suyo, pero a la larga estas bandas siguen consolidando ese sello propio que bien les hace destacar por entre el gran aglomerado de bandas que pululan en la actualidad.

Con un inicio a toda máquina en “Orgia”, el combo moldea un ilustre ejercicio de carácter y firmeza, con inspiradísimos arrebatos de furia melódica en sus aleteos finales. El grupo continuará confiando en la complejidad instrumental que proporciona la batería y el soberbio colchón de teclados en “Með Svipur á Lofti”, todo para caer desparramados ante una inarmónica sección arpegiada que se abrirá de brazos para recibir al magnifico solo de corte Heavy Metal con el que sellan la primera tanda de temas.

Tanto “Ísland, Steingelda Krummaskuð” Y “Og Er Haustið Líður Undir Lok” alardean de una magistral fachada construida a base de ameno y radiante medio tiempo y épicos interludios de incalculable pasión que encuentran en la nostálgica “Hælið” su punto de encuentro y empalme. Por su parte, la parte final del disco recupera el dramatismo y la fiereza inicial por medio de composiciones como “Allt Sem Eitt Sinn Blómstraði” o “Alsæla” que se adhieren sin resquemor a la vehemente versatilidad que se resuelve de manera estupenda bajo un mantel de aparente caos y desasosiego.

El tema homónimo, “Algleymi”, cierra la faena con un excepcional y delirante ejercicio de Black melódico. La crudeza y el rigor que impone la voz de Gíslason alcanza un apasionamiento sencillamente inconcebible. Los riffs rezuman tristeza, amargura y quebranto, contrastando notablemente con el salvajismo de cortes anteriores. El soberbio trabajo de percusión, sumado a los sollozantes punteos de buen pedigrí y a una constante atmosfera de aflicción entretejen lentamente un tema en mi opinión excelso y formidable.

Un trabajo imponente que mezcla con cierto desparpajo y elegancia influencias tradicionales y contemporáneas en pro de abrir una nueva brecha para entender el subgénero. Un álbum de calidad, efusivo, moderno, poseedor de un mesmerismo inusual que le tienta al replay y un ligero hedor a clásico futuro que tira de espaldas. Cinco cuernos para la consagración definitiva de los islandeses.

D.G.: Voz, guitarra y teclados
T.Í.: Guitarra
G.E.: Bajo
H.R.H.: Batería

Músicos invitados:
Wraath: Voz (6)
Sturla Viðar: Voz de respaldo

Sello
Norma Evangelium Diaboli