Metallica - St. Anger

Enviado por Gargamel el Dom, 17/06/2007 - 21:00
9

1. Frantic
2. St. Anger
3. Some Kind Of Monster
4. Shoot Me Again
5. Sweet Amber
6. Unnamed Feeling
7. Dirty Window
8. Invisible Kid
9. My World
10. Purify
11. All Within My Hands

Metallica fue mi banda preferida durante algunos años. Sus primeros discos siguen estando entre mis favoritos absolutos metaleros, y por eso no puedo evitar darle muchas oportunidades a cada disco que sacan, pese a que cada vez me van convenciendo de que queda muy poco de los ingredientes que tanto me atrajeron en su día. St Anger se presentaba como el disco donde volvían a sus orígenes, más thrashicos y menos Easy Metal.

Así que buenas noticias: Vuelven más salvajes que nunca, cosa pregonada desde las primerísimas notas de Frantic, un auténtico vendaval de semicorcheas a piñon fijo, que se repite hasta la saciedad en permutaciones de notas y silencios. Regresan también, quince años después, los riffs al trote marca de la casa en los tiempos greñudos. Destaca St Anger, con un riff troglodita y flácido que se escurre como una anguila y un estribillo en el que la voz juega a anticiparse en ocasiones a las partes fuertes de cada compás, produciendo un curioso efecto. Ambos riff y estribillo consiguen hacer que arquee las cejas como no hacía con Metallica desde Holier Than Thou. Luego hay un par de temas guapos, Invisible Kid (recuerdo que fue el tema que iba escuchando en mi coche cuando golpeé al que tenía delante en un atasco) y Sweet Amber, rapidilla y contundente.

Las malas noticias, que no son pocas, empiezan por una producción deliberadamente cutre y enojosa. Todos los temas son triste e injustificadamente largos. No hay ni un solo de guitarra en 75 minutos de disco (bueno, en Some Kind Of Monster hay cuatro notas infectas metidas ahí como para fastidiar). Los contrastes son inexistentes y las melodías de la voz son horrendas y están mal entonadas. Tras varias escuchas por fin he escarmentado. No merece la pena adentrarse más allá de Sweet Amber. Son los veinte minutos más feos e insufribles de todo el disco, plagados de melodías que hacen torcer el gesto hasta al más duro de oído. La verdad es que cada vez que después de dar una nueva oportunidad a St Anger vuelvo a escuchar o simplemente recuerdo los mundos que eran capaces de crear en 5 u ocho minutos no puedo evitar que me invada la nostalgia.

En cuanto a Lars, no quisiera cebarme con él, supongo que para eso ya habrá páginas especializadas. Dejando a un lado el horrísono, irritante y ofensivo armónico de su caja, presente en mayor o menor medida durante todo el disco, y del cual por supuesto que no es el único culpable, si tuviera la oportunidad le aconsejaría que se exigiera un poco más, y que no se conformara con breaks y entradas como los que se encuentran aquí, porque a veces me da la impresión de estar escuchando a un chaval que se ha grabado en su habitación ensayando encima de una cinta de Manolo Kabezabolo.

En definitiva, se trata de unas pocas ideas medio buenas, engordadas y estiradas hasta límites ridículos, camufladas bajo una producción descuidada a propósito tal vez con la idea de hacerlo pasar por algo espontáneo y a la vez servir como coartada en caso de recibir un aluvión de críticas. Dicen que enmendar es de sabios, y dado el clamoroso rechazo que al parecer tuvo la producción, confío en que algún día se les pase el pedo y decidan regrabar o cuando menos remezclar las partes de batería para que no suenen tan... experimentales. Pasando por alto las cagadas que ni se han molestado en pinchar, también sugeriría que desgrasaran los temas reduciéndolos en aproximadamente ese 30 por ciento en el que se repiten sin demasiado sentido, cambiaran esas “melodías” por cualquier otra cosa, tiraran directamente a la basura Purify y All Within My Hands y así se parecería un poco más a algo tolerable. Siento decirlo así, es solamente mi opinión tras haber escuchado St Anger muchas, quizá demasiadas veces.

Sello
Elektra