Michael Kiske - Past in Different Ways

Enviado por Hawkmoon el Vie, 29/07/2011 - 17:17
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1. You Always Walk Alone
2. We Got the Right
3. I Believe
4. Longing
5. Your Turn
6. Kids of the Century
7. In The Night
8. Goin' Home
9. A Little Time
10. When The Sinner
11. Different Ways

Michael Kiske ha sido y será, por siempre, un iconazo total en el reino del Heavy Metal. Y eso que el alemán reniega, y siempre que puede, de su pasado metalero, del aura del Heavy Metal y de todo lo que huela a su historia como vocalista de Helloween. Muy mal acabaron las cosas. Demasiado mal. Helloween, una de las bandas más icónicas del Metal a nivel europeo (y mundial) parecía que tenía las cosas seguras. Y más después de la edición del segundo "Keeper of the Seven Keys", todo un superventas que colocó al combo de Kai Hansen y Michael Weikath a la cabeza del mundillo Power. Y la culpa, sin duda, la tuvo la voz de Kiske, Mr. Pulmones de Oro, el vocalista más imitado de la historia del Heavy Metal.

Nunca se había visto nada igual en el reino. Un tipo jovencísimo, ni 20 años, liderando a una banda excepcional, en un momento de oro para el género, y entregando una misiva melódica, veloz y con la fuerza de mil tornados. Nada podía parar a los alemanes, herederos directos del imperio creado por Scorpions y continuado por los fastuosos Accept. Nadie que crea ser metalero puede ignorar el momento "Keeper" (1 y 2, claro). Eso es impensable. Poco se puede hacer frente al poder de piezas como "I'm Alive", "Twilight of the Gods", "Future World", "March of Time", "Eagle Fly Free", "Save Us" o "I Want Out". Nada, más bien. Los trabajos editados en 1987 y 1988 pulverizaron la escena. Se pusieron al nivel de los mismísimos Iron Maiden o Judas Priest. Y con sólo su segundo y tercer disco. Una proeza nunca igualada por otros. Un triunfo en toda regla. Un estruendo poderoso el de los jodidos "Keepers". Más de veinte años después de haber nacido siguen reinando. Su eco aún navega. Se palpa. Padres de toda una generación. O dos.

Pero, como todo en la vida, las movidas se apagan. Mutan, se distorsionan, envejecen, se pudren. El ciclo natural de las cosas, colega. Naces, vives, te reproduces y al agujero. Así son las cosas. Y así fueron en Helloween. Después de alcanzar una cima, quieras o no, toca descender. Podrás retrasarlo todo cuánto quieras, pero sera un craso error. Helloween iban a por faena. Practicaban un furioso Speed-Power, coñes. Es normal que todo lo quisiesen hacer a toda mecha. Incluso el descender a los infiernos. En vez de ir descontentando a la parroquia con el paso de los años y desgastándose tour a tour, los amos de la calabaza decidieron pegarse el hostión padre justo trás su mejor momento. Puestos a palmar mejor hacerlo lo antes posible, ¿no?. Muy alemanes. Con un par.

El enorme trabajo, toda la leyenda de nuevos dioses del Heavy Metal se vino abajo. Y de la noche a la mañana. Dos discos, "Pink Bubbles Go Ape" y "Chamaleon", con bastante nivel pero que mueren solo por respirar el mismo aire que los "Keepers", acabó, como si de un disparo en la cabeza se tratase, con el meteórico ascenso del combo teutón. Los dejó secos. Sin nada qué decir ni hacer. Kai Hansen se apeó en medio del viaje. Kiske jugó a convertir Helloween en su patio de recreo y las cosas se torcieron de mala manera. Total, una leyenda a tomar por el culo, un batería que se nos iba "to the other side", un cantante que renegaba de todos nosotros y se largaba a probar fortuna como idolo de masas en solitario (eso creía él, jejeje). Otra de tantas formaciones, destinadas a mucho, que sucumbían en la cruenta batalla por el cetro de amo del Heavy (o del Pop-Rock, que es lo que parece que perseguían los Helloween post-1989).

Los años ponen las cosas en su sitio, y como todo debe de guardar un equilibrio y los dioses del Metal deben de estar siempre contentos, pues su ira puede joder nuestro mundo, Kai acabó en Gamma Ray (que, sin duda, es el auténtico legado de la era "Keeper") y Helloween ficharon a Andi Deris (Pink Cream 69) y dieron en el clavo con una (jodidamente magna) colección de discos, como "Master of the Rings", "The Time of the Oath" o "Better than Raw". Las cosas parecían irle bien a todos. Menos a Mickey. El muy iluso. Pensó que sólo por ser el cantante de dos de los mejores discos de la historia de la humanidad todo el mundo le comería la polla si un dia decidía mear por la calle. "Síndrome Axl Rose" se le llama.

Una colección de discos potable, aunque más que lights, con un distanciamento palpable, cada vez mayor, de los furiosos mensajes decibélicos que soltaba cuando defendía, y mejor que nadie, el castillo de la calabaza en "VillaHelloween", sabe a poco. Sobretodo si has sido parte de algo tan abismal como Helloween en sus años dorados. Total, que Michael, a regañadientes, y sabiendo que aún es uno de los nombres más respetados en el género (aún a costa de ser todo un Judas. Y no de Priest precisamente...) ha ido de vez en cuando regalando su voz a algunas bandas, a modo invitación y tal (no vaya a ser que le vuelva a molar el rollo de mover las melenas ahora que ya parece el puto Yul Brynner). Gamma Ray o Tobias Sammet (todo un pamplinas, hijo ilegítimo de Kiske, y de Bruce Dickinson, pero con un cuarto de talento) han disfrutado de su generosidad, benevolencia y demás. Y los metalheads que aún empapan sus pantalones con oir su nombre, pobretes, encantados. Hijo de perra. Odia el mundillo del Metal. Mucho, según dicen. Odia el concepto encorsetado del reino. Pero bien que vuelve cuando el talón tiene varios ceros. Todos deben de comer. Incluso los vendidos.

Y como Michael debería de tener hambre y empezaba a aceptar que nunca será nada si su movida no huele a calabaza, tomó una decisión. Reinterpretar varios de sus temas de la era Helloween. Desde la era "Keeper" hasta el dia que decidió ser el amo del Rock. Así. Aceptando, de una puta vez, que no eres nada sin el aura 87-88. Menos mal que almenos se baja del burro y, por vez primera en años, los metalheads nos sacamos la chorra y Michael nos la come. Puta de lujo. Espero que ya que se mete en una onda así le saque partido al asunto. Espero que no eche más mierda sobre su leyenda. Pues, a mis ojos, hace mucho que navega bien perdido el ex-titán del Heavy. Antes de que le metas cera al asunto, te tengo que decir algo. El disco es acústico. Tócate los cojones, jejeje. Menuda mierda, ¿eh? No creo que me vaya a gustar nada el rollete que nos vende ahora Kiske. Pero es la tarea de un aventurero el indagar. Y soy un aventurero. Y tanto que sí. Látigo, sombrero, pistola y listo. "En busca del gili perdido". Comienza la peli, que, de antemano, parece malísima. Shhhhhh, calla.

"You Always Walk Alone", que se abre con un violín y un toque celta extrañote, que sin embargo le queda bien al asunto, pronto nos descubre una versión acústica, con bastante nervio y bien interpretada. Kiske me cae fatal desde que supe que vendió a los fans. No me gustó nada saber que planeaba, junto a Rod Smallwood (mánager también de Iron Maiden) hacerse con el control de la banda y convertirse en un Axl, pensando que Helloween podrían ser algo como Guns and Roses. Mamonazo. Pero me sigue enamorando su tono de voz. La voz de Michael es como una ex-novia a la que no te puedes resistir. Te recuerda unos momentos memorables. El cabronazo no ha perdido fuelle. Me molaría verlo en un tono eléctrico y así comprobar si sigue rugiendo como un poseso y llegando a las notas más altas. Mariconada total. Y de lo más innecesaria. Como rareza tiene su pase. Pero no aporta nada. Sigamos.

"We Got the Right" hace que me descojone. Está claro que la cosa no está nada mal tocada, que hay sentimiento y calidad. Kiske siempre ha sabido sonar a calidad. La tenga o no. Pero, joder, me suena a parodia. Si has conocido una tormenta tropical, una lluvia con cuatro gotas ni te molesta. Lo de la trompeta, a lo mariachi, ya es demasiado. Jajajaja. Me río. Sí. Pero por no llorar. Muy duro. No sé si vivo un disco de un ex-icono o un banda sonora alocada en un film de Mel Brooks. Si me pillase fumado seguro que el disco ganaba enteros. Si andas sin nada en el cuerpo, tio, ni se te ocurra ponerte "We Got The Right" versión 2008. O necesitarás drogas para pasar el bache emocional.

Llega la hora de reivindicar las movidas más denostadas por el grueso de los adictos "Helloweenianos". Toca el recordar los tiempos de "Chamaleon" y "Pink Bubbles Go Ape". "I Believe", "Longing", "Your Turn", "Kids of the Century" (ésta suena con atino), "In the Night" y "Goin' Home" nos dejan frios. Si la onda que ya se gastaban en esos discos era de lo más light, solamente nos faltaba el que nos suene la movida en plan desenchufado. Música para un polvete. O para ir por la carretera. O peor, música de gasolinera en Texas. El invento tiene su gracia, si no digo que no. Pero para hacer la parida que estamos viviendo, mejor le habría ido a Michael beberse un par de cervezas e irse a un bar cercano con cuatro colegas. Me imagino a Bruce Dickinson editando, cuando no estaba ya en Maiden, alguna movida similar y flipo. Imaginad lo patético de un "The Trooper" acústico. O un "Be Quick or Be Dead". Un sopor. Pues con Michael, sin duda, me pasa lo mismo. No doy crédito. Ya no hace Heavy Metal. Ya no hace Rock. Ahora hace "Parodic Metal". Menudo payaso.

De "A Little Time" mejor ni hablamos. Piensa en tu colega hippie. Ese con cara de tonto que siempre elige temas netamente metálicos, en onda "Fast as a Shark" o "Battery", y se pone a hacer el capullo, destrozando la naturaleza real de un tema y le da un tono Elvis que, simplemente, queda de puto espanto. Kiske no es tu colega hippie y tiene el don de cantar como un puto ángel. Solamente por eso el tema ya no es tan malo como cuando lo oyes en la playa en boca del gili de tu colega. Sólo por eso. El resto es un soberano coñazo. Llevo unos 20 bostezos. Salen como a tres por tema. Me imagino a Michael Weikath y Kai, los dos juntitos, quizás en el tour que compartieron Gamma Ray y Helloween, partiéndose de la risa al darle cera a "A Little Time 2008". No es para menos. O te ries o te duermes. Pero poca opción más veo. Eso sí, por arte de magia, Michael ha conseguido algo genial. Y es que ahora sus propios proyectos personales, sus rolletes a lo "Instant Clarity" o "Readiness For Sacrifice", suenan más duros que Helloween. Kiske se ha vengado y ha convertido a Helloween en una mierda acústica. Ideal para que el quinceañero de turno la haga sonar mientras se folla a su monitora de natación. A eso ha llegado Mickey. Con un par.

"When The Sinner" y "Different Ways", las dos últimas movidas, no nos dan una sorpresa. No comienzan a sonar a todo tren. Para nada. Aquí, sorpresas las justas. Más bien todo lo contrario. Previsible y aburrido. Innecesarias. Como todo el disco entero.

2 cuernos (bajos) para Kiske y su delirio del 2008. Un aprovechado que vuelve al reino en el que se cagó. Y se vuelve a cagar en él. Coñazo total. Pero seguro que hay alguien por ahí que le encuentra el pulso. O le ve la gracia y no bosteza. Con Kiske y su armada nunca se sabe.

Para Kiske-adictos sin posibilidad de redención. Y para fans de los "What If". "Y si Helloween hubiesen sido una mierda acústica?"

Michael Kiske: Voz y guitarra
Sandro Giampetro: Guitarra
Fontaine Burnett: Bajo
Karsten Nagel: Batería

Sello
Frontiers Records